
Educación Sexual Integral como pilar Académico del
Estudiante de Ciencias de la Salud
Autor: MSc.
José Gregorio
Monrroy
Facultad de Ciencias de la Salud de la
Universidad de Carabobo y UNEFA.
Correo: profesor.drjosemonrroy@gmail.com
Código ORCID: https://orcid.org/0009-0002-1416-4770
Línea de Investigación Matriz: cultura, identidad e independencia. Eje
temático: Diversidad Cultural
Como citar este artículo: José Gregorio
Monrroy “Educación Sexual Integral como pilar Académico del Estudiante de
Ciencias de la Salud” (2025), (1,13)
Recibido: 11/10/2025 Revisado: 13/10/2025 Aceptado: 25/10/2025
RESUMEN
Este artículo aborda la educación sexual integral (ESI) como un
imperativo ontoepistemológico en la formación de profesionales de las Ciencias
de la Salud, analizando su implementación en la Escuela de Medicina. El
propósito fue generar un corpus teórico que establezca la ESI como pilar
académico para fortalecer el desarrollo integral del futuro médico. Bajo el
paradigma interpretativo y el método fenomenológico, se realizaron entrevistas
en profundidad que revelaron un conflicto ontológico principal: el currículo
trata la sexualidad de forma fragmentada y patológica (ITS, anatomía), negando
la dimensión de bienestar y la integridad del Ser Sexuado. Los hallazgos
confirmaron la operación de un “poder curricular del silencio y el tabú” que,
mediante la resistencia docente y la falta didáctica, reprime la reflexión
crítica y genera discriminación, contraviniendo la visión integral de la OMS y
los postulados de Foucault. Como respuesta, se genera la teoría de la
conciencia relacional (TCR). Esta teoría concluye que la ESI es esencial para
una praxis relacional consciente. La TCR exige la despatologización y bienestar
y demanda al médico aplicar la deconstrucción crítica de la norma y el juicio
fenomenológico (Epojé) a sus prejuicios, transformando el ejercicio del poder
de control a empoderamiento.
Palabras Clave: Educación sexual
integral, ontoepistemología, ciencias de la salud, poder curricular,
fenomenología, teoría de la conciencia relacional.
Resumen Biográfico: venezolano, médico cirujano, Magister en gerencia en salud pública,
especialista en salud ocupacional, docente contratado de la Facultad de
Ciencias de la Salud de la Universidad de Carabobo y UNEFA.
Comprehensive Sexuality Education as an Academic Pillar for Health
Sciences Students
Author: José Gregorio Monrroy.
Contract
Professor at the Faculty of Health Sciences of the University of Carabobo and
UNEFA.
Email:
professor.drjosemonrroy@gmail.com.
ORCID Code: https://orcid.org/0009-0002-1416-4770
Main Research Line:
Culture, Identity, and Independence. Thematic Axis: Cultural Diversity
How to cite this article: José Gregorio Monrroy
“Comprehensive Sexuality Education as an Academic Pillar for Health Sciences
Students” (2025), (1,13)
Received: 11/10/2025 Revised: 13/10/2025 Accepted: 25/10/2025
ABSTRACT
This
article addresses comprehensive sexuality education (CSE) as an onto-epistemological
imperative in the training of health sciences professionals, analyzing its
implementation in the School of Medicine. The purpose was to generate a
theoretical framework that establishes CSE as an academic pillar to strengthen
the comprehensive development of future physicians. Under the interpretive
paradigm and the phenomenological method, in-depth interviews were conducted
that revealed a main ontological conflict: the curriculum treats sexuality in a
fragmented and pathological way (STIs, anatomy), denying the dimension of
well-being and the integrity of the sexual being. The findings confirmed the
operation of a “curricular power of silence and taboo” which, through teacher
resistance and a lack of didactics, represses critical reflection and generates
discrimination, contravening the WHO's comprehensive vision and Foucault's
postulates. In response, the theory of relational consciousness (RTC) emerged.
This theory concludes that comprehensive sexuality
education (CSE) is essential for conscious relational practice. RTC demands
depathologization and well-being, and requires
clinicians to apply critical deconstruction of norms and phenomenological
judgment (epoché) to their prejudices, transforming the exercise of power from
control to empowerment.
Keywords: Comprehensive sexuality education,
ontoepistemology, health sciences, curricular power, phenomenology, theory of
relational consciousness.
Biographical summary: Venezuelan, surgeon doctor, Master's in Public Health Management, Specialist in
Occupational Health, Contract Professor at the Faculty of Health Sciences of
the University of Carabobo and UNEFA.
Introducción
La sexualidad es una dimensión
intrínseca a la existencia humana y una manifestación de la voluntad de vivir.
En el siglo XXI, las Instituciones de Educación Universitaria, bajo las
directrices de la UNESCO (1998), asumen la doble misión de formar profesionales
y contribuir a la resolución de desafíos sociales. En este marco de
responsabilidad social, la Educación Sexual Integral (ESI) se erige como un eje
académico estratégico. La ESI es crucial para el desarrollo completo de los
estudiantes, especialmente para aquellos que se forman en las Ciencias de la
Salud.
La ESI va más allá de la
enseñanza de la biología, entendiéndose como un proceso curricular sistemático
que abarca las esferas cognitiva, psicológica, física y social de la
sexualidad. Su propósito fundamental, según el IPELC (2020), es empoderar a los
jóvenes, dotándolos de los conocimientos, habilidades y valores indispensables
para fomentar su salud, bienestar y dignidad, a la vez que promueve el
establecimiento de relaciones sociales y sexuales fundadas en el respeto mutuo
y el pleno conocimiento de sus derechos.
La formación en Ciencias de la
Salud, tradicionalmente enfocada en la patología y la biología, a menudo
presenta discrepancias en la articulación de una comprensión integral y crítica
de la sexualidad humana. Abordar esta realidad desde una perspectiva que
cuestione las bases de la comprensión del ser sexuado y su conocimiento es
imperativo. Frente a este panorama, se plantean las siguientes interrogantes
clave: 1) ¿Cómo se vivencian los procesos de aprendizaje desde la Educación
Sexual Integral como pilar académico del estudiante de Ciencias de la Salud?,
2) ¿Qué elementos categoriales podrían conformar un corpus onto-epistémico
desde la Educación Sexual Integral como pilar académico del estudiante de
Ciencias de la Salud?
El propósito fundamental de esta
investigación doctoral es Generar un corpus ontoepistemológico de los procesos
de aprendizaje que reconozca la ESI como pilar académico del estudiante de
Ciencias de la Salud. Este esfuerzo se focaliza en la Escuela de Medicina,
buscando fortalecer la didáctica de la ESI y garantizar el desarrollo integral
y el compromiso social del futuro profesional médico, trascendiendo la mera
adquisición de un título.
Este estudio se basa en una
revisión de antecedentes que resalta la dimensión profunda y formativa de la
sexualidad, combinando perspectivas internacionales y nacionales. A nivel
filosófico, se integra la visión de Schopenhauer (Pilar, 2020) sobre la sexualidad
como manifestación metafísica del ser y la filosofía del sujeto encarnado de
Michel Henry (Ferreira, 2016), donde la afectividad es crucial. A nivel
nacional, la tesis de Ortega (2022) subraya la carencia de estrategias
didácticas adecuadas en educación sexual y la necesidad imperante de una
formación integral que aborde igualdad, respeto e identidad de género. Estos
elementos confirman la debilidad en la fuerza formativa de la Educación Sexual
Integral (ESI) en los entornos de aprendizaje actuales.
Todos estos hallazgos convergen
en la urgente necesidad de concebir la sexualidad no como un tema accesorio,
sino como un eje transversal y ontoepistemológico fundamental en la formación
universitaria. Para lograr esta comprensión crítica y profunda del fenómeno, la
presente investigación se apoya en un sólido marco teórico que fusiona enfoques
filosóficos, feministas y pedagógicos.
Teorías Filosóficas de la Naturaleza del Sexo (Ontología y
Epistemología):
Teoría Feminista de Simone de
Beauvoir: Aporta la
distinción fundamental entre sexo biológico y la construcción histórica y
cultural del género (“No se nace mujer, se hace”), señalando la necesidad de
desmantelar el sexismo y construir el aprendizaje en la equidad de género.
Teoría de la Performatividad
de Género de Judith Butler:
Postula que el género es una construcción social que se materializa mediante
actuaciones sociales (performatividad), lo cual desafía la noción de roles
sexuales estáticos y promueve la comprensión de la fluidez del género.
Teoría del Poder de Michel
Foucault: Centra la
atención en cómo el poder opera como una relación que se ejerce a través de
prácticas institucionales (educación, salud), permitiendo analizar cómo la
formación médica tradicional puede reforzar normas sociales dominantes sobre la
sexualidad.
Teorías
Ontoepistémicas del Ser y el Conocimiento: Se exploran las propuestas de Heidegger (el Ser y la existencia),
Merleau-Ponty (la corporalidad) y Sartre (libertad), para comprender cómo la
ontología del sexo —la verdad que emerge de la experiencia personal— influye en
la construcción del conocimiento en el ámbito universitario.
Teorías Pedagógicas y Epistemológicas:
Paulo
Freire: Su enfoque en el
diálogo y la participación crítica promueve la reflexión activa para cuestionar
los discursos dominantes y los términos errados sobre el sexo y la sexualidad.
Bell
Hooks: Su énfasis en la
conciencia de la opresión permite vincular la ESI con la justicia social,
ayudando a los estudiantes a reconocer y cuestionar las desigualdades de género
y raza en su sociedad.
Pierre
Bourdieu: Su teoría de la
reproducción social advierte que las normas sociales y culturales influyen en
la educabilidad del individuo, dictando qué tipo de información se proporciona
y qué conductas se consideran aceptables.
La intersección de estas teorías permite un
enfoque interdisciplinario para abordar la ESI no solo en términos de
contenidos, sino también en relación con la inclusión, la diversidad y la
cultura universitaria, promoviendo una comprensión crítica del conocimiento y
del poder en torno a la identidad sexual y de género.
La
problemática se sitúa en la intersección de la educación universitaria, el
proceso de aprendizaje y la Educación Sexual Integral. La universidad
venezolana, con su rol protagónico en el desarrollo del país, debe abordar la
metafísica del sexo para ir más allá de las concepciones binarias, fomentando
una cultura institucional que reconozca y respete la diversidad. El currículo
universitario, al integrar esta perspectiva, debe promover la investigación
interdisciplinaria y el diálogo crítico para mejorar la calidad de vida y la
práctica profesional del egresado de Ciencias de la Salud.
Horizonte Metodológico
Toda investigación requiere una definición
rigurosa de su dimensión metodológica, que incluye los métodos, técnicas y
procedimientos para alcanzar los objetivos, como establece Hurtado (2010). Este
estudio se fundamenta en el paradigma interpretativo, el cual, según Martínez
(2009), busca identificar la naturaleza profunda y la estructura dinámica de
las realidades para ofrecer una explicación completa de su comportamiento.
Mediante este enfoque, la intención es interpretar el fenómeno de estudio desde
una perspectiva social, holística, cultural e histórica, buscando la
comprensión integral de su entorno y sus significados, lo que a su vez busca
impulsar una necesaria transformación social y educativa en el sector
universitario.
La
estructura narrativa del trabajo se inscribe en el enfoque cualitativo, también
denominado fenomenológico o comprensivo. Este enfoque, conforme a De Souza
(1997), se centra en la interpretación de los significados e intencionalidades
que los sujetos asignan a la acción social y a las estructuras, considerándolas
construcciones humanas significativas. Esto implica que la investigación
estudia la realidad en su contexto natural, procurando interpretar los
fenómenos según los significados que tienen para las personas involucradas
(Rodríguez y Cols., 1996).
En el marco del paradigma interpretativo, se
emplea el método fenomenológico, basado en Husserl y Heidegger. Este requiere
la aplicación de la reducción fenomenológica (Epojé) para suspender prejuicios
y captar la esencia de las vivencias de los sujetos. El estudio busca desvelar
el significado de las experiencias y el sentido del ser (Dasein) del estudiante
de Ciencias de la Salud respecto a la ESI. Así, la investigación cualitativa se
centra en la interpretación de la ESI como pilar académico desde la vivencia
universitaria.
El escenario de la investigación fue la
Escuela de Medicina de la Universidad de Carabobo, idóneo para analizar la
articulación de la ESI en la formación médica. Los Informantes Clave (Martín,
2009) se seleccionaron intencionalmente para garantizar la saturación y riqueza
narrativa. La muestra se compuso por tres (3) estudiantes con perfiles
diversos, dos (2) docentes médicos y un (1) especialista (sexólogo). Estos
perfiles garantizan la triangulación y la profundidad en la comprensión del
fenómeno desde múltiples perspectivas.
La entrevista en profundidad fue la técnica
principal de recolección de información, siendo ideal para el método
fenomenológico al permitir la inmersión en la subjetividad y captar las
esencias y significados de la vivencia académica de la sexualidad. La
credibilidad y validez del estudio se establecieron mediante la triangulación
de las narrativas de los informantes con las bases teóricas, asegurando la
coherencia de los hallazgos. La confiabilidad interna se logró al buscar la
coincidencia de conclusiones entre observadores. Finalmente, la confiabilidad
externa se garantizará con la descripción detallada de los procedimientos,
permitiendo la replicabilidad conceptual en otros contextos (Martínez, 2006).
Hallazgos
Los resultados de esta investigación, develados a través del método fenomenológico aplicado a los informantes clave, se estructuran en torno a tres categorías fundamentales que exponen la vivencia de la Educación Sexual Integral (ESI) en la Escuela de Medicina, confirmando la profunda incoherencia entre la formación y la realidad. En primer lugar, la sexualidad como patología vs. integralidad (Categoría Ontológica). Los resultados confirman que la dimensión ontológica de la sexualidad en el currículo se encuentra severamente fragmentada y reducida. El conocimiento es instrumental y solo se enfoca en el riesgo. Los estudiantes y docentes coinciden en esta limitación, revelando que el enfoque se reduce a la enfermedad: “Aquí, en la carrera, la sexualidad es VIH, sífilis, embarazos de riesgo y anatomía reproductiva. Punto,” afirmó un estudiante. Esta restricción anula el enfoque de bienestar de la OMS, lo que genera una incoherencia con la praxis social.
Mientras que, el especialista en sexología confirmó esta visión: “La incoherencia es la patologización de la sexualidad. El currículo se enfoca en el sexo-problema (ITS, disfunciones), mientras que la realidad social clama por el sexo-bienestar,” creando profesionales que, si bien saben diagnosticar, son incapaces de ofrecer consejería sobre la satisfacción o la dimensión relacional.
En segundo lugar, el poder curricular del silencio y el tabú (Categoría Epistemológica): Se identificó que el conocimiento sobre la ESI se restringe activamente mediante mecanismos de poder epistémico que operan por la evasión y la moralización del discurso. El sistema ejerce un poder curricular del silencio que obliga a los estudiantes a reprimir su ser sexuado. Un estudiante que reportó síntomas de discriminación relató: “Hay chistes, comentarios en los grupos. Sientes que tienes que reprimir tu propia identidad para que te tomen en serio como futuro médico.”
Esta resistencia se replica en el cuerpo docente. Un médico docente manifestó: “Muchos colegas (e incluso padres) creen que no es nuestro rol “dar clases de mora”' o que es un tema que 'aviva los deseos',” reconociendo la resistencia cultural y la falta de formación didáctica para enfrentar el desafío. Por su parte, el especialista complementó esta visión foucaultiana del poder: “El poder se ejerce a través del silencio y la medicalización. Al reducir la sexualidad a una función biológica o a una patología, la institución castra el deseo de expresión e interrogación.” Estos resultados confirman que los estudiantes manejan mucha información instintiva, pero, como señaló el docente, está “lleno de mitos y creencias erróneas,” pues la institución no ofrece la reflexión crítica necesaria (Freire).
Y, en tercer lugar, ESI como pilar ontoepistémico de la praxis (Categoría Praxiológica): A pesar de las deficiencias, existe un consenso unánime y robusto en que la ESI es una competencia profesional ineludible, esencial para redefinir el rol del futuro médico y darle un sentido al ser (Heidegger) en su profesión. El estudiante fue categórico al afirmar: “Absolutamente. ¿Cómo voy a educar a una familia o a un adolescente sobre prevención si no entiendo su realidad...? La ESI debería ser el pilar de la empatía y el profesionalismo.” De manera similar, el docente apoyó la necesidad de formar un “ser sexuado consciente” y ético, rechazando la visión fragmentada.
Este reconocimiento fundamenta la necesidad de la teoría de la conciencia relacional, la cual exige una praxis relacional consciente. el especialista subrayó la implicación ética de esta praxis: “El futuro médico debe entender que sus consejos o juicios son un ejercicio de poder que puede reprimir o liberar al paciente,” demandando que el médico aplique la Epojé (reducción fenomenológica) a sus prejuicios, transformando así la ESI en un verdadero pilar ontoepistémico de la formación en Ciencias de la Salud.
Figura 2: Representación de la interconexión de las categorías emergentes que fundamentan el constructo ontoepistémico según las coincidencias de las voces de los informantes clave.


Fuente: Monrroy (2025)
La imagen representa una síntesis visual de los hallazgos de la investigación, el problema central detectado, y la solución teórica propuesta: la Teoría de la Conciencia Relacional (TCR), en el contexto del artículo “Educación Sexual Integral como Pilar Académico del Estudiante de Ciencias de la Salud”. La metáfora central es un cerebro iluminado, que simboliza la consciencia y el conocimiento crítico que debe formarse en el estudiante de Ciencias de la Salud, contrastado con las fuerzas externas que lo reprimen.
La Brecha del Problema (Lado Izquierdo). Este lado de la imagen ilustra la realidad fragmentada y conflictiva encontrada en los procesos de aprendizaje, dividida en dos categorías de hallazgos:
1. La Sexualidad como Patología vs. Integralidad (Categoría Ontológica)
Currículo Fragmentado: Representa la visión dominante en la Escuela de Medicina. Se limita a la Biología y la Enfermedad (ITS, anatomía, disfunciones), ignorando la complejidad humana.
Realidad Integral (Ausente): Contrasta la visión curricular con lo que la sexualidad realmente abarca: el Bienestar, el Afecto, la Diversidad y la dimensión energética. Esta ausencia genera la principal incoherencia en la formación.
2. El Poder Curricular del Silencio y Tabú (Categoría Epistemológica)
Silencio y Miedo: El gran candado con el texto “SILENCIO” simboliza la represión institucional y cultural. Esto se manifiesta en los estudiantes como Miedo, Culpa y Discriminación, obligándolos a reprimir su propia identidad (como lo afirmó el informante no binario).
Resistencia Docente: Se señala la doble barrera que enfrentan los profesores: la Resistencia Cultural (miedo a “dar clases de moral”) y la Falta Didáctica (carencia de herramientas para abordar el tema).
Control Foucaultiano: La flecha inferior remite al marco teórico de Foucault (Poder), indicando que el silencio y la patologización actúan como un mecanismo de Control sobre el cuerpo y el discurso de los estudiantes.
3. La Solución Teórica (Centro y Lado Derecho). El centro de la imagen, con el cerebro iluminado, propone la Teoría de la Conciencia Relacional (TCR) como el Pilar Onto-Epistémico (el cerebro, el corazón) que debe reemplazar la fragmentación.
Teoría de la Conciencia Relacional (TCR). El postulado central es formar seres sexuados conscientes para una praxis ética y empática. la solución al problema radica en activar la consciencia relacional, que une lo cognitivo con lo afectivo.
4. ESI: Pilar Onto-Epistémico (Categorías de la TCR). La teoría se estructura en las tres categorías fundamentales necesarias para la transformación del currículo:1) Despatologización y Bienestar (Ontología): Es la base ontológica de la TCR. Exige al profesional ver la sexualidad más allá de la enfermedad y reconocer su rol en el bienestar subjetivo (integrando la perspectiva de la imagen energética). 2) Deconstrucción Crítica de la Norma (Epistemología): Simbolizada por el ojo y la mente pensante, representa la necesidad de aplicar la reflexión crítica (Freire) para desmantelar los tabúes y las construcciones sociales rígidas de género (Butler).3) Praxis Relacional Consciente (Praxiología): Es la competencia final, representada por el engranaje (acción profesional) y la mano que ayuda (ética/empatía). Exige que el médico ejerza un poder liberador (no represivo) al interactuar con el paciente, garantizando una consejería integral y sin prejuicios.
El mensaje final de la imagen es que la ESI no es un anexo, es el corazón de la formación en salud. La TCR actúa como el puente (la flecha roja punteada) que lleva del Problema (el silencio y la patología) a la Solución (la consciencia relacional), haciendo de la ESI un pilar ineludible para el futuro profesional médico.
Discusión
La supresión de la Educación Sexual Integral
(ESI) en el ámbito universitario no es casual, sino un mecanismo de control
epistémico que se enmarca en la categoría del poder curricular del silencio y
el tabú, donde la resistencia cultural y la falta de herramientas didácticas
por parte de los docentes invalidan el conocimiento integral. Este fenómeno
contradice la crítica de Foucault (2007) sobre cómo el discurso del sexo es
objeto de poder institucional, pues la universidad, al silenciar aspectos de
bienestar y estigmatizar preguntas, lo que se evidencia en la discriminación
vivida por los estudiantes, se convierte en un agente que reproduce las
desigualdades sociales (Bourdieu), obligando al estudiante a reprimir su
identidad para ser validado.
A pesar de estos problemas, los hallazgos
convergen en una exigencia unánime: la ESI debe erigirse como el pilar de la
empatía y el profesionalismo, una demanda ontoepistemológica esencial para que
el futuro profesional de la salud pueda ejercer una praxis relacional
consciente e integral. Como respuesta, emerge la Teoría de la Conciencia
Relacional (TCR), la cual proporciona una base práctica para formar un
"ser sexuado consciente" (Heidegger), al exigir al profesional la
deconstrucción crítica de la norma (Butler y Beauvoir) y la aplicación de la
reducción fenomenológica (Epojé) a sus propios prejuicios antes de interactuar
con el paciente. Al transformar el conocimiento en una herramienta de
empoderamiento (Freire y Bell Hooks), la TCR desplaza el ejercicio del poder
médico de uno de control a uno de liberación.
En síntesis, la ESI como pilar académico
obliga a la universidad a ir más allá del conocimiento técnico, haciendo de la
despatologización y el bienestar el inicio de la formación integral, y de la
praxis relacional consciente su fin último.
Conclusiones
La investigación concluye de forma categórica
que la Educación Sexual Integral (ESI) constituye un imperativo
ontoepistemológico y no un simple apéndice curricular en la formación de los
estudiantes de Ciencias de la Salud. Los hallazgos confirman una severa
fragmentación curricular que reduce la sexualidad a meras variables
patológicas, negando la realidad del ser sexuado consciente del futuro
profesional. Se establece que el poder curricular del silencio y el tabú opera
activamente en las escuelas de medicina, imponiendo un control epistémico que
perpetúa desigualdades sociales e inhibe la reflexión crítica, lo cual
contraviene la misión universitaria de formar profesionales con compromiso
social y una visión de la salud sexual como bienestar integral, según la OMS.
Finalmente, la solución a esta incoherencia
formativa reside en la adopción de la Teoría de la Conciencia Relacional (TCR).
Esta teoría ofrece el marco necesario para consolidar la ESI como un pilar
académico que requiere que el médico aplique la deconstrucción crítica de la
norma y ejerza una praxis relacional consciente. La TCR es, por ende, el camino
para asegurar que el egresado trascienda la perspectiva reduccionista y se
convierta en un agente de empoderamiento y liberación en su interacción clínica.
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Para:
Dra. María Fernández
Directora de la Revista Científica CIENCIAEDUC
Estimada doctora:
Es un agrado dirigirme a usted con la intención de solicitar la publicación del Artículo en la Revista Científica CIENCIAEDUC
Título: EDUCACIÓN SEXUAL INTEGRAL COMO PILAR ACADÉMICO DEL
ESTUDIANTE DE CIENCIAS DE LA SALUD
Autor: José Gregorio Monrroy
Institución: Universidad de
Carabobo, UNEFA, IUTEPAL.
Dirección: Valencia, Estado Carabobo.
No. Telefónico: 0414-4729580
Correo: profesor.drjosemonrroy@gmail.com
Declaro que este artículo es original, no ha sido enviado ni diligenciado a ninguna Revista, por lo que no incurre en algún conflicto de intereses, por lo tanto, el artículo es original.
Cordialmente / Firmas
MSc. José Monrroy
