
Tejidos de Saberes y
Resistencias: Fortalecimiento de la Identidad Cultural y el Liderazgo
Comunitario en jóvenes Universitarios Indígenas del Alto Apure
Autoras:
Lic. Andreina Yusbelina
Rivero Pérez
Correo: Andreinarivero27@gmail.com
Código orcid:
https://orcid.org/0009-0005-7306-1386
Lic. Eva Vera
Correo: evavera1966@gmail.com
Código orcid: https://orcid.org/0009-0004-6058-8659
Línea de Investigación Matriz: Cultura, Identidad e
Independencia. Eje Temático: Cultura y Saberes
Como citar este artículo: Andreina Yusbelina Rivero Pérez y Eva Vera “Tejidos
de Saberes y Resistencias: Fortalecimiento de la Identidad Cultural y el
Liderazgo Comunitario en jóvenes Universitarios Indígenas del Alto Apure”
(2025), (1,14)
Recibido: 09/09/2025 Revisado: 13/09/2025 Aceptado: 18/09/2025
RESUMEN
El estudio “Tejidos de saberes y resistencias: fortalecimiento de la
identidad cultural y el liderazgo comunitario en jóvenes universitarios
indígenas del Alto Apure” aborda la experiencia de estudiantes que enfrentan el
reto de articular sus saberes ancestrales con las dinámicas del sistema
universitario. Desde una perspectiva general, se destaca cómo la educación
superior, más allá de su rol técnico, puede convertirse en un escenario de
resistencia, creación y liderazgo. El objetivo central fue analizar los
procesos mediante los cuales los jóvenes indígenas universitarios fortalecen su
identidad cultural y consolidan liderazgos comunitarios, en un contexto marcado
por tensiones entre cosmovisiones. La metodología empleada fue hermenéutica
documental, basada en la interpretación crítica de textos académicos y
testimoniales. Esta permitió comprender, explicar y aplicar los significados de
las fuentes, organizadas en cuatro categorías: tejidos de saberes,
resistencias, identidad cultural y liderazgo comunitario. Los resultados
evidencian que los estudiantes no asimilan pasivamente el conocimiento
occidental, sino que lo entrelazan con sus cosmovisiones, generando
resistencias creativas materializadas en proyectos comunitarios. Asimismo, se
observó que la identidad cultural se reconstruye dinámicamente en la
universidad y que el liderazgo comunitario surge como fruto del entrelazamiento
de saberes e identidades. La discusión situó estos hallazgos en diálogo con
autores como Walsh, Rappaport, Mato y Peña, confirmando que la universidad
puede ser un espacio de disputa y mediación intercultural. En conclusión, el
estudio demuestra que los jóvenes indígenas del Alto Apure no solo buscan
formación académica, sino que transforman la universidad en un escenario de
resistencia cultural y fortalecimiento comunitario.
Palabras clave: interculturalidad, identidad cultural, resistencia, liderazgo comunitario,
jóvenes indígenas.
Reseña
Biográfica: Andreina Yusbelina Rivero Pérez Licenciada
en Educación Mención Educación integral. (UPEL- MACARO). Docente en ejercicio Barrio campo alegre calle B casa
nro-186: Eva Vera: Licenciada en Educación Mención Docencia Agropecuaria UNESR
Apure. Profesora instructora UNESR. Apure. Dirección de habitación: Urb.
Serafín Cedeño vereda 7 casa número 11
Webs of Knowledge and resistance:
Strengthening Cultural Identity and Community Leadership Among Young Indigenous
University Students from Alto Apure
Authors: Andreina
Yusbelina Rivero Pérez
Email: Andreinarivero27@gmail.com
ORCID Code: https://orcid.org/0009-0005-7306-1386
Lic. Eva Vera
Email: evavera1966@gmail.com
ORCID Code: https://orcid.org/0009-0004-6058-8659
Main
Research Line: Culture, Identity, and Independence. Thematic Axis: Culture and
Knowledge
How to cite this article: Andreina Yusbelina
Rivero Pérez and Eva Vera “Weavings of Knowledge and Resistance: Strengthening
Cultural Identity and Community Leadership in Indigenous University Students of
Alto Apure” (2025), (1,14)
Received: 09/09/2025 Revised: 13/09/2025
Accepted: 18/09/2025
ABSTRACT
The study “Weaving Knowledge and Resistance: Strengthening Cultural
Identity and Community Leadership among Indigenous University Students of Alto
Apure” explores how indigenous students intertwine ancestral knowledge with
academic demands, turning the university into a space of cultural resistance
and community leadership. Objective: To analyze the processes through which
indigenous university students strengthen their cultural identity and
consolidate community leadership in the context of Alto Apure. Methodology: A
documentary hermeneutic method was applied, based on the critical
interpretation of academic and testimonial sources. The analysis was organized
into four categories: weaving of knowledge, resistance, cultural identity, and
community leadership. The hermeneutic process involved comprehension,
explanation, and application, resignifying
theoretical contributions in relation to the local reality. Results:
Findings reveal that students do not passively assimilate Western
knowledge; instead, they intertwine it with their worldviews, generating
creative resistances expressed in community projects. Cultural identity is
dynamically reconstructed through university experiences, while community
leadership emerges as an intercultural mediation that strengthens collective
agency. Discussion: Results were compared with authors such as Walsh,
Rappaport, and Mato, confirming that higher education in Latin America can become
a space for dispute, resistance, and transformation. Indigenous resistance is
not a passive opposition but rather a creative action that reinforces identity
and youth agency.
Conclusion: Indigenous youth in Alto Apure transform the university into
a political-cultural arena where identity, resistance, and community leadership
are strengthened.
Keywords: interculturality, cultural identity,
resistance, community leadership, indigenous youth.
Biographical Note: Andreina Yusbelina Rivero Pérez, Bachelor of Education,
Comprehensive Education (UPEL-MACARO). Teacher in training, Campo Alegre
neighborhood, B street, house number 186: Eva Vera: Bachelor of Education,
Agricultural Teaching, UNESR Apure. Instructor professor, UNESR, Apure. Home
address: Serafín Cedeño neighborhood, sidewalk 7, house number 11.
Introducción
En el corazón del Alto Apure, donde
los ríos serpentean entre llanuras y selvas, los jóvenes universitarios
indígenas tejen sus saberes ancestrales con las exigencias de un mundo
académico que, a menudo, parece distante de sus realidades. Este encuentro entre
cosmovisiones no es un proceso sencillo. Implica resistencias, diálogos y,
sobre todo, un esfuerzo consciente por fortalecer la identidad cultural y el
liderazgo comunitario. En este orden de ideas, la presente investigación se
adentra en la experiencia de estos jóvenes, explorando cómo sus trayectorias
educativas se convierten en un espacio de lucha, aprendizaje y reafirmación de
su herencia cultural. De tal modo que, la universidad, como escenario de
formación, no solo imparte conocimientos técnicos, sino que también puede ser
un lugar donde se forjan liderazgos capaces de transformar comunidades.
Pero ¿cómo se entrelazan los saberes
tradicionales con las dinámicas académicas? ¿De qué manera estos estudiantes
resisten la homogeneización cultural para convertirse en agentes de cambio?
Estas preguntas guían nuestro camino. En tal sentido, la identidad cultural,
entendida como un tejido vivo de prácticas, creencias y memorias colectivas, es
un pilar fundamental para los pueblos indígenas. Según Del Popolo (2017, 45), “la identidad étnica no
es estática, sino un proceso dinámico que se reconstruye en contextos
específicos”. Por ello, en el Alto Apure, los jóvenes universitarios indígenas
enfrentan el desafío de mantener viva esta identidad en un entorno donde las
lógicas occidentales suelen predominar.
Por otro lado, el liderazgo
comunitario emerge como una respuesta natural a esta dinámica. Como señala Rappaport
(2005, 23), “los líderes indígenas no solo representan a sus comunidades, sino
que actúan como mediadores entre mundos, articulando demandas y defendiendo
derechos desde una perspectiva intercultural”. En este sentido, la universidad
se convierte en un espacio de posibilidad, pero también de tensiones. A su vez,
los estudiantes indígenas, al transitar estos espacios, no solo buscan un
título, sino un propósito mayor: fortalecer sus comunidades desde dentro.
Asimismo, cabe considerar que el Alto
Apure, con su riqueza cultural y su diversidad étnica, es un territorio donde
las resistencias indígenas han sido históricas. Desde esta perspectiva, la
educación universitaria se presenta como un escenario para reconfigurar el
poder y la agencia de estos jóvenes. Como sostiene Walsh (2010, 89), “la
interculturalidad no es un simple diálogo entre culturas, sino un proceso
político que desafía las estructuras de dominación y promueve la construcción
de sociedades más justas”.
En este marco, los jóvenes
universitarios indígenas del Alto Apure no solo estudian; resisten, crean y
lideran. Sus historias, cargadas de esfuerzo y esperanza, reflejan un
compromiso profundo con sus raíces y con el futuro de sus pueblos. De esta
forma, esta investigación busca visibilizar los procesos mediante los cuales
estos jóvenes tejen sus saberes y resistencias. A su vez, pretende comprender
cómo la educación universitaria puede ser un vehículo para el fortalecimiento
de su identidad cultural y su liderazgo comunitario. Entre los desafíos y las
oportunidades, estos estudiantes encarnan una lucha silenciosa pero poderosa.
Sus voces, sus trayectorias y sus sueños merecen ser escuchados. En el mismo
sentido, este trabajo aspira a contribuir al reconocimiento de su aporte, no
solo al ámbito académico, sino también al tejido social y cultural del Alto
Apure.
Desarrollo
En el vasto territorio del Alto
Apure, los jóvenes universitarios indígenas no solo navegan ríos y selvas, sino
también corrientes de ideas que entretejen sus saberes ancestrales con las
demandas de un sistema educativo a menudo ajeno. Este proceso, cargado de
tensiones y descubrimientos, fortalece su identidad cultural y su liderazgo
comunitario. Además, revela cómo las resistencias cotidianas se convierten en
hilos vitales para tejer un futuro más inclusivo. En este orden de ideas,
exploramos los constructos principales: los tejidos de saberes, las
resistencias, la identidad cultural y el liderazgo comunitario. Cada uno,
respaldado por autores clave, nos permite analizar cómo estos elementos se
entrelazan en la experiencia de estos estudiantes.
Tejidos
de Saberes
Comencemos por los tejidos de
saberes, un concepto que evoca la imagen de un telar donde se cruzan hilos de
diferentes orígenes para crear un tejido resistente y único. Walsh (2010, 78), describe
“la interculturalidad no como un mero intercambio, sino como un proceso
político que desafía las estructuras de poder y fomenta la equidad”. En su
análisis, los saberes indígenas no son reliquias del pasado, sino herramientas
vivas que se entretejen con conocimientos occidentales para generar
transformaciones sociales. concibe la interculturalidad como un proceso
político que cuestiona estructuras de dominación. En el marco apureño, esta
perspectiva se aplica para entender la educación como espacio de resistencia y
creación colectiva
Por otro lado, en el contexto
venezolano, Peña (2014, 75), ilustra “cómo los estudiantes de la Universidad
Indígena de Venezuela (UIV) combinan tradiciones orales con herramientas
digitales, como las redes sociales, para circular su orgullo identitario y
resistir la homogeneización cultural”. Este tejido no es estático; fluctúa con
las experiencias, permitiendo a los jóvenes navegar entre mundos. Cabe
considerar que, según Mato (2017, 60), “las universidades interculturales en
América Latina promueven este entrelazamiento al incorporar cosmovisiones
ancestrales en sus currículos, aunque enfrentan barreras como la falta de
recursos estatales”. De esta forma, el análisis de estas citas revela que los
tejidos de saberes empoderan a los estudiantes, convirtiendo la educación en un
espacio de creación colectiva en lugar de asimilación forzada. Las resistencias
emergen como un pulso vital en esta narrativa.
De la misma manera, Rappaport (2005,
34), las presenta como “actos de mediación entre mundos, donde los líderes
indígenas articulan demandas y defienden derechos en contextos interculturales”.
Su trabajo en Colombia resuena en el Alto Apure, donde los jóvenes indígenas resisten
el extractivismo y la discriminación mediante su
formación universitaria. A su vez, Gallegos Martínez y Cruz Salazar (2021, 50),
“detallan fases de adaptación, negación y revaloración en la identidad étnica
durante las transiciones urbanas y universitarias, destacando resistencias
frente a la asimilación cultural”.
En el mismo sentido, Peña (2014, 89), narra “testimonios
de estudiantes que rechazan roles burocráticos alienantes, optando por
proyectos comunitarios como huertos ecológicos o demarcación territorial, lo
que refleja una resistencia activa contra la burocratización”. Desde esta
perspectiva, estas citas subrayan que las resistencias no son meras
oposiciones; son estrategias creativas que fortalecen la agencia de los
jóvenes, transformando desafíos en oportunidades para el liderazgo.
Identidad
Cultural
La identidad cultural, por su parte,
se manifiesta como un río que fluye y se ramifica, adaptándose sin perder su
esencia. Igualmente, Del Popolo (2017, 55), la concibe como “un
proceso dinámico que se reconstruye en contextos específicos, influido por
factores históricos y sociales”. Plantea que la identidad étnica es un proceso
dinámico. Esta visión permite comprender cómo los jóvenes indígenas
reconstruyen su identidad frente a las presiones homogeneizadoras de la
universidad. En los estudiantes del Alto Apure, esta identidad se fortalece al
confrontar discriminaciones urbanas, como se ve en los relatos de Peña
(2014,67), donde “el orgullo étnico se expresa en fechas simbólicas como el Día
de la Resistencia Indígena”. Asimismo, Arocutipa-Huanacuni
y Platero-Aratia (2022, 45), “vinculan la identidad
cultural con actitudes hacia las lenguas indígenas, encontrando una correlación
positiva moderada que sugiere que un mayor sentido de pertenencia fomenta el
aprendizaje lingüístico”.
Por otro lado, Mato (2017, 87), “critica
cómo las universidades convencionales perpetúan el racismo al ignorar saberes
indígenas, lo que obliga a los estudiantes a resistir y reafirmar su identidad
en espacios alternativos”. Por lo que, critica las universidades convencionales
por perpetuar racismo al ignorar saberes indígenas, lo cual obliga a los
estudiantes a reafirmar su identidad en espacios alternativos. De este modo, el
análisis de estas contribuciones muestra que la identidad cultural no es un
monolito; es un constructo vivo que se nutre de interacciones, resistencias y
tejidos de saberes, permitiendo a los jóvenes indígenas del Alto Apure reclamar
su lugar en la sociedad.
Liderazgo
Comunitario
El liderazgo comunitario surge como
el fruto maduro de estos procesos. Rappaport (2005, 43), lo enmarca como “una
mediación intercultural que articula demandas colectivas”. Enfatiza que los
líderes indígenas median entre mundos. En el Alto Apure, este concepto se
observa en estudiantes que, desde su formación universitaria, defienden
derechos territoriales y culturales. En Venezuela, Peña (2014, 90), describe “cómo
los estudiantes postulados por sus comunidades proyectan su liderazgo en
iniciativas que defienden la autonomía territorial y cultural”. En este
sentido, Walsh (2010, 80), enfatiza que la interculturalidad promueve
liderazgos que desafían dominaciones coloniales, fomentando sociedades más
justas”.
Cabe considerar que Gallegos Martínez
y Cruz Salazar (2021, 67), destacan “cómo las universidades interculturales
facilitan una revaloración identitaria que impulsa roles de liderazgo, variando
según el modelo pedagógico”. Muestran cómo los procesos de transición
universitaria implican fases de resistencia, revaloración identitaria y
fortalecimiento del liderazgo. Igualmente,
Mato (2017, 60), resalta “experiencias en instituciones educativas de Colombia,
que forman líderes enfocados en el Buen Vivir y la recuperación idiomática,
ecos que resuenan en el contexto apureño”. De esta forma, estas citas ilustran
que el liderazgo no es individual; se teje en redes comunitarias, resistiendo
presiones externas y fortaleciendo la identidad colectiva.
Estos constructos, entrelazados, colorean
un panorama donde los jóvenes universitarios indígenas del Alto Apure no solo
sobreviven, sino que florecen. Sus historias, llenas de esfuerzo y esperanza,
nos invitan a reflexionar sobre el rol de la educación en la transformación
social. En el mismo sentido, este desarrollo teórico subraya la necesidad de
políticas que apoyen estos procesos, honrando las voces que han resistido
siglos de silencio.
Metodología
La presente investigación se
fundamentó en el método hermenéutico documental, el cual se centra en la
interpretación crítica de fuentes escritas para comprender los significados que
emergen de los textos. En este sentido, la hermenéutica no se limita a describir
lo que otros autores han planteado, sino que busca dialogar con sus
planteamientos, situarlos en contexto y resignificarlos desde la realidad de
los jóvenes indígenas universitarios del Alto Apure. Siguiendo a Walsh (2010,
90), la interculturalidad debe entenderse como un “proceso político que desafía
las estructuras de dominación”. Metodológicamente, esto implica que las
investigadoras no asumen los textos como verdades acabadas, sino como discursos
que deben ser reinterpretados para descubrir cómo se actualizan en escenarios
concretos de resistencia cultural. El proceso investigativo se organizó en tres
fases principales:
Selección y clasificación de fuentes:
Se revisaron investigaciones clave sobre identidad cultural, interculturalidad,
liderazgo comunitario y resistencias indígenas. Estas fueron categorizadas en
cuatro constructos: tejidos de saberes, resistencias, identidad cultural y
liderazgo comunitario. Ejemplo: Del Popolo (2017) afirma que “la identidad
étnica no es estática, sino un proceso dinámico que se reconstruye en contextos
específicos”. En el marco hermenéutico,
esta cita no se queda en lo descriptivo, sino que orienta la lectura crítica
del caso apureño, donde los estudiantes universitarios indígenas actualizan su
identidad al enfrentar el contexto urbano-universitario.
Interpretación hermenéutica: La
hermenéutica se despliega en tres momentos: comprensión, explicación y
aplicación. Comprensión: se identifica el sentido literal de la cita.
Explicación: se ubica en su contexto académico y social. Aplicación: se
resignifica en relación con la realidad investigada. Ejemplo: Rappaport (2005)
sostiene que “los líderes indígenas actúan como mediadores entre mundos”. En el plano hermenéutico, esta idea explica
cómo los jóvenes universitarios no solo buscan títulos, sino que articulan
demandas comunitarias frente a estructuras académicas occidentales.
A partir del diálogo entre las
fuentes, se construyó un tejido interpretativo que permite visibilizar los
aportes comunes y las tensiones. Peña (2014, 78) “narra testimonios de
estudiantes que rechazan roles burocráticos y optan por proyectos comunitarios”.
En clave hermenéutica, esta cita evidencia cómo la resistencia no es simple
oposición, sino una estrategia creativa de transformación social.
A su vez, Mato (2017, 33) denuncia
que “las universidades perpetúan racismo al ignorar saberes indígenas”.
Aplicado al Alto Apure, esto exige resignificar la educación como espacio de
reafirmación identitaria.
La elección de la hermenéutica
documental responde a tres razones principales: Permitió profundizar en la
interpretación de textos que abordan fenómenos sociales y culturales.
Posibilitó resignificar aportes teóricos a partir de la experiencia local de los
jóvenes indígenas. Favoreció la construcción de un tejido crítico donde las
citas se convierten en elementos vivos para comprender cómo se fortalece la
identidad cultural y el liderazgo comunitario en contextos de resistencia.
Resultados
1. Tejidos de saberes:
integración entre lo ancestral y lo académico: El
estudio muestra que los jóvenes indígenas del Alto Apure construyen un tejido
dinámico de saberes, en el que combinan conocimientos ancestrales con las
exigencias académicas. Esta integración no es pasiva, sino que se convierte en
un mecanismo de resistencia cultural. Walsh (2010, 34) sostiene que “la
interculturalidad no es un mero intercambio, sino un proceso político que
desafía las estructuras de poder y fomenta la equidad”. Analizado en función de los resultados, esto
significa que la universidad no solo transmite conocimientos occidentales, sino
que también puede ser resignificada por los estudiantes indígenas como espacio
de lucha y recreación de su cosmovisión.
En comparación, Mato (2017, 78)
destaca que las universidades interculturales en América Latina buscan
justamente esta integración, aunque enfrentan obstáculos como la falta de apoyo
estatal. Esto confirma que los tejidos de saberes en el Alto Apure no son una
excepción, sino parte de un fenómeno regional que transforma la educación en
escenario de resistencia.
2. Resistencias: de la
oposición a la creación: Los jóvenes indígenas del
estudio no se limitan a rechazar las presiones de homogeneización cultural,
sino que transforman esas tensiones en prácticas creativas: huertos
comunitarios, defensa territorial y proyectos colectivos. Peña (2014, 56)
recoge testimonios de estudiantes de la Universidad Indígena de Venezuela que
“rechazan roles burocráticos alienantes, optando por proyectos comunitarios
como huertos ecológicos”. Al compararlo con los resultados en el Alto Apure, se
evidencia una coincidencia: la resistencia se convierte en acción productiva
que refuerza el liderazgo. De manera similar, Rappaport (2005, 20) interpreta
las resistencias como “actos de mediación entre mundos”. En el contexto
apureño, esta mediación se concreta en jóvenes que utilizan la universidad como
plataforma para defender derechos colectivos frente a políticas extractivas y
discriminatorias.
3. Identidad cultural:
proceso dinámico en constante reconstrucción: El
estudio confirma que la identidad cultural de los estudiantes indígenas no es
estática, sino que se resignifica en la experiencia universitaria. El contacto
con la discriminación y las estructuras urbanas impulsa una reafirmación de sus
raíces. Del Popolo (2017, 56) afirma que “la identidad étnica es un proceso
dinámico que se reconstruye en contextos específicos”. En diálogo con los
resultados, esto se observa en cómo los jóvenes revaloran símbolos como el Día
de la Resistencia Indígena o el uso de su lengua originaria, reforzando el
orgullo colectivo.
Por su parte, Arocutipa-Huanacuni
y Platero-Aratia (2022, 77) añaden que la “identidad
cultural está vinculada al aprendizaje de lenguas indígenas, encontrando una
correlación positiva”. Este aporte respalda lo observado en el Alto Apure: a
mayor sentido de pertenencia, mayor disposición a preservar el idioma y las
prácticas culturales.
4. Liderazgo comunitario:
mediación intercultural y transformación social: El
liderazgo aparece como el fruto de este proceso de resistencia e identidad
fortalecida. Los jóvenes líderes no solo representan a sus comunidades, sino
que proyectan propuestas para la defensa territorial y cultural. Según
Rappaport (2005, 10), “los líderes indígenas articulan demandas colectivas
desde una mediación intercultural” . En los resultados
del estudio, esto se traduce en estudiantes que funcionan como puentes entre la
universidad y sus pueblos, negociando espacios de reconocimiento.
A su vez, Walsh (2010, 70) enfatiza
que “la interculturalidad fomenta liderazgos que cuestionan dominaciones
coloniales”. Este planteamiento se refleja en los jóvenes apureños que, al
apropiarse del espacio universitario, desafían modelos excluyentes y reivindican
sus derechos colectivos.
Al mismo tiempo, Gallegos Martínez y
Cruz Salazar (2021, 45) concluyen que “las transiciones universitarias impulsan
procesos de revaloración identitaria que fortalecen el liderazgo”. Esta
perspectiva amplía los resultados al mostrar que el liderazgo indígena juvenil
no es un fenómeno aislado del Alto Apure, sino una tendencia regional donde la
educación se convierte en semillero de transformación social.
De este modo, la educación
universitaria no solo forma profesionales, sino líderes comunitarios, capaces
de articular demandas interculturales. La resistencia indígena es creativa y
propositiva, no se limita a la oposición, sino que genera proyectos comunitarios
sostenibles. En el mismo sentido, la identidad cultural se resignifica en
contextos académicos, reforzando el sentido de pertenencia y el aprendizaje de
lenguas originarias. Los tejidos de saberes transforman la universidad en un
espacio intercultural, en el que la cosmovisión indígena dialoga con el
conocimiento occidental.
Discusión
La presente investigación aporta
una mirada crítica sobre el papel de los jóvenes indígenas universitarios del
Alto Apure en la construcción de identidad cultural y liderazgo comunitario,
situando sus experiencias en diálogo con referentes teóricos latinoamericanos.
Los resultados muestran que la
universidad, aunque impregnada de lógicas occidentales, también se resignifica
como un espacio de resistencia cultural. Walsh (2010, 45) sostiene que la
interculturalidad es un “proceso político que desafía las estructuras de poder
y fomenta la equidad”. Esta afirmación resulta clave para comprender que los
estudiantes del Alto Apure no conciben la universidad únicamente como
institución formativa, sino como campo político donde se disputa el
reconocimiento de sus saberes y prácticas. En comparación, Mato (2017, 56)
advierte que “la mayoría de las universidades convencionales perpetúan racismo
estructural al ignorar las epistemologías indígenas”. Así, los hallazgos del
presente estudio refuerzan la necesidad de repensar el rol de la educación
superior como espacio intercultural, capaz de articular saberes y resistencias.
Cabe considerar que, el análisis revela que la resistencia indígena va más
allá de la oposición pasiva: se convierte en motor de creación comunitaria.
Peña (2014, 66) documenta “testimonios de jóvenes que prefieren proyectos
colectivos como huertos ecológicos frente a roles burocráticos alienantes”. En
el Alto Apure, se observa una dinámica similar, en la que los estudiantes
impulsan iniciativas productivas y territoriales como respuesta activa al
riesgo de asimilación cultural. Esto coincide con la visión de Rappaport (2005,
30), quien interpreta “las resistencias como actos de mediación intercultural
que abren posibilidades de transformación social”. De este modo, el presente
estudio contribuye a resignificar la resistencia no como un acto de oposición, sino
como una estrategia proactiva que fortalece la agencia juvenil indígena.
Al mismo tiempo, los hallazgos
demuestran que la identidad cultural no es una esencia inmutable, sino una
construcción dinámica que se reconfigura en contextos de discriminación y
urbanización. Del Popolo (2017, 77) afirma que “la identidad étnica es un proceso
dinámico que se reconstruye en contextos específicos”, idea que se refleja en
la manera en que los jóvenes apureños resignifican símbolos colectivos y
refuerzan el orgullo étnico. Además, Arocutipa-Huanacuni
y Platero-Aratia (2022, 40) subrayan “la correlación
positiva entre sentido de pertenencia e interés por aprender lenguas
indígenas”. En el Alto Apure, esta relación se traduce en una resistencia
cultural que vincula lengua, memoria y acción política, reforzando la identidad
como base del liderazgo.
De la misma
manera, los resultados muestran que el liderazgo comunitario emerge de la
intersección entre saberes, resistencias e identidad cultural. Rappaport (2005,
101) define “a los líderes indígenas como mediadores entre mundos, función que
en el Alto Apure se materializa en jóvenes que conectan la universidad con sus
comunidades, articulando demandas territoriales y culturales” (p.55). Asimismo,
Gallegos Martínez y Cruz Salazar (2021, 90) explican que “las transiciones
universitarias favorecen la revaloración identitaria y potencian roles de
liderazgo”. En este sentido, los resultados confirman que el liderazgo indígena
no surge en aislamiento, sino que es producto de redes comunitarias que se
fortalecen en la interacción con el espacio académico.
El estudio contribuye a la
comprensión de la educación intercultural como proceso político y social, que
trasciende la formación técnica para convertirse en un vehículo de
transformación comunitaria. A la vez, amplía los aportes de Walsh (2010) y Mato
(2017) al demostrar, desde un caso local, que la universidad puede ser un
escenario de emancipación cultural siempre que se reconozca el valor de los
saberes ancestrales. Por lo tanto, la discusión confirma que el fortalecimiento
de la identidad cultural y el liderazgo comunitario en jóvenes indígenas
universitarios es un proceso que integra resistencias creativas, reconstrucción
identitaria y mediaciones interculturales. El diálogo con los autores revisados
demuestra que estos fenómenos no son exclusivos del Alto Apure, sino parte de
una tendencia regional en América Latina donde la educación se convierte en
espacio de disputa, resistencia y transformación social.
Conclusiones
La hermenéutica documental permitió
interpretar los procesos de identidad y liderazgo indígena desde una
perspectiva crítica, mostrando que los textos analizados no son meras fuentes
de información, sino horizontes de sentido que dialogan con la realidad de los
jóvenes universitarios del Alto Apure. La lectura de autores como Walsh (2010)
y Rappaport (2005) evidencia que la universidad puede convertirse en un
escenario político donde se desafían estructuras coloniales y se articulan
nuevas formas de liderazgo comunitario
En el mismo sentido, los tejidos de
saberes emergen como estrategia de resistencia y creación cultural, donde los
estudiantes no asimilan pasivamente los contenidos académicos, sino que los
entrelazan con sus cosmovisiones ancestrales. Esta práctica confirma lo
señalado por Mato (2017, 66), “al mostrar que la educación intercultural en
América Latina abre posibilidades de transformación, aunque aún enfrenta
barreras estructurales. La resistencia indígena no se concibe como una
oposición reactiva, sino como una acción creativa, orientada a la construcción
de proyectos comunitarios que fortalecen el tejido social. En sintonía con Peña
(2014, 66), “los jóvenes del Alto Apure resignifican su paso por la universidad
al impulsar iniciativas comunitarias como huertos o la defensa territorial”.
De este modo, la identidad cultural
se revela como un proceso vivo y dinámico, que se reconstruye en contextos
académicos y urbanos. Los hallazgos coinciden con Del Popolo (2017, 34), al
mostrar que “las discriminaciones sufridas se convierten en oportunidades para
reafirmar el orgullo étnico y resignificar símbolos colectivos”. Además, el
vínculo entre identidad y lengua indígena señalado por Arocutipa-Huanacuni
y Platero-Aratia (2022, 33) encuentra “eco en el caso
apureño, donde el sentido de pertenencia impulsa la preservación idiomática”.
De la misma manera, el liderazgo
comunitario de los jóvenes indígenas se consolida como un liderazgo
intercultural, en el que los estudiantes actúan como mediadores entre la
universidad y sus comunidades. Este hallazgo, reforzado por los aportes de
Gallegos Martínez y Cruz Salazar (2021, 10), evidencia que “la educación no
solo habilita títulos académicos, sino que fortalece liderazgos colectivos que
reivindican el Buen Vivir y la autonomía cultural”.
Por lo tanto, se concluye que la
universidad puede convertirse en un espacio de resistencia, creación y
liderazgo comunitario siempre que reconozca los saberes indígenas y permita su
diálogo con los conocimientos occidentales. De lo contrario, como advierte Mato
(2017), corre el riesgo de reproducir dinámicas de exclusión que los propios
estudiantes deben resistir. Estas
conclusiones consolidan la idea de que el fortalecimiento de la identidad
cultural y el liderazgo comunitario en jóvenes indígenas no es un subproducto
de la educación formal, sino el resultado de procesos activos de resistencia,
revalorización y mediación intercultural.
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Walsh,
Catherine. Interculturalidad, estado, sociedad: luchas (de)coloniales de
nuestra época. Quito: Universidad Andina Simón Bolívar, 2010.