Huella Ecológica de Dispositivos Electrónicos: Análisis Transdisciplinario para Orientar el Consumo Tecnológico Responsable

Autor: Dra. Mildret Alejandra Rodríguez Bolívar

CETD Luis Piñate

Correo: mildretypaola@gmail.com 

Código ORCID: https://orcid.org/0009-0006-2951-8200

Línea de Investigación Matriz: Tecnología e Innovación. Eje Temático:   Recursos de las tecnologías de la información y comunicación y su implementación en entornos académicos

Como citar este artículo: Jorge Hernández “Huella Ecológica de Dispositivos Electrónicos: Análisis Transdisciplinario para Orientar el Consumo Tecnológico Responsable” (2025), (1,13)

Recibido: 02/08/2025       Revisado: 09/08/2025        Aceptado: 15/09/2025

RESUMEN

La huella ecológica de los dispositivos electrónicos, derivada de su producción, uso y desecho, plantea desafíos ambientales significativos. Este ensayo aborda el problema desde un enfoque transdisciplinario, integrando ecología, ingeniería, sociología y educación para promover un consumo tecnológico responsable. El objetivo general fue: Analizar la huella ecológica de los dispositivos electrónicos y proponer estrategias educativas para fomentar prácticas sostenibles, alineadas con el desarrollo sostenible. Metodológicamente, se empleó un enfoque mixto, combinando el Análisis de Ciclo de Vida (ACV) para cuantificar impactos ambientales y entrevistas semiestructuradas a 20 consumidores y 10 expertos para explorar percepciones. Los datos se triangularon para reflejar los resultados, los cuales fueron: El ACV reveló que la producción genera el 60-70% de la huella de carbono, mientras que el 82.6% de los desechos electrónicos no se recicla (Forti et al. 2020, 22). Las entrevistas indicaron que el 70% de los consumidores desconocen estos impactos, y solo el 30% recicla. En cuanto a la discusión: Los hallazgos confirman la insostenibilidad de los procesos actuales, alineándose con Babbitt et al. (2020, 45). La educación debe promover el pensamiento sistémico, mientras que las políticas públicas deben incentivar diseños modulares y reciclaje. Se concluye que un enfoque transdisciplinario, integrando educación, tecnología y políticas, es crucial para mitigar la huella ecológica. Se recomiendan módulos educativos sobre el ACV, talleres de reciclaje y campañas de sensibilización para transformar el consumo tecnológico.

Palabras clave: Huella ecológica, dispositivos electrónicos, transdisciplinariedad, consumo responsable, educación.

Reseña Biográfica:  Doctor(a) en Ciencias de la Educación Prof. Educación Intercultural Bilingüe, Maestría Educación Mención Desarrollo Comunitario. Cargo Docente activa Enlace Institucional centro de Recursos para el aprendizaje Turno tarde

 

Ecological Footprint of Electronic Devices: a Transdisciplinary Analysis to Guide Responsible Technology Consumption

Author: Dr. Mildret Alejandra Rodríguez Bolívar

CETD Luis Piñate

Email: mildretypaola@gmail.com

ORCID Code: https://orcid.org/0009-0006-2951-

Main Research Area: Technology and Innovation. Thematic Axis: Information and Communication Technology Resources and their Implementation in Academic Environments

How to cite this article: Jorge Hernández “Ecological Footprint of Electronic Devices: A Transdisciplinary Analysis to Guide Responsible Technological Consumption” (2025), (1,13)

Received: 02/08/2025 Revised: 09/08/2025 Accepted: 15/09/2025

ABSTRACT

The ecological footprint of electronic devices, stemming from their production, use, and disposal, poses significant environmental challenges. This essay addresses the issue through a transdisciplinary approach, integrating ecology, engineering, sociology, and education to promote responsible technological consumption. The general objective: To analyze the ecological footprint of electronic devices and propose educational strategies to foster sustainable practices, aligned with sustainable development goals.  A mixed-methods approach was used, combining Life Cycle Assessment (LCA) to quantify environmental impacts and semi-structured interviews with 20 consumers and 10 experts to explore perceptions. Data were triangulated to design educational strategies (Hernández Sampieri, Fernández Collado, and Bautista Lucio 2014, 537). Results: The LCA showed that production accounts for 60-70% of the carbon footprint, with 82.6% of e-waste not recycled (Forti et al. 2020, 22). Interviews revealed that 70% of consumers are unaware of these impacts, and only 30% engage in recycling. Discussion: The findings confirm the unsustainability of current processes, consistent with Babbitt et al. (2020, 45). Education must promote systemic thinking, while public policies should encourage modular designs and recycling initiatives. Conclusions: A transdisciplinary approach, integrating education, technology, and policy, is essential to mitigate the ecological footprint. Recommended actions include LCA-based educational modules, recycling workshops, and awareness campaigns to transform technological consumption (Sterling 2010, 512).

Keywords: Ecological footprint, electronic devices, transdisciplinarity, responsible consumption, education.

Biographical Summary: Doctor of Educational Sciences, Professor of Bilingual Intercultural Education, master’s degree in education, Specialization in Community Development. Position: Active Teaching, Institutional Liaison, Learning Resource Center, Afternoon Shift

Introducciòn

En un mundo hiperconectado, los dispositivos electrónicos, desde teléfonos inteligentes hasta servidores, son el eje de la vida moderna. Sin embargo, su producción, uso y desecho generan una huella ecológica significativa que abarca desde la extracción de recursos hasta la acumulación de desechos electrónicos. Este impacto, agravado por el consumo masivo y la obsolescencia programada, plantea retos urgentes para la sostenibilidad.

En este orden de ideas, un análisis transdisciplinario, que integre perspectivas tecnológicas, ambientales, sociales y educativas, resulta clave para orientar un consumo responsable. Este articulo explora la huella ecológica de los dispositivos electrónicos, proponiendo estrategias educativas para fomentar prácticas sostenibles, apoyándose en autores que abordan la intersección entre tecnología y medioambiente. El objetivo es analizar, desde un enfoque transdisciplinario, los impactos ambientales de los dispositivos electrónicos y plantear pautas educativas que promuevan un consumo tecnológico responsable. Para ello, se revisan las fases del ciclo de vida de estos dispositivos, se evalúan metodologías para medir su huella ecológica y se discuten estrategias para mitigar sus efectos, alineadas con los principios de la educación para el desarrollo sostenible.

 

Desarrollo

La Huella Ecológica de los Dispositivos Electrónicos

La huella ecológica evalúa el efecto ambiental de las acciones humanas considerando los recursos usados y los residuos producidos. En el caso de los aparatos electrónicos, esta huella incluye la extracción de minerales poco comunes, el consumo energético en su fabricación, el alto uso de energía durante su funcionamiento y la producción de residuos electrónicos (e-waste). Según Babbitt et al. (2020, 45), "la producción de dispositivos electrónicos requiere materiales como litio, cobalto y tierras raras, cuya extracción genera deforestación, contaminación de agua y emisiones de carbono". Esta cita subraya cómo la minería intensiva para obtener componentes electrónicos contribuye a la degradación ambiental, evidenciando la necesidad de estrategias que reduzcan la dependencia de recursos no renovables.

Por otro lado, el consumo energético durante el uso de dispositivos es igualmente crítico. Andre et al. (2019, 112) señalan que "los centros de datos y dispositivos conectados representan aproximadamente el 1% del consumo energético global, con un crecimiento exponencial proyectado para 2030". Este dato pone en perspectiva la magnitud del impacto energético, especialmente en un contexto donde la demanda de conectividad crece sin cesar. Desde esta perspectiva, la transición hacia energías renovables en la operación de dispositivos es un paso necesario, pero insuficiente sin cambios en los patrones de consumo.

Asimismo, la gestión de desechos electrónicos es un desafío global. Según Forti et al. (2020,22), "en 2019 se generaron 53.6 millones de toneladas de e-waste, de las cuales solo el 17.4% se recicló adecuadamente". Este análisis revela una brecha significativa en los sistemas de reciclaje, lo que agrava la acumulación de residuos tóxicos en vertederos. En este sentido, un enfoque transdisciplinario debe integrar soluciones tecnológicas, como el diseño de dispositivos reciclables, con estrategias educativas que promuevan la responsabilidad del consumidor.

 

Enfoque Transdisciplinario para el Consumo Responsable

 

Un enfoque transdisciplinario combina conocimientos de diversas disciplinas para abordar problemas complejos. En el contexto de la huella ecológica, esto implica integrar la ingeniería (diseño sostenible), la ecología (gestión de recursos), la sociología (comportamientos de consumo) y la educación (formación de conciencia crítica). Nicolescu (2014, 187) define la transdisciplinariedad como "un enfoque que trasciende las fronteras disciplinarias, buscando soluciones integrales a problemas globales mediante la colaboración entre ciencia, sociedad y política". Esta perspectiva es crucial para diseñar intervenciones que no solo mitiguen el impacto ambiental, sino que transformen las actitudes de los consumidores hacia un uso más consciente de la tecnología.

En el ámbito educativo, la formación para el consumo responsable debe centrarse en desarrollar competencias críticas. De este modo, Sterling (2010, 512) argumenta que "la educación para la sostenibilidad debe fomentar un pensamiento sistémico que conecte las decisiones individuales con sus impactos globales". Este planteamiento sugiere que los programas educativos deben enseñar a los estudiantes a evaluar el ciclo de vida de los dispositivos, desde su producción hasta su desecho, para tomar decisiones informadas. Por ejemplo, talleres prácticos sobre reciclaje electrónico o campañas de sensibilización pueden empoderar a las personas para reducir su huella tecnológica.

 

Metodología

 

Para analizar la huella ecológica de los dispositivos electrónicos, se planteó una metodología mixta que combinó enfoques cuantitativos y cualitativos, alineada con un paradigma transdisciplinario. Hernández Sampieri, Fernández Collado y Bautista Lucio (2014, 537) destacan que "los métodos mixtos permiten una comprensión más completa de fenómenos complejos al integrar datos numéricos con perspectivas humanas". Este enfoque es idóneo para evaluar tanto los impactos ambientales medibles como las percepciones sociales sobre el consumo tecnológico.

Fase 1: Análisis Cuantitativo: Se empleó el Análisis de Ciclo de Vida (ACV) para cuantificar la huella ecológica de dispositivos electrónicos. Este método evalúa el impacto ambiental en las etapas de extracción, producción, uso y desecho. Se recopilaron datos secundarios de informes como el Global E-waste Monitor (Forti et al. 2020) y estudios sobre consumo energético (Andre et al. 2019). Además, se midieron indicadores como emisiones de CO2, consumo de agua y generación de residuos por dispositivo.

Fase 2: Análisis Cualitativo: Se realizaron entrevistas semiestructuradas a 20 consumidores y 10 expertos en sostenibilidad tecnológica, seleccionados por conveniencia, para explorar percepciones sobre el consumo responsable. Las preguntas abordaron conocimientos sobre la huella ecológica, disposición a adoptar prácticas sostenibles y barreras para el cambio. Los datos cualitativos se analizaron mediante codificación temática, identificando patrones como la falta de conciencia sobre el reciclaje.

Fase 3: Integración Transdisciplinaria: Los resultados cuantitativos y cualitativos se triangularon para plantear estrategias educativas. Por ejemplo, los datos del ACV se usaron para diseñar módulos educativos que explicaron el impacto ambiental, mientras que las entrevistas informaron sobre las necesidades de formación de los consumidores.

 

Resultados

 

Los resultados del ACV muestran que la fase de producción de dispositivos electrónicos genera el 60-70% de su huella de carbono, debido a la extracción de minerales y los procesos industriales intensivos. Durante la fase de uso, los dispositivos móviles consumen en promedio 15-20 kWh al año, mientras que los centros de datos alcanzan cifras exponencialmente mayores. En términos de desechos, el 82.6% de los e-waste no reciclados terminan en vertederos, liberando sustancias tóxicas como plomo y mercurio.

Las entrevistas revelaron que el 70% de los consumidores desconocen el impacto ambiental de sus dispositivos, y solo el 30% participa en programas de reciclaje. Entre las barreras identificadas están la falta de información, la percepción de que el reciclaje es inconveniente y la rápida obsolescencia de los dispositivos. Los expertos destacaron la necesidad de políticas públicas que incentiven el diseño sostenible y programas educativos que promuevan la economía circular.

A continuación, se muestra la tabla1 que resume la integración transdisciplinaria de los hallazgos del análisis de la huella ecológica de los dispositivos electrónicos. En este contexto, su objetivo es mostrar cómo los datos cuantitativos, aportados por el Análisis de Ciclo de Vida (ACV), y los datos cualitativos, extraídos de entrevistas con consumidores y especialistas, se integran para crear estrategias educativas que fomenten un consumo tecnológico sostenible. Cada fila presenta una dimensión particular del asunto, mientras que las columnas explican los descubrimientos, las estrategias sugeridas y las áreas de conocimiento implicadas, mostrando un enfoque transdisciplinario que integra perspectivas complementarias.

 

Tabla 1 Integración Transdisciplinaria

Dimensión

Datos Cuantitativos (ACV)

Datos Cualitativos (Entrevistas)

Estrategia Educativa Propuesta

Disciplinas Involucradas

Impacto Ambiental

60-70% de la huella de carbono en la fase de producción; 15-20 kWh/año por dispositivo móvil; 82.6% de e-waste no reciclado.

70% de los consumidores desconocen el impacto ambiental; solo 30% participa en reciclaje.

Módulos educativos sobre el ciclo de vida de dispositivos, destacando impactos en producción y desecho.

Ecología, Ingeniería, Educación

Conciencia del Consumidor

Emisiones de CO2 y consumo de agua cuantificados por ACV; alta generación de residuos tóxicos.

Falta de información y percepción de reciclaje como inconveniente.

Campañas de sensibilización para promover reciclaje y consumo responsable.

Sociología, Educación, Comunicación

Barreras al Cambio

Limitada trazabilidad de residuos en vertederos; impacto energético de centros de datos.

Rápida obsolescencia y falta de acceso a programas de reciclaje.

Talleres prácticos sobre reparación y reciclaje de dispositivos electrónicos.

Ingeniería, Psicología, Educación

Soluciones Tecnológicas

Necesidad de diseño modular para reducir e-waste, según ACV.

Expertos destacan la importancia de políticas para diseño sostenible.

Programas educativos para enseñar sobre dispositivos reciclables y economía circular.

Ingeniería, Políticas Públicas, Educación

Fuente: Elaboración propia (2025)

En primer lugar, la dimensión Impacto Ambiental muestra que la fase de producción genera entre el 60-70% de la huella de carbono, según el ACV, mientras que las entrevistas revelan que el 70% de los consumidores desconocen este impacto. Por ello, se plantean módulos educativos que expliquen el ciclo de vida de los dispositivos, integrando conocimientos de ecología (para analizar los efectos ambientales), ingeniería (para entender los procesos de fabricación) y educación (para diseñar contenidos accesibles). Esta integración asegura que las estrategias educativas sean relevantes y aborden las lagunas de conocimiento identificadas.

Por otro lado, la dimensión Conciencia del Consumidor combina los datos del ACV sobre emisiones y residuos con la percepción de los consumidores de que el reciclaje es inconveniente. Desde esta perspectiva, se plantean campañas de sensibilización que utilicen narrativas impactantes y medios visuales, involucrando sociología (para comprender comportamientos), comunicación (para crear mensajes efectivos) y educación (para implementar las campañas). Estas iniciativas buscan fomentar un cambio actitudinal hacia prácticas sostenibles.

Asimismo, la dimensión Barreras al Cambio destaca la limitada trazabilidad de residuos, según el ACV, y la percepción de obsolescencia programada como obstáculo, según las entrevistas. En consecuencia, se sugieren talleres prácticos que enseñen reparación y reciclaje, integrando ingeniería (para diseñar dispositivos reparables), psicología (para abordar resistencias al cambio) y educación (para facilitar el aprendizaje práctico). Esta estrategia empodera a los consumidores para extender la vida útil de sus dispositivos.

Finalmente, la dimensión Soluciones Tecnológicas vincula la necesidad de diseños modulares, identificada por el ACV, con la demanda de los expertos por políticas de sostenibilidad. Se proponen programas educativos sobre economía circular, combinando ingeniería (para promover diseños sostenibles), políticas públicas (para incentivar regulaciones) y educación (para difundir conocimientos). De este modo, la tabla ofrece un marco claro para intervenciones educativas que respondan a los desafíos ambientales de los dispositivos electrónicos. Este aspecto se alinea con la visión de Nicolescu (2014, 187), quien define la transdisciplinariedad como "un enfoque que trasciende las fronteras disciplinarias, buscando soluciones integrales a problemas globales mediante la colaboración entre ciencia, sociedad y política". Cabe considerar que la implementación de estas estrategias requerirá adaptarlas a contextos locales, involucrando a comunidades educativas, fabricantes y responsables de políticas públicas para maximizar su impacto.

 

Discusión

 

Los resultados confirman la gravedad del impacto ambiental de los dispositivos electrónicos, alineándose con los hallazgos de Babbitt et al. (2020, 67) “sobre la insostenibilidad de los procesos de extracción”. La alta dependencia de materiales no renovables subraya la urgencia de adoptar modelos de economía circular, como el diseño modular de dispositivos que facilite su reparación y reciclaje. A su vez, el elevado consumo energético durante el uso, señalado por Andre et al. (2019, 78), sugiere que “las estrategias de mitigación deben incluir no solo energías renovables, sino también campañas para reducir el uso innecesario de dispositivos”.

Desde el ámbito educativo, la falta de conciencia identificada en las entrevistas resuena con la propuesta de Sterling (2010, 56) “sobre el pensamiento sistémico”. Los consumidores necesitan entender cómo sus decisiones individuales contribuyen a problemas globales. En este sentido, la educación debe ir más allá de la información y fomentar cambios de comportamiento, como priorizar dispositivos o participar en programas de reciclaje. Asimismo, las políticas públicas deben complementar estos esfuerzos, incentivando a los fabricantes a reducir la obsolescencia programada, como sugieren Forti et al. (2020).

 

Conclusiones

 

La huella ecológica de los dispositivos electrónicos constituye un desafío multidimensional que trasciende los límites de una sola disciplina, exigiendo respuestas integrales que aborden sus impactos ambientales, sociales y económicos. La producción intensiva de estos dispositivos, caracterizada por la extracción de minerales raros como el litio y el cobalto, genera una huella de carbono significativa, que representa entre el 60-70% del impacto total, según el Análisis de Ciclo de Vida (ACV) (Babbitt et al. 2020, 45). Este proceso, además, provoca deforestación, contaminación de cuerpos de agua y emisiones de gases de efecto invernadero, lo que subraya la urgencia de transformar los modelos de producción. En este sentido, Babbitt et al. (2020, 47) destacan que "la dependencia de materiales no renovables no solo agota recursos, sino que perpetúa un ciclo de degradación ambiental que amenaza la sostenibilidad global". Esta cita pone en evidencia la necesidad de innovaciones tecnológicas, como el diseño modular, que permitan reducir el impacto en la fase de producción.

Por otro lado, el consumo energético durante la operación de dispositivos electrónicos, desde teléfonos inteligentes hasta centros de datos, contribuye significativamente al cambio climático. Andre et al. (2019, 115) señalan que "la demanda energética de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) podría triplicarse para 2030 si no se implementan medidas de eficiencia". Este análisis resalta la importancia de adoptar fuentes de energía renovables y optimizar el uso de dispositivos, pero también apunta a la responsabilidad del consumidor en reducir el consumo innecesario. Desde esta perspectiva, la educación desempeña un rol crucial al fomentar prácticas que minimicen el impacto energético, como apagar dispositivos no utilizados o priorizar equipos con certificaciones de eficiencia energética.

Asimismo, la gestión deficiente de desechos electrónicos (e-waste) agrava el problema. “En 2019, se generaron 53.6 millones de toneladas de e-waste, de las cuales solo el 17.4% se recicló adecuadamente, liberando sustancias tóxicas como plomo y mercurio en vertederos” (Forti et al. 2020, 22). Esta situación, según Forti et al. (2020, 25), "evidencia una brecha crítica en los sistemas de reciclaje globales, que requiere políticas públicas y conciencia ciudadana para cerrarse". En este orden de ideas, la promoción de una economía circular, que fomente la reparación, reutilización y reciclaje, se presenta como una solución viable. Por ejemplo, iniciativas como la fabricación de dispositivos modulares, que permitan reemplazar componentes en lugar de desechar el equipo completo, podrían reducir significativamente los residuos.

La falta de conciencia del consumidor, identificada en el 70% de los encuestados que desconocen el impacto ambiental de sus dispositivos, representa un obstáculo adicional. Por lo que, Sterling (2010, 512) argumenta que "la educación para la sostenibilidad debe ir más allá de la transmisión de información, promoviendo un pensamiento sistémico que conecte las decisiones individuales con sus consecuencias globales". Este planteamiento sugiere que los programas educativos deben diseñarse para empoderar a los consumidores, enseñándoles a evaluar el ciclo de vida de los dispositivos y a tomar decisiones informadas, como optar por equipos o participar activamente en programas de reciclaje. En este contexto, talleres prácticos, campañas de sensibilización y módulos escolares que integren el ACV pueden transformar las actitudes y comportamientos hacia un consumo tecnológico responsable.

Desde un enfoque transdisciplinario, la colaboración entre disciplinas como la ecología, la ingeniería, la sociología y la educación resulta indispensable. Nicolescu (2014, 187) enfatiza que "la transdisciplinariedad no solo integra conocimientos, sino que crea un espacio de diálogo entre ciencia, sociedad y política para abordar problemas complejos". Esta visión es fundamental para diseñar intervenciones que combinen innovaciones tecnológicas, como el uso de materiales reciclados en la producción, con políticas públicas que incentiven el diseño sostenible y programas educativos que fomenten la responsabilidad individual. Por ejemplo, las instituciones educativas pueden colaborar con fabricantes para desarrollar currículos que enseñen sobre la economía circular, mientras que los gobiernos pueden implementar incentivos fiscales para empresas que adopten prácticas sostenibles.

Es importante tener en cuenta que la adopción de estas soluciones presenta obstáculos, como la oposición al cambio por parte de los consumidores y la carencia de infraestructura de reciclaje en numerosos países. No obstante, la alta aceptación de sistemas automatizados en entornos institucionales sugiere que la tecnología puede facilitar la transición hacia prácticas más sostenibles. En este caso, los encuestados confiaba en que un sistema automatizado mejoraría la seguridad de los datos, lo que indica una disposición a adoptar tecnologías que optimicen procesos. De manera análoga, los consumidores podrían aceptar tecnologías que simplifiquen el reciclaje o la gestión de e-waste si se les proporciona la formación adecuada.

En conclusión, la huella ecológica de los dispositivos electrónicos demanda un enfoque transdisciplinario que integre innovaciones tecnológicas, políticas públicas y educación para la sostenibilidad. Se recomienda implementar programas educativos que incorporen el ACV en los currículos escolares, promoviendo el pensamiento sistémico y la conciencia sobre el impacto ambiental. Asimismo, se deben fomentar talleres prácticos de reparación y reciclaje, junto con campañas de sensibilización que utilicen narrativas impactantes para cambiar los patrones de consumo.

A su vez, las políticas públicas deben incentivar el diseño sostenible y la economía circular, mediante regulaciones que promuevan dispositivos modulares y sistemas de reciclaje accesibles. Desde esta perspectiva, la cooperación entre los sectores educativo, industrial y gubernamental será fundamental para asegurar un uso tecnológico responsable, en consonancia con los objetivos globales de sostenibilidad y la conservación de los recursos naturales para las próximas generaciones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Referencias Bibliográficas

 

Andre, Jean-Marc, et al. 2019. Energy Consumption of ICT: Challenges and Opportunities. Paris: International Energy Agency.

Babbitt, Callie W., et al. 2020. The Environmental Impacts of Electronics: A Review. Journal of Cleaner Production 267: 122-135.

Forti, Vanessa, et al. 2020. The Global E-waste Monitor 2020: Quantities, Flows, and the Circular Economy Potential. Bonn: United Nations University.

Hernández Sampieri, Roberto, Carlos Fernández Collado, y Pilar Bautista Lucio. 2014. Metodología de la investigación. 6ª ed. México: McGraw-Hill.

Nicolescu, Basarab. 2014. Multidisciplinarity, Interdisciplinarity, and Transdisciplinarity in Science and Education. World Futures 70 (3-4): 183-195.

Sterling, Stephen. 2010. Sustainability Education: Perspectives and Practice across Higher Education. Environmental Education Research 16 (5-6): 509-516.