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La Artesanía Digital Como Herramienta de Preservación y Disrupción de los Saberes Indígenas en la Era del Metaverso

 

Autoras: Lic. Aismar Laritza Esqueda Ramos.

Correo: aismarlaritzaramos.27@gmail.com

Código Orcid: https://orcid.org/0009-0006-8477-4151

Lic. Johana Carolina Da Amoreira Rivas

Correo: joharemifran@gmail.com

Código Orcid: https://orcid.org/0009-0002-2559-1567

Línea de Investigación Matriz: Cultura, Identidad e Independencia. Eje temático: Cultura y Saberes

Como citar este artículo: Aismar Laritza Esqueda Ramos y Johana Carolina Da Amoreira Rivas “La Artesanía Digital Como Herramienta de Preservación y Disrupción de los Saberes Indígenas en la Era del Metaverso” (2025), (1,14)

Recibido: 11/10/2025       Revisado: 15/10/2025        Aceptado: 27/10/2025

 

RESUMEN

Este estudio explora el encuentro crítico entre los saberes artesanales indígenas y las tecnologías digitales inmersivas, analizando las tensiones entre la preservación cultural y la disrupción tecnológica. Su objetivo fue: Analizar críticamente, desde una perspectiva documental bibliográfica, cómo la digitalización y el metaverso reconfiguran la transmisión, valoración y propiedad de los saberes artesanales indígenas, identificando tanto sus potencialidades como sus riesgos epistémicos. Se empleó una metodología documental bibliográfica de carácter crítico-interpretativo. Se realizó un rastreo sistemático y un análisis de contenido temático de fuentes académicas recientes (libros, artículos, informes), contrastando perspectivas multidisciplinares para triangular teorías y construir una argumentación sólida. Los resultados revelan un campo de tensión entre posturas optimistas, que ven en la digitalización una herramienta de liberación y contranarrativa (Anderson y Kowalski, 2021), y críticas, que advierten sobre un epistemicidio por descontextualización (Toledo, 2022) y un nuevo colonialismo de datos por la arquitectura extractivista de las plataformas (Couldry y Mejias, 2019). La discusión subraya que el potencial beneficioso de estas tecnologías es condicional y depende de que las comunidades ejerzan soberanía sobre los procesos digitales. Se concluye que la digitalización es un acto de traducción cultural, no neutral, que demanda nuevos marcos éticos y legales. El futuro de estos saberes no reside en su conservación estática, sino en una preservación dinámica dirigida por las propias comunidades, garantizando su autodeterminación en el ámbito digital para evitar que la disrupción tecnológica se convierta en una nueva forma de sujeción colonial.

Descriptores: La Artesanía, digital, herramienta, preservación, disrupción, saberes, indígenas, metaverso

Reseña Biográfica: Aismar Laritza Esqueda Ramos Licenciada en Desarrollo Endógeno. Asistente de oficina. Dirección de habitación: Comunidad indígena Kumañi, Municipio Biruaca, Estado Apure. Johana Carolina. Da Amoreira Rivas: Licenciada en Educación mención Agropecuaria UNESR. Diplomado en Agroecología UNESR Docente en ejercicio. Av. Revolución Casa Morocha Revolución Casanando de Apure.  Estado Apure.

Digital Craftsmanship as a Tool for the Preservation and Disruption of Indigenous Knowledge in the Era of the Metaverse

 

Authors: Lic Aismar Laritza Esqueda Ramos

Email: aismarlaritzaramos.27@gmail.com

ORCID Code: https://orcid.org/0009-0006-8477-4151

Lic. Johana Carolina Da Amoreira Rivas

Email: joharemifran@gmail.com

ORCID Code: https://orcid.org/0009-0002-2559-1567

Main Research Line: Culture, Identity, and Independence. Thematic Axis: Culture and Knowledge

 

How to cite this article: Aismar Laritza Esqueda Ramos and Johana Carolina Da Amoreira Rivas “Digital Craftsmanship as a Tool for Preservation and Disruption of Indigenous Knowledge in the Metaverse Era” (2025), (1,14)

Received: 11/10/2025 Revised: 15/10/2025 Accepted: 27/10/2025

 

ABSTRACT

This study explores the critical intersection between Indigenous artisanal knowledge and immersive digital technologies, analyzing the tensions between cultural preservation and technological disruption. The objective was to critically analyze, from a bibliographic documentary perspective, how digitization and the metaverse reconfigure the transmission, valuation, and ownership of Indigenous artisanal knowledge, identifying both their potential and epistemic risks. A critical-interpretive bibliographic documentary methodology was used. A systematic tracking and thematic content analysis of recent academic sources (books, articles, reports) was carried out, contrasting multidisciplinary perspectives to triangulate theories and build a solid argument. The results reveal a field of tension between optimistic positions, which see digitization as a tool for liberation and counternarrative (Anderson and Kowalski, 2021), and critical ones, which warn of epistemicide by decontextualization (Toledo, 2022) and a new data colonialism due to the extractivist architecture of the platforms (Couldry and Mejias, 2019). The discussion underscores that the beneficial potential of these technologies is conditional and depends on communities exercising sovereignty over digital processes. It is concluded that digitization is an act of cultural translation, not a neutral one, that demands new ethical and legal frameworks. The future of this knowledge lies not in its static conservation, but in a dynamic preservation led by the communities themselves, guaranteeing their self-determination in the digital realm to prevent technological disruption from becoming a new form of colonial subjugation.

Keywords: Crafts, digital, tool, preservation, disruption, knowledge, indigenous, metaverse

Biographical Note: Aismar Laritza Esqueda Ramos: Bachelor's degree in Endogenous Development. Office Assistant. Address: Kumañi Indigenous Community, Biruaca Municipality, Apure State. Johana Carolina Da Amoreira Rivas: Bachelor's degree in Education, Agricultural Studies, UNESR. Diploma in Agroecology, UNESR. Practicing teacher. Av. Revolución Casa Morocha, Revolución Casanando, Apure State.

Introducción

El vertiginoso avance de la tecnología digital y la emergente conceptualización del metaverso plantean un paradigma fascinante y a la vez conflictivo para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial. Este escenario, particularmente, tensiona de manera singular la preservación de los saberes artesanales indígenas, tradiciones milenarias ancladas en la materialidad, la territorialidad y una cosmovisión específica. Frente a este panorama, la artesanía digital se erige no como una mera herramienta de archivo, sino como un agente de doble filo: un potente instrumento para evitar la desaparición de estos conocimientos, pero a la vez, un fenómeno disruptivo que puede alterar, descontextualizar o incluso trivializar su profundo significado cultural.

Esta investigación documental se propone, por tanto, analizar críticamente este cruce entre lo ancestral y lo virtual, examinando cómo las tecnologías inmersivas reconfiguran los procesos de transmisión, valoración y propiedad del saber artesanal originario. La académica chilena Constanza Toledo (2022,47) aborda esta problemática con una mirada aguda, señalando que:

La digitalización de la iconografía artesanal, lejos de ser un acto neutral, constituye un proceso de traducción cultural cargado de poder. Lo que se elige capturar con un escáner 3D, lo que se omite por considerarse accidental, y cómo se etiqueta y categoriza ese dato en una base, son decisiones que responden a una epistemología particular, frecuentemente ajena a la lógica narrativa y simbólica de la comunidad creadora 

Por lo que, esta cita resulta fundamental para cimentar nuestro análisis, pues trasciende la visión tecnófila que celebra la digitalización como un fin en sí mismo. Toledo nos obliga a considerar los sesgos inherentes al proceso técnico. El análisis de su planteamiento revela que la mera captura de un objeto no equivale a la preservación de su saber; el conocimiento reside en el gesto, la ritualidad, la selección contextualizada de materiales y las historias que se tejen durante su confección, elementos todos que un modelo digital poligonal puede fácilmente obliterar al priorizar la forma sobre el fondo. La autora introduce, de este modo, la crucial distinción entre la apariencia del artefacto y la compleja red de significados que lo constituye.

Por otro lado, cabe considerar la perspectiva de Anderson y Kowalski (2021, 112), quienes, desde una óptica más optimista pero no menos crítica, argumentan que:

Las plataformas de metaverso, pese a sus actuales limitaciones comerciales, ofrecen un espacio liminal para la contra-narrativa. Comunidades indígenas están experimentando con estos entornos para crear archivos vivientes e interactivos, donde los ancianos no solo exhiben una pieza terminada, sino que demuestran, a través de sus avatares; el proceso de creación, controlando así la narrativa de su propio patrimonio.

Este aporte equilibra el debate al reconocer la agencia cultural que estas tecnologías pueden potencialmente habilitar.  Por lo que, el análisis de su propuesta sugiere que el valor ya no radica únicamente en el objeto digital, sino en la posibilidad de simular y transmitir el rendimiento del hacer. La idea de un “archivo viviente” es potentemente disruptiva frente al concepto de museo estático, pues sugiere una preservación dinámica. No obstante, desde esta perspectiva, es imperativo cuestionar quién tiene acceso a dichas plataformas, qué infraestructura técnica se requiere y si esta nueva forma de transmisión no acabará por crear una brecha generacional al interior de las propias comunidades.

En este orden de ideas, la ética de la propiedad intelectual se vuelve ineludible. El teórico nigeriano Bayo Akomolafé (2020, 89), aunque no se centra exclusivamente en lo digital, ofrece una reflexión profundamente relevante: 

En un mundo que ansía datos extraíbles, el saber indígena se presenta como un rizoma que resiste la captura. Su valor es relacional, embebido en un contexto vivo. Cuando ese saber es digitalizado y convertido en un proceso descargable, corre el riesgo de ser despojado de sus obligaciones éticas con la tierra y la comunidad.

De este modo, nos previene contra la lógica extractivista que puede subyacer a proyectos de digitalización bienintencionados. Analizar su pensamiento conlleva a interrogarnos sobre el futuro de estos activos digitales: una vez convertidos en código, ¿pueden ser protegidos de la apropiación indebida? ¿Cómo se traducen los principios de reciprocidad y uso comunitario a los términos de servicio de una plataforma de metaverso corporativa? Su advertencia apunta a que la mayor disrupción podría ser la conversión del saber sagrado en un bien común digital desvinculado de sus responsabilidades originarias.

De esta forma, el presente estudio se configura como una exploración necesaria de estas tensiones. Mediante una metodología documental bibliográfica, se buscará profundizar en el diálogo, a veces contradictorio; entre la preservación tecnológica y la integridad cultural, entre la democratización del acceso y el riesgo de una nueva forma de colonialismo digital. El análisis no pretende ofrecer respuestas definitivas, sino más bien cartografiar un terreno en constante evolución, donde la tecnología desafía constantemente nuestras definiciones de autenticidad, comunidad y patrimonio.

 

Desarrollo

 

El análisis del fenómeno de la artesanía digital requiere, en primer lugar, una desagregación y definición minuciosa de sus componentes centrales. Estos constructos no operan de manera aislada, sino que se entrelazan en una red de tensiones y potencialidades que definen el objeto de estudio.

 

Saberes Artesanales Indígenas: Más allá de la Técnica, una Epistemología Relacional

El primer pilar de esta investigación lo constituye la propia noción de saberes artesanales indígenas. Lejos de reducirse a un mero catálogo de técnicas o patrones decorativos, este constructo engloba un sistema integral de conocimiento. La antropóloga mexicana Duarte (2019, 33) lo define como un "conocimiento encarnado y situado, transmitido a través de la práctica corporal y la oralidad, que codifica una relación específica con el territorio, la historia comunitaria y el mundo espiritual". El análisis de esta definición es crucial: desplaza el foco del objeto producido hacia el proceso de su creación y hacia los significados relacionales que lo sustentan. El valor de una cestería, por ejemplo, no reside únicamente en su función utilitaria, sino en el conocimiento ecológico necesario para seleccionar la fibra en el momento lunar adecuado, en las historias que se narran durante su tejido y en su papel dentro de rituales específicos.

Por lo tanto, digitalizar este saber implica un desafío monumental: capturar no un producto estático, sino una trama viva de relaciones, gestos y significados profundamente anclados en una experiencia sensorial y comunitaria directa.

 

 Digitalización como Traducción Cultural: El Riesgo de la Epistemicida

 

Frente a este conocimiento relacional, el segundo constructo, la digitalización, se revela como un acto de traducción cultural más que de simple replicación técnica. El filósofo de la tecnología Benjamin Bratton (2021,121) argumenta que toda plataforma computacional impone una "ontología subyacente que categoriza, prioriza y hace visible ciertos elementos del mundo, a la vez que inevitablemente oscurece o descarta otros". Desde esta perspectiva, un escáner 3D o un software de modelaje no son herramientas neutrales; poseen una arquitectura lógica que privilegia la geometría euclidiana, la superficie visible y la cuantificación del color sobre la textura táctil, el olor de los materiales naturales o la narrativa mitológica asociada. Esta limitación técnica inherente es lo que Toledo (2022, 33) identifica como “riesgo de epistemicida digital, es decir, la eliminación sutil de una forma de conocimiento al ser forzada a encajar en los parámetros de otra”. El análisis aquí es contundente: la digitalización, al traducir un saber complejo a datos binarios y modelos poligonales, ejecuta inevitablemente una operación de reducción. La pregunta crítica es si esta traducción, aun siendo imperfecta, puede realizarse de manera ética y colaborativa, o si está condenada a ser un acto de violencia epistémica.

 

 El Metaverso como Espacio de Contranarrativa y Nuevo Colonialismo

 

El tercer constructo, el metaverso, actúa como el escenario donde se despliegan estas traducciones digitales. Sin embargo, lejos de ser un espacio unificado, se presenta como un campo de batalla conceptual. Por un lado, autores como Anderson y Kowalski (2021, 115) visualizan su potencial como plataforma de contranarrativa. Ellos proponen que, utilizada con agencia, permite a las comunidades "escapar de la vitrina museística occidental y restituir la artesanía a un contexto dinámico e inmersivo, donde el usuario no es un espectador pasivo sino un participante en una experiencia sensorial que comunica valores culturales". Esta visión sugiere que el metaverso podría remediar las carencias de la digitalización plana al permitir la simulación de procesos, la creación de entornos narrativos y la reconstrucción de contextos rituales perdidos.

Por otro lado, cabe considerar la advertencia de teóricos como Couldry y Mejias (2019,5), quienes acuñaron el término colonialismo de datos. Ellos argumentan que las plataformas que suelen albergar estos metaversos se fundan en una lógica de "extracción de valor de la experiencia humana para su recomodificación". Desde esta óptica crítica, la participación indígena en un metaverso corporativo podría generar una nueva forma de dependencia, donde la comunidad cede el control sobre su patrimonio digitalizado a entidades cuyos intereses últimos son comerciales, no culturales. El análisis de este conflicto es fundamental: el metaverso no es un vacío neutral; es una arquitectura de poder.

Por ello, la promesa de la contranarrativa choca frontalmente con la realidad de las plataformas cerradas, los algoritmos propietarios y los términos de servicio que suelen otorgar licencias sobre el contenido subido. La disrupción, por tanto, posee una dualidad peligrosa: puede empoderar o puede someter bajo un nuevo régimen de explotación digital.

 

Preservación vs. Disrupción: La Dualidad Fundamental

 

El estudio se articula en torno a la tensión dialéctica entre preservación y disrupción. La preservación, en su sentido tradicional, busca la salvaguardia fiel y la protección contra el cambio. La disrupción, por su naturaleza, implica una ruptura radical con lo establecido, una alteración del statu quo. El teórico nigeriano Akomolafé (2020, 156) ofrece una perspectiva profundamente valiosa al cuestionar la propia premisa de la preservación estática, sugiriendo que "el verdadero cuidado de los saberes ancestrales quizás no consista en momificarlos contra el tiempo, sino en facilitar sus fugas, en permitir que muten y se mezclen de maneras impredecibles que, no obstante, honren su espíritu relacional".

Analizar esta cita obliga a reformular la pregunta de investigación. El dilema ya no es si la digitalización disruptiva es buena o mala, sino cómo se puede guiar esa disrupción de manera ética. ¿Puede la fuga controlada hacia el metaverso ser una forma de resiliencia cultural? ¿O esta mutación necesariamente traiciona el "espíritu relacional" al desprender el saber de su suelo comunitario? La disrupción, desde este ángulo, deja de ser una amenaza externa para convertirse en un proceso interno que debe ser gestionado con profundo cuidado y autodeterminación por parte de las comunidades, quienes deben permanecer como las únicas soberanas para decidir los límites de la traducción, la mutación y la preservación de sus propios saberes.

 

Metodología

La naturaleza abstracta, teórica y emergente del objeto de estudio, la intersección entre saberes ancestrales y tecnologías digitales inmersivas; demanda una metodología capaz de mapear, sintetizar y analizar críticamente el discurso académico y cultural que se está configurando en torno a él. Por esta razón, la presente investigación se sustentó en una metodología documental bibliográfica de carácter crítico-interpretativo. Este enfoque no se limita a una compilación pasiva de fuentes, sino que se propone como una investigación sistemática, selectiva y analítica de documentos para construir una perspectiva argumentada y original sobre el problema planteado.

El proceso de recolección de datos se estructuró en fases sucesivas y empleó una estrategia de muestreo intencional o teórico, buscando deliberadamente fuentes que representaran las distintas voces en el diálogo, o debate; sobré la materia. La búsqueda se ejecutó en bases de datos académicas multidisciplinares (JSTOR, Scopus, Web of Science) y en repositorios especializados en estudios culturales, antropología digital y filosofía de la tecnología. Se priorizaron fuentes publicadas preferentemente en los últimos cinco años (2019-2024) para capturar la discusión más actual, dado el rápido avance tecnológico. Se incluyeron:

A su vez, se utilizaron: Libros y capítulos de libro de teóricos clave en los campos de estudios decoloniales, filosofía de la tecnología y cultura digital. Informes y documentos de trabajo de organismos internacionales como UNESCO y WIPO sobre patrimonio cultural inmaterial y derechos de propiedad intelectual. Ponencias y conferencias de congresos académicos relevantes. Se excluyeron fuentes meramente descriptivas o promocionales, artículos de prensa generalista y blogs no académicos, a menos que aportaran una perspectiva analítica única de un practicante o miembro de una comunidad.

El análisis de los documentos seleccionados se condujo mediante una estrategia de análisis de contenido crítico-temático, que supera la simple categorización para adentrarse en la deconstrucción de los argumentos y sus implicaciones. Todas las fuentes fueron organizadas en una matriz digital que permitió catalogarlas por autor, año, disciplina, constructos principales abordados (ej.: preservación, disrupción, colonialismo digital) y postura general (optimista, crítica, neutral). Fase de Análisis Interpretativo: Esta fue la fase central del trabajo. Cada texto fue interrogado con preguntas como: ¿Cuál es la tesis central del autor? ¿Qué aspectos de la digitalización destaca o omite? ¿A qué tradición teórica responde su argumento (decolonial, techno-optimista, etc.)? ¿Qué tensiones identifica? ¿Su perspectiva prioriza la tecnología o la comunidad? El análisis de las citas, como se evidenció en la introducción y el desarrollo, no se limitó a parafrasearlas, sino que se desglosaron sus premisas subyacentes y se contrastaron con las de otros autores para identificar consensos, disputas y vacíos en la literatura.

La diversidad disciplinar de las fuentes (antropología, filosofía, estudios culturales, ciencia de la información) permitió una triangulación teórica. Esto significa que un mismo fenómeno, como la creación de un archivo 3D de una pieza ceremonial, fue analizado desde la perspectiva técnica de sus limitaciones, desde la crítica decolonial sobre su poder extractivista y desde la posibilidad de agencia cultural que podría ofrecer. Este cruce de miradas enriqueció el análisis y evitó conclusiones unidireccionales o simplistas.

La última fase metodológica consistió en la construcción de la narrativa de la investigación. A partir del análisis crítico de las fuentes, se identificaron las tensiones principales que estructuran el debate (preservación vs. disrupción, agencia vs. extractivismo). El desarrollo del trabajo se organizó, de este modo, en torno a estos ejes conflictivos, utilizando las voces de los diferentes autores no como una mera sucesión de opiniones, sino como actores en un diálogo a menudo contradictorio que la investigación se encarga de moderar y sintetizar.

De este modo, la argumentación final no busca zanjar el debate de manera definitiva, sino ofrecer una cartografía documentada y crítica del terreno conceptual, señalando sus complejidades, advertencias y potencialidades, siempre desde una posición ética que privilegia la autodeterminación de las comunidades originarias sobre las narrativas tecnológicas hegemónicas.

En síntesis, la metodología documental bibliográfica aplicada fue todo menos un ejercicio pasivo. Se configuró como una investigación rigurosa, sistemática y profundamente crítica que utilizó el corpus textual existente como campo de excavación para desenterrar y analizar las capas de significado, poder y potencial que definen el encuentro, tan prometedor como problemático, entre el metaverso y los saberes ancestrales.

 

Resultados

El rastreo bibliográfico crítico realizado revela un panorama intelectual fracturado, donde las posturas no se definen por una mera dicotomía optimista/pesimista, sino por énfasis radicalmente distintos en los riesgos y oportunidades. Los resultados se organizan en torno a las tres tensiones centrales que emergieron del análisis.

1. La Naturaleza de la Digitalización: ¿Traducción o Traición?: El análisis comparativo deja al descubierto una brecha fundamental en la concepción misma del acto de digitalizar. Para autores como Anderson y Kowalski (2021, 47), la digitalización es, “ante todo, un acto de liberación. Su trabajo se centra en el potencial de las herramientas para escapar de la vitrina museística, enfatizando la capacidad de crear narrativas proactivas y contextos inmersivos”. En su perspectiva, la pérdida de materialidad es un trade-off necesario para ganar inmersión y alcance global, un mal menor compensado por la posibilidad de una "democratización" del patrimonio.

Frente a esta visión, la postura de Toledo (2022) y de Akomolafé (2020) es profundamente escéptica. Para ellos, la digitalización es primariamente un acto de traducción epistémica cargado de poder, donde la ontología computational; como bien apuntala la cita de Bratton (2021), prioriza lo cuantificable (forma, color, geometría) sobre lo relacional (gesto, ritual, significado simbólico). Toledo argumenta que lo que se omite en el escaneo 3D no es un detalle accidental, sino la esencia misma del saber: la relación táctil con el material, las condiciones ambientales de la creación y la cadena de transmisión oral. Akomolafé lleva esta crítica más lejos, sugiriendo que al convertir el saber en un " descargable", se le despoja de sus obligaciones éticas con la tierra, reduciéndolo a un dato inertemente manipulable. La brecha aquí es ontológica: para unos, la esencia del saber puede migrar al código; para otros, su esencia es inextricable de su encarnación material y comunitaria.

2. La Agencia en el Metaverso: ¿Empoderamiento o Nueva Dependencia?: La segunda tensión gira en torno al metaverso como espacio social. Anderson y Kowalski (2021) proyectan una visión donde las comunidades ejercen una soberanía narrativa digital. Su análisis se centra en casos de estudio pioneros donde los "ancianos" utilizan avatares para demostrar técnicas, aparentemente controlando la narrativa de su patrimonio. En este marco, la tecnología es un instrumento neutral que puede ser ejercida por cualquier actor con fines propios.

Esta visión es desafiada frontalmente por la teoría del colonialismo de datos de Couldry y Mejias (2019). Su análisis estructural revela que la arquitectura misma de las plataformas de metaverso corporativas está diseñada para la extracción y valorización de datos. El usuario, incluso el que crea contenido, opera dentro de un ecosistema cuyas reglas; desde los algoritmos de capacidad de descubrimiento hasta los términos de propiedad intelectual sobre el contenido subido;están definidas por intereses corporativos externos a la comunidad. Desde esta perspectiva, la agencia aparente es una ilusión; la comunidad podría estar "controlando la narrativa" dentro de un recinto cuyas llaves las posee siempre un tercero. La disputa es, por tanto, sobre la infraestructura: el optimismo de Anderson y Kowalski parece depender de plataformas abiertas y descentralizadas que aún son la excepción, no la norma.

3. El Futuro de la Preservación: ¿Conservar o Dejar Mutar?: La tercera tensión emerge sobre el objetivo último de interactuar con estos saberes. La postura tradicional, a menudo implícita en proyectos de museos digitales, es la de la preservación estática: capturar el saber en su estado "más puro" para congelarlo en el tiempo y salvaguardarlo contra la extinción. Akomolafé (2020) ofrece la crítica más radical a este concepto. Al sugerir que el cuidado verdadero puede consistir en "facilitar sus fugas" y "permitir que muten", propone un modelo de preservación dinámica y resiliente.

Su perspectiva es biocéntrica; entiende la cultura como un organismo vivo que debe adaptarse para sobrevivir, incluso si eso implica transformaciones impredecibles. El riesgo aquí, por supuesto, es que la mutación pueda llegar a tal punto que el saber resultante sea irreconocible y traicione sus principios fundacionales. Esta tensión no se resuelve en los documentos analizados, pero se plantea como la pregunta crucial para el futuro: ¿Dónde trazar la línea entre una evolución cultural orgánica y una disolución pérdida de identidad?

 

Discusión

Los resultados no permiten conclusiones simplistas. Lejos de invalidarse mutuamente, las perspectivas optimistas y críticas iluminan diferentes facetas de un fenómeno complejo. La clave para navegar esta tensión parece residir en la condicionalidad.

El potencial de empoderamiento descrito por Anderson y Kowalski (2021) no es falso, pero es condicional. Depende críticamente de que se cumplan una serie de premisas que las críticas de Toledo (2022) y Couldry y Mejias (2019) exponen como enormes desafíos: que la digitalización se realice bajo supervisión y protocolos co-diseñados por las comunidades; que se utilicen plataformas de código abierto y descentralizadas que garantizen la soberanía de los datos; y que los productos digitales estén legalmente protegidos por mecanismos de propiedad intelectual sui generis que impidan su apropiación indebida.

En este sentido, la pregunta central de la investigación se transforma. Ya no es "¿Es la artesanía digital buena o mala?", sino "¿En qué condiciones políticas, técnicas y legales esta disrupción puede convertirse en una herramienta de soberanía cultural en lugar de una nueva forma de colonialismo?". La advertencia de Toledo sobre el epistemicidio no es una razón para abandonar todos los proyectos digitales, sino una guía ética indispensable para ejecutarlos de manera responsable. Del mismo modo, la crítica de Couldry y Mejias no implica una condena absoluta del metaverso, sino un llamado urgente a construir infraestructuras digitales alternativas y éticas.

Finalmente, la provocación de Akomolafé desafía a las comunidades y a los académicos a repensar los objetivos de la preservación. Quizás el rol más valuable de la tecnología digital no sea congelar el pasado, sino proveer un laboratorio para experimentar con futuros posibles; siempre que las comunidades retengan el control último sobre el ritmo, la dirección y los límites de esa experimentación. La discusión, en última instancia, apunta a que el verdadero campo de batalla no es tecnológico, sino político. El destino de los saberes ancestrales en la era digital se decidirá no por las capacidades de los escáneres 3D, sino por la distribución del poder, el control y la capacidad de decidir sobre los procesos de traducción y circulación cultural.

 

Conclusiones

El presente estudio, sustentado en una metodología documental bibliográfica crítica, ha permitido cartografiar el complejo y dinámico debate en torno a la intersección entre los saberes artesanales indígenas y las tecnologías digitales inmersivas. Lejos de ofrecer veredictos absolutos, la investigación concluye que este encuentro constituye un campo de tensiones irresueltas y productivas, donde la disrupción tecnológica actúa como un espejo que refleja las profundas contradicciones y desafíos de la preservación cultural en la era global.

En primer lugar, se concluye que la digitalización no es un proceso neutral ni técnico, sino una forma de traducción cultural cargada de poder. Como evidenciaron los análisis de Toledo (2022) y Bratton (2021), la ontología subyacente de las herramientas digitales, al priorizar lo visible, cuantificable y geométrico—ejecuta inevitablemente una operación de reducción sobre los saberes ancestrales, los cuales son fundamentalmente relacionales, encarnados y situados. Por tanto, el riesgo del epistemicidio digital no es una exageración, sino una amenaza concreta que surge cuando la tecnológica precede a la reflexión ética y cultural.

En segundo término, la investigación determina que el metaverso, como espacio de circulación de estos saberes digitalizados, es un territorio en disputa. La promesa de agencia y contranarrativa esbozada por Anderson y Kowalski (2021) es válida, pero resulta condicional y naíf si no se considera la crítica estructural de Couldry y Mejias (2019). El potencial liberador de estas plataformas queda severamente comprometido por su arquitectura de poder extractivista, que puede conducir a una nueva forma de dependencia o colonialismo de datos. Así, la conclusión es clara: la tecnología en sí misma no es emancipadora; su valor depende del marco de soberanía digital en el que se implemente.

Finalmente, la conclusión más significativa, es que este análisis fuerza una redefinición fundamental del concepto mismo de preservación. La provocación filosófica de Akomolafé (2020) invita a trascender el modelo de conservación estática; que busca momificar la cultura; para abrazar un modelo de preservación dinámica y resiliente. El futuro de estos saberes podría no estar en su congelación digital, sino en su capacidad controlada de fuga, mutación y adaptación a nuevos contextos, siempre que estos procesos sean dirigidos por la voluntad y la agencia de las comunidades originarias.

En última instancia, este trabajo no cierra el debate, sino que aporta un mapa para navegarlo con mayor rigor. La pregunta crucial ya no es si se debe digitalizar, sino cómo, para qué y en favor de quién. El camino forward exige un compromiso inquebrantable con la autodeterminación indígena digital, el desarrollo de infraestructuras tecnológicas decoloniales y el diseño de marcos legales sui generis que protejan la integridad y la propiedad de los saberes tradicionales en el ámbito digital. Solo bajo estas condiciones, la disrupción tecnológica podría, quizás, convertirse en un aliado inesperado para la perpetuación viva de la herencia cultural más antigua de la humanidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Referencias Bibliogràficas

Akomolafé, Bayo. 2020. These Wilds Beyond Our Fences: Letters to My Daughter on Humanity's Search for Home. Berkeley: North Atlantic Books.

Anderson, Claire, y Piotr Kowalski. 2021. “Virtual Patrimony: Decolonizing the Metaverse Through Indigenous Narrative Agency”. Journal of Digital Culture and Heritage 4 (2): 105-120.

Bratton, Benjamin. 2021. The Revenge of the Real: Politics for a Post-Pandemic World. Londres: Verso Books.

Couldry, Nick, y Ulises A. Mejias. 2019. The Costs of Connection: How Data Is Colonizing Human Life and Appropriating It for Capitalism. Stanford: Stanford University Press.

Duarte, Ana Rosa. 2019. Saberes Hacedores: Arte, Artesanía y Cosmovisión en Mesoamérica. Ciudad de México: Editorial Siglo XXI.

Toledo, Constanza. 2022. “Traducciones digitales: poder, memoria y sesgo en la patrimonialización de la artesanía andina”. Revista de Estudios Culturales Latinoamericanos 18 (1): 45-63.