
Narrativas Visuales Interculturales
que Fortalecen la Autoexpresión Emocional en Estudiantes Indígenas
Neurodivergentes
Autoras:
Lic. María Patricia Aguirre Diaz
Correo:
mariapatriciaaguirrediaz@gmail.com
Código
Orcid: https://orcid.org/0009-0009-6443-7002
Esp. Marbelys Lugo
Correo: marbe7lugo@gmail.com
Código Orcid: https://orcid.org/0009-0005-3080-2367
Línea de
Investigación Matriz: Cultura, Identidad e Independencia. Eje Temático: Cultura y
Saberes
Como citar este artículo: María Patricia Aguirre Diaz y Marbelys Lugo
“Narrativas Visuales Interculturales que Fortalecen la Autoexpresión
Emocional en Estudiantes Indígenas Neurodivergentes” (2025), (1,14)
Recibido: 08/07/2025
Revisado: 13/07/2025
Aceptado: 17/07/2025
RESUMEN
Este estudio fue carácter documental hermenéutico analiza el potencial de
las narrativas visuales interculturales como herramienta para fortalecer la
autoexpresión emocional en estudiantes indígenas neurodivergentes, un grupo
doblemente marginado por modelos educativos homogenizantes. El Objetivo fue:
Analizar, desde un enfoque hermenéutico, cómo estas narrativas visuales;
entendidas como arte, tejido, dibujo y símbolos rituales, fortalecen la
autoexpresión emocional, proponiendo orientaciones para docentes en el estado
Apure, Venezuela. Se empleó la hermenéutica documental, interpretando fuentes
académicas sobre interculturalidad, neurodivergencia y expresión visual. El
proceso siguió tres fases: comprensión, explicación y aplicación contextual,
organizando el análisis en los constructos de narrativas visuales,
autoexpresión emocional y mediación intercultural. En referencia a los
resultados: El análisis revela una convergencia teórica: las narrativas
visuales actúan como un puente epistemológico y ontológico. Articulan formas
neurodivergentes de procesamiento (pensar en imágenes) con cosmovisiones
indígenas, permitiendo una expresión emocional auténtica que funciona como un
acto de agencia e identidad. En cuanto a
la Discusión: Se discute que la efectividad de esta estrategia depende de
enmarcarla en una interculturalidad crítica (Walsh, 2009), que evite la
folklorización y promueva un diálogo genuino de saberes. Esto implica un rol
transformado del docente, capaz de leer las narrativas visuales como discursos
válidos y no como meros adornos. Se
concluye que las narrativas visuales interculturales son una práctica
decolonial crucial. Su implementación no solo fortalece la autoexpresión
individual, sino que exige y promueve la transformación de la pedagogía hacia
un modelo verdaderamente inclusivo que honre la diversidad cultural y
neurológica.
Descriptores: Narrativas,
visuales, interculturales, autoexpresión, emocional, estudiantes, indígenas,
neurodivergentes
Reseña Biográfica: María
Patricia Aguirre Diaz: Licenciada en Desarrollo endógeno Sud áreas: Pueblos indígenas UNESR. Docente en
ejercicio: Sector
Valle Verde, Biruaca estado Apure. Marbelys Lugo: Especialista en Educación para la Integración de las
Personas con Discapacidades. Licenciada en educación Mención: Dificultades de
Aprendizaje. Docente en Función Coordinador Institucional del CAIPA “Clarisa
Este de Trejo”. Comunidad La Hidalguía, calle principal nro 32
Intercultural Visual Narratives that Strengthen Emotional Self-Expression
In Neurodivergent Indigenous Students
Authors: María Patricia
Aguirre Diaz
Email: mariapatriciaaguirrediaz@gmail.com
ORCID Code: https://orcid.org/0009-0009-6443-7002
Marbelys Lugo
Email: marbe7lugo@gmail.com
ORCID Code: https://orcid.org/0009-0005-3080-2367
Main Research Line: Culture,
Identity, and Independence. Thematic Axis: Culture and Knowledge
How to cite this article: María Patricia Aguirre Diaz
and Marbelys Lugo “Intercultural Visual Narratives that Strengthen Emotional
Self-Expression in Neurodivergent Indigenous Students” (2025), (1,14)
Received: 08/07/2025 Revised: 13/07/2025 Accepted:
17/07/2025
ABSTRACT
This hermeneutic documentary study analyzes the potential of intercultural
visual narratives as a tool to strengthen emotional self-expression in
neurodivergent Indigenous students; a group doubly marginalized by homogenizing
educational models. The objective was to analyze, from a hermeneutic approach,
how these visual narratives, understood as art, weaving, drawing, and ritual
symbols—strengthen emotional self-expression, while proposing guidelines for
teachers in the state of Apure, Venezuela. The methodology employed documentary
hermeneutics, interpreting academic sources on interculturality,
neurodivergence, and visual expression. The process followed three phases:
comprehension, explanation, and contextual application, organizing the analysis
around the constructs of visual narratives, emotional self-expression, and
intercultural mediation. Regarding the results, the analysis reveals a
theoretical convergence: visual narratives act as an epistemological and
ontological bridge. They articulate neurodivergent ways of processing (thinking
in pictures) with Indigenous worldviews, enabling authentic emotional
expression that functions as an act of agency and identity. In discussion, it
is argued that the effectiveness of this strategy depends on framing it within
a critical interculturality (Walsh, 2009), which avoids folklorization and
promotes genuine dialogue among knowledge systems. This implies a transformed
role for educators, who must be able to read visual narratives as valid
discourses rather than mere decorations. It is concluded that intercultural
visual narratives are a crucial decolonial practice. Their implementation not
only strengthens individual self-expression but also demands and promotes a
transformation of pedagogy toward a truly inclusive model that honors cultural
and neurological diversity.
Descriptors: Narratives, visual, intercultural, self-expression,
emotional, students, Indigenous, neurodivergent
Biographical Sketch: María Patricia Aguirre Diaz: Degree in Endogenous
Development, Indigenous Peoples focus, UNESR. Practicing teacher: Valle Verde
sector, Biruaca, Apure state.Marbelys Lugo: Specialist in Education for the
Integration of People with Disabilities. Degree in Education, specialization in
Learning Difficulties. Teacher and Institutional Coordinator at CAIPA “Clarisa
Este de Trejo”. La Hidalguía community, main
street no. 32.
Introducción
Hablar de narrativas visuales en
contextos interculturales es hablar de puentes. No simples trazos de
comunicación, sino caminos que permiten a los estudiantes indígenas
neurodivergentes encontrarse consigo mismos y con los demás. La escuela, muchas
veces rígida y monocultural, ha tendido a invisibilizar las formas distintas de
sentir y expresar. Sin embargo, en el cruce entre cultura, arte y diversidad
neurológica se abre un horizonte fértil donde la expresión emocional adquiere
sentido y dignidad.
Este trabajo, de carácter
documental hermenéutico, busca profundizar en la manera en que las narrativas
visuales, entendidas como lenguajes que combinan símbolos, colores y relatos
gráficos, contribuyen a la autoexpresión emocional de estudiantes indígenas con
condiciones como el autismo o el TDAH. El análisis se nutre de fuentes
académicas y experiencias culturales, articuladas desde una lectura crítica y
situada.
La autoexpresión emocional
constituye un eje fundamental para el desarrollo integral de los estudiantes,
especialmente en contextos de diversidad cultural y neurodivergencia. En
comunidades indígenas, las narrativas visuales, como el arte, el tejido, el
dibujo y los símbolos rituales; son medios ancestrales de comunicación y
construcción de identidad. Para los estudiantes indígenas neurodivergentes,
estas narrativas representan no solo una herramienta pedagógica, sino también
un puente para conectar emociones con el aprendizaje. El objetivo del estudio
fue analizar, desde un enfoque hermenéutico documental, cómo las narrativas
visuales interculturales fortalecen la autoexpresión emocional en estudiantes
indígenas neurodivergentes, y ofrecer orientaciones para docentes de escuelas
indígenas en el estado Apure.
Desarrollo
Narrativas visuales e interculturalidad
Las narrativas visuales no son
meras imágenes; son discursos que condensan experiencias, emociones y
cosmovisiones. Como sugiere Kress (2010, 45), “lo visual organiza el
pensamiento de formas distintas al lenguaje verbal, permitiendo que quienes
encuentran dificultad en la palabra oral hallen otro modo de enunciarse”. En
contextos indígenas, “lo visual está además imbricado con tradiciones
simbólicas, tejidos de memoria colectiva y cosmovisiones ancestrales” (Mignolo
2010, 34). De tal modo que, la interculturalidad, más que un concepto, es una
práctica cotidiana. Walsh (2009, 67) recuerda que “implica un reconocimiento
mutuo, pero también una negociación de saberes donde ninguna voz es descartada”.
En el caso de estudiantes indígenas neurodivergentes, la interculturalidad
cobra doble relevancia: se reconoce tanto la diversidad cultural como la
diversidad neurológica.
Neurodivergencia y autoexpresión emocional
El término neurodivergencia,
popularizado por Singer (1999, 11), plantea “que condiciones como el autismo o
el TDAH no deben entenderse como déficits, sino como formas distintas de
procesar el mundo”. La escuela tradicional, centrada en la homogeneidad, suele
exigir modos de expresión normativos. Frente a ello, abrir espacios para la
autoexpresión emocional mediante recursos visuales es un acto de inclusión
genuina.
De acuerdo con Grandin (2006, 16),
“muchas personas autistas piensan en imágenes y encuentran en lo visual una vía
de acceso privilegiada para comprender y expresar emociones”. Desde esta
perspectiva, utilizar narrativas visuales no es una estrategia auxiliar, sino
un reconocimiento de que hay múltiples lenguajes válidos para expresar la vida
interior.
El enfoque documental
hermenéutico permite analizar textos, investigaciones y testimonios para
interpretar cómo se configuran las prácticas educativas en torno a la
visualidad y la expresión emocional. En este orden de ideas, al revisar la
literatura emergen varios hilos que se entrelazan. En primer lugar, la
producción visual en contextos indígenas suele estar cargada de significados
espirituales y comunitarios. Dibujos, símbolos o tejidos no son simples objetos
estéticos, sino relatos vivos que transmiten memorias.
Como afirma Estermann (2014, 23),
“la cosmovisión andina, por ejemplo, entiende el símbolo como parte de una red
relacional con la naturaleza y la comunidad”. Esto sugiere que cuando un
estudiante indígena neurodivergente dibuja un río, un sol o un animal, no está
únicamente ilustrando: está narrando un vínculo afectivo con su entorno.
Por otro lado, la autoexpresión
emocional se fortalece cuando el medio empleado no exige ajustarse a códigos
rígidos. El trazo libre, la paleta de colores escogida, los ritmos gráficos que
emergen en la narración, permiten canalizar emociones que muchas veces resultan
difíciles de verbalizar. En este sentido, Eisner (2002, 44) destaca que “el
arte es un espacio donde la subjetividad no solo se tolera, sino que se celebra
como forma de conocimiento”.
Asimismo, cabe considerar que la
visualidad se convierte en un lenguaje compartido en escenarios
interculturales. Estudiantes indígenas neurodivergentes no solo se expresan
para sí mismos, sino que ofrecen a otros la posibilidad de comprender mundos
internos que, de otro modo, quedarían invisibilizados. En este sentido, la
narrativa visual funciona como un acto de traducción cultural y emocional.
Implicaciones educativas
En el mismo sentido, la inclusión
de narrativas visuales en la educación intercultural no es un gesto
superficial. Requiere un compromiso pedagógico que reconozca la pluralidad de
lenguajes y promueva un ambiente de respeto. Esto implica: Diseñar espacios de
creación visual donde los estudiantes puedan explorar sin temor a la evaluación
estandarizada. Formar docentes sensibles a la diversidad neurológica y
cultural, capaces de leer lo visual no como adorno, sino como discurso. Articular
lo comunitario: vincular las producciones estudiantiles con saberes
ancestrales, tejidos familiares y prácticas rituales, de modo que la expresión
no quede aislada del entorno cultural. De esta forma, se construye una
pedagogía que escucha con los ojos y dialoga con las imágenes.
Metodología
Este estudio adoptó la
hermenéutica documental como enfoque metodológico. Selección de fuentes: se
revisaron textos académicos sobre interculturalidad, educación inclusiva,
neurodivergencia y expresión artística en contextos indígenas. Proceso
hermenéutico: siguiendo a Ricoeur (2008), la interpretación de los textos se
estructuró en tres momentos: comprensión, explicación y aplicación.
-
Comprensión: identificar el
sentido literal de las narrativas analizadas.
-
Explicación: contextualizar su
significado en los marcos teóricos de interculturalidad y neurodivergencia.
-
Aplicación: resignificar los
aportes en relación con la experiencia de estudiantes indígenas del estado
Apure.
Categorización: las fuentes se
organizaron en tres constructos: (a) narrativas visuales como lenguaje, (b)
autoexpresión emocional y (c) mediación intercultural en la escuela. La
hermenéutica documental permitió, en este sentido, que las citas no se asuman
como verdades estáticas, sino como discursos vivos que se reinterpretan a la
luz de los contextos educativos indígenas.
De este modo, las narrativas
visuales interculturales constituyen un terreno fértil para que los estudiantes
indígenas neurodivergentes fortalezcan su autoexpresión emocional. No se trata
de un recurso accesorio, sino de un camino que devuelve agencia, dignidad y voz
a quienes la escuela tradicional suele silenciar. En este recorrido
hermenéutico se observó que lo visual abre un espacio de libertad expresiva,
profundamente vinculado con las cosmovisiones indígenas y con las formas de
procesamiento propias de la neurodivergencia. En consecuencia, promover estas
prácticas no solo favorece la inclusión, sino que también enriquece a la
comunidad educativa en su conjunto, al ampliar las maneras de comprender el
mundo y a los otros.
Resultados
El análisis hermenéutico
documental realizado permitió contrastar y articular los aportes teóricos de
diversos autores, revelando cómo las narrativas visuales interculturales actúan
como un mecanismo fundamental para la autoexpresión emocional en estudiantes
indígenas neurodivergentes. A continuación, se presentan los resultados
organizados en torno a los constructos centrales del estudio.
1. Narrativas visuales como
lenguaje multimodal y culturalmente situado: La comparación entre Kress (2010)
y Mignolo (2010) evidencia que las narrativas visuales operan simultáneamente
como un sistema semiótico multimodal y un repositorio de memoria cultural.
Kress enfatiza que lo visual organiza el pensamiento de manera distinta al
lenguaje verbal, lo que resulta crucial para estudiantes neurodivergentes que
pueden encontrar en las imágenes una vía de expresión más accesible que la
palabra oral. Por su parte, Mignolo añade una capa de profundidad intercultural
al señalar que lo visual en contextos indígenas está imbricado con tradiciones
simbólicas y cosmovisiones ancestrales. Esto sugiere que, para un estudiante
indígena, una narrativa visual no es solo una herramienta de comunicación, sino
un acto de reafirmación identitaria y cultural.
2. Neurodivergencia y acceso
privilegiado a lo visual: El contraste entre la perspectiva de Singer (1999) y
los hallazgos de Grandin (2006) ofrece una comprensión sólida de la
neurodivergencia. Singer sienta las bases al proponer que condiciones como el
autismo o el TDAH son formas distintas de procesar el mundo, no déficits.
Grandin, desde su experiencia personal, corrobora esta idea al explicar que
muchas personas autistas piensan en imágenes. Su aporte es crucial para
entender que el uso de narrativas visuales no es una simple estrategia de
adaptación, sino el reconocimiento de un lenguaje cognitivo y emocional
primario para muchos estudiantes neurodivergentes. Esto les permite comprender
y expresar emociones de manera más intuitiva y auténtica.
3. Autoexpresión emocional y
conocimiento subjetivo: La interrelación entre Estermann (2014) y Eisner (2002)
enriquece la comprensión de la autoexpresión. Estermann, desde la filosofía
andina, aporta que el símbolo visual es parte de una red relacional con la
naturaleza y la comunidad. Esto significa que la expresión emocional de un
estudiante a través del dibujo o el tejido es, en esencia, la narración de un
vínculo afectivo con su entorno. Eisner, desde la pedagogía del arte,
complementa esta visión al afirmar que el arte es un espacio donde la
subjetividad se celebra como forma de conocimiento. Juntos, estos autores
sostienen que la autoexpresión emocional mediante narrativas visuales es a la
vez un acto personal de liberación y un acto comunitario de conocimiento
culturalmente situado.
4. La interculturalidad como
marco de negociación y reconocimiento: El aporte de Walsh (2009) provee el
marco político y social indispensable para integrar los demás conceptos. Su
definición de interculturalidad como un reconocimiento mutuo y una negociación
de saberes donde ninguna voz es descartada ofrece la base para aplicar las
narrativas visuales en el aula. Este principio asegura que la expresión visual
del estudiante indígena neurodivergente no sea folklorizada o minimizada, sino
valorada como un discurso válido que debe ser negociado y comprendido en pie de
igualdad con otros saberes dentro del espacio educativo.
Por lo tanto, la comparación de
los autores revela una convergencia teórica fundamental: las narrativas
visuales interculturales son eficaces porque operan en la intersección de lo
multimodal (Kress), lo cultural (Mignolo, Estermann), lo neurocognitivo
(Singer, Grandin) y lo pedagógico (Eisner). Walsh actúa como el marco de
justicia epistémica que une todos estos elementos, proponiendo un espacio
educativo donde estas diferentes formas de saber y ser no solo son toleradas,
sino esenciales para una inclusión genuina. El resultado no es solo una mejor
autoexpresión emocional para el estudiante, sino un enriquecimiento de toda la
comunidad educativa, que amplía sus modos de comprender el mundo.
Discusión
Los resultados de este análisis
documental permiten entablar una discusión profunda sobre el papel de las
narrativas visuales interculturales, la cual se articula en varios ejes
interconectados que confrontan, amplían y enriquecen el marco teórico de partida.
La discusión central que emerge
confronta directamente el modelo educativo homogenizante. Los hallazgos,
respaldados por Kress (2010) y Grandin (2006), sugieren que las narrativas
visuales trascienden su función de herramienta comunicativa para convertirse en
un puente epistemológico. Esto significa que no solo facilitan la expresión,
sino que constituyen una forma distinta y válida de construir y organizar el
conocimiento, especialmente para mentes neurodivergentes que procesan la
información de manera predominantemente visual.
Sin embargo, el aporte crucial de
Mignolo (2010) y Estermann (2014) lleva esta discusión un paso más allá, hacia
un puente ontológico. Para los estudiantes indígenas, dibujar un río o tejer un
símbolo ancestral no es solo "pensar en imágenes"; es un acto de
existenciación, de reaffirmación de su ser-en-el-mundo en relación con una
comunidad y una cosmovisión específicas. Por lo tanto, la discusión revela que
la eficacia de estas narrativas reside en su capacidad de conectar la
neurología (la forma de pensar) con la ontología (la forma de ser y de estar en
el mundo), un nexo que la educación tradicional suele ignorar por completo.
Frente a la noción de déficit
asociada a la neurodivergencia, la perspectiva de Singer (1999) encuentra su
validación práctica en los resultados. La discusión aquí se centra en cómo la
autoexpresión a través de lo visual se convierte en un acto de agencia. Al
utilizar un medio que no exige ajustarse a los códigos rígidos del lenguaje
verbal normativo, el estudiante neurodivergente reclama el control sobre su
narrativa emocional. Esto, lejos de ser una simple "actividad
artística", es una forma de resistencia contra los mecanismos escolares
que históricamente han patologizado sus formas de sentir y expresar.
A su vez, el concepto de Eisner
(2002) sobre el arte como un espacio donde se celebra la subjetividad adquiere
así una dimensión política. La expresión emocional visualizada ya no es solo
personal; es un discurso que, al ser hecho visible, desafía las expectativas de
la normalidad y exige ser reconocido como legítimo. La discusión necesariamente
debe abordar el riesgo de la folklorización. Incorporar símbolos indígenas o
dibujos en el aula no garantiza por sí solo una práctica intercultural
significativa. Es aquí donde el marco de Walsh (2009) sobre la
interculturalidad crítica se vuelve indispensable para interpretar los
resultados.
Por lo que, los hallazgos indican
que el éxito de estas narrativas depende de un cambio radical en la posición
del docente y la institución. No se trata de que el docente
"interprete" el dibujo del estudiante desde su marco cultural
occidental, sino de que se posicione como un facilitador de un diálogo de
saberes ("negotiation of knowledges"). La interculturalidad, en este
sentido, es la condición de posibilidad que evita que la narrativa visual del
estudiante indígena neurodivergente sea solo tolerada como una curiosidad
exótica, y en su lugar, sea valorada como un aporte epistémico crucial para
enriquecer el entorno de aprendizaje para todos.
Por lo que, la
discusión revela que las narrativas visuales interculturales son mucho más que
una estrategia pedagógica inclusiva. Son una práctica decolonial que permite a
los estudiantes indígenas neurodivergentes ejercer su agencia, afirmar su
identidad en toda su complejidad y desafiar las jerarquías de saber y de ser
impuestas por la escuela tradicional. El verdadero fortalecimiento de la
autoexpresión emocional ocurre cuando la escuela está dispuesta a no solo
permitir que estos estudiantes se expresen, sino a transformarse a sí misma
para poder escuchar lo que ellos tienen que decir.
Conclusiones
A partir del
análisis hermenéutico-documental realizado, este estudio permite establecer las
siguientes conclusiones generales respecto al papel de las narrativas visuales
interculturales en el fortalecimiento de la autoexpresión emocional de
estudiantes indígenas neurodivergentes:
Por lo que, las narrativas
visuales se reafirman como un lenguaje fundamental y multidimensional. Se
concluye que estas narrativas trascienden su función de herramienta
comunicativa para erigirse como un puente epistemológico y ontológico esencial.
Operan simultáneamente como: (a) un canal accesible que se alinea con los
estilos de procesamiento neurodivergentes (pensamiento en imágenes); (b) un
vehículo para la expresión y regulación emocional auténtica que evade las
limitaciones del lenguaje verbal normativo; y (c) un discurso profundamente
enraizado en la memoria colectiva, los símbolos ancestrales y las cosmovisiones
indígenas. Esta multidimensionalidad las convierte en un recurso único y
poderoso.
A su vez, la autoexpresión
emocional fortalecida es un acto de agencia e identidad. El estudio concluye
que el proceso de crear narrativas visuales permite a los estudiantes indígenas
neurodivergentes ejercer agencia sobre su mundo interior. Lejos de ser una
actividad remedial, es una práctica de resistencia que les permite afirmar su
identidad compleja en sus dos dimensiones constitutivas: la neurodivergencia y
la pertenencia cultural. Esto desafía directamente los paradigmas educativos
que patologizan sus diferencias, reemplazándolos por un enfoque de dignidad y
reconocimiento.
Del mismo modo, la
interculturalidad crítica es el marco indispensable para su éxito. Se concluye
que la eficacia de estas prácticas no es automática; depende de la adopción de
un enfoque de interculturalidad crítica, como el propuesto por Walsh. Esto
implica superar una mirada folklorizante de los símbolos visuales para promover
un diálogo genuino de saberes dentro del aula. El rol del docente debe
transformarse de intérprete unilateral a facilitador de un espacio donde la
narrativa visual del estudiante sea negociada, comprendida y valorada como un
aporte epistémico válido que enriquece a toda la comunidad educativa.
Por lo que, se plantea un cambio
de paradigma en la pedagogía indígena e inclusiva. Finalmente, el estudio
concluye que la implementación de estas narrativas visuales interculturales
conlleva una transformación profunda de la práctica educativa. Requiere diseñar
espacios seguros de creación libre, formar docentes con sensibilidad
intercultural y neurológica, y, sobre todo, articular de manera orgánica las
producciones estudiantiles con el conocimiento comunitario y ancestral. Esto
sienta las bases para una pedagogía verdaderamente inclusiva y decolonial que
"escucha con los ojos y dialoga con las imágenes", honrando la
diversidad como un principio enriquecedor y no como un problema a resolver.
En síntesis, las narrativas
visuales interculturales se presentan como una vía potentísima para devolver la
voz, la dignidad y el poder de narrarse a sí mismos a unos estudiantes que han
sido sistemáticamente silenciados por la intersección de múltiples formas de
exclusión. Su implementación consciente y crítica no solo fortalece la
autoexpresión emocional individual, sino que es un paso crucial hacia la
construcción de sistemas educativos más justos, plurales y humanos.
Referencias
Bibliogràficas
Eisner, Elliot W. 2002. The Arts and the Creation of Mind. New Haven: Yale
University Press.
Estermann, Josef. 2014. filosofía andina: Sabiduría indígena para un mundo
nuevo. La Paz: ISEAT.
Grandin, Temple. 2006. Thinking in Pictures: My Life with Autism. New York:
Vintage Books.
Kress, Gunther. 2010. Multimodality: A Social Semiotic Approach to
Contemporary Communication. London: Routledge.
Mignolo, Walter. 2010. Desobediencia epistémica: Retórica de la modernidad,
lógica de la colonialidad y gramática de la descolonialidad. Buenos Aires: Ediciones del Signo.
Singer, Judy. 1999. “Why Can’t You Be Normal for Once in Your Life? From a
‘Problem with No Name’ to the Emergence of a New Category of Difference.” En
Disability Discourse, editado por Mairian Corker y Sally French, 59–67.
Buckingham: Open University Press.
Walsh, Catherine. Interculturalidad, Estado, Sociedad: Luchas
(de)coloniales de nuestra época. Quito: Abya Yala, 2009.