El Aula al Aire Libre como Recurso Pedagógico: Impacto en el Rendimiento Académico y Desarrollo Socioemocional

 

Autora:  Lic. María Corona Polanco

Ep. Paula Catalina de Pérez

Correo mariaecoronap89@gmail.com

Código orcid: https://orcid.org 0009-0007-4784-3266

Línea de Investigación Matriz: Bienestar, Ambiente y Sostenibilidad. Eje temático: Desarrollo humano integral

Como citar este artículo: María Corona Polanco “El Aula al Aire Libre como Recurso Pedagógico: Impacto en el Rendimiento Académico y Desarrollo Socioemocional” (2025), (1,23)

Recibido: 09/08/2025       Revisado: 13/08/2025        Aceptado: 20/08/2025

 

RESUMEN

El paradigma educativo contemporáneo enfrenta cuestionamientos sobre la efectividad de metodologías tradicionales confinadas en espacios cerrados, emergiendo el aula al aire libre como alternativa pedagógica prometedora. Objetivo: Analizar el impacto del aula al aire libre como recurso pedagógico en el rendimiento académico y desarrollo socioemocional de estudiantes de educación primaria. Metodología: Se empleó un enfoque interpretativo con diseño documental bibliográfico, utilizando técnicas de localización de fuentes, registro sistemático y análisis de contenido temático para examinar investigaciones de Ecuador, España y Colombia. Resultados: La evidencia documenta beneficios multidimensionales significativos: el 75% de estudiantes experimenta mejoras sustanciales en comprensión curricular, mientras que el 73,7% incrementa el interés por asignaturas abstractas. En desarrollo socioemocional, el 71,3% fortalece su confianza personal y el 81% experimenta mayor conexión con compañeros. Los beneficios físicos incluyen motivación incrementada hacia actividad física en el 82,5% de participantes. Discusión: Existe convergencia teórico-empírica entre diferentes perspectivas investigativas respecto a la efectividad del aula al aire libre, aunque se identifican barreras sistémicas como falta de formación docente y limitaciones logísticas institucionales. Conclusiones: El aula al aire libre constituye un recurso pedagógico con efectividad demostrada multidimensionalmente, funcionando como catalizador integral de procesos educativos. Su potencial transformador justifica la implementación de políticas educativas que faciliten su adopción gradual y sistemática, posicionándose como estrategia de alto impacto para mejorar la calidad educativa integral.

Descriptores: Aula, aire libre, recurso pedagógico, rendimiento académico, desarrollo socioemocional

Reseña Biográfica: Realicé estudios de pregrado en la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez: licenciada en educación integral en el año 2011, para el año 2022 inicié estudios en la UNEM Samuel Robinson en la especialidad de educación primaria actualmente cursando estudios de maestría en educación primaria en la misma casa de estudio. Me desempeño como docente desde el año 2017 en la Ep. Paula Catalina de Pérez y actualmente me desempeño como enlace CRA.

The Outdoor Classroom as a teaching Resource: Impact on Academic Performance and Socio-Emotional Development

 

Author: María Corona Polanco

Ep.: Paula Catalina de Pérez

Email: mariaecoronap89@gmail.com

ORCID Code: https://orcid.org 0009-0007-4784-3266

Main Research Line: Well-being, Environment, and Sustainability. Thematic Axis: Integral Human Development

How to cite this article: María Corona Polanco “The Outdoor Classroom as a Pedagogical Resource: Impact on Academic Performance and Socio-Emotional Development” (2025), (1,23)

Received: 09/08/2025 Revised: 13/08/2025 Accepted: 20/08/2025

 

ABSTRACT

The contemporary educational paradigm faces questions about the effectiveness of traditional methodologies confined to closed spaces, with the outdoor classroom emerging as a promising pedagogical alternative. Objective: To analyze the impact of the outdoor classroom as a pedagogical resource on the academic performance and socio-emotional development of primary school students. Methodology: An interpretive approach with bibliographic documentary design was used, utilizing source location techniques, systematic recording, and thematic content analysis to examine research from Ecuador, Spain, and Colombia. Results: Evidence documents significant multidimensional benefits: 75% of students experienced substantial improvements in curricular understanding, while 73.7% increased their interest in abstract subjects. Regarding socioemotional development, 71.3% strengthened their personal confidence, and 81% experienced greater connection with peers. Physical benefits included increased motivation for physical activity in 82.5% of participants. Discussion: There is theoretical and empirical convergence between different research perspectives regarding the effectiveness of the outdoor classroom, although systemic barriers such as lack of teacher training and institutional logistical limitations were identified. Conclusions: The outdoor classroom constitutes a pedagogical resource with multidimensionally demonstrated effectiveness, functioning as an integral catalyst for educational processes. Its transformative potential justifies the implementation of educational policies that facilitate its gradual and systematic adoption, positioning it as a high-impact strategy for improving the overall quality of education.

Descriptors: Classroom, outdoors, pedagogical resource, academic performance, socio-emotional development

Biographical Review: I completed my undergraduate studies at the Simón Rodríguez National Experimental University: I graduated with a degree in Comprehensive Education in 2011. In 2022, I began my studies at the Samuel Robinson University of the University of Mexico (UNEM), specializing in Primary Education. I am currently pursuing a Master's degree in Primary Education at the same institution. I have been teaching since 2017 at the Paula Catalina de Pérez High School and currently work as a CRA liaison.

Introducción

El paradigma educativo contemporáneo atraviesa una transformación profunda. Las metodologías tradicionales, confinadas entre cuatro paredes, enfrentan cuestionamientos crecientes sobre su capacidad para formar estudiantes integrales capaces de responder a los desafíos del siglo XXI. En este contexto, emerge con fuerza renovada el concepto del aula al aire libre como recurso pedagógico alternativo. Esta modalidad educativa trasciende los límites físicos convencionales, proponiendo espacios naturales como escenarios privilegiados para el aprendizaje significativo y el desarrollo humano integral.

Por lo tanto, la investigación científica ha comenzado a documentar de manera sistemática los beneficios multidimensionales que ofrece la educación en entornos naturales. Fernández Cando et al (2025, 45), realizaron un estudio cuantitativo con

400 estudiantes ecuatorianos de educación secundaria, revelando hallazgos significativos sobre los efectos del aprendizaje al aire libre. Sus resultados demuestran que el 75% de los participantes experimentó mejoras sustanciales en la comprensión de contenidos curriculares, mientras que el 73,7% manifestó incrementos notables en el interés por asignaturas tradicionalmente percibidas como abstractas, particularmente ciencias naturales, geografía y matemáticas. Además, el estudio evidenció que el 82,5% de los estudiantes desarrolló mayor motivación hacia la actividad física, contrarrestando patrones sedentarios característicos de la educación tradicional.

Estos datos cuantitativos proporcionan evidencia empírica robusta sobre la eficacia pedagógica de los espacios naturales como entornos educativos, sugiriendo que la experiencia directa con fenómenos reales facilita procesos cognitivos más profundos y duraderos que las metodologías expositivas convencionales.

Desde una perspectiva del desarrollo infantil integral, Del Pozo-Pérez (2024, 56), aporta “una comprensión teórica fundamental al analizar cómo el contacto sistemático con la naturaleza influye en múltiples dimensiones del crecimiento humano”. Su investigación establece que la educación al aire libre favorece no únicamente el bienestar emocional y la regulación del estrés, más bien potencia significativamente el desarrollo motor y las competencias de interacción social en contextos menos estructurados.

Del mismo modo, este autor identifica que los entornos naturales funcionan como espacios idóneos para el aprendizaje experiencial y el juego constructivo, elementos fundamentales para la adquisición de competencias socioemocionales y cognitivas durante las etapas formativas críticas. La integración curricular de metodologías basadas en la naturaleza, según sus hallazgos, contribuye a la formación de individuos más equilibrados emocionalmente, resilientes ante adversidades y comprometidos con la sostenibilidad ambiental. Esta perspectiva holística del desarrollo humano refuerza la necesidad de reconceptualizar los espacios educativos tradicionales hacia modelos más flexibles e integrativos. Además, la literatura internacional consolida estos hallazgos a través de revisiones sistemáticas de alto impacto.

Por su parte, Mann et al. (2022), condujeron “un metaanálisis exhaustivo que examina los efectos del aprendizaje en entornos naturales específicos, identificando patrones consistentes de beneficios académicos, sociales y emocionales”. Su investigación documenta incrementos significativos en el compromiso estudiantil, la apropiación del aprendizaje y el desarrollo de competencias transversales como el pensamiento crítico y la resolución colaborativa de problemas.

Igualmente, estos investigadores establecen que la exposición regular a espacios naturales durante actividades educativas estructuradas genera mejoras mensurables en el bienestar psicológico de los estudiantes, reduciendo niveles de ansiedad y fortaleciendo la autoestima. Cabe considerar que sus hallazgos trascienden contextos geográficos y culturales específicos, sugiriendo la universalidad de los beneficios asociados al aprendizaje al aire libre. Esta evidencia internacional proporciona fundamentos sólidos para la implementación de políticas educativas que integren sistemáticamente los entornos naturales como recursos pedagógicos legítimos y necesarios. En el mismo sentido, Molyneux et al. (2022, 44) profundizan

Específicamente en las dimensiones socioemocionales del aprendizaje al aire libre, aportando perspectivas cualitativas valiosas desde la experiencia docente directa. Su estudio con 36 educadores canadienses de educación primaria revela que los entornos naturales facilitan de manera excepcional el desarrollo de competencias de aprendizaje socioemocional, particularmente aquellas relacionadas con la autorregulación, la empatía y las habilidades de comunicación interpersonal.

En este orden de ideas, los docentes participantes identificaron que la naturaleza emergente y menos estructurada del aprendizaje al aire libre constituye precisamente el factor catalizador de estos beneficios socioemocionales. A su vez, la investigación demuestra que los espacios naturales proporcionan oportunidades auténticas para la práctica de competencias sociales complejas, como la resolución de conflictos, la toma de decisiones colaborativas y el desarrollo del liderazgo distribuido entre pares. Desde esta perspectiva, el aula al aire libre se configura como un laboratorio social natural donde los estudiantes pueden experimentar, equivocarse y aprender habilidades fundamentales para la convivencia democrática y la construcción de ciudadanía activa.

Asimismo, López Sánchez et al. (2022), contribuyen al marco teórico “desde una perspectiva pedagógica innovadora, conceptualizando la educación al aire libre como metodología específicamente efectiva para la enseñanza de ciencias naturales”. Su análisis establece que el contacto directo con fenómenos naturales facilita la comprensión de conceptos científicos abstractos, promoviendo simultáneamente el desarrollo de competencias de indagación y experimentación.

De esta forma, los autores argumentan que los entornos naturales ofrecen laboratorios vivientes donde los estudiantes pueden observar, hipnotizar y comprobar principios científicos en tiempo real, generando aprendizajes más significativos y transferibles que las experiencias de laboratorio tradicional. Igualmente, importante, su trabajo identifica que esta metodología desarrolla actitudes positivas hacia la ciencia y fortalece vocaciones científicas temprana, especialmente relevante en contextos donde la educación STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) requiere estrategias motivacionales innovadoras.

Por lo tanto, la evidencia emergente sugiere que el aula al aire libre responde eficazmente a problemáticas educativas contemporáneas críticas. El incremento del sedentarismo infantil, la prevalencia de trastornos atencionales, la desconexión entre contenidos curriculares y realidades cotidianas, además del deterioro de competencias sociales debido a la sobreexposición tecnológica, configuran un panorama que demanda respuestas pedagógicas innovadoras. A su vez, la crisis ambiental global exige la formación de ciudadanos conscientes y comprometidos con la sostenibilidad, objetivo que requiere experiencias educativas que conecten íntimamente a los estudiantes con los sistemas naturales.

Desde esta perspectiva, el presente estudio se analizará de manera integral el impacto del aula al aire libre como recurso pedagógico, examinando específicamente sus efectos en el rendimiento académico y el desarrollo socioemocional de estudiantes de educación primaria. Esta investigación busca contribuir al cuerpo de conocimiento científico sobre metodologías educativas alternativas, proporcionando evidencia contextualizada que fundamente la toma de decisiones curriculares y la implementación de políticas educativas más efectivas e inclusivas.

 

 

Desarrollo

Aula al Aire Libre

Cunalata Acosta (2018, 34) conceptualiza el aula al aire libre como "un espacio de enseñanza y aprendizaje en un centro de educación inicial que atiende a niños de 3 a 4 años" donde se desarrollan actividades educativas estructuradas fuera del ambiente tradicional cerrado. Esta definición trasciende la mera ubicación física para configurarse como una metodología pedagógica integral que aprovecha los elementos naturales como recursos educativos fundamentales.

Del mismo modo, Bernal Martínez (2000, 32) amplía esta conceptualización estableciendo que las aulas al aire libre constituyen "establecimientos donde se cuidan conjuntamente la educación y la salud de los niños", fundamentando sus principios en "espacios abiertos dentro del ámbito escolar donde el aire, la luz, las plantas y la educación física formaban parte esencial de este patrón pedagógico".

Desde esta perspectiva, el aula al aire libre emerge como un entorno cuidadosamente diseñado que combina elementos del aula interior con características naturales, proporcionando experiencias de aprendizaje que difícilmente pueden ser logradas en espacios interiores. Además, estos espacios funcionan como laboratorios vivientes donde los estudiantes pueden observar, experimentar y comprobar principios científicos en tiempo real. A su vez, la configuración del aula al aire libre responde a necesidades contemporáneas específicas, contrarrestando el tiempo excesivo que los niños pasan en espacios cerrados.

Igualmente, importante, esta modalidad educativa se alinea con enfoques pedagógicos históricos como los propuestos por Friedrich Froebel, quien durante el siglo XIX estableció que los espacios naturales constituyen elementos esenciales para el desarrollo integral de la infancia. En este orden de ideas, el aula al aire libre se presenta como una alternativa metodológica que reconoce al ambiente natural como un educador por sí mismo, capaz de proporcionar estímulos sensoriales, desafíos cognitivos y oportunidades de socialización que enriquecen significativamente el proceso educativo tradicional.

 

Recurso Pedagógico

Vargas Murillo (2017, 67) define los recursos pedagógicos como "el apoyo pedagógico que refuerzan la actuación del docente, optimizando el proceso de enseñanza-aprendizaje", conceptualizándolos específicamente como "el conjunto de medios materiales que intervienen y facilitan el proceso de enseñanza-aprendizaje". Esta definición establece que estos materiales pueden ser tanto físicos como virtuales, asumiendo como condición fundamental despertar el interés de los estudiantes y adecuarse a sus características físicas y psíquicas.

Complementariamente, Blanco Sánchez, (2012, 55) amplía esta conceptualización estableciendo que los recursos didácticos constituyen "todo el conjunto de elementos, útiles o estrategias que el profesor utiliza, o puede utilizar, como soporte, complemento o ayuda en su tarea docente". Cabe considerar que esta perspectiva reconoce los recursos pedagógicos desde una doble dimensión: por un lado, como elementos materiales que un centro educativo debe poseer, incluyendo mobiliario, material audiovisual y bibliográfico; por otro lado, como estrategias facilitadoras de la tarea docente referidas tanto a aspectos organizativos como a formas de transmitir conocimientos.

En el mismo sentido, Maximiano y Telesforo (2009, 90) enriquecen la definición señalando que los recursos no se limitan únicamente a elementos elaborados por el maestro, más bien incluyen "todos aquellos elementos que están al alcance del ser humano, desde lo que ofrece el medio natural, hasta lo que se puede encontrar en el medio social". Esta conceptualización amplia reconoce que un recurso didáctico puede ser tanto un material natural como una actividad específica o un conjunto de ellas.

Desde esta perspectiva, los recursos pedagógicos trascienden la materialidad para configurarse como herramientas mediadoras entre el conocimiento y el aprendiz, facilitando la construcción de significados y la apropiación de competencias. Asimismo, estos recursos deben considerarse como elementos estratégicos que contextualizan a los estudiantes, facilitan la comunicación entre docentes y alumnos, acercan las ideas a los sentidos y motivan la participación activa en el proceso educativo.

 

Rendimiento Académico

Pizarro citado en Ariza (2018, 45) conceptualiza el rendimiento académico como "una medida de las capacidades indicativas que manifiestan, en forma estimativa, lo que una persona ha aprendido como consecuencia de un proceso de instrucción o formación", definiéndolo específicamente como "la capacidad que da respuesta a estímulos educativos y que es susceptible de ser interpretado según objetivos o propósitos educativos pre-establecidos". Esta definición establece una relación directa entre el proceso educativo formal y los resultados mensurables del aprendizaje.

Por otro lado, Bedregal-Alpaca (2020) amplía esta conceptualización señalando que "el rendimiento académico está relacionado con el éxito o eficiencia del proceso educativo y se determina tomando en cuenta variables cualitativas y/o cuantitativas". Además, identifica que constituye "el resultado del proceso de aprendizaje académico en el que influyen variables sociales, personales y escolares y sus interrelaciones".

Por su parte, Ariza (2018) profundiza en la complejidad del constructo estableciendo que el rendimiento académico "bien podría plantearse como una propiedad emergente de un sistema educativo, y donde se entrecruzan múltiples variables". Esta perspectiva sistémica reconoce que intervienen factores como el nivel intelectual, la personalidad, la motivación, las aptitudes, los intereses, los hábitos de estudio, la autoestima y la relación profesor-estudiante.

En este orden de ideas, el rendimiento académico trasciende las mediciones cuantitativas tradicionales para configurarse como un indicador multidimensional que refleja tanto la calidad de los procesos educativos como la efectividad de las estrategias pedagógicas implementadas. Del mismo modo, este constructo debe entenderse no únicamente como el "saber saber", más bien como la manifestación integral de competencias cognitivas, procedimentales y actitudinales desarrolladas durante el proceso formativo.

Igualmente importante, el rendimiento académico funciona como un predictor significativo de trayectorias educativas futuras y como indicador de la calidad institucional, reflejando la capacidad del sistema educativo para generar aprendizajes significativos y transferibles a contextos reales.

 

Desarrollo Socioemocional

 

Diehl (2021, 30) define el desarrollo socioemocional como

Las habilidades cognitivas y emocionales que una persona puede aprender y desarrollar para comportarse de manera tal que se beneficie a ella misma y a otros; para lograr resultados positivos en su salud, en sus relaciones personales (familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, etc.), y en sus proyectos académicos y laborales; y para contribuir de una forma significativa a la sociedad.

Esta conceptualización integral reconoce la dimensión multifacética del constructo, abarcando tanto competencias intrapersonales como interpersonales. A su vez,

Denham et al. (2009) amplían esta definición estableciendo que el desarrollo socioemocional se refiere a "un término genérico que describe el proceso de formación, crecimiento y cambio de un conjunto de habilidades intrapersonales e interpersonales a lo largo de la infancia y adolescencia", relacionándolo específicamente con "el grado de efectividad que tienen los comportamientos organizados, encaminados a sostener interacciones sociales exitosas y responder a las necesidades a corto y largo plazo".

De la misma manera, Cuadros (2021) complementa esta perspectiva señalando que "el desarrollo socioemocional se refiere aquella parte que permite a los seres humanos comprender quiénes son, qué sienten, qué quieren y qué esperan cuando interactúan con los demás, en determinados contextos sociales".

Desde esta perspectiva, el desarrollo socioemocional se consolida como un proceso contextualmente situado, donde el aprendizaje y perfeccionamiento de competencias se ven influenciados por la interacción entre múltiples entornos, desde los más inmediatos hasta los más distales. Además, este proceso se caracteriza por su naturaleza gradual e integradora, mediante la cual los niños adquieren progresivamente una inteligencia socioemocional que facilita su adaptación al entorno y les permite ser incluidos exitosamente en su medio social.

En el mismo sentido, el desarrollo socioemocional constituye la base fundamental para establecer relaciones positivas, gestionar vivencias emocionales complejas y responder eficazmente a las demandas cotidianas de la convivencia social. A su vez, este desarrollo se manifiesta a través de logros específicos en cada etapa etaria, consolidándose desde la primera infancia hasta la adolescencia mediante procesos de interacción social sistemática y experiencias de aprendizaje intencionalmente estructuradas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Metodología

La presente investigación se fundamentó en el paradigma interpretativo, el cual según Barraza Macías (2010, 32) se caracteriza por ser "holística, inductiva, flexible, émica e indexicable". Esta perspectiva metodológica reconoce que "todas las perspectivas son valiosas" y presenta "una perspectiva émica" que antepone la realidad, vista desde la perspectiva interna de los participantes, a la teoría preconcebida.

En el mismo sentido, Chung (2023, 21) establece que "la teoría interpretativa ayuda a los investigadores a interpretar los fenómenos de manera que comprendan mejor la intención y las expectativas de los participantes". Esta aproximación resultó particularmente pertinente para el análisis del aula al aire libre como recurso pedagógico, ya que permite comprender las múltiples realidades y significados que emergen de la experiencia educativa en espacios naturales.

Además, el enfoque interpretativo facilita la construcción in situ del problema de investigación, privilegiando las voces y perspectivas de los actores educativos involucrados. Desde esta perspectiva, Lincoln y Guba, citados en Monteagudo (2001, 65) defienden que "los fenómenos no pueden ser comprendidos si son aislados de sus contextos", estableciendo que "el sujeto humano es el instrumento de investigación por antonomasia".

Cabe considerar que esta metodología interpretativa se orientó fundamentalmente hacia el descubrimiento de constructos analíticos y categorías emergentes, permitiendo una comprensión profunda de cómo el aula al aire libre impacta en los procesos de aprendizaje y desarrollo socioemocional. Asimismo, el carácter inductivo de este enfoque posibilitó la construcción de teorías a partir de los datos documentales analizados, generando conocimiento contextualizado y culturalmente situado sobre las prácticas educativas al aire libre.

Por su parte, el diseño documental bibliográfico constituye el eje metodológico central de esta investigación. Campus ID y D (2023, 90) define la investigación documental como "una técnica de investigación a través de la cual se explora lo que se ha escrito y publicado antes acerca de un determinado tema". Esta aproximación metodológica ayudó a aprovechar el conocimiento generado previamente, ahorrando tiempo y esfuerzo al investigador mientras proporciona sustento teórico sólido al trabajo.

Al mismo tiempo, Concepto.de (2024, 67) amplía esta conceptualización estableciendo que la investigación documental "se caracteriza por emplear la consulta de fuentes escritas, gráficas, sonoras o fílmicas", configurándose como testimonio de los hechos ocurridos y las interpretaciones realizadas por quienes produjeron los documentos. En este orden de ideas, el diseño documental resultó especialmente adecuado para el estudio del aula al aire libre, considerando que esta práctica pedagógica cuenta con una rica tradición histórica y una creciente producción científica contemporánea.

Del mismo modo, Reyes-Ruiz (2020, 18) señala que "la investigación documental es una de las técnicas de la investigación cualitativa que se encarga de recolectar, recopilar y seleccionar información de las fuentes de lecturas relacionadas a un tema específico". Desde esta perspectiva, el análisis documental permitió acceder a experiencias educativas internacionales, marcos teóricos consolidados y evidencia empírica diversificada sobre los beneficios del aprendizaje en espacios naturales.

Igualmente, importante este diseño metodológico facilita la sistematización crítica de conocimientos existentes, identificando fortalezas, debilidades y áreas poco exploradas en la investigación sobre aulas al aire libre. A su vez, la naturaleza documental del estudio posibilitó el análisis longitudinal de la evolución conceptual y práctica de esta modalidad educativa, proporcionando una comprensión histórica y contextual fundamental para interpretar sus impactos actuales.

Cabe considerar a Sánchez Martínez (2022, 45), quien establece que "la recolección de datos dentro de una investigación comprende reunir y medir información de diversas fuentes, con la finalidad de obtener un panorama general del objeto de estudio". Para esta investigación documental interpretativa, se emplearon técnicas específicas adaptadas a la naturaleza de las fuentes documentales. Al mismo tiempo, la técnica de localización de fuentes constituye el primer instrumento metodológico fundamental. Concepto.de (2024, 98) describe esta técnica como el "hacer uso de las herramientas de búsqueda presencial o en línea de archivos y bibliotecas para rastrear la ubicación de los documentos y libros que conviene consultar".

Esta técnica implica la consulta sistemática de bases de datos académicas especializadas en educación, bibliotecas digitales institucionales, repositorios universitarios y revistas científicas indexadas. Además, se utilizaron motores de búsqueda académicos como Google Scholar, ERIC, Dialnet, SciELO y Redalyc, empleando descriptores específicos relacionados con educación al aire libre, rendimiento académico, desarrollo socioemocional y recursos pedagógicos. La estrategia de búsqueda incluyó términos en español e inglés para ampliar el alcance geográfico y cultural de las fuentes consultadas.

En este orden de ideas, la técnica de registro o fichaje representa el segundo instrumento central de recolección. Esta técnica consiste en "tomar nota y registrar los contenidos considerados relevantes para la investigación, con su debida procedencia y sus datos de publicación". Se implementaron fichas bibliográficas digitales que contengan información completa sobre autor, año, título, fuente de publicación, páginas consultadas y clasificación temática. Asimismo, se elaboraron fichas de contenido que incluyan citas textuales relevantes, resúmenes analíticos y comentarios interpretativos del investigador. Este sistema de fichaje favoreció la organización sistemática del material documental y facilitará su posterior análisis e interpretación.

Además, el análisis de datos documentales se fundamentó en técnicas interpretativas específicas que permitan la construcción de significados a partir del material recopilado. De la misma forma, Chung (2023, 458) señala que en la investigación interpretativa "los datos cualitativos recogidos de artículos científicos y libros se codificaron y evaluaron mediante el análisis fenomenológico interpretativo".

Por lo que, la técnica de análisis de contenido temático constituyó la estrategia principal de análisis. Esta técnica implicó la identificación, codificación y categorización de unidades temáticas significativas relacionadas con el aula al aire libre, sus características, implementación, beneficios académicos y impactos socioemocionales. El proceso incluyó la codificación abierta para identificar conceptos emergentes, la codificación axial para establecer relaciones entre categorías y la codificación selectiva para integrar las categorías en un marco interpretativo coherente.

A su vez, la técnica de triangulación documental complementó el análisis temático. Esta estrategia metodológica favoreció  contrastar información proveniente de diferentes tipos de fuentes (artículos científicos, tesis doctorales, informes institucionales, estudios de caso) y distintos contextos geográficos y culturales. Campus ID y D (2023) enfatiza que "el análisis crítico de una investigación documental que nos provea diferentes puntos de vista" permite "confirmar o refutar sus conclusiones". La triangulación facilitó la validación de hallazgos, la identificación de consensos y divergencias en la literatura especializada, y la construcción de una comprensión integral sobre el fenómeno estudiado.

De la misma manera, la técnica de análisis crítico interpretativo constituyó la fase final del análisis. Esta técnica implicó la evaluación de la calidad metodológica de las fuentes, la identificación de sesgos potenciales, la comparación de marcos teóricos utilizados y la interpretación contextualizada de los hallazgos. El análisis crítico permitió no únicamente sistematizar el conocimiento existente, más bien generar interpretaciones originales que contribuyan al avance del conocimiento sobre las aulas al aire libre como recursos pedagógicos efectivos para el mejoramiento del rendimiento académico y el desarrollo socioemocional en educación primaria.

 

Resultados

La evidencia científica contemporánea presenta un consenso significativo respecto a los beneficios académicos del aula al aire libre, aunque con matices distintivos según las perspectivas metodológicas empleadas por los investigadores. Fernández Cando et al. (2025, 56) documentaron mediante “un estudio cuantitativo con 400 estudiantes ecuatorianos que el 75% de los participantes experimentó mejoras sustanciales en la comprensión de contenidos curriculares, mientras que el 73,7% manifestó incrementos notables en el interés por asignaturas tradicionalmente percibidas como abstractas”.

Estos hallazgos convergen notablemente con los reportes de Del Pozo-Pérez (2024, 19), quien desde una aproximación teórico-conceptual establece que “el contacto sistemático con la naturaleza potencia significativamente el aprendizaje experiencial y el juego constructivo, elementos fundamentales para la adquisición de competencias cognitivas durante las etapas formativas críticas”.

Sin embargo, López Sánchez et al. (2024, 43) amplían esta perspectiva concentrándose específicamente en “la enseñanza de ciencias naturales, argumentando que los entornos naturales funcionan como laboratorios vivientes donde los estudiantes pueden observar, hipnotizar y comprobar principios científicos en tiempo real, generando aprendizajes más significativos y transferibles que las experiencias de laboratorio tradicional”.

Por lo tanto, la convergencia entre estos autores radica en el reconocimiento del valor pedagógico superior de la experiencia directa, aunque divergen en el alcance disciplinario: mientras Fernández Cando adopta una perspectiva multidisciplinaria, López Sánchez se enfoca específicamente en competencias científicas. Esta diferencia metodológica no obstante refuerza la versatilidad del aula al aire libre como recurso pedagógico transversal.

Cabe considerar que, el análisis del desarrollo socioemocional revela convergencias fundamentales entre investigadores, aunque con énfasis diferenciados en sus aproximaciones metodológicas. Herrero Pérez (2023, 12) establece que “la educación al aire libre favorece significativamente la atención, el bienestar, la motricidad y las interacciones sociales del alumnado, siempre que exista continuidad que logre mejora progresiva del desarrollo integral y del vínculo con la naturaleza”. Esta perspectiva holística encuentra resonancia en los hallazgos de Fernández Cando et al. (2025, 67), quienes documentaron que “el 71,3% de estudiantes fortaleció su confianza personal, mientras que el 81% experimentó mayor conexión y armonía con sus compañeros durante actividades al aire libre”.

Complementariamente, Del Pozo-Pérez (2024, 54) aporta una dimensión teórica fundamental al “identificar que los entornos naturales funcionan como espacios idóneos para el desarrollo de competencias socioemocionales, particularmente la autorregulación, la empatía y las habilidades de comunicación interpersonal”. La divergencia principal radica en los enfoques metodológicos: mientras Herrero Pérez privilegia la observación cualitativa longitudinal, Fernández Cando emplea mediciones cuantitativas transversales.

No obstante, ambos autores coinciden en que el aula al aire libre proporciona oportunidades auténticas para la práctica de competencias sociales complejas como la resolución de conflictos y el desarrollo del liderazgo distribuido. López Sánchez et al. (2024, 33) complementan estas perspectivas estableciendo que “la educación al aire libre desarrolla actitudes positivas hacia el aprendizaje y fortalece la conciencia ecológica, aspectos fundamentales para un desarrollo socioemocional equilibrado en la adolescencia”.

Por lo tanto, los beneficios físicos y conductuales del aula al aire libre constituyen quizás el área de mayor consenso en la literatura especializada, aunque con diferencias de énfasis según los contextos de investigación. Fernández Cando et al. (2025, 66) reportaron que “el 82,5% de estudiantes percibió motivación incrementada hacia la actividad física, mientras que el 76,5% indicó fortalecimiento de su responsabilidad y autonomía en el proceso educativo”.

Estos resultados cuantitativos encuentran sustento teórico en Herrero Pérez (2023, 309), quien argumenta que “la interacción social en entornos naturales, combinada con la actividad física y el contacto con aire libre, previene numerosas enfermedades derivadas del sedentarismo y del estrés psicológico, configurando un modelo educativo alternativo, activo y auténtico”.  Del Pozo-Pérez (2024, 87) aporta una perspectiva adicional al establecer que “la educación al aire libre favorece específicamente el desarrollo motor y la regulación del estrés, elementos críticos para el bienestar físico integral durante la infancia”. La convergencia entre estos autores se manifiesta en el reconocimiento del carácter contracíclico del aula al aire libre respecto al sedentarismo contemporáneo. Sin embargo, divergen en la conceptualización del desarrollo conductual: mientras Fernández Cando enfatiza la autonomía y responsabilidad individual, Herrero Pérez privilegia la dimensión social e interactiva del desarrollo conductual. Por su parte, López Sánchez et al. (2024, 22) integran ambas perspectivas señalando que “la educación al aire libre reduce situaciones de estrés y ansiedad mientras promueve el bienestar general, especialmente relevante durante etapas de desarrollo de primeros gestos sociales y emocionales”.

En tal sentido, la dimensión cognitiva del aula al aire libre presenta enfoques complementarios que enriquecen la comprensión integral del fenómeno educativo. Herrero Pérez (2023, 44) aporta “una perspectiva neurocientífica estableciendo que la naturaleza funciona como medio ambiente restaurador por sus efectos calmantes y relajantes, ofreciendo un entorno que libera la atención y amplía el campo perceptivo, evitando la fatiga cognitiva característica de ambientes sobre estimulados”.

Esta aproximación encuentra resonancia en Del Pozo-Pérez (2024, 34), quien identifica que “la educación al aire libre favorece específicamente el desarrollo cognitivo mediante la estimulación de procesos de observación, experimentación y construcción de significados a partir de experiencias concretas”. López Sánchez et al. (2024, 29) complementan estas perspectivas argumentando que “el contacto regular con la naturaleza mejora específicamente la atención, la creatividad y la motricidad fina y gruesa, constituyendo elementos fundamentales para el desarrollo cognitivo integral”.

Por lo que, la convergencia principal radica en el reconocimiento de los entornos naturales como catalizadores de procesos cognitivos superiores, aunque con diferencias metodológicas significativas: mientras Herrero Pérez enfatiza los mecanismos neuropsicológicos subyacentes, López Sánchez privilegia los resultados observables de desarrollo cognitivo.

A su vez, Fernández Cando et al. (2025, 44) aportan evidencia empírica documentando que “las actividades al aire libre despiertan mayor interés por asignaturas como ciencias, geografía y matemáticas, vinculándolas con experiencias contextualizadas y significativas que fortalecen el pensamiento lógico y crítico”. Esta perspectiva integradora sugiere que el aula al aire libre no únicamente facilita procesos cognitivos básicos, más bien potencia competencias cognitivas complejas esenciales para el aprendizaje significativo y transferible.

Cabe resaltar que, el análisis comparativo revela divergencias significativas en las perspectivas sobre implementación del aula al aire libre. Cunalata Acosta (2018,25) desde un enfoque institucional específico “identifica la necesidad de considerar el tiempo excesivo que los niños pasan en espacios cerrados, proponiendo el trabajo en aulas exteriores como respuesta pedagógica estructurada”. Esta perspectiva pragmática contrasta con la aproximación más filosófica de Herrero Pérez (2023, 76), quien enfatiza la transformación cultural necesaria para “evolucionar de una sociedad "biofóbica" hacia una "biofílica", centrada en el amor y cuidado por la vida”.

De la misma manera, López Sánchez et al. (2024, 76) abordan específicamente las “barreras institucionales, identificando la falta de formación específica de docentes, limitaciones logísticas de las instituciones educativas y entendimientos culturales que priorizan la educación en espacios cerrados”. La divergencia principal se manifiesta en el nivel de análisis: mientras Cunalata Acosta propone soluciones operativas inmediatas, Herrero Pérez plantea transformaciones sistémicas de largo plazo. Esta diferencia de perspectivas no obstante refleja la complejidad multidimensional del aula al aire libre como innovación educativa que requiere intervenciones simultáneas en niveles técnico, pedagógico y cultural para garantizar su implementación sostenible y efectiva.

 

Discusión

La evidencia documental analizada confirma de manera consistente que el aula al aire libre constituye un recurso pedagógico con impactos positivos verificables en múltiples dimensiones del desarrollo estudiantil. La convergencia entre Fernández Cando et al. (2025), Del Pozo-Pérez (2024) y López Sánchez et al. (2024) respecto a los beneficios académicos, socioemocionales y físicos trasciende las diferencias metodológicas de sus investigaciones, consolidando un corpus teórico robusto que sustenta la efectividad educativa de los espacios naturales. Esta convergencia resulta particularmente significativa considerando que los estudios provienen de contextos geográficos diversos (Ecuador, España, Colombia) y emplean aproximaciones tanto cuantitativas como cualitativas, lo cual fortalece la validez externa de los hallazgos.

No obstante, la investigación revela tensiones importantes entre los enfoques neurocientíficos propuestos por Herrero Pérez (2023) y las perspectivas pedagógicas tradicionales. Mientras que la evidencia neurocientífica enfatiza los mecanismos restauradores de la atención y la reducción de la fatiga cognitiva, los enfoques pedagógicos privilegian los resultados observables de aprendizaje y desarrollo conductual. Esta divergencia sugiere la necesidad de marcos teóricos más integrativos que articulen los fundamentos neuropsicológicos con los resultados educativos mensurables, aprovechando las fortalezas de ambas perspectivas para una comprensión más holística del fenómeno.

Los resultados documentales indican que el aula al aire libre no constituye únicamente una modalidad educativa complementaria, más bien representa una alternativa metodológica que desafía los paradigmas educativos convencionales centrados en espacios cerrados. La evidencia de que el 75% de estudiantes mejora su comprensión curricular y el 82,5% incrementa su motivación hacia la actividad física sugiere impactos lo suficientemente significativos como para justificar reconfiguraciones sustanciales de las prácticas educativas institucionales.

Sin embargo, las perspectivas de Cunalata Acosta (2018) y López Sánchez et al. (2024) revelan barreras sistémicas importantes para la implementación efectiva. La falta de formación docente específica, las limitaciones logísticas institucionales y los paradigmas culturales que priorizan la educación en espacios cerrados configuran un escenario complejo que requiere intervenciones multidimensionales simultáneas. Desde esta perspectiva, la transformación hacia aulas al aire libre demanda no únicamente modificaciones técnicas o metodológicas, igualmente transformaciones culturales profundas en la concepción del espacio educativo y del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Los hallazgos sugieren líneas de investigación prioritarias que podrían fortalecer el fundamento científico del aula al aire libre como recurso pedagógico. La necesidad de estudios longitudinales que documenten trayectorias de desarrollo académico y socioemocional a mediano y largo plazo emerge como una prioridad investigativa fundamental. Asimismo, la exploración de variables mediadoras específicas que expliquen cómo y por qué los entornos naturales producen beneficios educativos constituye una agenda de investigación necesaria para optimizar el diseño e implementación de estas experiencias educativas.

Del mismo modo, la investigación comparativa entre diferentes modalidades de aula al aire libre (jardines escolares, espacios naturales urbanos, entornos rurales) podría proporcionar evidencia más específica sobre las condiciones óptimas para maximizar los beneficios educativos. Esta línea investigativa resulta especialmente relevante para contextos urbanos con limitaciones de acceso a espacios naturales extensos.

En el mismo sentido, la dimensión sociocultural de la implementación requiere atención investigativa específica. Los estudios futuros deberían explorar cómo factores como el nivel socioeconómico, las características culturales familiares y los contextos institucionales específicos median los efectos del aula al aire libre, proporcionando evidencia para el diseño de estrategias de implementación culturalmente sensibles y socialmente equitativas.

 

Conclusiones

 

La presente investigación documental confirma que el aula al aire libre constituye un recurso pedagógico con efectividad demostrada en múltiples dimensiones del desarrollo estudiantil. La evidencia analizada establece de manera consistente que esta modalidad educativa genera beneficios académicos significativos, documentándose que el 75% de estudiantes experimenta mejoras sustanciales en la comprensión de contenidos curriculares, mientras que el 73,7% manifiesta incrementos notables en el interés por asignaturas tradicionalmente percibidas como abstractas. Estos hallazgos trascienden contextos geográficos específicos, consolidándose como una constante en investigaciones desarrolladas en Ecuador, España y Colombia, lo cual sugiere la universalidad de los beneficios asociados al aprendizaje en entornos naturales.

Además, el análisis comparativo entre diferentes perspectivas teóricas revela que el aula al aire libre funciona como un catalizador integral de procesos educativos, facilitando simultáneamente el desarrollo cognitivo, socioemocional y físico. La convergencia entre enfoques neurocientíficos, que identifican los efectos restauradores de la naturaleza sobre la atención y la reducción de fatiga cognitiva, con perspectivas pedagógicas tradicionales, que documentan mejoras observables en el rendimiento académico, proporciona un fundamento teórico robusto para la implementación sistemática de estas prácticas educativas.

A su vez, el desarrollo socioemocional emerge como una de las dimensiones más beneficiadas por la educación al aire libre. La investigación documenta que el 71,3% de estudiantes fortalece su confianza personal, mientras que el 81% experimenta mayor conexión y armonía con sus compañeros durante actividades en espacios naturales. Estos resultados adquieren particular relevancia en el contexto educativo contemporáneo, caracterizado por crecientes desafíos en competencias sociales y regulación emocional estudiantil.

Del mismo modo, la evidencia establece que los entornos naturales proporcionan oportunidades auténticas para la práctica de competencias sociales complejas, incluyendo la resolución de conflictos, la toma de decisiones colaborativas y el desarrollo del liderazgo distribuido entre pares. Esta característica diferencial del aula al aire libre respecto a espacios educativos tradicionales sugiere su potencial como estrategia específica para abordar déficits socioemocionales frecuentes en poblaciones estudiantiles urbanas con limitado contacto con entornos naturales.

La investigación confirma que el aula al aire libre constituye una respuesta efectiva al sedentarismo característico de la educación tradicional. El 82,5% de estudiantes percibe motivación incrementada hacia la actividad física, mientras que el 76,5% indica fortalecimiento de su responsabilidad y autonomía en el proceso educativo. Estos hallazgos resultan especialmente significativos considerando las crecientes tasas de obesidad infantil y los trastornos asociados al sedentarismo en poblaciones escolares.

Igualmente, importante la evidencia establece que la interacción social en entornos naturales, combinada con la actividad física y el contacto con aire libre, previene numerosas enfermedades derivadas del estrés psicológico, configurando un modelo educativo alternativo, activo y auténtico. Esta dimensión preventiva del aula al aire libre trasciende los beneficios educativos inmediatos para consolidarse como una estrategia de salud pública con implicaciones de largo plazo.

No obstante, la evidencia de beneficios significativos en rendimiento académico, desarrollo socioemocional y bienestar físico proporciona justificación suficiente para promover políticas educativas que faciliten la implementación gradual y sistemática de estas prácticas. La rentabilidad educativa del aula al aire libre, medida en términos de múltiples beneficios simultáneos con recursos relativamente limitados, la posiciona como una estrategia de alto impacto para mejorar la calidad educativa integral.

Basándose en la evidencia analizada, se recomienda la implementación gradual de experiencias de aula al aire libre, comenzando con actividades piloto en asignaturas específicamente beneficiadas como ciencias naturales, educación física y ciencias sociales. La formación docente específica emerge como una prioridad institucional fundamental para garantizar la calidad e intencionalidad pedagógica de estas experiencias.

Del mismo modo, se sugiere el desarrollo de alianzas interinstitucionales que faciliten el acceso a espacios naturales urbanos, jardines botánicos, parques ecológicos y reservas naturales como extensiones del aula tradicional. Esta estrategia colaborativa podría superar limitaciones logísticas institucionales mientras enriquece las oportunidades educativas disponibles para poblaciones estudiantiles urbanas.

 

En última instancia, el aula al aire libre se consolida como un recurso pedagógico con potencial transformador para la educación primaria, proporcionando beneficios multidimensionales que trascienden los resultados académicos tradicionales para contribuir a la formación integral de ciudadanos saludables, socialmente competentes y ambientalmente conscientes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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