El Aula al Aire Libre
como Recurso Pedagógico: Impacto en el Rendimiento Académico y Desarrollo
Socioemocional
Autora: Lic. María Corona
Polanco
Ep.
Paula Catalina de Pérez
Correo
mariaecoronap89@gmail.com
Código
orcid: https://orcid.org 0009-0007-4784-3266
Línea
de Investigación Matriz: Bienestar, Ambiente y Sostenibilidad. Eje
temático: Desarrollo humano integral
Como citar
este artículo: María Corona Polanco “El Aula al Aire Libre como Recurso
Pedagógico: Impacto en el Rendimiento Académico y Desarrollo Socioemocional”
(2025), (1,23)
Recibido: 09/08/2025 Revisado: 13/08/2025 Aceptado: 20/08/2025
RESUMEN
El
paradigma educativo contemporáneo enfrenta cuestionamientos sobre la
efectividad de metodologías tradicionales confinadas en espacios cerrados,
emergiendo el aula al aire libre como alternativa pedagógica prometedora.
Objetivo: Analizar el impacto del aula al aire libre como recurso pedagógico en
el rendimiento académico y desarrollo socioemocional de estudiantes de
educación primaria. Metodología: Se empleó un enfoque interpretativo con diseño
documental bibliográfico, utilizando técnicas de localización de fuentes,
registro sistemático y análisis de contenido temático para examinar
investigaciones de Ecuador, España y Colombia. Resultados: La evidencia
documenta beneficios multidimensionales significativos: el 75% de estudiantes
experimenta mejoras sustanciales en comprensión curricular, mientras que el
73,7% incrementa el interés por asignaturas abstractas. En desarrollo
socioemocional, el 71,3% fortalece su confianza personal y el 81% experimenta
mayor conexión con compañeros. Los beneficios físicos incluyen motivación
incrementada hacia actividad física en el 82,5% de participantes. Discusión:
Existe convergencia teórico-empírica entre diferentes perspectivas
investigativas respecto a la efectividad del aula al aire libre, aunque se
identifican barreras sistémicas como falta de formación docente y limitaciones
logísticas institucionales. Conclusiones: El aula al aire libre constituye un
recurso pedagógico con efectividad demostrada multidimensionalmente,
funcionando como catalizador integral de procesos educativos. Su potencial
transformador justifica la implementación de políticas educativas que faciliten
su adopción gradual y sistemática, posicionándose como estrategia de alto
impacto para mejorar la calidad educativa integral.
Descriptores: Aula,
aire libre, recurso pedagógico, rendimiento académico, desarrollo
socioemocional
Reseña
Biográfica:
Realicé estudios de pregrado en la Universidad Nacional Experimental Simón
Rodríguez: licenciada en educación integral en el año 2011, para el año 2022
inicié estudios en la UNEM Samuel Robinson en la especialidad de educación
primaria actualmente cursando estudios de maestría en educación primaria en la
misma casa de estudio. Me desempeño como docente desde el año 2017 en la Ep. Paula Catalina de Pérez y actualmente me desempeño como
enlace CRA.
The Outdoor Classroom as a teaching Resource: Impact
on Academic Performance and Socio-Emotional Development
Author: María Corona Polanco
Ep.: Paula Catalina de Pérez
Email:
mariaecoronap89@gmail.com
ORCID Code:
https://orcid.org 0009-0007-4784-3266
Main
Research Line: Well-being, Environment, and Sustainability. Thematic Axis:
Integral Human Development
How to cite this article:
María Corona Polanco “The Outdoor Classroom as a Pedagogical Resource: Impact
on Academic Performance and Socio-Emotional Development” (2025), (1,23)
Received: 09/08/2025 Revised: 13/08/2025 Accepted:
20/08/2025
ABSTRACT
The contemporary educational paradigm faces questions about the
effectiveness of traditional methodologies confined to closed spaces, with the
outdoor classroom emerging as a promising pedagogical alternative. Objective:
To analyze the impact of the outdoor classroom as a pedagogical resource on the
academic performance and socio-emotional development of primary school
students. Methodology: An interpretive approach with bibliographic documentary
design was used, utilizing source location techniques, systematic recording,
and thematic content analysis to examine research from Ecuador, Spain, and
Colombia. Results: Evidence documents significant multidimensional benefits:
75% of students experienced substantial improvements in curricular
understanding, while 73.7% increased their interest in abstract subjects.
Regarding socioemotional development, 71.3% strengthened their personal
confidence, and 81% experienced greater connection with peers. Physical
benefits included increased motivation for physical activity in 82.5% of
participants. Discussion: There is theoretical and empirical convergence
between different research perspectives regarding the effectiveness of the
outdoor classroom, although systemic barriers such as lack of teacher training
and institutional logistical limitations were identified. Conclusions: The
outdoor classroom constitutes a pedagogical resource with multidimensionally
demonstrated effectiveness, functioning as an integral catalyst for educational
processes. Its transformative potential justifies the implementation of
educational policies that facilitate its gradual and systematic adoption,
positioning it as a high-impact strategy for improving the overall quality of
education.
Descriptors: Classroom,
outdoors, pedagogical resource, academic performance, socio-emotional
development
Biographical Review: I completed my undergraduate studies at the Simón
Rodríguez National Experimental University: I graduated with a degree in
Comprehensive Education in 2011. In 2022, I began my studies at the Samuel
Robinson University of the University of Mexico (UNEM), specializing in Primary
Education. I am currently pursuing a Master's degree
in Primary Education at the same institution. I have been teaching since 2017
at the Paula Catalina de Pérez High School and currently work as a CRA liaison.
Introducción
El
paradigma educativo contemporáneo atraviesa una transformación profunda. Las
metodologías tradicionales, confinadas entre cuatro paredes, enfrentan
cuestionamientos crecientes sobre su capacidad para formar estudiantes
integrales capaces de responder a los desafíos del siglo XXI. En este contexto,
emerge con fuerza renovada el concepto del aula al aire libre como recurso
pedagógico alternativo. Esta modalidad educativa trasciende los límites físicos
convencionales, proponiendo espacios naturales como escenarios privilegiados
para el aprendizaje significativo y el desarrollo humano integral.
Por
lo tanto, la investigación científica ha comenzado a documentar de manera
sistemática los beneficios multidimensionales que ofrece la educación en
entornos naturales. Fernández Cando et al (2025, 45), realizaron un estudio
cuantitativo con
400 estudiantes ecuatorianos de
educación secundaria, revelando hallazgos significativos sobre los efectos del
aprendizaje al aire libre. Sus resultados demuestran que el 75% de los
participantes experimentó mejoras sustanciales en la comprensión de contenidos
curriculares, mientras que el 73,7% manifestó incrementos notables en el
interés por asignaturas tradicionalmente percibidas como abstractas,
particularmente ciencias naturales, geografía y matemáticas. Además, el estudio
evidenció que el 82,5% de los estudiantes desarrolló mayor motivación hacia la
actividad física, contrarrestando patrones sedentarios característicos de la
educación tradicional.
Estos
datos cuantitativos proporcionan evidencia empírica robusta sobre la eficacia
pedagógica de los espacios naturales como entornos educativos, sugiriendo que
la experiencia directa con fenómenos reales facilita procesos cognitivos más
profundos y duraderos que las metodologías expositivas convencionales.
Desde
una perspectiva del desarrollo infantil integral, Del Pozo-Pérez (2024, 56), aporta
“una comprensión teórica fundamental al analizar cómo el contacto sistemático
con la naturaleza influye en múltiples dimensiones del crecimiento humano”. Su
investigación establece que la educación al aire libre favorece no únicamente
el bienestar emocional y la regulación del estrés, más bien potencia
significativamente el desarrollo motor y las competencias de interacción social
en contextos menos estructurados.
Del
mismo modo, este autor identifica que los entornos naturales funcionan como
espacios idóneos para el aprendizaje experiencial y el juego constructivo,
elementos fundamentales para la adquisición de competencias socioemocionales y
cognitivas durante las etapas formativas críticas. La integración curricular de
metodologías basadas en la naturaleza, según sus hallazgos, contribuye a la
formación de individuos más equilibrados emocionalmente, resilientes ante
adversidades y comprometidos con la sostenibilidad ambiental. Esta perspectiva
holística del desarrollo humano refuerza la necesidad de reconceptualizar los
espacios educativos tradicionales hacia modelos más flexibles e integrativos.
Además, la literatura internacional consolida estos hallazgos a través de
revisiones sistemáticas de alto impacto.
Por
su parte, Mann et al. (2022), condujeron “un metaanálisis exhaustivo que
examina los efectos del aprendizaje en entornos naturales específicos,
identificando patrones consistentes de beneficios académicos, sociales y
emocionales”. Su investigación documenta incrementos significativos en el
compromiso estudiantil, la apropiación del aprendizaje y el desarrollo de
competencias transversales como el pensamiento crítico y la resolución
colaborativa de problemas.
Igualmente,
estos investigadores establecen que la exposición regular a espacios naturales
durante actividades educativas estructuradas genera mejoras mensurables en el
bienestar psicológico de los estudiantes, reduciendo niveles de ansiedad y
fortaleciendo la autoestima. Cabe considerar que sus hallazgos trascienden
contextos geográficos y culturales específicos, sugiriendo la universalidad de
los beneficios asociados al aprendizaje al aire libre. Esta evidencia
internacional proporciona fundamentos sólidos para la implementación de
políticas educativas que integren sistemáticamente los entornos naturales como
recursos pedagógicos legítimos y necesarios. En el mismo sentido, Molyneux et
al. (2022, 44) profundizan
Específicamente en las dimensiones
socioemocionales del aprendizaje al aire libre, aportando perspectivas
cualitativas valiosas desde la experiencia docente directa. Su estudio con 36
educadores canadienses de educación primaria revela que los entornos naturales
facilitan de manera excepcional el desarrollo de competencias de aprendizaje
socioemocional, particularmente aquellas relacionadas con la autorregulación,
la empatía y las habilidades de comunicación interpersonal.
En
este orden de ideas, los docentes participantes identificaron que la naturaleza
emergente y menos estructurada del aprendizaje al aire libre constituye
precisamente el factor catalizador de estos beneficios socioemocionales. A su
vez, la investigación demuestra que los espacios naturales proporcionan
oportunidades auténticas para la práctica de competencias sociales complejas,
como la resolución de conflictos, la toma de decisiones colaborativas y el
desarrollo del liderazgo distribuido entre pares. Desde esta perspectiva, el
aula al aire libre se configura como un laboratorio social natural donde los
estudiantes pueden experimentar, equivocarse y aprender habilidades
fundamentales para la convivencia democrática y la construcción de ciudadanía
activa.
Asimismo,
López Sánchez et al. (2022), contribuyen al marco teórico “desde una
perspectiva pedagógica innovadora, conceptualizando la educación al aire libre
como metodología específicamente efectiva para la enseñanza de ciencias
naturales”. Su análisis establece que el contacto directo con fenómenos
naturales facilita la comprensión de conceptos científicos abstractos,
promoviendo simultáneamente el desarrollo de competencias de indagación y
experimentación.
De
esta forma, los autores argumentan que los entornos naturales ofrecen
laboratorios vivientes donde los estudiantes pueden observar, hipnotizar y
comprobar principios científicos en tiempo real, generando aprendizajes más
significativos y transferibles que las experiencias de laboratorio tradicional.
Igualmente, importante, su trabajo identifica que esta metodología desarrolla
actitudes positivas hacia la ciencia y fortalece vocaciones científicas
temprana, especialmente relevante en contextos donde la educación STEM (Ciencia,
Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) requiere estrategias motivacionales
innovadoras.
Por
lo tanto, la evidencia emergente sugiere que el aula al aire libre responde
eficazmente a problemáticas educativas contemporáneas críticas. El incremento
del sedentarismo infantil, la prevalencia de trastornos atencionales, la
desconexión entre contenidos curriculares y realidades cotidianas, además del
deterioro de competencias sociales debido a la sobreexposición tecnológica,
configuran un panorama que demanda respuestas pedagógicas innovadoras. A su vez,
la crisis ambiental global exige la formación de ciudadanos conscientes y
comprometidos con la sostenibilidad, objetivo que requiere experiencias
educativas que conecten íntimamente a los estudiantes con los sistemas
naturales.
Desde
esta perspectiva, el presente estudio se analizará de manera integral el
impacto del aula al aire libre como recurso pedagógico, examinando
específicamente sus efectos en el rendimiento académico y el desarrollo
socioemocional de estudiantes de educación primaria. Esta investigación busca
contribuir al cuerpo de conocimiento científico sobre metodologías educativas
alternativas, proporcionando evidencia contextualizada que fundamente la toma
de decisiones curriculares y la implementación de políticas educativas más
efectivas e inclusivas.
Desarrollo
Aula al Aire Libre
Cunalata
Acosta (2018, 34) conceptualiza el aula al aire libre como "un espacio de
enseñanza y aprendizaje en un centro de educación inicial que atiende a niños
de 3 a 4 años" donde se desarrollan actividades educativas estructuradas
fuera del ambiente tradicional cerrado. Esta definición trasciende la mera
ubicación física para configurarse como una metodología pedagógica integral que
aprovecha los elementos naturales como recursos educativos fundamentales.
Del
mismo modo, Bernal Martínez (2000, 32) amplía esta conceptualización
estableciendo que las aulas al aire libre constituyen "establecimientos
donde se cuidan conjuntamente la educación y la salud de los niños",
fundamentando sus principios en "espacios abiertos dentro del ámbito
escolar donde el aire, la luz, las plantas y la educación física formaban parte
esencial de este patrón pedagógico".
Desde
esta perspectiva, el aula al aire libre emerge como un entorno cuidadosamente
diseñado que combina elementos del aula interior con características naturales,
proporcionando experiencias de aprendizaje que difícilmente pueden ser logradas
en espacios interiores. Además, estos espacios funcionan como laboratorios
vivientes donde los estudiantes pueden observar, experimentar y comprobar
principios científicos en tiempo real. A su vez, la configuración del aula al
aire libre responde a necesidades contemporáneas específicas, contrarrestando
el tiempo excesivo que los niños pasan en espacios cerrados.
Igualmente,
importante, esta modalidad educativa se alinea con enfoques pedagógicos
históricos como los propuestos por Friedrich Froebel, quien durante el siglo
XIX estableció que los espacios naturales constituyen elementos esenciales para
el desarrollo integral de la infancia. En este orden de ideas, el aula al aire
libre se presenta como una alternativa metodológica que reconoce al ambiente
natural como un educador por sí mismo, capaz de proporcionar estímulos
sensoriales, desafíos cognitivos y oportunidades de socialización que
enriquecen significativamente el proceso educativo tradicional.
Recurso
Pedagógico
Vargas
Murillo (2017, 67) define los recursos pedagógicos como "el apoyo
pedagógico que refuerzan la actuación del docente, optimizando el proceso de
enseñanza-aprendizaje", conceptualizándolos específicamente como "el
conjunto de medios materiales que intervienen y facilitan el proceso de
enseñanza-aprendizaje". Esta definición establece que estos materiales
pueden ser tanto físicos como virtuales, asumiendo como condición fundamental
despertar el interés de los estudiantes y adecuarse a sus características
físicas y psíquicas.
Complementariamente,
Blanco Sánchez, (2012, 55) amplía esta conceptualización estableciendo que los
recursos didácticos constituyen "todo el conjunto de elementos, útiles o
estrategias que el profesor utiliza, o puede utilizar, como soporte,
complemento o ayuda en su tarea docente". Cabe considerar que esta
perspectiva reconoce los recursos pedagógicos desde una doble dimensión: por un
lado, como elementos materiales que un centro educativo debe poseer, incluyendo
mobiliario, material audiovisual y bibliográfico; por otro lado, como
estrategias facilitadoras de la tarea docente referidas tanto a aspectos
organizativos como a formas de transmitir conocimientos.
En
el mismo sentido, Maximiano y Telesforo (2009, 90) enriquecen la definición
señalando que los recursos no se limitan únicamente a elementos elaborados por
el maestro, más bien incluyen "todos aquellos elementos que están al
alcance del ser humano, desde lo que ofrece el medio natural, hasta lo que se
puede encontrar en el medio social". Esta conceptualización amplia
reconoce que un recurso didáctico puede ser tanto un material natural como una
actividad específica o un conjunto de ellas.
Desde
esta perspectiva, los recursos pedagógicos trascienden la materialidad para
configurarse como herramientas mediadoras entre el conocimiento y el aprendiz,
facilitando la construcción de significados y la apropiación de competencias.
Asimismo, estos recursos deben considerarse como elementos estratégicos que
contextualizan a los estudiantes, facilitan la comunicación entre docentes y
alumnos, acercan las ideas a los sentidos y motivan la participación activa en
el proceso educativo.
Rendimiento
Académico
Pizarro
citado en Ariza (2018, 45) conceptualiza el rendimiento académico como
"una medida de las capacidades indicativas que manifiestan, en forma
estimativa, lo que una persona ha aprendido como consecuencia de un proceso de
instrucción o formación", definiéndolo específicamente como "la
capacidad que da respuesta a estímulos educativos y que es susceptible de ser
interpretado según objetivos o propósitos educativos pre-establecidos".
Esta definición establece una relación directa entre el proceso educativo
formal y los resultados mensurables del aprendizaje.
Por
otro lado, Bedregal-Alpaca (2020) amplía esta conceptualización señalando que
"el rendimiento académico está relacionado con el éxito o eficiencia del
proceso educativo y se determina tomando en cuenta variables cualitativas y/o
cuantitativas". Además, identifica que constituye "el resultado del
proceso de aprendizaje académico en el que influyen variables sociales,
personales y escolares y sus interrelaciones".
Por
su parte, Ariza (2018) profundiza en la complejidad del constructo
estableciendo que el rendimiento académico "bien podría plantearse como
una propiedad emergente de un sistema educativo, y donde se entrecruzan
múltiples variables". Esta perspectiva sistémica reconoce que intervienen
factores como el nivel intelectual, la personalidad, la motivación, las
aptitudes, los intereses, los hábitos de estudio, la autoestima y la relación
profesor-estudiante.
En
este orden de ideas, el rendimiento académico trasciende las mediciones
cuantitativas tradicionales para configurarse como un indicador
multidimensional que refleja tanto la calidad de los procesos educativos como
la efectividad de las estrategias pedagógicas implementadas. Del mismo modo,
este constructo debe entenderse no únicamente como el "saber saber", más bien como la manifestación integral de
competencias cognitivas, procedimentales y actitudinales desarrolladas durante
el proceso formativo.
Igualmente importante, el rendimiento
académico funciona como un predictor significativo de trayectorias educativas
futuras y como indicador de la calidad institucional, reflejando la capacidad
del sistema educativo para generar aprendizajes significativos y transferibles
a contextos reales.
Desarrollo Socioemocional
Diehl
(2021, 30) define el desarrollo socioemocional como
Las habilidades cognitivas y
emocionales que una persona puede aprender y desarrollar para comportarse de
manera tal que se beneficie a ella misma y a otros; para lograr resultados
positivos en su salud, en sus relaciones personales (familia, amigos, vecinos,
compañeros de trabajo, etc.), y en sus proyectos académicos y laborales; y para
contribuir de una forma significativa a la sociedad.
Esta conceptualización
integral reconoce la dimensión multifacética del constructo, abarcando tanto
competencias intrapersonales como interpersonales. A su vez,
Denham et al. (2009)
amplían esta definición estableciendo que el desarrollo socioemocional se
refiere a "un término genérico que describe el proceso de formación,
crecimiento y cambio de un conjunto de habilidades intrapersonales e
interpersonales a lo largo de la infancia y adolescencia", relacionándolo
específicamente con "el grado de efectividad que tienen los
comportamientos organizados, encaminados a sostener interacciones sociales
exitosas y responder a las necesidades a corto y largo plazo".
De
la misma manera, Cuadros (2021) complementa esta perspectiva señalando que
"el desarrollo socioemocional se refiere aquella parte que permite a los
seres humanos comprender quiénes son, qué sienten, qué quieren y qué esperan
cuando interactúan con los demás, en determinados contextos sociales".
Desde
esta perspectiva, el desarrollo socioemocional se consolida como un proceso
contextualmente situado, donde el aprendizaje y perfeccionamiento de
competencias se ven influenciados por la interacción entre múltiples entornos,
desde los más inmediatos hasta los más distales. Además, este proceso se
caracteriza por su naturaleza gradual e integradora, mediante la cual los niños
adquieren progresivamente una inteligencia socioemocional que facilita su
adaptación al entorno y les permite ser incluidos exitosamente en su medio
social.
En
el mismo sentido, el desarrollo socioemocional constituye la base fundamental
para establecer relaciones positivas, gestionar vivencias emocionales complejas
y responder eficazmente a las demandas cotidianas de la convivencia social. A
su vez, este desarrollo se manifiesta a través de logros específicos en cada
etapa etaria, consolidándose desde la primera infancia hasta la adolescencia
mediante procesos de interacción social sistemática y experiencias de
aprendizaje intencionalmente estructuradas.
Metodología
La
presente investigación se fundamentó en el paradigma interpretativo, el cual
según Barraza Macías (2010, 32) se caracteriza por ser "holística,
inductiva, flexible, émica e indexicable".
Esta perspectiva metodológica reconoce que "todas las perspectivas son
valiosas" y presenta "una perspectiva émica"
que antepone la realidad, vista desde la perspectiva interna de los
participantes, a la teoría preconcebida.
En
el mismo sentido, Chung (2023, 21) establece que "la teoría interpretativa
ayuda a los investigadores a interpretar los fenómenos de manera que comprendan
mejor la intención y las expectativas de los participantes". Esta
aproximación resultó particularmente pertinente para el análisis del aula al
aire libre como recurso pedagógico, ya que permite comprender las múltiples
realidades y significados que emergen de la experiencia educativa en espacios
naturales.
Además,
el enfoque interpretativo facilita la construcción in situ del problema de
investigación, privilegiando las voces y perspectivas de los actores educativos
involucrados. Desde esta perspectiva, Lincoln y Guba, citados en Monteagudo (2001,
65) defienden que "los fenómenos no pueden ser comprendidos si son
aislados de sus contextos", estableciendo que "el sujeto humano es el
instrumento de investigación por antonomasia".
Cabe
considerar que esta metodología interpretativa se orientó fundamentalmente
hacia el descubrimiento de constructos analíticos y categorías emergentes,
permitiendo una comprensión profunda de cómo el aula al aire libre impacta en
los procesos de aprendizaje y desarrollo socioemocional. Asimismo, el carácter
inductivo de este enfoque posibilitó la construcción de teorías a partir de los
datos documentales analizados, generando conocimiento contextualizado y
culturalmente situado sobre las prácticas educativas al aire libre.
Por
su parte, el diseño documental bibliográfico constituye el eje metodológico
central de esta investigación. Campus ID y D (2023, 90) define la investigación
documental como "una técnica de investigación a través de la cual se
explora lo que se ha escrito y publicado antes acerca de un determinado
tema". Esta aproximación metodológica ayudó a aprovechar el conocimiento
generado previamente, ahorrando tiempo y esfuerzo al investigador mientras
proporciona sustento teórico sólido al trabajo.
Al
mismo tiempo, Concepto.de (2024, 67) amplía esta
conceptualización estableciendo que la investigación documental "se
caracteriza por emplear la consulta de fuentes escritas, gráficas, sonoras o
fílmicas", configurándose como testimonio de los hechos ocurridos y las
interpretaciones realizadas por quienes produjeron los documentos. En este
orden de ideas, el diseño documental resultó especialmente adecuado para el
estudio del aula al aire libre, considerando que esta práctica pedagógica
cuenta con una rica tradición histórica y una creciente producción científica
contemporánea.
Del
mismo modo, Reyes-Ruiz (2020, 18) señala que "la investigación documental
es una de las técnicas de la investigación cualitativa que se encarga de
recolectar, recopilar y seleccionar información de las fuentes de lecturas
relacionadas a un tema específico". Desde esta perspectiva, el análisis
documental permitió acceder a experiencias educativas internacionales, marcos
teóricos consolidados y evidencia empírica diversificada sobre los beneficios
del aprendizaje en espacios naturales.
Igualmente,
importante este diseño metodológico facilita la sistematización crítica de
conocimientos existentes, identificando fortalezas, debilidades y áreas poco
exploradas en la investigación sobre aulas al aire libre. A su vez, la
naturaleza documental del estudio posibilitó el análisis longitudinal de la
evolución conceptual y práctica de esta modalidad educativa, proporcionando una
comprensión histórica y contextual fundamental para interpretar sus impactos
actuales.
Cabe
considerar a Sánchez Martínez (2022, 45), quien establece que "la
recolección de datos dentro de una investigación comprende reunir y medir
información de diversas fuentes, con la finalidad de obtener un panorama
general del objeto de estudio". Para esta investigación documental
interpretativa, se emplearon técnicas específicas adaptadas a la naturaleza de
las fuentes documentales. Al mismo tiempo, la técnica de localización de
fuentes constituye el primer instrumento metodológico fundamental. Concepto.de (2024, 98) describe esta técnica como el
"hacer uso de las herramientas de búsqueda presencial o en línea de
archivos y bibliotecas para rastrear la ubicación de los documentos y libros
que conviene consultar".
Esta
técnica implica la consulta sistemática de bases de datos académicas
especializadas en educación, bibliotecas digitales institucionales,
repositorios universitarios y revistas científicas indexadas. Además, se
utilizaron motores de búsqueda académicos como Google Scholar, ERIC, Dialnet,
SciELO y Redalyc, empleando descriptores específicos relacionados con educación
al aire libre, rendimiento académico, desarrollo socioemocional y recursos
pedagógicos. La estrategia de búsqueda incluyó términos en español e inglés
para ampliar el alcance geográfico y cultural de las fuentes consultadas.
En
este orden de ideas, la técnica de registro o fichaje representa el segundo
instrumento central de recolección. Esta técnica consiste en "tomar nota y
registrar los contenidos considerados relevantes para la investigación, con su
debida procedencia y sus datos de publicación". Se implementaron fichas
bibliográficas digitales que contengan información completa sobre autor, año,
título, fuente de publicación, páginas consultadas y clasificación temática.
Asimismo, se elaboraron fichas de contenido que incluyan citas textuales
relevantes, resúmenes analíticos y comentarios interpretativos del
investigador. Este sistema de fichaje favoreció la organización sistemática del
material documental y facilitará su posterior análisis e interpretación.
Además,
el análisis de datos documentales se fundamentó en técnicas interpretativas
específicas que permitan la construcción de significados a partir del material
recopilado. De la misma forma, Chung (2023, 458) señala que en la investigación
interpretativa "los datos cualitativos recogidos de artículos científicos
y libros se codificaron y evaluaron mediante el análisis fenomenológico
interpretativo".
Por
lo que, la técnica de análisis de contenido temático constituyó la estrategia
principal de análisis. Esta técnica implicó la identificación, codificación y
categorización de unidades temáticas significativas relacionadas con el aula al
aire libre, sus características, implementación, beneficios académicos y impactos socioemocionales. El proceso incluyó la
codificación abierta para identificar conceptos emergentes, la codificación
axial para establecer relaciones entre categorías y la codificación selectiva
para integrar las categorías en un marco interpretativo coherente.
A su
vez, la técnica de triangulación documental complementó el análisis temático.
Esta estrategia metodológica favoreció contrastar información proveniente de
diferentes tipos de fuentes (artículos científicos, tesis doctorales, informes
institucionales, estudios de caso) y distintos contextos geográficos y
culturales. Campus ID y D (2023) enfatiza que "el análisis crítico de una
investigación documental que nos provea diferentes puntos de vista"
permite "confirmar o refutar sus conclusiones". La triangulación
facilitó la validación de hallazgos, la identificación de consensos y
divergencias en la literatura especializada, y la construcción de una
comprensión integral sobre el fenómeno estudiado.
De
la misma manera, la técnica de análisis crítico interpretativo constituyó la
fase final del análisis. Esta técnica implicó la evaluación de la calidad
metodológica de las fuentes, la identificación de sesgos potenciales, la
comparación de marcos teóricos utilizados y la interpretación contextualizada
de los hallazgos. El análisis crítico permitió no únicamente sistematizar el
conocimiento existente, más bien generar interpretaciones originales que
contribuyan al avance del conocimiento sobre las aulas al aire libre como
recursos pedagógicos efectivos para el mejoramiento del rendimiento académico y
el desarrollo socioemocional en educación primaria.
Resultados
La
evidencia científica contemporánea presenta un consenso significativo respecto
a los beneficios académicos del aula al aire libre, aunque con matices
distintivos según las perspectivas metodológicas empleadas por los
investigadores. Fernández Cando et al. (2025, 56) documentaron mediante “un
estudio cuantitativo con 400 estudiantes ecuatorianos que el 75% de los
participantes experimentó mejoras sustanciales en la comprensión de contenidos
curriculares, mientras que el 73,7% manifestó incrementos notables en el
interés por asignaturas tradicionalmente percibidas como abstractas”.
Estos
hallazgos convergen notablemente con los reportes de Del Pozo-Pérez (2024, 19),
quien desde una aproximación teórico-conceptual establece que “el contacto
sistemático con la naturaleza potencia significativamente el aprendizaje
experiencial y el juego constructivo, elementos fundamentales para la
adquisición de competencias cognitivas durante las etapas formativas críticas”.
Sin
embargo, López Sánchez et al. (2024, 43) amplían esta perspectiva
concentrándose específicamente en “la enseñanza de ciencias naturales,
argumentando que los entornos naturales funcionan como laboratorios vivientes
donde los estudiantes pueden observar, hipnotizar y comprobar principios
científicos en tiempo real, generando aprendizajes más significativos y
transferibles que las experiencias de laboratorio tradicional”.
Por
lo tanto, la convergencia entre estos autores radica en el reconocimiento del
valor pedagógico superior de la experiencia directa, aunque divergen en el
alcance disciplinario: mientras Fernández Cando adopta una perspectiva
multidisciplinaria, López Sánchez se enfoca específicamente en competencias
científicas. Esta diferencia metodológica no obstante refuerza la versatilidad
del aula al aire libre como recurso pedagógico transversal.
Cabe
considerar que, el análisis del desarrollo socioemocional revela convergencias
fundamentales entre investigadores, aunque con énfasis diferenciados en sus
aproximaciones metodológicas. Herrero Pérez (2023, 12) establece que “la
educación al aire libre favorece significativamente la atención, el bienestar,
la motricidad y las interacciones sociales del alumnado, siempre que exista
continuidad que logre mejora progresiva del desarrollo integral y del vínculo
con la naturaleza”. Esta perspectiva holística encuentra resonancia en los
hallazgos de Fernández Cando et al. (2025, 67), quienes documentaron que “el
71,3% de estudiantes fortaleció su confianza personal, mientras que el 81%
experimentó mayor conexión y armonía con sus compañeros durante actividades al
aire libre”.
Complementariamente,
Del Pozo-Pérez (2024, 54) aporta una dimensión teórica fundamental al “identificar
que los entornos naturales funcionan como espacios idóneos para el desarrollo
de competencias socioemocionales, particularmente la autorregulación, la
empatía y las habilidades de comunicación interpersonal”. La divergencia
principal radica en los enfoques metodológicos: mientras Herrero Pérez
privilegia la observación cualitativa longitudinal, Fernández Cando emplea
mediciones cuantitativas transversales.
No
obstante, ambos autores coinciden en que el aula al aire libre proporciona
oportunidades auténticas para la práctica de competencias sociales complejas
como la resolución de conflictos y el desarrollo del liderazgo distribuido.
López Sánchez et al. (2024, 33) complementan estas perspectivas estableciendo
que “la educación al aire libre desarrolla actitudes positivas hacia el
aprendizaje y fortalece la conciencia ecológica, aspectos fundamentales para un
desarrollo socioemocional equilibrado en la adolescencia”.
Por
lo tanto, los beneficios físicos y conductuales del aula al aire libre
constituyen quizás el área de mayor consenso en la literatura especializada,
aunque con diferencias de énfasis según los contextos de investigación.
Fernández Cando et al. (2025, 66) reportaron que “el 82,5% de estudiantes
percibió motivación incrementada hacia la actividad física, mientras que el
76,5% indicó fortalecimiento de su responsabilidad y autonomía en el proceso
educativo”.
Estos
resultados cuantitativos encuentran sustento teórico en Herrero Pérez (2023,
309), quien argumenta que “la interacción social en entornos naturales,
combinada con la actividad física y el contacto con aire libre, previene
numerosas enfermedades derivadas del sedentarismo y del estrés psicológico,
configurando un modelo educativo alternativo, activo y auténtico”. Del Pozo-Pérez (2024, 87) aporta una
perspectiva adicional al establecer que “la educación al aire libre favorece
específicamente el desarrollo motor y la regulación del estrés, elementos
críticos para el bienestar físico integral durante la infancia”. La
convergencia entre estos autores se manifiesta en el reconocimiento del
carácter contracíclico del aula al aire libre
respecto al sedentarismo contemporáneo. Sin embargo, divergen en la
conceptualización del desarrollo conductual: mientras Fernández Cando enfatiza
la autonomía y responsabilidad individual, Herrero Pérez privilegia la
dimensión social e interactiva del desarrollo conductual. Por su parte, López
Sánchez et al. (2024, 22) integran ambas perspectivas señalando que “la
educación al aire libre reduce situaciones de estrés y ansiedad mientras
promueve el bienestar general, especialmente relevante durante etapas de
desarrollo de primeros gestos sociales y emocionales”.
En
tal sentido, la dimensión cognitiva del aula al aire libre presenta enfoques
complementarios que enriquecen la comprensión integral del fenómeno educativo.
Herrero Pérez (2023, 44) aporta “una perspectiva neurocientífica estableciendo
que la naturaleza funciona como medio ambiente restaurador por sus efectos
calmantes y relajantes, ofreciendo un entorno que libera la atención y amplía
el campo perceptivo, evitando la fatiga cognitiva característica de ambientes
sobre estimulados”.
Esta
aproximación encuentra resonancia en Del Pozo-Pérez (2024, 34), quien
identifica que “la educación al aire libre favorece específicamente el
desarrollo cognitivo mediante la estimulación de procesos de observación,
experimentación y construcción de significados a partir de experiencias
concretas”. López Sánchez et al. (2024, 29) complementan estas perspectivas
argumentando que “el contacto regular con la naturaleza mejora específicamente
la atención, la creatividad y la motricidad fina y gruesa, constituyendo
elementos fundamentales para el desarrollo cognitivo integral”.
Por
lo que, la convergencia principal radica en el reconocimiento de los entornos
naturales como catalizadores de procesos cognitivos superiores, aunque con
diferencias metodológicas significativas: mientras Herrero Pérez enfatiza los
mecanismos neuropsicológicos subyacentes, López Sánchez privilegia los
resultados observables de desarrollo cognitivo.
A su
vez, Fernández Cando et al. (2025, 44) aportan evidencia empírica documentando
que “las actividades al aire libre despiertan mayor interés por asignaturas
como ciencias, geografía y matemáticas, vinculándolas con experiencias
contextualizadas y significativas que fortalecen el pensamiento lógico y
crítico”. Esta perspectiva integradora sugiere que el aula al aire libre no
únicamente facilita procesos cognitivos básicos, más bien potencia competencias
cognitivas complejas esenciales para el aprendizaje significativo y
transferible.
Cabe
resaltar que, el análisis comparativo revela divergencias significativas en las
perspectivas sobre implementación del aula al aire libre. Cunalata Acosta (2018,25)
desde un enfoque institucional específico “identifica la necesidad de
considerar el tiempo excesivo que los niños pasan en espacios cerrados,
proponiendo el trabajo en aulas exteriores como respuesta pedagógica
estructurada”. Esta perspectiva pragmática contrasta con la aproximación más
filosófica de Herrero Pérez (2023, 76), quien enfatiza la transformación
cultural necesaria para “evolucionar de una sociedad "biofóbica"
hacia una "biofílica", centrada en el amor y cuidado por la vida”.
De
la misma manera, López Sánchez et al. (2024, 76) abordan específicamente las “barreras
institucionales, identificando la falta de formación específica de docentes,
limitaciones logísticas de las instituciones educativas y entendimientos
culturales que priorizan la educación en espacios cerrados”. La divergencia
principal se manifiesta en el nivel de análisis: mientras Cunalata Acosta
propone soluciones operativas inmediatas, Herrero Pérez plantea
transformaciones sistémicas de largo plazo. Esta diferencia de perspectivas no
obstante refleja la complejidad multidimensional del aula al aire libre como
innovación educativa que requiere intervenciones simultáneas en niveles
técnico, pedagógico y cultural para garantizar su implementación sostenible y
efectiva.
Discusión
La
evidencia documental analizada confirma de manera consistente que el aula al
aire libre constituye un recurso pedagógico con impactos positivos verificables
en múltiples dimensiones del desarrollo estudiantil. La convergencia entre
Fernández Cando et al. (2025), Del Pozo-Pérez (2024) y López Sánchez et al.
(2024) respecto a los beneficios académicos, socioemocionales y físicos
trasciende las diferencias metodológicas de sus investigaciones, consolidando
un corpus teórico robusto que sustenta la efectividad educativa de los espacios
naturales. Esta convergencia resulta particularmente significativa considerando
que los estudios provienen de contextos geográficos diversos (Ecuador, España,
Colombia) y emplean aproximaciones tanto cuantitativas como cualitativas, lo
cual fortalece la validez externa de los hallazgos.
No
obstante, la investigación revela tensiones importantes entre los enfoques
neurocientíficos propuestos por Herrero Pérez (2023) y las perspectivas
pedagógicas tradicionales. Mientras que la evidencia neurocientífica enfatiza
los mecanismos restauradores de la atención y la reducción de la fatiga
cognitiva, los enfoques pedagógicos privilegian los resultados observables de
aprendizaje y desarrollo conductual. Esta divergencia sugiere la necesidad de
marcos teóricos más integrativos que articulen los fundamentos
neuropsicológicos con los resultados educativos mensurables, aprovechando las
fortalezas de ambas perspectivas para una comprensión más holística del
fenómeno.
Los
resultados documentales indican que el aula al aire libre no constituye
únicamente una modalidad educativa complementaria, más bien representa una
alternativa metodológica que desafía los paradigmas educativos convencionales
centrados en espacios cerrados. La evidencia de que el 75% de estudiantes
mejora su comprensión curricular y el 82,5% incrementa su motivación hacia la
actividad física sugiere impactos lo suficientemente significativos como para
justificar reconfiguraciones sustanciales de las prácticas educativas
institucionales.
Sin
embargo, las perspectivas de Cunalata Acosta (2018) y López Sánchez et al.
(2024) revelan barreras sistémicas importantes para la implementación efectiva.
La falta de formación docente específica, las limitaciones logísticas
institucionales y los paradigmas culturales que priorizan la educación en
espacios cerrados configuran un escenario complejo que requiere intervenciones
multidimensionales simultáneas. Desde esta perspectiva, la transformación hacia
aulas al aire libre demanda no únicamente modificaciones técnicas o
metodológicas, igualmente transformaciones culturales profundas en la
concepción del espacio educativo y del proceso de enseñanza-aprendizaje.
Los
hallazgos sugieren líneas de investigación prioritarias que podrían fortalecer
el fundamento científico del aula al aire libre como recurso pedagógico. La
necesidad de estudios longitudinales que documenten trayectorias de desarrollo
académico y socioemocional a mediano y largo plazo emerge como una prioridad
investigativa fundamental. Asimismo, la exploración de variables mediadoras
específicas que expliquen cómo y por qué los entornos naturales producen
beneficios educativos constituye una agenda de investigación necesaria para
optimizar el diseño e implementación de estas experiencias educativas.
Del
mismo modo, la investigación comparativa entre diferentes modalidades de aula
al aire libre (jardines escolares, espacios naturales urbanos, entornos
rurales) podría proporcionar evidencia más específica sobre las condiciones
óptimas para maximizar los beneficios educativos. Esta línea investigativa
resulta especialmente relevante para contextos urbanos con limitaciones de
acceso a espacios naturales extensos.
En
el mismo sentido, la dimensión sociocultural de la implementación requiere
atención investigativa específica. Los estudios futuros deberían explorar cómo
factores como el nivel socioeconómico, las características culturales
familiares y los contextos institucionales específicos median los efectos del
aula al aire libre, proporcionando evidencia para el diseño de estrategias de
implementación culturalmente sensibles y socialmente equitativas.
Conclusiones
La
presente investigación documental confirma que el aula al aire libre constituye
un recurso pedagógico con efectividad demostrada en múltiples dimensiones del
desarrollo estudiantil. La evidencia analizada establece de manera consistente
que esta modalidad educativa genera beneficios académicos significativos,
documentándose que el 75% de estudiantes experimenta mejoras sustanciales en la
comprensión de contenidos curriculares, mientras que el 73,7% manifiesta
incrementos notables en el interés por asignaturas tradicionalmente percibidas
como abstractas. Estos hallazgos trascienden contextos geográficos específicos,
consolidándose como una constante en investigaciones desarrolladas en Ecuador,
España y Colombia, lo cual sugiere la universalidad de los beneficios asociados
al aprendizaje en entornos naturales.
Además,
el análisis comparativo entre diferentes perspectivas teóricas revela que el
aula al aire libre funciona como un catalizador integral de procesos
educativos, facilitando simultáneamente el desarrollo cognitivo, socioemocional
y físico. La convergencia entre enfoques neurocientíficos, que identifican los
efectos restauradores de la naturaleza sobre la atención y la reducción de
fatiga cognitiva, con perspectivas pedagógicas tradicionales, que documentan
mejoras observables en el rendimiento académico, proporciona un fundamento
teórico robusto para la implementación sistemática de estas prácticas
educativas.
A su
vez, el desarrollo socioemocional emerge como una de las dimensiones más
beneficiadas por la educación al aire libre. La investigación documenta que el
71,3% de estudiantes fortalece su confianza personal, mientras que el 81%
experimenta mayor conexión y armonía con sus compañeros durante actividades en
espacios naturales. Estos resultados adquieren particular relevancia en el
contexto educativo contemporáneo, caracterizado por crecientes desafíos en
competencias sociales y regulación emocional estudiantil.
Del
mismo modo, la evidencia establece que los entornos naturales proporcionan
oportunidades auténticas para la práctica de competencias sociales complejas,
incluyendo la resolución de conflictos, la toma de decisiones colaborativas y
el desarrollo del liderazgo distribuido entre pares. Esta característica
diferencial del aula al aire libre respecto a espacios educativos tradicionales
sugiere su potencial como estrategia específica para abordar déficits
socioemocionales frecuentes en poblaciones estudiantiles urbanas con limitado
contacto con entornos naturales.
La
investigación confirma que el aula al aire libre constituye una respuesta
efectiva al sedentarismo característico de la educación tradicional. El 82,5%
de estudiantes percibe motivación incrementada hacia la actividad física,
mientras que el 76,5% indica fortalecimiento de su responsabilidad y autonomía
en el proceso educativo. Estos hallazgos resultan especialmente significativos
considerando las crecientes tasas de obesidad infantil y los trastornos
asociados al sedentarismo en poblaciones escolares.
Igualmente,
importante la evidencia establece que la interacción social en entornos
naturales, combinada con la actividad física y el contacto con aire libre,
previene numerosas enfermedades derivadas del estrés psicológico, configurando
un modelo educativo alternativo, activo y auténtico. Esta dimensión preventiva
del aula al aire libre trasciende los beneficios educativos inmediatos para
consolidarse como una estrategia de salud pública con implicaciones de largo
plazo.
No
obstante, la evidencia de beneficios significativos en rendimiento académico,
desarrollo socioemocional y bienestar físico proporciona justificación
suficiente para promover políticas educativas que faciliten la implementación
gradual y sistemática de estas prácticas. La rentabilidad educativa del aula al
aire libre, medida en términos de múltiples beneficios simultáneos con recursos
relativamente limitados, la posiciona como una estrategia de alto impacto para
mejorar la calidad educativa integral.
Basándose
en la evidencia analizada, se recomienda la implementación gradual de
experiencias de aula al aire libre, comenzando con actividades piloto en
asignaturas específicamente beneficiadas como ciencias naturales, educación
física y ciencias sociales. La formación docente específica emerge como una
prioridad institucional fundamental para garantizar la calidad e
intencionalidad pedagógica de estas experiencias.
Del
mismo modo, se sugiere el desarrollo de alianzas interinstitucionales que
faciliten el acceso a espacios naturales urbanos, jardines botánicos, parques
ecológicos y reservas naturales como extensiones del aula tradicional. Esta
estrategia colaborativa podría superar limitaciones logísticas institucionales
mientras enriquece las oportunidades educativas disponibles para poblaciones
estudiantiles urbanas.
En
última instancia, el aula al aire libre se consolida como un recurso pedagógico
con potencial transformador para la educación primaria, proporcionando
beneficios multidimensionales que trascienden los resultados académicos
tradicionales para contribuir a la formación integral de ciudadanos saludables,
socialmente competentes y ambientalmente conscientes.
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