
La Trama de los Afectos: un Enfoque
Narrativo y de la Ética del Cuidado para la Orientación Sexual en la Educación
Inicial
Autora: MSc. Carmen Alicia Fajardo
Escuela
Educación Inicial
Bolivariana
Mac Gregor"
Correo
electrónico: fajardoalicia603@gmail.com
Código
orcid:0009-0001-7097-6231
Línea
de investigación Matriz: Estado,
Sociedad y Desarrollo. Eje Temático: Pedagogía
Como
citar este artículo: Carmen Alicia Fajardo “La Trama de los Afectos: un Enfoque
Narrativo y de la Ética del Cuidado para la Orientación Sexual en la Educación
Inicial” (2025), (1,17)
Recibido:
13/08/2025 Revisado: 15/08/2025 Aceptado: 20/08/2025
RESUMEN
Este artículo
documental abordó la necesidad de superar los enfoques fragmentarios y
biologicistas en la orientación de la sexualidad durante la educación inicial.
Para ello, planteó un marco teórico innovador que integra la perspectiva
narrativa y la ética del cuidado, con el objetivo fundamental de analizar la trama de los
afectos: un enfoque narrativo y de la ética del cuidado para la orientación
sexual en la educación inicial. La metodología empleada fue de
tipo cualitativo-hermenéutico, mediante un análisis documental sistemático de
fuentes primarias y secundarias. Este proceso permitió contrastar y sintetizar
los constructos teóricos clave para la propuesta. Los resultados principales
demostraron una sinergia productiva entre ambos enfoques. El enfoque narrativo
redefine la sexualidad infantil como un proceso de co-construcción de
significados a través de relatos corporales y afectivos. Paralelamente, la
ética del cuidado proporciona el sustento axiológico, orientando la práctica
pedagógica hacia la responsabilidad la atención plena y la prevención del daño.
La integración de ambos da forma al concepto central de “trama de los afectos”,
que describe la textura relacional donde se teje una vivencia sana de la
sexualidad. En conclusión, el estudio postula un cambio de paradigma: la
orientación sexual en la inicial no debe ser instrucción, sino la cultivación
consciente de un espacio narrativo-cuidadoso. Este modelo ofrece principios
concretos para la formación docente y la práctica pedagógica, enfatizando la
escucha ética y el respeto a la corporeidad infantil como ejes fundamentales.
Descriptores: Educación inicial, orientación
sexual, enfoque narrativo, ética del cuidado, trama de los afectos, pedagogía
de la primera infancia.
Reseña
Biográfica: Licenciada en educación inicial. Magister en
orientación educativa. Doctoranda en psicopedagogía. Coordinadora
pedagógica "Escuela Educación Inicial Bolivariana Mac Gregor
The Web of
Affects: a Narrative and Ethics of Care Approach To Sexual Orientation in Early Childhood Education
Author:
MSc. Carmen Alicia Fajardo
Early
Childhood Education School
"Bolivariana
Mac Gregor"
Email: fajardoalicia603@gmail.com
ORCID ID:
0009-0001-7097-6231
Research Area: State, Society, and Development. Thematic Area: Pedagogy
How to cite this article: Carmen Alicia Fajardo “The
Web of Affects: A Narrative and Care Ethics Approach to Sexual Orientation in
Early Childhood Education” (2025), (1,17)
Received: 08/13/2025 Revised: 08/15/2025 Accepted:
08/20/2025
ABSTRACT
This documentary addressed the need to overcome fragmented and
biological approaches to sexuality education in early
childhood. To this end, it proposed an innovative theoretical framework that
integrates the narrative perspective and the ethics of care, with the
fundamental objective of analyzing the interplay of emotions: a narrative and
ethics of care approach to sexuality education in early childhood education.
The methodology employed was qualitative-hermeneutic, using a systematic
documentary analysis of primary and secondary sources. This process allowed for
the contrasting and synthesis of the key theoretical constructs
for the proposal. The main results demonstrated a productive synergy between
both approaches. The narrative approach redefines childhood sexuality as a
process of co-constructing meaning through bodily and affective narratives.
Simultaneously, the ethics of care provides The
axiological foundation guides pedagogical practice toward responsiveness,
mindfulness, and harm prevention. The integration of both shapes the central
concept of the "web of affections," which describes the relational
texture where a healthy experience of sexuality is woven. In conclusion, the
study proposes a paradigm shift: sexual orientation in early childhood
education should not be instruction, but rather the conscious cultivation of a
nurturing narrative space. This model offers concrete principles for teacher
training and pedagogical practice, emphasizing ethical listening and respect
for children's bodies as fundamental pillars.
Keywords:
Early childhood education, sexual orientation, narrative approach, ethics of
care, web of affections, early childhood pedagogy.
Biographical
Sketch: Bachelor's degree in early childhood education.
Master's degree in educational guidance. Doctoral candidate in psychopedagogy.
Pedagogical Coordinator, "Mac Gregor Bolivarian Early Childhood Education
School"
Introducciòn
La sexualidad en la primera infancia ha sido,
tradicionalmente, un territorio desdibujado y lleno de silencios en el ámbito
educativo. Con frecuencia, se la reduce a una dimensión meramente biológica o,
peor aún, se la posterga como un tema impropio de la etapa inicial. Desde esta
perspectiva, las prácticas de orientación suelen limitarse a respuestas
reactivas frente a manifestaciones concretas de la curiosidad infantil,
carentes de un marco axiológico y pedagógico sólido. Este enfoque fragmentario,
además, desatiende la esencia misma de la sexualidad en los primeros años, la
cual se constituye primordialmente en la trama relacional y afectiva que
envuelve al niño y a la niña.
En este orden de ideas, se hace imperativo superar ese
modelo reactivo y biologicista. Cabe considerar, entonces, la necesidad de
fundamentar la orientación en una comprensión más compleja y humana. Dicha
comprensión debe reconocer que la sexualidad se entreteje, desde los primeros
días de vida, en la experiencia corporal, en el aprendizaje de los vínculos y
en la construcción de la propia identidad. De esta forma, el aula de educación
inicial se revela no como un espacio neutro, sino como un escenario privilegiado
donde se despliegan y configuran esos primeros entendimientos sobre el cuerpo,
el afecto y el respeto.
Para abordar esta complejidad, este artículo plantea un
andamiaje teórico bifocal. Por un lado, recurre a la ética del cuidado,
formulada por Carol Gilligan y desarrollada en pedagogía por autoras como
Noddings (1979), donde afirma que "el cuidado implica un desplazamiento de
la atención: mi motivación energética fluye hacia el otro o hacia el objeto del
cuidado. Soy, por así decirlo, poseído por él", es cardinal para el
argumento de este artículo. Esta definición trasciende la idea del cuidado como
una mera conducta amable o protectora; en realidad, la autora sitúa la relación
dialógica y la receptividad emocional como su núcleo ético.
En el contexto de la educación inicial, esta posesión
momentánea por el otro implica para el docente una sensibilidad aguda hacia los
estados emocionales y corporales del niño. Además, este desplazamiento de la
atención es fundamental para interpretar las narrativas no verbales de los más
pequeños, quienes comunican sus necesidades, límites y exploraciones a través
del cuerpo y el afecto antes que con palabras. De esta manera, la ética del
cuidado provee un sustrato valorativo indispensable: la orientación sexual no
puede basarse en discursos predeterminados si no existe primero una actitud de
atención plena y recepción hacia la singularidad de cada sujeto. Asimismo, esta
cita conecta directamente con el enfoque narrativo, pues esa atención
"poseída" es la que permite al educador escuchar e interpretar las
historias incipientes que los niños viven y expresan. Por otro lado, la frase
subraya la dimensión de responsabilidad relacional, alejándose de una moral de
principios impersonales.
En el mismo sentido, esta perspectiva exige una revisión
constante de la propia biografía del educador, pues para poder estar
auténticamente "poseído por el otro", debe reconocer sus propios
prejuicios y narrativas internalizadas sobre el cuerpo y la sexualidad. En
definitiva, la autora no se presenta aquí como una mera referencia decorativa,
sino como el pivote conceptual que articula la transformación de la práctica
orientadora desde una lógica de instrucción hacia una lógica de encuentro ético
y narrativo.
Este marco desplaza el centro de la reflexión moral desde
la abstracción de principios universales hacia la responsabilidad, la atención
y la respuesta dentro de las relaciones concretas. Asimismo, integra el enfoque
narrativo o biográfico, el cual, siguiendo a Jerome Bruner, entiende que la
mente humana construye y da sentido a la experiencia a través de la estructura
narrativa. En el mismo sentido, este enfoque permite examinar las historias y
relatos que docentes, familias y la propia cultura portan sobre el cuerpo y los
afectos, y que inevitablemente moldean el clima del aula.
De tal modo que, la integración de estos dos marcos, el
cuidado y la narrativa; ofrece una lente poderosa y novedosa. Desde esta
perspectiva conjunta, la orientación de la sexualidad en la educación inicial
deja de ser concebida como una lección a impartir. Más bien, se reconoce como
una práctica pedagógica corporeizada y situada, que se ejerce en la
cotidianidad de las interacciones. A su vez, este planteamiento exige una
reflexión profunda sobre los valores que se ponen en juego en actos
aparentemente simples: el modo en que se atiende una necesidad de consuelo, la
manera de respetar un gesto de timidez o la respuesta a una pregunta genuina
sobre las diferencias corporales.
Por consiguiente, el objetivo central de este artículo
documental es analizar la trama de los afectos con un enfoque narrativo y de la
ética del cuidado para la orientación sexual en la educación inicial. De este
modo, se aspira a contribuir a la superación de los vacíos y tensiones
actuales, ofreciendo una guía axiológica y metodológica para que los educadores
puedan tejer, de manera consciente y ética, esa trama de afectos en la que se
funda una vivencia sana y respetuosa de la sexualidad en los años fundamentales
de la vida.
Desarrollo
El título “La Trama de los Afectos: Un Enfoque Narrativo
y de la Ética del Cuidado para la Orientación Sexual en la Educación Inicial” describe
un marco teórico innovador compuesto por dos constructos fundamentales. Por un
lado, el “enfoque narrativo” aporta una comprensión de cómo se construye y
comunica la experiencia humana, incluyendo la vivencia del cuerpo y los afectos
en la primera infancia. Por otro lado, la “ética del cuidado” provee el
sustrato axiológico que dota de sentido moral a las interacciones pedagógicas
cotidianas. La conjunción de ambos, materializada en el concepto de “trama de
los afectos”, busca redefinir la orientación sexual en la etapa inicial,
alejándola de modelos instructivos y acercándola a una práctica pedagógica
relacional, corporeizada y atenta a las historias singulares de cada niño y
niña.
El Enfoque
Narrativo
Este constructo se fundamenta en la idea de que los seres
humanos organizamos y damos significado a nuestra experiencia vital a través de
la narrativa. En el contexto de la educación inicial, este enfoque permite
acceder a las comprensiones incipientes que los niños poseen sobre sus cuerpos
y sus relaciones, las cuales a menudo se expresan más a través de acciones,
juegos y relatos fragmentarios que mediante discursos verbales elaborados. De
acuerdo con Bruner (1991, 8).
La narrativa es una modalidad de
pensamiento y un vehículo para la creación de significado… Implica la
construcción de una secuencia de eventos, estados mentales y ocurrencias que
poseen una conexión significativa, y se organiza alrededor de la ‘brecha’ entre
lo canónico y lo excepcional, entre lo que se espera y lo que realmente sucede.
De este modo, el análisis de esta cita revela su
pertinencia cardinal para el estudio propuesto. Bruner sitúa la narrativa no
como un mero recurso literario, sino como una estructura cognitiva fundamental
mediante la cual los niños interpretan el mundo. En el ámbito específico de la
sexualidad en la primera infancia, este postulado implica que las experiencias
corporales y afectivas son constantemente integradas por el niño en pequeñas
secuencias narrativas.
Asimismo, la referencia a la brecha entre lo esperado y
lo ocurrido es particularmente iluminadora. Cabe considerar que la exploración
sexual infantil, sus preguntas y sus conductas, suelen ser percibidas
precisamente como esa excepción frente al canon silencioso o restrictivo del
mundo adulto. Desde esta perspectiva, la labor del educador, guiado por un
enfoque narrativo, consistiría en escuchar y validar esos relatos emergentes,
ayudando al niño a darles coherencia sin patologizarlos. Además, esta visión convierte
el aula en un espacio donde se tejen múltiples historias sobre la identidad, el
contacto y los límites. De esta forma, la orientación sexual se transforma en
un proceso de co-construcción de significados, donde el docente debe estar
atento a las “brechas” narrativas que los niños expresan, ya que en ellas
reside la clave para una guía respetuosa y significativa. En el mismo sentido, Clandinin,
y Connelly
(2000, 17), señalan que
Vivimos, contamos, recontamos y
volvemos a vivir nuestras historias. En este sentido, la vida educativa es una
vida contada y vivida, y las historias son la puerta de entrada a la
experiencia vivida del individuo. Nuestra tarea como investigadores… es atender
a esa experiencia.
Esta cita profundiza y aplica el principio brunereano al
campo educativo concreto. Los autores enfatizan el carácter dinámico, recursivo
y vivo de las narrativas personales. El ciclo de “vivir, contar y recontar” es
esencial para comprender cómo un niño procesa un acontecimiento relacionado con
su corporalidad o afectividad; un episodio se vive, se narra de algún modo
(quizás jugando o dibujando) y, al ser acogido por un adulto significativo, se
reelabora y se reintegra a la experiencia con un nuevo significado.
En este orden de ideas, la puerta de entrada a la
experiencia vivida que mencionan los autores justifica metodológicamente el uso
del enfoque narrativo en la educación inicial. Por otro lado, este
planteamiento tiene una implicación directa para el educador: su rol no es el
de un corrector de historias, sino el de un testigo atento y un interlocutor
que facilita el recontar. En el contexto de la orientación sexual, esto
significa que las manifestaciones infantiles no deben ser silenciadas o
redirigidas de inmediato hacia un discurso adulto. Más bien, el docente debe
crear las condiciones pedagógicas para que esas historias puedan ser expresadas
y, en diálogo, puedan ser reconstruidas de manera saludable. De este modo, la
atención a la narrativa se convierte en un acto ético de reconocimiento del
otro como un ser con una experiencia válida y digna de ser escuchada.
En síntesis, el enfoque narrativo, tal como es
conceptualizado por Bruner y desarrollado por Clandinin y Connelly, provee al
estudio de un marco epistemológico y metodológico indispensable. Este
constructo permite reconceptualizar la orientación sexual en la educación
inicial como un proceso de interpretación y co-construcción de significados,
situado en las historias cotidianas y corporales de los niños. Así, la labor
pedagógica se centra en cultivar una escucha profunda de las múltiples formas
narrativas infantiles, legitimando su experiencia y facilitando la creación de
relatos integrados y respetuosos sobre el cuerpo, el afecto y las relaciones.
La Ética del Cuidado
Este constructo constituye el marco axiológico del
estudio, desplazando el foco de la moralidad desde la aplicación de reglas
abstractas hacia la responsabilidad, la atención y la respuesta dentro de las
relaciones concretas y asimétricas, como lo son aquellas entre el educador y el
niño en la primera infancia. De acuerdo con Gilligan (1982, 62).
La ética del cuidado surge de la
premisa de que nadie debe quedar solo o lastimado, y que cuando ocurre un
conflicto, nadie debe ser dejado atrás. Se centra en la actividad de cuidar y
en la responsabilidad dentro de las relaciones, que se visualizan como redes
antes que como jerarquías.
Por lo tanto, el análisis de esta definición fundacional del
autor ilumina el núcleo valorativo de la propuesta. La autora contrasta una
moralidad de justicia (basada en principios y derechos) con una moralidad del
cuidado, priorizando la prevención del daño y la inclusión relacional. Aplicado
a la educación inicial, este principio implica que cualquier práctica de
orientación sexual debe ser evaluada, en primer término, por su capacidad para
evitar que un niño se sienta solo, avergonzado o confundido en su exploración
afectivo-corporal.
Además, la metáfora de la red es poderosa para reimaginar
el aula. En este sentido, la orientación no sería un conocimiento vertical
impartido por un experto, sino una dinámica que se construye en la red de
relaciones entre niños, y entre niños y adultos. Cabe considerar que, en esta
red, el educador tiene una responsabilidad singular debido a su rol asimétrico.
De esta forma, su respuesta a una pregunta o situación debe guiarse por la
pregunta “¿cómo puedo responder para que este niño no se sienta aislado o
dañado en su integridad?”.
Este enfoque es radicalmente distinto a uno basado en la
prohibición o en la transmisión acrítica de normas sociales. Por otro lado, la
visión de Gilligan dota de un imperativo ético a la atención personalizada,
obligando al docente a considerar las circunstancias y vulnerabilidades
específicas de cada niño, lo cual está en perfecta sintonía con la escucha
narrativa propuesta en el primer constructo.
De la misma forma, Noddings (1984, 79), describe:
El cuidado implica un
desplazamiento de la atención: mi motivación energética fluye hacia el otro o
hacia el objeto del cuidado. Soy, por así decirlo, poseído por él. Cuando
funciona el cuidado, el que cuida recibe al otro en sí mismo, y ve y siente con
el otro.
De tal modo, que el autor operaacionaliza la ética del
cuidado en una fenomenología de la relación pedagógica. Su descripción del
“desplazamiento de la atención” y del estado de ser “poseído por el otro”
constituye la piedra angular para una práctica orientadora auténtica en educación
inicial. Este análisis revela que el cuidado, en su máxima expresión, no es una
técnica sino un estado de encuentro dialógico donde el educador se abre
receptivamente a la realidad del niño.
En el contexto de la sexualidad, esto es crucial porque
demanda una sensibilidad extrema para percibir las señales no verbales de
comodidad, incomodidad, curiosidad o temor. Asimismo, la capacidad de “ver y
sentir con el otro” es el antídoto contra respuestas automáticas o basadas en
el prejuicio del adulto. A su vez, este compromiso total permite al docente
interpretar con mayor precisión las narrativas corporales del niño, cerrando
así el círculo teórico con el primer constructo.
No obstante, advierte que este estado es recíproco en su
efecto: el que cuida también es transformado. En este orden de ideas, el
educador que se deja “poseer” por la experiencia del niño durante, por ejemplo,
un juego de exploración de roles familiares inevitablemente revisará sus
propias concepciones y valores. Por lo tanto, la ética del cuidado, tal como la
define, no solo guía la acción hacia el niño, sino que instaura un proceso de
crecimiento moral permanente para el propio docente, esencial para abordar un
tema tan cargado de subjetividad cultural como la sexualidad infantil.
En definitiva, la ética del cuidado, articulada por
Gilligan y Noddings, proporciona al estudio su fundamento valorativo y
relacional. Este constructo transforma la orientación sexual en un imperativo
moral basado en la responsividad, la prevención del daño y la receptividad
emocional. Configura al educador no como un instructor, sino como un cuidador
atento cuyo “desplazamiento de la atención” hacia el niño es la condición
previa para cualquier intervención significativa y respetuosa. Así, la práctica
pedagógica se sustenta en el compromiso de “recibir al otro” en su
singularidad, creando un espacio seguro donde la trama afectiva puede
desplegarse sin riesgos de exclusión o daño.
La articulación dialéctica entre el enfoque narrativo y
la ética del cuidado es lo que confiere solidez teórica y novedad al título del
estudio. El enfoque narrativo ofrece la lente para comprender cómo los niños
construyen el significado de su experiencia sexual incipiente, destacando la
importancia de sus relatos, juegos y expresiones. Por su parte, la ética del
cuidado proporciona la brújula moral que debe guiar la respuesta del educador
ante esas narrativas, priorizando la relación, la receptividad y el bienestar
del niño sobre cualquier agenda instructiva predeterminada.
Juntos, estos constructos generan el concepto síntesis de
la trama de los afectos. Esta noción captura la idea de que la sexualidad en la
primera infancia se teje, de manera inextricable, en el entramado de
interacciones diarias, historias compartidas y actos de cuidado concretos. Por
consiguiente, la “orientación” que se propone no es un contenido a transmitir,
sino una cualidad de la relación pedagógica misma: una práctica consciente de
escucha narrativa y respuesta ética. De este modo, el estudio postula que es en
el cuidado atento de las pequeñas historias cotidianas donde se forja una
vivencia sana, integrada y respetuosa de la sexualidad en los años
fundamentales de la educación inicial.
Metodología
La presente investigación se enmarcó en un diseño de
investigación documental de carácter cualitativo-interpretativo. Este enfoque
metodológico fue el más idóneo para el objetivo de analizar y proponer
fundamentos teórico-prácticos, ya que permitió una exploración crítica,
sistemática y hermenéutica de fuentes bibliográficas especializadas,
posibilitando la construcción de un marco conceptual original a partir de la
síntesis y contraste de ideas. El proceso se estructuró en las siguientes fases
y elementos metodológicos:
1. Tipo de Estudio y Enfoque: Se adoptó un estudio
teórico-documental de integración conceptual. Su propósito no fue la mera
recopilación, sino la interpretación, relación y síntesis creativa de marcos
teóricos aparentemente distantes (narratividad y ética del cuidado) para
aplicarlos a un problema educativo concreto. El enfoque es
cualitativo-hermenéutico, pues se buscó profundizar en el significado de los
conceptos, desentrañar sus implicaciones axiológicas y trazar conexiones
significativas entre ellos.
2. Unidad de Análisis y Fuentes de Información: La unidad
de análisis central fue el documento académico o teórico. Las fuentes se
clasificaron en tres categorías principales, seleccionadas por su relevancia y
autoridad en el campo: Fuentes Primarias o Fundamentales: Obras originales de
los autores clave que sustentan los constructos teóricos. Por ejemplo, las
obras de Jerome Bruner (psicología narrativa), Carol Gilligan y Nel Noddings
(ética del cuidado), así como de teóricos de la pedagogía de la primera infancia
y la educación sexual integral (ej., Foucault para la dimensión del poder,
Merleau-Ponty para la corporalidad).
Del mismo modo, Fuentes Secundarias o de
Contextualización: Artículos científicos, capítulos de libro y revisiones
sistemáticas que amplían, critican o aplican las teorías primarias al ámbito
educativo, específicamente a la primera infancia y/o a la educación sexual. Fuentes
Normativas y de Política Pública: Documentos como bases curriculares de
educación inicial (ej., de diversos ministerios de educación), directrices de
organismos internacionales (UNESCO, UNICEF) sobre educación sexual integral en
la infancia, y declaraciones de derechos del niño. Estas fuentes permitieron
contrastar el marco teórico propuesto con los discursos oficiales vigentes.
3. Estrategia de Búsqueda y Criterios de Selección: La
búsqueda fue sistemática y replicable. Se realizò en bases de datos académicas
(ERIC, PsycINFO, Scopus, Dialnet) y catálogos de bibliotecas universitarias,
utilizando una combinación de términos controlados y palabras clave en español.
Además, se empleò el método de bola de nieve, rastreando las referencias
citadas en los documentos clave para identificar fuentes seminales. Los
criterios de inclusión fueron: documentos en español, inglés o portugués; publicados
preferentemente en los últimos 25 años (con excepción de las obras
fundacionales); que aborden directa o tangencialmente al menos uno de los dos
constructos teóricos (narrativa o cuidado) en relación con la educación, la
infancia o la sexualidad. Se excluirán textos divulgativos no académicos y
aquellos que aborden la sexualidad infantil desde un enfoque exclusivamente
clínico.
4. Instrumento para el Análisis: Ficha de Análisis
Documental Hermenéutico. Para garantizar una extracción y análisis de
información riguroso, se diseñó una ficha ad hoc que operacionalizará las
categorías de análisis derivadas del marco teórico. Esta ficha incluyó:
Datos de identificación: Autor, año, título, fuente, tipo
de documento. Resumen sintético: Idea central del documento. Categorías de
Análisis: C1. Elementos narrativos: Presencia de conceptos como historia,
experiencia vivida, significado, construcción de identidad, diálogo. C2.
Elementos de la ética del cuidado: Presencia de conceptos como responsividad,
atención, relación, receptividad, compromiso, no-daño. C3. Axiología educativa:
Valores explícitos o implícitos que se promueven (respeto, autonomía, dignidad
corporal, equidad). C4. Aplicación a la orientación sexual en inicial:
Propuestas concretas o principios derivados para la práctica pedagógica en
primera infancia. Interpretación y Potencial de Integración: Análisis crítico
de cómo el contenido del documento contribuye, tensiona o enriquece la
propuesta central del estudio sobre la "trama de los afectos".
5. Técnicas de Análisis de la Información: El análisis fue
un proceso cíclico e interpretativo que combinó: Análisis de Contenido
Temático: Para identificar, codificar y categorizar los elementos recurrentes
relacionados con las categorías C1 a C4 en el corpus documental. Análisis
Hermenéutico: Para interpretar el sentido profundo de los textos, comprendiendo
las intenciones del autor y el contexto teórico, y para realizar la integración
dialéctica entre los constructos. Esto implica un ir y venir constante entre
las nociones de narrativa y cuidado, buscando puntos de encuentro,
complementariedad y fecundidad mutua. Triangulación Teórica: Se contrastaron
permanentemente las interpretaciones surgidas de las fuentes primarias de un
constructo con las del otro, y con las perspectivas de las fuentes secundarias
y normativas. Esto enriquecerá la validez interna del análisis y evitará
interpretaciones unilaterales.
6. Síntesis y Construcción del Marco Propio: La fase
final consistió en la elaboración argumentativa. A partir del análisis cruzado,
se redactará el artículo integrando las citas y conceptos clave de manera que
se demuestre, de forma coherente y sólida, cómo el enfoque narrativo y la ética
del cuidado convergen para fundamentar una nueva manera de entender y practicar
la orientación sexual en la educación inicial. La "trama de los
afectos" emergió, así como el concepto síntesis, evidenciado y sustentado
por el análisis documental realizado.
7. Criterios de Rigor: Para asegurar la calidad de la
investigación documental, se atendió a: El proceso de búsqueda, selección y análisis
quedó explicitado de modo que otro investigador pueda seguir sus pasos. El
análisis trascendió el nivel descriptivo, ofreciendo una interpretación
significativa y contextualizada de los documentos. El marco propuesto fue coherente en sí mismo y
con las fuentes que lo sustentan.
Esta metodología documental, con su diseño sistemático y
su enfoque hermenéutico, no pretendió solo revisar literatura, sino ejercer una
crítica creativa y constructiva que permitió tejer, desde los hilos de la
narratividad y el cuidado, una propuesta teórica robusta y transformadora para
la pedagogía de la primera infancia.
Resultados
El análisis documental realizado permitió construir una
respuesta articulada al objetivo general de fundamentar teóricamente un modelo
de orientación sexual para la primera infancia desde la sinergia entre el
enfoque narrativo y la ética del cuidado. Los resultados no se presentan como
hallazgos discretos, sino como la configuración progresiva de un marco
integrado, donde cada constructo ilumina y potencia al otro, dando forma a la
propuesta central de la trama de los afectos.
El análisis de las fuentes primarias y secundarias
demostró que la perspectiva narrativa no solo es un método, sino una ontología
que redefine radicalmente el objeto de orientación. En este sentido, se
comprobó que la sexualidad en la etapa inicial deja de ser un conjunto de
contenidos por transmitir para convertirse en un proceso de co-construcción de
significados relacionales y corporeizados. La contribución de Jerome Bruner
(1991) fue axial en este punto. Su afirmación de que “la narrativa es una
modalidad de pensamiento y un vehículo para la creación de significado”
permitió descentrar el enfoque adultocéntrico que busca “corregir” conductas.
El análisis de
esta premisa reveló que, si el pensamiento narrativo es inherente al ser
humano, las expresiones de la sexualidad infantil, los juegos de roles, las
preguntas, las exploraciones táctiles; son, ante todo, actos narrativos
incipientes. Por consiguiente, el niño no está cometiendo un error o
desviación, sino que está contando, con los recursos a su alcance, una historia
sobre su encuentro con el mundo de los cuerpos, los géneros y los afectos.
Asimismo, la idea de la brecha entre lo canónico y lo excepcional proporcionó
una clave hermenéutica crucial; la ansiedad adulta frente a ciertas
manifestaciones infantiles surge precisamente porque el niño narra desde una
lógica que escapa al guion canónico socialmente establecido.
De esta forma, la tarea orientadora se reconfiguró como
la de un co-narrador sensible, cuyo rol es ayudar a dar coherencia a la
historia sin mutilar su singularidad, validando la experiencia subjetiva como
legítima. Complementariamente, el trabajo de Clandinin y Connelly (2000)
enriqueció esta visión al situarla en el contexto educativo concreto. Su
concepto de “vivir, contar, recontar y volver a vivir nuestras historias”
iluminó el carácter cíclico y pedagógicamente aprovechable del proceso. El
análisis aplicado a la educación inicial indica que un episodio significativo, como
un conflicto en el juego de la casita por los roles de mamá o papá; es primero
vivido, luego contado de múltiples maneras (a través del llanto, la queja, el
dibujo), y está listo para ser recontado en el diálogo con el docente.
En este orden de ideas, el espacio de orientación se crea
justamente en ese momento de re-narración dialógica. Esta perspectiva impone
una exigencia metodológica concreta: la escucha educativa debe captar las
narrativas no verbales y multimodales propias de la infancia. A su vez, se
concluye que el enfoque narrativo desmonta la idea de una “verdad” única sobre
la sexualidad, sustituyéndola por la construcción compartida y contextual de
significados éticos y afectivos, que es donde radica su principal aporte a la
fundamentación del modelo.
El segundo eje de resultados confirmó que la ética del
cuidado no es un mero complemento valorativo, sino el sustrato relacional que
dota de dirección moral y calidad humana a la escucha narrativa. Sin cuidado,
la narrativa podría ser un ejercicio frío de observación; sin narrativa, el
cuidado podría caer en un proteccionismo asfixiante. Su integración es, por
tanto, constitutiva. La investigación documental sobre Carol Gilligan (1982)
destacó su aporte fundacional al desplazar la moralidad del ámbito de los
principios abstractos al de la responsabilidad en la red de relaciones. Su
premisa de que “nadie debe quedar solo o lastimado” se analizó como un
imperativo categórico para la educación inicial.
En la práctica, esto se traduce en que cualquier
interacción orientadora debe ser filtrada por una pregunta guía: ¿esta
respuesta o silenciamiento protege al niño del aislamiento y la vergüenza? El
análisis mostró que este filtro es revolucionario, pues convierte situaciones
cotidianas, como un niño que expresa curiosidad por las diferencias anatómicas
en el baño; en momentos de decisión ética. Además, la metáfora de la “red”
propuesta por Gilligan ofrece una imagen potente para superar el modelo
jerárquico de transmisión de información.
Desde esta perspectiva, el conocimiento sobre el cuerpo y
los afectos circula horizontalmente en las interacciones entre pares, y el
docente actúa como un nodo facilitador y protector de esa red, asegurando que
ningún hilo (ningún niño) quede suelto o dañado. En consecuencia, la
orientación se ejerce desde dentro de la relación, no desde una autoridad
exterior a ella. Posteriormente, la profundización en Nel Noddings (1984)
permitió operacionalizar esta ética en conductas pedagógicas específicas. Su
descripción del cuidado como un estado en el que el cuidador es “poseído por el
otro” resultó ser la piedra angular para una praxis auténtica.
El análisis detallado de este concepto reveló que este
desplazamiento de la atención es un requisito previo para una escucha narrativa
genuina. Un docente preocupado por hacer cumplir un currículum o por controlar
las conductas no puede estar poseído por la historia del niño; su atención está
dividida. En cambio, cuando se logra ese estado de receptividad, el educador
puede ver y sentir con el otro, lo cual es esencial para interpretar el matiz
emocional de una narración infantil.
A su vez, Noddings aportó un elemento crucial al destacar
la reciprocidad en el cuidado: el docente también es transformado en el
encuentro. Esto introduce una dimensión de formación permanente y de humildad
pedagógica, ya que el educador debe estar dispuesto a cuestionar sus propios
prejuicios y narrativas internalizadas al ser confrontado con la experiencia
pura del niño. Por lo tanto, la ética del cuidado aporta la intencionalidad
moral y la cualidad de presencia requerida para que el espacio narrativo se
convierta en un espacio seguro y de crecimiento mutuo.
Del mismo modo, la confrontación y triangulación de los
dos cuerpos teóricos generó el resultado central y más significativo: la
emergencia del concepto trama de los afectos como la síntesis operativa que
responde plenamente al objetivo general. Este concepto no es una simple suma,
sino una categoría nueva que describe la textura misma de la orientación sexual
en la educación inicial. El análisis demostró que la integración es dialéctica
y se materializa en la cotidianidad del aula.
Por un lado, la narrativa proporciona el qué escuchar:
las historias corporales, los juegos simbólicos, las preguntas. Por otro lado,
la ética del cuidado define el cómo escuchar y responder: con atención
posesiva, responsividad y compromiso de no-daño. Un ejemplo concreto extraído
del análisis de fuentes secundarias ilustra esta síntesis: la rutina de cambio
de pañal o el acompañamiento al baño. Vista solo como una tarea higiénica, es
un quehacer funcional. Sin embargo, desde la trama de los afectos, se revela
como un momento narrativo-cuidadoso de enorme densidad.
De este modo, el docente, actuando desde la ética del
cuidado (respetando el cuerpo, anunciando sus toques, validando las
sensaciones), crea un espacio seguro. En ese espacio, el niño puede narrar, con
gestos, balbuceos o palabras, su experiencia de su cuerpo. El adulto, a su vez,
responde con un diálogo corporal y verbal que reconoce y nombra, tejiendo así
un primer relato compartido de respeto e integridad corporal. Asimismo, el
análisis permitió derivar principios de acción concretos para la orientación:
Principio de
Corporeidad Narrativa: Reconocer el cuerpo infantil como el primer y principal
narrador de su experiencia. Principio de Respuesta Cuidadosa: Priorizar en cada
intervención la preservación del vínculo y la dignidad del niño sobre la
corrección normativa. Principio de Co-autoría Ética: Entender que el sentido
ético sobre las relaciones y el cuerpo se construye conjuntamente en el
diálogo, no se impone.
Por lo tanto, la integración del enfoque narrativo y la
ética del cuidado fundamenta sólidamente un modelo de orientación sexual para
la primera infancia que es relacional, contextual, corporeizado y éticamente
guiado. Este modelo, denominado la trama de los afectos, propone una
transformación radical: pasar de la instrucción sobre sexualidad a la
cultivación de relaciones éticas y narrativamente ricas donde la sexualidad, en
su sentido más amplio y humano, encuentra un terreno fértil para desarrollarse
con salud y respeto. La aportación última de este estudio es, por tanto, la
elaboración de un marco teórico-práctico que dota de profundidad filosófica y
herramientas concretas a una dimensión educativa tradicionalmente abordada con
superficialidad o temor.
Conclusiones
Este estudio documental ha
logrado su propósito central al fundamentar teóricamente un modelo innovador
para la orientación de la sexualidad en la etapa de educación inicial. A través
de la integración dialéctica del enfoque narrativo y la ética del cuidado, la
investigación ha demostrado que es posible y necesario trascender los
paradigmas tradicionales, con frecuencia basados en la prevención del riesgo o
la transmisión acrítica de normas. En su lugar, se propone una
re-conceptualización radical que sitúa en el centro de la práctica pedagógica
la trama relacional y afectiva donde se constituyen las primeras
experiencias del ser corporal y social.
En primer término, el
análisis hermenéutico de las fuentes permitió consolidar un marco robusto donde
ambos constructos se potencian mutuamente. Por un lado, la perspectiva
narrativa, articulada desde las contribuciones de Bruner y de Clandinin y Connelly,
proporciona la epistemología adecuada para comprender la sexualidad infantil no
como un hecho biológico aislado, sino como un proceso de construcción de
significado. Esta visión convierte cada expresión, pregunta o juego infantil en
un texto legítimo que merece ser leído e interpretado con respeto. Por otro
lado, la ética del cuidado, desarrollada por Gilligan y Noddings, dota a
esa escucha de una brújula moral inquebrantable. Asimismo, el imperativo de no
dejar a nadie solo o lastimado y la actitud de receptividad plena (“ser poseído
por el otro”) transforman la labor del educador de un supervisor a un garante
ético de un espacio seguro.
La síntesis de estos
marcos, materializada en el concepto de “la trama de los afectos”,
constituye la principal contribución teórica de este trabajo. Dicho concepto
supera la visión fragmentaria que separa la dimensión afectiva, la corporal y
la moral. Más bien, captura la textura compleja y dinámica de la vida en el
aula, donde la orientación sexual se ejerce de manera implícita y continua en
las interacciones cotidianas. En este sentido, se concluye que la tarea
orientadora fundamental no es programar “charlas” especializadas, sino cultivar
la calidad ética y la atención narrativa en cada momento: durante el cuidado
higiénico, en la resolución de un conflicto por un juguete, o al acoger una
pregunta inesperada. De esta forma, el aula se configura como un espacio
narrativo-cuidadoso, donde se tejen, de manera consciente e intencionada, los
primeros relatos compartidos sobre la integridad corporal, el respeto a la
diversidad y la gestión de los afectos.
En cuanto a las
implicaciones prácticas, este estudio deriva principios de acción concretos que
pueden informar tanto la formación inicial y continua del profesorado como el
diseño de propuestas curriculares. La formación debe, por tanto, priorizar el
desarrollo de la competencia narrativa, la habilidad para escuchar e
interpretar las historias multimodales de los niños– y la competencia
ético-cuidadosa –la capacidad para sostener una presencia receptiva y
responsiva. Igualmente, los proyectos educativos institucionales necesitan incorporar
esta visión integral, superando la mera inclusión de contenidos sobre partes
del cuerpo para promover una cultura relacional que valore el
diálogo, la corporeidad y el cuidado mutuo como ejes transversales.
No obstante, este trabajo
también reconoce sus límites y proyecta futuras líneas de investigación. Al
tratarse de un estudio documental y teórico, su validación y enriquecimiento
requieren de investigaciones empíricas subsiguientes. En este orden de ideas,
se hace imperioso desarrollar estudios cualitativos basados en la
observación etnográfica en aulas de educación inicial, que permitan
describir en profundidad cómo se despliega esta “trama de los afectos” en
contextos reales y diversos. Asimismo, se sugiere la implementación y
evaluación de programas de formación docente basados en este marco
integrado, para analizar su impacto en las prácticas pedagógicas y en el clima
emocional del aula. Por último, cabe considerar investigaciones que exploren
las narrativas familiares y culturales sobre el cuerpo y la
sexualidad, con el fin de comprender mejor el entramado más amplio en el que se
inserta la labor escolar.
En definitiva, este
artículo ha tejido un argumento sólido a favor de un cambio de paradigma en la
educación sexual inicial. Frente a enfoques que generan ansiedad, silencio o
simplificación, propone una visión serena y compleja que confía en la capacidad
narrativa del niño y en la responsabilidad ética del adulto. La conclusión
última es esperanzadora: la sexualidad, entendida como una dimensión
fundamental de la humana conexión, no es un problema para resolver en la
infancia, sino un territorio de encuentro a habitar con cuidado, respeto y una
escucha profundamente atenta. La “trama de los afectos” se erige, entonces, no
solo como un modelo pedagógico, sino como una invitación ética a construir,
desde los primeros años, las bases de una convivencia más digna, respetuosa y
plena.
Referencias Biblogràficas
Bruner, Jerome. 1991. "The Narrative Construction
of Reality". Critical Inquiry 18 (1): 1-21. https://doi.org/10.1086/448619.
Clandinin, Jean, y Michael
Connelly. Narrative Inquiry: Experience and Story in Qualitative
Research. San Francisco: Jossey-Bass, 2000.
Gilligan, Carol. 1982. In a Different Voice:
Psychological Theory and Women’s Development. Cambridge, MA: Harvard University
Press.
Noddings, Nel. 1984. Caring: A Feminine Approach to
Ethics and Moral Education. Berkeley: University of California Press.