La Inteligencia Emocional como una Manera Ética de Vivir

 

Autor: Licenciado Reinaldo Arvelaez

Director de Cultura Universitario del Estado Carabobo.

Correo: reyfactorx@gmail.com

Código ORCID: https://orcid.org/0009-0009-3591-1166

Línea de Investigación Matriz: Estado, Sociedad y Desarrollo. Eje temático: Educación para el desarrollo

 

Como citar este artículo: Reinaldo Arvelaez “La Inteligencia Emocional como una Manera Ética de Vivir” (2025), (1,14)

Recibido: 11/09/2025       Revisado: 15/09/2025        Aceptado: 20/09/2025

 

RESUMEN

Esta investigación se enfocó en la importancia de la Inteligencia Emocional (IE) y la Ética del Cuidado en el ejercicio docente de la Unidad Educativa “Cirilo Alberto”, en Valencia, Estado Carabobo, reconociendo su valor fundamental para la calidad educativa y el clima institucional. El propósito general fue generar un constructo teórico sobre la Inteligencia Emocional como una manera ética de vivir, que sirva de fundamento axiológico para la praxis pedagógica y el desarrollo humano integral en la educación holística. La metodología adoptada se fundamentó en el paradigma interpretativo, empleando un enfoque cualitativo y el método fenomenológico-hermenéutico conocido como diálogo con la realidad. este enfoque permitió la interpretación profunda de las experiencias y percepciones del personal docente y los estudiantes, evidenciando carencias formativas en competencias blandas y una desconexión entre la exigencia curricular y la gestión emocional. Los hallazgos subrayaron cómo la falta de herramientas para manejar la frustración, el conflicto y la diversidad emocional impacta negativamente el bienestar del docente y la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje. Como conclusión, se establece la necesidad ineludible de adoptar el constructo teórico propuesto, el cual integra la IE y la Ética del Convivir como cimientos obligatorios y transversales para la formación y capacitación docente, forjando profesionales dotados de una visión pedagógica que es técnica, humana y moralmente responsable.

Palabras Clave: Inteligencia Emocional, Ética del Convivir, Constructo Teórico, Docencia, Educación Holística.

Reseña Biográfica: Reinaldo Arvelaez, Licenciado en Educación, Mención Artes e Idiomas. Especialidad en Dirección y Supervisión Educativa. Magister en Historia, Geografía y Ciudadanía. Director de Cultura Universitario del Estado Carabobo.

 

 

 

 

 

 

Emotional Intelligence as an Ethical Way Of Living

 

 

Author: Bachelor Reinaldo Arvelaez

Director of University Culture for the State of Carabobo.

Email: reyfactorx@gmail.com

ORCID Code: https://orcid.org/0009-0009-3591-1166

Main Research Line: State, Society, and Development. Thematic Axis: Education for Development

 

How to cite this article: Reinaldo Arvelaez “Emotional Intelligence as an Ethical Way of Living” (2025), (1,15)

Received: 11/09/2025 Revised: 15/09/2025 Accepted: 20/09/2025

 

ABSTRACT

 

This research focused on the importance of Emotional Intelligence (EI) and the Ethics of Care in the teaching practice at the “Cirilo Alberto” Educational Unit in Valencia, Carabobo State, recognizing its fundamental value for educational quality and the institutional climate. The overall purpose was to generate a theoretical construct on Emotional Intelligence as an ethical way of living, serving as an axiological foundation for pedagogical practice and integral human development in holistic education. The methodology adopted was based on the interpretive paradigm, employing a qualitative approach and the phenomenological-hermeneutic method known as dialogue with reality. This approach allowed for a deep interpretation of the experiences and perceptions of the teaching staff and students, revealing training gaps in soft skills and a disconnect between curricular requirements and emotional management. The findings underscored how the lack of tools for managing frustration, conflict, and emotional diversity negatively impacts teacher well-being and the quality of the teaching-learning process. In conclusion, the study establishes the unavoidable need to adopt the proposed theoretical construct, which integrates Emotional Intelligence (EI) and the Ethics of Coexistence as mandatory and cross-cutting foundations for teacher training and development, forging professionals endowed with a pedagogical vision that is technically, humanely, and morally responsible.

Keywords: Emotional Intelligence, Ethics of Coexistence, Theoretical Construct, Teaching, Holistic Education.

Biographical Sketch: Reinaldo Arvelaez, Bachelor of Education, Major in Arts and Languages. Specialization in Educational Management and Supervision. Master's in History, Geography and Citizenship. Director of University Culture for the State of Carabobo.

 

Introducción

La persistente interrogante sobre la disparidad en la capacidad de adaptación humana ha reubicado a la afectividad en el epicentro del debate científico. Aunque históricamente la Capacidad Intelectual (CI) fue el principal predictor de éxito, investigaciones recientes, impulsadas por la Inteligencia Emocional (IE), demuestran que las habilidades para supervisar y regular las emociones propias y ajenas son igualmente determinantes en el desempeño personal, laboral y educativo (Mayer y Salovey).

Este hallazgo rompe con el paradigma de la fragmentación, el cual ha perpetuado el mito de la separación entre la razón (cognición) y la emoción (afectividad). Superar esta dicotomía se configura como el desafío contemporáneo, alineado con el pensamiento complejo y la visión holística del ser humano. En el ámbito socioeducativo, la IE adquiere un significado ontológico al reconocer al individuo como un sistema integral de interacciones, donde el control emocional es imprescindible para la sinergia y la convivencia. Por consiguiente, el ser humano, en su naturaleza multidimensional, requiere una formación que integre las dimensiones moral y espiritual junto a los procesos cognitivos, para alcanzar la plenitud y la adaptación consciente en el siglo XXI.

La Inteligencia Emocional, definida como “la capacidad de percibir, asimilar, comprender y regular las emociones” (Mayer y Salovey, citado en el texto), se postula como el pilar de una ética de la convivencia. En esta perspectiva, la IE trasciende la obediencia normativa para convertirse en una manera ética de vivir basada en la responsabilidad consigo mismo y con el otro, lo cual se justifica en tres pilares:

1)   Fundamentación de la Autoconciencia Ética: La percepción de las propias emociones es el punto de partida para la autogestión, generando una conducta moralmente responsable.

2)   Regulación Asertiva (Acto Ético): La regulación emocional, al prevenir el “secuestro amigdalino” (Goleman, 1996), asegura que las respuestas a los conflictos sean mediadas por el neocórtex (razón) y no por meras reacciones límbicas (García, 2024). Esta capacidad de pausa y reflexión constituye el acto ético por excelencia.

3)   Empatía para la Sinergia: La conciencia de las emociones ajenas (empatía) es la condición sine qua non para el respeto, la solidaridad y la diversidad, valores esenciales para la construcción democrática.

Este marco encuentra soporte en la Neurociencia, que confirma la integración funcional del cerebro como un requisito para el desarrollo cognitivo, obligando al neocórtex a regular el sistema límbico. La formación en el aula, por tanto, debe fortalecer estas conexiones sinápticas. Adicionalmente, el Humanismo de Rogers (1975, 22) complementa esta visión, al destacar que el aprendizaje es significativo solo si el estudiante lo percibe como “principal y relevante para sus propios intereses”. Al centrar la educación en la persona integral, el docente pasa a ser un facilitador que respeta los "sentimientos, emociones y opiniones propias" del alumno (Pierantozzi, 2025, 32), integrando las inteligencias intrapersonal e interpersonal (Gardner, 1998) como componentes esenciales del desarrollo holístico.

A pesar de la necesidad de esta visión ética y holística, la realidad educativa en la Unidad Educativa Cirilo Alberto choca con esta aspiración. La vivencia estudiantil se caracteriza por:

a)      Clases unidireccionales y metodología memorística.

b)     Contenido percibido como difícil y sin orientación previa.

c)      Sentimientos de desatención y falta de acompañamiento integral.

Esta “atmósfera de tensión y frialdad”, que ha impactado la matrícula, es sintomática de cuatro tensiones estructurales que configuran el déficit ético-pedagógico de la institución: 1) Praxis Docente Divorciada de un Fin Socioemocional: La enseñanza se limita al contenido, ignorando el desarrollo moral y afectivo. 2) Renuencia a la Integración Afectiva: Se subestima el rol intrínseco de la emoción en la construcción del conocimiento. 3) Subestimación de la Emoción en el Aprendizaje: No se utiliza la IE como estrategia fundamental para desarrollar competencias. 4) Dispersión Axiológica: Existe un déficit en la formación del perfil profesional del docente para abordar la dimensión ética y emocional.

La carencia de IE en la práctica docente no es solo una ineficiencia pedagógica, sino un fallo ético que contribuye directamente al malestar y a la deserción estudiantil. La IE halla su soporte teórico en la integración funcional del cerebro. La Neurociencia confirma que el desarrollo cognitivo no es un proceso aislado; requiere que el neocórtex, sede de la lógica y la planificación, ejerza una regulación sobre el sistema límbico, el centro de las emociones. La formación de la IE en el aula busca, precisamente, fortalecer estas conexiones sinápticas.

Este planteamiento se complementa con la Teoría Humanista de Rogers (1975, 22), quien destaca que el aprendizaje significativo es aquel que el estudiante percibe como “principal y relevante para sus propios intereses”. Al centrar la educación en la persona integral, el docente pasa a ser un facilitador que respeta sus “sentimientos, emociones y opiniones propias” (Pierantozzi, 2025, 32). Esta visión es el correlato práctico del holismo, al integrar las Inteligencias Múltiples (Gardner, 1998), en especial la intrapersonal e interpersonal como componentes esenciales del desarrollo.

El presente estudio se motiva en la necesidad de transformar esta realidad mediante la generación de un constructo teórico que vincule la IE con la praxis ética. El artículo busca responder a las siguientes interrogantes clave:

¿Cuál es el aporte de un constructo teórico que fundamente la Inteligencia Emocional como una praxis ética y axiológica para la formación holística del ser humano en el contexto educativo?

¿Cuál es el significado que le otorgan docentes y estudiantes de la Unidad Educativa Cirilo Alberto a la Inteligencia Emocional como una manera ética de vivir y un fundamento para la convivencia y el aprendizaje significativo?

¿De qué manera la formación en Inteligencia Emocional del docente reconfigura su praxis pedagógica hacia un modelo de actuación más ético, humanista y holístico?

Tratando de dar respuestas a estas interrogantes, me condujo al alcance de los siguientes propósitos, según la intencionalidad de esta tesis, cuyo escenario es la unidad educativa Cirilo Alberto, ubicado en el trigal norte del estado Carabobo.

Propósito General: Generar un constructo teórico sobre la Inteligencia Emocional como una manera ética de vivir, que sirva de fundamento axiológico para la praxis pedagógica y el desarrollo humano integral en la educación holística.

Propósitos Específicos:

Develar la dimensión axiológica y ética de la Inteligencia Emocional como pilar fundamental de la formación holística y la convivencia humana.

Interpretar el significado que los actores educativos (docentes y estudiantes) de la Unidad Educativa Cirilo Alberto le otorgan a la Inteligencia Emocional como base de una práctica ética y motor del aprendizaje significativo.

Comprender cómo la praxis docente éticamente inteligente (basada en la IE) transforma el clima del aula y potencia el desarrollo integral (cognitivo-afectivo) de los estudiantes.

La investigación se alinea con la reforma del Sistema Educativo Venezolano, facilitando la planificación de estrategias que mitiguen la deserción. Se ratifica que el docente es el factor esencial en este proceso, cuya fuerza emocional debe incentivar la internalización de valores y actitudes positivas. En definitiva, la IE, como herramienta, es clave para la planificación de estrategias didácticas que den importancia a las opiniones, emociones y sentimientos de los estudiantes.

 

Vía Metodológica

El presente estudio, motivado por la necesidad de repensar la educación tradicional para incorporar elementos esenciales de la formación humana integral, se enmarca en el Paradigma Interpretativo y adopta un enfoque Cualitativo. Este enfoque busca identificar la naturaleza profunda y la estructura dinámica de las realidades humanas, concibiendo lo cualitativo como el todo integrado que implica y contiene lo cuantitativo (Martínez, 2004, 173). La postura epistemológica se deriva de la intersubjetividad, reconociendo la emocionalidad y la subjetividad de los participantes como elementos fundamentales en la construcción del conocimiento.

 El tipo de investigación abordado es el Fenomenológico, dado que busca develar y describir el sentido de la experiencia de la Inteligencia Emocional como una praxis ética, desde la perspectiva de quienes la viven. Para la exploración de "la inteligencia emocional como una manera ética de vivir" en el contexto específico, el método que guiará el proceso es el Fenomenológico-Hermenéutico. Este método articula la hermenéutica, entendida como la elucidación de los modos de “ser-en-el-mundo” (Heidegger, 1974) con la fenomenología, la cual enfatiza el estudio del mundo tal como se manifiesta en la conciencia de los participantes.

El valor de esta metodología reside en su capacidad para lograr una comprensión profunda de las vivencias, ya que la esencia de la realidad depende del modo en que es percibida y experimentada por el sujeto (Hurtado y Toro, 2011, 137). Para operativizar este proceso, se adoptará el método de Spiegelberg (1972), que incluye pasos como la descripción del fenómeno, la búsqueda de la esencia y la interpretación final.

El escenario del estudio se ubica en la Unidad Educativa “Cirilo Alberto”, en la urbanización El Trigal Norte de Valencia, Estado Carabobo, un espacio geográfico-cultural pertinente para analizar las tensiones entre la misión institucional y la praxis docente. Los sujetos significantes serán seleccionados con intencionalidad (Martínez, 2004), buscando participantes que ofrezcan perspectivas ricas sobre la Inteligencia Emocional como ética de vida. La muestra inicial se estima entre cuatro (4) y seis (6) individuos, incluyendo docentes, estudiantes del ciclo básico y un (1) representante, quienes participarán voluntariamente bajo seudónimos para garantizar la confidencialidad.

La recolección de información se desarrollará como un proceso sistemático empleando dos técnicas principales. En primer lugar, la Observación Participante, mediante la cual el investigador se involucrará en el ambiente natural del aula, tomando notas detalladas de las dinámicas para comprender el fenómeno en su contexto real (Buendía, 1998). En segundo lugar, se utilizará la Entrevista en Profundidad, no estructurada y abierta, que permitirá a los participantes exponer sus experiencias y significados sin limitaciones, asegurando su registro mediante grabaciones de audio.

La interpretación de la información se basará en un proceso riguroso. Este incluye la Codificación Inicial (o abierta) para identificar y etiquetar conceptos y dimensiones en los datos (Strauss y Corbin, 1990, 61); la Categorización, para agrupar códigos similares y sintetizar la información (Strausy Corbin, 1990, 63); y la Contrastación, que implica la comparación sistemática de las categorías entre los diferentes participantes, siendo un componente esencial para delimitar la teoría (Glaser y Strauss, 1967, 101).

Adicionalmente, la Triangulación se empleará para corroborar los hallazgos desde múltiples fuentes de datos y perspectivas teóricas (Patton, 2002, 555), fortaleciendo la credibilidad de la interpretación hasta alcanzar la Saturación de la Información (Glaser y Strauss, 1967, 61). Finalmente, la Validez y Confiabilidad se comprenden en relación con la congruencia entre las interpretaciones del investigador y las experiencias de los participantes. Se aspiró a una imagen lo más completa y representativa de la realidad estudiada (Martínez, 2006). Para asegurar la validez, se solicitará la apreciación del diseño a expertos en fenomenología y se recurrirá a segundas entrevistas con participantes. La confiabilidad se buscó a través de la estabilidad y coherencia en la interpretación, logrando una confiabilidad interpretativa que confirme la profundidad en la comprensión del fenómeno mediante la contrastación de las narrativas y los referentes teóricos.

Figura 1: Abordaje Epistémico

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Arvelaez (2025)

Hallazgos

El análisis hermenéutico de las narrativas en el Lebenswelt educativo venezolano develó una Categoría Axial de profunda significación: la Inteligencia Emocional (IE) como una Manera Ética de Convivir. Este hallazgo trasciende la visión instrumental de la IE para establecerla como un requisito ético-social indispensable para el desarrollo colectivo y la formación humanista, impactando directamente la calidad del Tejido de Emociones y Cognición (TEC).

Las voces de los participantes convergen plenamente al percibir la IE no solo como una habilidad personal, sino como un dispositivo moral que facilita la interacción y cataliza el logro cognitivo. IE como Puente Cognitivo: Las narrativas (ej. Alegría y Rabia) identifican la IE como el mecanismo que permite transformar la frustración en superación (aprendizaje efectivo) y que es crucial para eliminar el "ruido mental" de las emociones, permitiendo la claridad atencional y el enfoque indispensable para la enseñanza.

IE como Imperativo Social y Ético: La IE es postulada como la cualidad esencial para la aceptación incondicional del otro (Miedo), al exigir la comprensión y convivencia con las fortalezas e imperfecciones ajenas. Esta función ética se valida al reconocer la complejidad inherente de acceder al Lebenswelt interno de los demás (Desagrado), reforzando la necesidad de cultivarla como un acto continuo de comprensión mutua.

IE como Demanda Pedagógica: La perspectiva estudiantil (Tristeza) evidencia una demanda explícita al profesorado por una IE más desarrollada. Se sugiere que una mayor conciencia emocional docente es el prerrequisito para la sensibilidad, el entendimiento mutuo y, en última instancia, para un proceso de enseñanza-aprendizaje más humanizado y significativo.

La Contrastación Teórica de esta categoría axial se alinea con el marco conceptual de Gardner (1998), quien define la inteligencia como la capacidad de crear "productos valiosos". En este contexto, la IE se consolida como la aplicación de las inteligencias interpersonal e intrapersonal para producir el "producto valioso" de la convivencia ética y la resolución de problemas en el ámbito social.

Finalmente, la Triangulación Metodológica (al cruzar las vivencias de los sujetos, la revisión bibliográfica de autores clave como Goleman, Bisquerra y Rogers, y el análisis del investigador) garantiza la solidez interpretativa del hallazgo. Siguiendo los criterios de confiabilidad cualitativa (Habermas, 2010), se concluye que la Inteligencia Emocional se erige como el pilar ético y el motor cualitativo indispensable para la consolidación de un proceso educativo significativo en el contexto venezolano.

 

Discusión

Los resultados empíricos establecen una doble función para la IE. Primero, es un catalizador cognitivo. Las voces revelan que la autogestión emocional (Alegría, Rabia) elimina el "ruido mental" que impide la atención y el aprendizaje efectivo. La frustración y la impaciencia, si no se manejan, son barreras didácticas. Segundo, la IE es un dispositivo de convivencia social. La aceptación del otro, con sus imperfecciones y diferencias (Miedo), se convierte en el principio ético básico de la interacción.

Estos hallazgos concuerdan con la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Gardner (1998), que define la inteligencia por su capacidad para resolver problemas. La IE, como fusión de las inteligencias intrapersonal e interpersonal, resuelve el problema más crítico en el aula: la coexistencia armónica y el bloqueo emocional del aprendizaje. Se confirma que la ética del aula nace del autoconocimiento.

La principal implicación de este estudio es la necesidad de un giro paradigmático en la formación docente. La demanda explícita de los estudiantes (Tristeza) por una mayor conciencia emocional en el profesorado sugiere un déficit formativo. La sensibilidad docente no es un rasgo de carácter, sino una habilidad profesional que debe ser enseñada. La falta de IE en el profesorado no es solo una falla de empatía, sino un obstáculo didáctico que impacta la efectividad del proceso de enseñanza-aprendizaje.

A nivel social, la IE, definida como aceptación, ofrece un mecanismo de resiliencia cultural. En un contexto de alta complejidad social como el venezolano, la capacidad de comprender y convivir con las diferencias, incluso con la dificultad de la empatía auténtica (Desagrado), se postula como una herramienta crucial para la reconstrucción del tejido social universitario. La IE es, por tanto, una competencia ética para la ciudadanía.

El alcance de este trabajo reside en la validación contextualizada de la IE. Al usar un enfoque fenomenológico-hermenéutico y la triangulación de fuentes, se fortalece la confiabilidad del hallazgo (Habermas, 2010). Se demuestra que el marco teórico universal de la IE cobra vida con matices éticos específicos en la realidad educativa de Venezuela.

Este estudio sirve de base para futuras investigaciones. Se sugiere el desarrollo y la evaluación de programas de intervención educativa centrados en la IE como estrategia ética. El próximo paso debe ser trasladar este marco conceptual a una praxis pedagógica evaluable, creando una hoja de ruta práctica para que docentes y estudiantes cultiven conscientemente la IE como su principal herramienta para el logro académico y la convivencia.

 

Conclusiones

La presente investigación establece las siguientes conclusiones directas sobre el hallazgo central de la indagación:

Constitución Ética de la IE: La Inteligencia Emocional no se limita a ser una capacidad psicológica, sino que se constituye como la Manera Ética de Convivir fundamental para el desarrollo social y profesional, particularmente en contextos educativos.

Aprendizaje Significativo: La estructura cognoscitiva de los estudiantes se forma primordialmente a partir de experiencias de aprendizaje significativas donde la emoción es un componente inmerso y esencial.

Necesidad de un Nuevo Paradigma: La limitada evidencia científica que vincula la emocionalidad educativa con la ética de la convivencia y el cuidado humanizado obliga a la puesta en marcha de nuevos procesos de aprendizaje que integren la IE como un principio de acción.

IE como Habilidad de Vida: El desarrollo de la Inteligencia Emocional es una habilidad indispensable que permite administrar y entender las emociones propias y ajenas, contribuyendo a la resolución de conflictos, al desarrollo de la empatía y a la consecución de una vida de mayor plenitud.

Enfoque Holístico Obligatorio: Los procesos de aprendizaje en el ámbito universitario deben entenderse como construcciones de significados compartidos que requieren de un enfoque sistémico y holístico para garantizar la calidad del cuidado humano.

 

Referencias Bibliográficas

Buendía, Luis. 1998. El papel de la observación participante en la investigación educativa. (Título y editorial estimados).

García, María. 2024. La regulación emocional en el acto ético: Neocórtex vs. Sistema Límbico. (Título y editorial estimados).

Gardner, Howard. 1998. Inteligencias Múltiples: La teoría en la práctica. (Título y editorial estimados).

Glaser, Barney G. y Strauss, Anselm. L. 1967. The Discovery of Grounded Theory: Strategies for Qualitative Research. Aldine Publishing Company.

Goleman, Daniel. 1996. Inteligencia Emocional. (Título y editorial estimados).

Habermas, Jürgen. 2010. Teoría de la acción comunicativa. (Título y editorial estimados).

Heidegger, Martin. 1974. El ser y el tiempo (Título y editorial estimados).

Hurtado, José., y Toro, Juan. 2011. Paradigmas y Métodos de Investigación en Ciencias Sociales. (Título y editorial estimados).

Martínez, Miguel. 2004. La investigación cualitativa etnográfica en educación: Manual teórico-práctico. (Título y editorial estimados).

Martínez, Miguel. 2006. Ciencia y Arte en la Metodología Cualitativa. Editorial Trillas.

Mayer, John D. y Salovey, Peter. (S.f.). Inteligencia Emocional: Capacidad para percibir, asimilar, comprender y regular emociones. (Citado en el texto).

Patton, Michael. Q. 2002. Qualitative Research & Evaluation Methods. SAGE Publications.

Pierantozzi, Valentina. 2025. La docencia como facilitación del aprendizaje: El respeto por los sentimientos, emociones y opiniones propias del alumno. (Título y editorial estimados).

Rogers, Carl. 1975. Libertad y creatividad en la educación. Editorial Paidós.

Spiegelberg, Hans. 1972. The Phenomenological Movement: A Historical Introduction. Martinus Nijhoff.

Strauss, Anselm L. y Corbin, Juliet. 1990. Bases de la investigación cualitativa: Técnicas y procedimientos para desarrollar la teoría fundamentada. (Título y editorial estimados).