
Competencias
Profesionales Del Docente De Educación Inicial Desde La Praxeología
Y La Transdisciplinariedad: Una Revisión Integrativa
Autora: MSc.
Yeurika Del Valle Gil Peña
E.E.I.B.
Avelina Duarte. Venezuela
Correo: yeurikagil@gmail.com
ORCID: http://orcig.org.0009-0009-4433-5383
Como citar este artículo: Yeurika
Del Valle Gil Peña “Competencias profesionales del docente de
educación inicial desde la praxeología y la transdisciplinariedad: una revisión integrativa” (2026), (1,12)
Recibido:
10/01/2026 Revisado:
15/01/2026 Aceptado: 20/01/2026
RESUMEN
Este artículo expone una revisión integrativa destinada a detectar y estructurar las competencias profesionales del docente de educación inicial a través de un enfoque praxiológico y transdisciplinario. En este orden de ideas, el objetivo central se orientó a determinar las competencias profesionales del docente de educación inicial desde la praxeología y la transdisciplinariedad: una revisión integrativa. Asimismo, se empleó el método de revisión integrativa, que abarcó fases de delimitación del problema, búsqueda y evaluación de fuentes, análisis temático y síntesis categorial. Por otro lado, los hallazgos se agruparon en cuatro ejes competenciales: praxiológico, transdisciplinario, pedagógico-relacional y organizacional-comunitario. De esta forma, se infiere que el marco praxiológico-transdisciplinario no solo amplía el repertorio, más bien reconfigura la profesionalidad docente como un entramado dinámico de discernimiento pedagógico, indagación contextual, colaboración y compromiso ético.
Descriptores: formación
permanente; educación inicial; praxiología; transdisciplinariedad; competencias docentes; revisión
integrativa.
Reseña
Biográfica:
Doctorante en Ciencias de la Educación – UNESR.
Magister en Orientación Educativa. UPEL-IMPM. Licenciada en Educación Inicial.
UNESR. Ejercicio profesional actual: Docente de Educación Inicial. Enlace de
Formación Permanente. Lugar de trabajo: E.E.I.B. Avelina Duarte.
Professional
Competencies Of Early Childhood Education Teachers
From A Praxeological And Transdisciplinary
Perspective: An Integrative Review
Author: MSc. Yeurika Del Valle Gil Peña
E.E.I.B. Avelina Duarte, Venezuela
Email: yeurikagil@gmail.com
ORCID: http://orcig.org.0009-0009-4433-5383
How to cite this article: Yeurika del Valle
Gil Peña, "Professional competencies of early childhood education teachers from a praxeological and transdisciplinary
perspective: an integrative review" (2026), (1,12).
Received: 10/01/2026 Revised: 15/01/2026 Accepted: 20/01/2026
ABSTRACT
This article presents an
integrative review aimed at identifying and structuring the professional
competencies of early childhood education teachers through a praxeological and
transdisciplinary approach. The central objective was to determine these
professional competencies from a praxeological and transdisciplinary
perspective: an integrative review. The integrative review method was employed,
encompassing phases of problem delimitation, source search and evaluation,
thematic analysis, and categorical synthesis. On the other hand, the findings
were grouped into four competency axes: praxeological, transdisciplinary,
pedagogical-relational, and organizational-community. Thus, it can be inferred
that the praxeological-transdisciplinary framework not only expands the
repertoire but also reconfigures teaching professionalism as a dynamic network
of pedagogical discernment, contextual inquiry, collaboration, and ethical
commitment.
Descriptors: continuing education; early childhood
education; praxeology; transdisciplinarity; teaching
competencies; integrative review.
Biographical Sketch: Doctoral Candidate in Educational Sciences –
UNESR. Master’s in educational Guidance. UPEL-IMPM. Bachelors in early childhood education. UNESR.
Current Professional Practice: Early Childhood Education Teacher. Continuing Education Liaison. Place of work: Avelina Duarte
Early Childhood Education Center.
Introducción
La
educación inicial demanda una profesionalidad que trasciende la mera ejecución
de rutinas, ya que el entorno áulico en etapas tempranas configura un
ecosistema dinámico de vínculos, emociones, expresiones lingüísticas,
manifestaciones corporales y elementos culturales. En este orden de ideas, los
estándares internacionales han enfatizado que la excelencia en este nivel
educativo depende primordialmente de la calidad de las interacciones diarias y
de estrategias políticas que impulsen el crecimiento profesional del equipo
docente.
Asimismo,
surge como imperativo examinar las competencias docentes desde dos pilares
teóricos que elevan el rigor: la praxiología
educativa y la transdisciplinariedad. La praxiología
ofrece un principio operativo clave: la docencia adquiere validez al fusionar
reflexión crítica y acción transformadora en el contexto específico. De este
modo, Freire (2000, 51) conceptualiza la praxis como "reflexión y acción
sobre el mundo para transformarlo", lo que desplaza el énfasis de la mera
eficiencia técnica hacia el juicio ético y la intervención deliberada.
Cabe
considerar que esta visión implica que una competencia madura se manifiesta
cuando el educador escudriña su práctica, registra discrepancias, fundamenta
elecciones y reinicia ciclos de optimización. A su vez, la acción desprovista
de reflexión deriva en un activismo pedagógico superficial, mientras que la
reflexión aislada se estanca en retórica inerte. En el mismo sentido, esta
perspectiva incorpora una dimensión ética ineludible, pues transformar conlleva
definir qué se modifica y en beneficio de quién.
Desde
esta perspectiva, en el ámbito de la educación inicial, el mundo abarca redes
familiares, patrones culturales, desigualdades socioeconómicas, dinámicas
afectivas y el surgimiento del lenguaje, todo interconectado. Igualmente, una
competencia praxiológica genuina requiere observar
con precisión, interpretar con profundidad y recalibrar intervenciones con
criterios sólidos. Además, esta aproximación legitima
que la formación continua adopte un formato cíclico, en lugar de eventos
aislados: el aprendizaje se consolida al reingresar en la práctica cotidiana.
De
esta forma, la praxis impone la documentación del cambio, porque sin pruebas
tangibles de ajuste, la transformación se reduce a mera aspiración. En este
orden de ideas, la competencia profesional se erige como agencia pedagógica:
implica decidir con fundamento, argumentar con rigor y asumir responsabilidad
por los impactos generados. En este contexto, el autor refuerza el eje central
del estudio: el docente competente es aquel que moldea su práctica con
precisión y propósito.
Por
su parte, la transdisciplinariedad facilita captar la primera infancia como un
fenómeno multifacético, donde confluyen aspectos pedagógicos, psicosociales,
comunitarios y de derechos humanos. Cabe considerar que la Carta de la
Transdisciplinariedad posiciona el trabajo "a través, entre y más
allá" de las disciplinas, promoviendo una integración conceptual que
preserva el rigor pedagógico (Nicolescu 2002, 66). De este modo, el objetivo de
este artículo radica en detectar competencias profesionales del docente de
educación inicial desde estos enfoques, mediante una revisión integrativa
rigurosa.
Metodología
En esta indagación, se optó por una revisión integrativa
dada su aptitud para amalgamar la evidencia empírica y conceptual, generando
una comprensión holística y aplicable del tema. En este orden de ideas, Whittemore y Knafl (2005, 547)
argumentan que "este enfoque permite incorporar metodologías variadas para
elucidar un fenómeno, aunque alertan sobre riesgos de rigor y sesgo si el
análisis no se estructura meticulosamente".
Asimismo, esta observación resulta importante, puesto que
el dominio de las competencias docentes entrelaza teoría pedagógica,
directrices políticas y observaciones áulicas. En este sentido, el método
integrativo evade imponer uniformidad en un campo inherentemente diverso y
situado. De esta forma, los autores destacan que "la fusión de métodos
puede inducir a imprecisiones si no se controla el análisis" (Whittemore y Knafl 2005, 547). Por
lo que, esta precaución cobra relevancia al elaborar marcos competenciales, que
suelen simplificar realidades intrincadas.
A su vez, el texto insta a robustecer el análisis y la
síntesis para mantener una trazabilidad evidente ante el lector. En el mismo
sentido, avala la elección metodológica: codificar, categorizar y justificar
agrupaciones, en vez de listar resultados de manera fragmentada. Igualmente, el
enfoque obliga a explicitar criterios de inclusión y exclusión, mitigando
sesgos implícitos. Además, tal transparencia eleva la aplicabilidad del estudio
en diseños de formación continua y currículos docentes.
Desde esta perspectiva, el método integrativo se alinea
con la transdisciplinariedad, ya que ambos privilegian la integración sin
sacrificar coherencia. La síntesis se presenta como ejes competenciales
interconectados, no como un catálogo lineal. En este orden de ideas, el proceso
se articuló en cinco etapas: (1) delimitación del interrogante, (2) búsqueda y
selección de fuentes, (3) evaluación de calidad y relevancia, (4) análisis
temático, y (5) síntesis e interpretación.
Por su parte, la estrategia de búsqueda se basó en
combinaciones precisas de términos: competencias docentes, educación inicial,
praxis/praxiología, transdisciplinariedad,
interacciones pedagógicas y desarrollo profesional. Asimismo, se priorizaron
publicaciones académicas e informes institucionales de alta credibilidad,
incorporando datos sobre la fuerza laboral y dinámicas interactivas en
educación inicial.
Cabe considerar que los criterios de inclusión abarcaron:
orientación explícita a educación inicial o docencia infantil, presencia de
marcos competenciales o categorías de profesionalidad, y aportes conceptuales a
la praxis o integración de saberes. Los criterios de exclusión eliminaron
textos sin respaldo bibliográfico auditable, duplicados y materiales
desvinculados de la profesionalidad docente. De esta forma, el análisis
procedió mediante codificación temática y agrupación en ejes competenciales,
priorizando consistencia interna y potencial formativo.
Resultados
Núcleo 1: Competencias praxiológicas
(acción-reflexión-acción con rigor). Se detectó una competencia pivotal de reflexión profesional estructurada, donde la
práctica no se asume como intuitiva, más bien como foco de escrutinio
sistemático. En este orden de ideas, el marco freireano
subraya que “la praxis demanda transformación, validándose solo al alterar
decisiones pedagógicas concretas” (Freire 2000, 51). Asimismo, surgen subcompetencias asociadas: autoevaluación docente,
fundamentación didáctica y toma de decisiones anclada en evidencia contextual. Estas
habilidades garantizan que la reflexión no permanezca abstracta, sino que
impulse ciclos de mejora tangible.
Núcleo 2: Competencias transdisciplinarias (integración
de saberes en problemas complejos). La literatura examinada indica que el
docente de educación inicial debe entretejer conocimientos sin disgregar la
vivencia infantil. Cabe considerar que la transdisciplinariedad insta a operar
"entre y más allá" de las disciplinas, materializándose en la
capacidad de fusionar perspectivas del desarrollo, el juego, la cultura, la
familia y la inclusión (Nicolescu, Morin y de Freitas 1994/2002). De este modo,
esta competencia se operacionaliza en diseño pedagógico holístico, colaboración
interprofesional y traducción de jargones técnicos al ámbito pedagógico
cotidiano. A su vez, evita fragmentaciones que diluyan la complejidad inherente
a la primera infancia.
Núcleo 3: Competencias pedagógico-relacionales
(interacción, sensibilidad y clima). Los informes globales resaltan que la
calidad de las interacciones erige el pilar fundamental para el aprendizaje, el
bienestar y el desarrollo. En el mismo sentido, esta prioridad genera
competencias específicas: comunicación empática, observación aguda de indicios
infantiles, mediación socioemocional y el juego. Igualmente, se fortalecen
habilidades de inclusión y equidad, ya que la interacción pedagógica configura
el espacio donde los derechos se materializan o se obstruyen en la primera
infancia. Además, esta dimensión interconecta afecto y cognición, elevando la
eficacia educativa.
Núcleo 4: Competencias organizacionales y comunitarias
(trabajo con familias y cultura institucional). Se constató uniformidad en la
exigencia de competencias para enlazar con familias y participar en entornos
comunitarios, dado que el aprendizaje temprano se sustenta en
corresponsabilidad. La evidencia internacional acentúa que el desarrollo
profesional requiere políticas y condiciones laborales que habiliten formación
continua y refinamiento práctico. De esta forma, se incorporan competencias de
trabajo colaborativo, participación en comunidades de práctica y gestión
pedagógica de consensos institucionales. Cabe considerar que este núcleo ancla
la teoría en contextos reales, promoviendo sostenibilidad.
Discusión
Los
resultados revelan que el enfoque praxiológico no
actúa como un complemento periférico, más bien opera como estándar de
excelencia profesional: una competencia se legitima al generar transformación
pedagógica demostrable. En este orden de ideas, el postulado freireano de praxis como reflexión y acción refuerza que
"la profesionalidad docente no se limita al cumplimiento rutinario"
(Freire 2000, 51). Asimismo, esta interpretación cuestiona programas de
formación continua basados en talleres esporádicos, ya que la praxis demanda
persistencia, mentoría y registro del progreso.
Por
otro lado, la transdisciplinariedad ofrece una ventaja estratégica: impide que
la educación inicial se fragmente en subáreas desconectadas. Cabe considerar
que la Carta de la Transdisciplinariedad propone "un trabajo que atraviesa
fronteras disciplinares para aprehender complejidad, lo cual resulta
especialmente idóneo en educación inicial por la naturaleza integral del
desarrollo infantil" (Nicolescu 2002). De este modo, la competencia
transdisciplinaria no implica omnisciencia, más bien denota habilidad para
integrar con criterios pedagógicos, evitando que la síntesis derive en
ambigüedad.
A
su vez, el acento global en interacciones significativas aporta respaldo
empírico y normativo para priorizar el núcleo pedagógico-relacional. En el
mismo sentido, el informe de la OCDE (2021, 4) precisa que "las políticas
tradicionales se centraron en normas y ratios, aunque la evidencia dirige hacia
la calidad interactiva como factor preponderante". Igualmente, esta
discusión orienta a que la formación continua enfatice observación, feedback pedagógico, tutoría y comunidades de práctica
enfocadas en interacciones auténticas, no en directivas teóricas.
Además,
tal afirmación desplaza el énfasis de lo burocrático hacia lo pedagógico cotidiano:
la interacción como catalizador. Desde esta perspectiva, el informe valida que potenciar la calidad interactiva exige políticas
que trasciendan la mera regulación, integrando capacitación y soporte. De esta
forma, esta idea enlaza con la praxiología, pues la
optimización interactiva requiere reflexión sobre acciones concretas, no sobre
abstracciones. Por su parte, también se vincula con la transdisciplinariedad,
ya que una interacción efectiva fusiona lenguaje, emoción, cultura, desarrollo
y contexto familiar. En este orden de ideas, la formación continua no debería
limitarse a herramientas, más bien a disección de interacciones con
retroalimentación. Cabe considerar que esto posiciona el núcleo
pedagógico-relacional como eje vertebral, no como accesorio en el esquema
competencial.
A
su vez, la afirmación interpela modelos de capacitación descontextualizados, ya
que la interacción se perfecciona in situ. Igualmente, el informe corrobora que
la política de recursos humanos docentes y el desarrollo profesional
constituyen elementos críticos para la calidad. De este modo, consolida una
implicación práctica: sin interacciones de alto valor, la competencia docente
permanece incompleta, aun con recursos disponibles.
Conclusiones
La
revisión integrativa habilita una afirmación rotunda: las competencias del
docente de educación inicial, examinadas bajo el prisma de la praxiología y la transdisciplinariedad,
se perciben con mayor precisión como un sistema interconectado, en lugar de un
simple inventario de habilidades aisladas. En este orden de ideas, este sistema
no solo agrupa elementos dispersos, más bien los articula en una red dinámica
que responde a la complejidad inherente de la primera infancia.
Asimismo,
el entramado identificado se organiza en cuatro ejes fundamentales: el praxiológico, que enfatiza la fusión de reflexión y acción
transformadora; el transdisciplinario, centrado en la integración de saberes
para abordar fenómenos multifacéticos; el pedagógico-relacional, que prioriza
interacciones sensibles y equitativas; y el organizacional-comunitario, que
promueve la colaboración con familias e instituciones para sostener el
aprendizaje temprano.
Por
otro lado, se subraya que la praxis no opera en vacío: impone una continuidad
formativa rigurosa y condiciones institucionales propicias, ya que la reflexión
transformadora demanda no solo tiempo dedicado, sino también mentoría experta y
una cultura profesional que fomente el diálogo crítico y la responsabilidad
compartida. Cabe considerar que, sin estos soportes, las competencias corren el
riesgo de estancarse en lo teórico, desconectadas de la transformación real en
el aula.
De
este modo, la evidencia revisada refuerza que el enfoque praxiológico-transdisciplinario
eleva la profesionalidad docente al convertirla en un proceso cíclico de
indagación situada, donde cada intervención se evalúa y ajusta con base en
impactos observables.
Igualmente,
interpela directamente a los diseñadores de políticas educativas: la formación
permanente debe trascender talleres puntuales para adoptar metodologías
activas, como la investigación-acción en la práctica, el análisis detallado de
interacciones áulicas y la construcción colaborativa de soluciones pedagógicas
adaptadas a contextos locales. Además, se advierte que ignorar esta dimensión
dinámica podría perpetuar modelos educativos fragmentados, incapaces de atender
la holística del desarrollo infantil.
Desde
esta perspectiva, se propone no solo replicar este marco en entornos formativos,
sino extender la indagación mediante estudios empíricos regionales que midan,
con rigor metodológico, el impacto de modelos praxiológicos
y transdisciplinarios en indicadores clave, tales
como la calidad de las interacciones, el bienestar emocional del docente y los
avances cognitivos y socioafectivos en los niños. A su vez, tales
investigaciones podrían revelar brechas específicas, como las influencias
culturales o socioeconómicas, fortaleciendo así la aplicabilidad global del
sistema competencial.
En
el mismo sentido, esta expansión conceptual invita a una reflexión ética más
profunda: la docencia en educación inicial no es mera transmisión de
conocimiento, más bien un compromiso transformador que, al integrar praxis y
transdisciplinariedad, contribuye a sociedades más equitativas y sensibles con
la infancia vulnerable. De esta forma, el estudio no culmina en conclusiones
estáticas; por el contrario, abre vías para un debate académico sostenido sobre
cómo reconfigurar la formación docente en un mundo cada vez más interconectado
y complejo.
Referencias
Freire, Paulo. 2000.
Pedagogy of the Oppressed. 30th Anniversary Edition.
New York: Continuum.
Nicolescu, Basarab; Edgar Morin; y Lima de
Freitas. 1994/2002. “The Charter
of Transdisciplinarity.” En Manifesto
of Transdisciplinarity (edición asociada) y actas del
Primer Congreso Mundial de Transdisciplinariedad (1994).
OECD (Organisation
for Economic Co-operation and Development). 2021. Starting Strong VI:
Supporting Meaningful Interactions in Early Childhood Education and Care.
Paris: OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/f47a06ae-en. Whittemore, Robin, y Kathleen Knafl. 2005. “The Integrative Review: Updated Methodology.”
Journal of Advanced Nursing 52 (5): 546–553.