El
Conuco Escolar como Espacio de Reexistencia: Una Lectura de los Saberes
Ancestrales en el Desarrollo Endógeno
Autor:
Lic. Andrés Ignacio Cabrera Belisario
Escuela
Primaria Juan Ramon Navarro
Correo
electrónico: dreingnacio24@gmail.com
Código Orcid: http://orcif.org.0009-0003-2383
Como citar este
artículo: Andrés Ignacio Cabrera Belisario “El Conuco Escolar como Espacio de Reexistencia: Una
Lectura de los Saberes Ancestrales en el Desarrollo Endógeno” (2026), (1,13)
Recibido: 17/11/2025 Revisado: 19/11/2025 Aceptado: 27/11/2025
RESUMEN
La
presente investigación analiza el conuco escolar como un dispositivo pedagógico
y cultural que trasciende la simple siembra para constituirse en un espacio de
reexistencia. A través de un enfoque documental-hermenéutico, se interpretan
los significados subyacentes en la relación entre saberes ancestrales y
desarrollo endógeno. El estudio utiliza el método hermenéutico para develar
cómo las prácticas agrícolas tradicionales en el entorno educativo fortalecen
la identidad local y la soberanía alimentaria. Entre los hallazgos principales
destaca que el conuco no solo funge como laboratorio vivo, sino que actúa como
un catalizador de la corresponsabilidad social, donde el diálogo de saberes
permite la descolonización del pensamiento pedagógico. Se concluye que el
desarrollo endógeno, visto desde la pequeña escala del conuco, ofrece una
alternativa viable y ética frente a los modelos de consumo globales,
promoviendo una formación integral que vincula la escuela con su realidad
territorial y cultural de manera orgánica y transformadora.
Palabras clave: Conuco
escolar, desarrollo endógeno, reexistencia, saberes ancestrales, hermenéutica.
Reseña
Biográfica: Docente en función directiva de la Escuela Primaria
Juan Ramon Navarro, del circuito educativo APU0201001. Licenciado en Educación
Integral. Especialista en dirección y supervisión educativa. Docente en la
universidad de las comunas UNACOM
The
School Garden as a Space for Re-existence: An Interpretation of Ancestral
Knowledge in Endogenous Development
Author: Andrés
Ignacio Cabrera Belisario
Juan Ramon
Navarro Primary School
Email:
dreingnacio24@gmail.com
ORCID
Code: http://orcif.org.0009-0003-2383
How to cite this
article:
Andrés Ignacio Cabrera Belisario, " The School Garden as a Space for Re-existence: An
Interpretation of Ancestral Knowledge in Endogenous Development" (2026), (1,13).
Received: 17/11/2025 Revised: 19/11/2025 Accepted: 27/11/2025
ABSTRACT
This
research analyzes the school "conuco" (traditional small-scale plot)
as a pedagogical and cultural device that transcends simple planting to become
a space of re-existence. Through a documentary-hermeneutic approach, the
underlying meanings in the relationship between ancestral knowledge and
endogenous development are interpreted. The study uses the hermeneutic method
to reveal how traditional agricultural practices in the educational environment
strengthen local identity and food sovereignty. Among the main findings, it
stands out that the conuco not only serves as a living laboratory but also acts
as a catalyst for social co-responsibility, where the dialogue of knowledge
allows the decolonization of pedagogical thought. It is concluded that
endogenous development, seen from the small scale of the conuco, offers a
viable and ethical alternative to global consumption models, promoting an
integral formation that links the school with its territorial and cultural
reality in an organic and transformative way.
Keywords:
School conuco, endogenous development, re-existence, ancestral knowledge,
hermeneutics.
Introducción
En este orden de ideas, la educación
contemporánea enfrenta el desafío de reconectarse con la raíz territorial para
superar la fragmentación del conocimiento. De este modo, el conuco escolar
surge no como una actividad aislada, sino como un núcleo de resistencia
cultural frente a la homogenización del aprendizaje. Cabe considerar que la
noción de reexistencia implica una voluntad activa de los pueblos por mantener
sus formas de vida ante las presiones de la modernidad. Bajo esta premisa, los
saberes ancestrales no deben verse como reliquias del pasado. Al contrario,
estos conocimientos constituyen el andamiaje ético y técnico que sostiene la
propuesta del desarrollo endógeno.
Desde esta perspectiva, el conuco
escolar se erige como un micro-cosmos donde la teoría y la práctica convergen
en el surco de la tierra. Asimismo, es imperativo reconocer que este espacio
permite una educación liberadora que cuestiona las lógicas extractivistas. En
el mismo sentido, la vinculación comunal se fortalece cuando la escuela
reconoce en el campesino y en el abuelo fuentes de autoridad científica y
moral. Por otro lado, la investigación se justifica en la necesidad de
documentar estas experiencias desde una mirada interpretativa que no se
conforme con la descripción técnica, sino que busque el sentido profundo del
acto de sembrar en comunidad.
Desarrollo
Los
Saberes Ancestrales y la Trama Endógena
El desarrollo endógeno requiere de
una base social consciente de sus potencialidades locales. En este contexto,
Fals Borda (1980, 45) señalaba que "el conocimiento propio es la base de
la autonomía y la transformación social". Al analizar este postulado en el
marco de la realidad venezolana y latinoamericana, se percibe que la escuela ha
sido, históricamente, un lugar de imposición de saberes ajenos. No obstante, el
conuco escolar rompe esta inercia al introducir la biodiversidad y el respeto
por los ciclos naturales dentro del currículo. "La ciencia propia no es un
retroceso, es la validación de la experiencia acumulada por siglos en la
interacción hombre-naturaleza, donde la observación participante del campesino
genera una epistemología de la supervivencia" (Fals Borda 1980, 47).
Igualmente, este análisis de la cita
nos permite comprender que el conuco es un aula abierta donde se deconstruye la
jerarquía académica tradicional. Al observar la relación entre la luna y la
siembra, o el uso de repelentes orgánicos, el estudiante no solo aprende
biología. Además, se sumerge en una cosmovisión que valora la vida por encima
del capital.
Por lo tanto, la reexistencia se
manifiesta en el aula cuando el docente permite que el saber popular dialogue
con la ciencia formal, generando una síntesis que enriquece el proceso de
enseñanza-aprendizaje. Del mismo modo, este diálogo evita que el desarrollo
endógeno sea una consigna vacía, convirtiéndolo más bien en una práctica
cotidiana de autogestión. Asimismo, cabe considerar que la hermenéutica nos
ayuda a leer el conuco como un texto vivo, donde cada semilla plantada es un
signo de esperanza y autonomía. En este orden de ideas, el proceso educativo se
vuelve circular y orgánico, alejándose de la linealidad fabril de la pedagogía
clásica.
Conuco
Escolar como Espacio de Reexistencia
Es imperativo acudir a voces que han
teorizado la cultura no como un objeto estático, sino como una fuerza viva de
insurgencia. En este sentido, la categoría de "reexistencia",
popularizada en el debate decolonial latinoamericano por autores como Adolfo
Albán Achinte, resulta fundamental para dotar de profundidad hermenéutica a la
práctica de la siembra escolar.
Desde esta perspectiva, el conuco
deja de ser una parcela de tierra para transformarse en un dispositivo
político-pedagógico. Asimismo, cabe considerar que la educación tradicional ha
intentado, con frecuencia, despojar al sujeto de su vínculo con el territorio. La
reexistencia surge como la respuesta orgánica de las comunidades que deciden no
solo "resistir" el embate de la modernidad, sino crear nuevas formas
de vida digna. En este orden de ideas, el autor Albán Achinte (2012, 458)
define esta categoría de la siguiente manera:
La
reexistencia es el mecanismo que las comunidades han desplegado para reinventar
la vida y las formas de existencia en condiciones de dignidad, enfrentando la
colonialidad del poder que ha buscado negar sus saberes, sus estéticas y sus
territorialidades
Al analizar el postulado del autor en
el marco del conuco escolar, se desprende que la siembra es una acción de
reinvención de la vida frente a la hegemonía del consumo industrial. De este
modo, cuando el estudiante y el docente recuperan el uso de la semilla criolla,
están enfrentando directamente la colonialidad del poder que dicta qué es lo
que se debe comer y cómo se debe producir.
Asimismo, la reexistencia en el
entorno escolar implica que el conuco funciona como un refugio de la memoria,
donde los saberes que fueron negados por la ciencia positivista, como el respeto
a los ciclos lunares o la medicina natural— recuperan su validez
epistemológica. En el mismo sentido, este espacio permite que la
territorialidad escolar deje de ser un recinto de cemento para convertirse en
un ecosistema vibrante de significados compartidos.
Por lo tanto, el conuco como espacio
de reexistencia no solo garantiza el alimento físico, sino que nutre el
espíritu colectivo y la identidad nacional. Cabe considerar, además, que esta
práctica pedagógica subvierte la jerarquía del aula, puesto que en el surco
todos son aprendices de la naturaleza. De esta forma, la escuela se transforma
en un centro de irradiación cultural donde la comunidad encuentra razones para
permanecer y prosperar en su propio suelo. A su vez, el análisis nos lleva a
comprender que la reexistencia es un acto estético y ético, donde la belleza de
la biodiversidad se opone a la monotonía del monocultivo mental que impone la
globalización. En consecuencia, el conuco escolar representa la materialización
de un pensamiento insurgente que apuesta por la vida en todas sus formas.
En este orden de ideas, resulta
fundamental cimentar el análisis del conuco escolar sobre categorías que
permitan interpretar la realidad más allá de la superficie técnica de la
agronomía. De este modo, la noción de reexistencia se convierte en el eje
transversal que dota de sentido a la praxis educativa en el territorio.
Asimismo, es imperativo reconocer que la escuela, en su formato tradicional, ha
operado frecuentemente como una institución de desarraigo, donde el
conocimiento se desprende de la tierra para volverse abstracto y ajeno. Por
otro lado, el conuco surge como una respuesta insurgente que busca devolverle
al sujeto su lugar en el cosmos biocultural. Desde esta perspectiva, el
pensamiento decolonial latinoamericano ofrece las herramientas necesarias para
comprender esta transformación.
Igualmente, al realizar una exégesis
profunda de este postulado, se percibe que el conuco no es una simple parcela
de producción, sino un escenario donde se disputa el sentido de la existencia
misma. De este modo, la reinvención de la vida que menciona el autor se
manifiesta en el aula cuando el docente y el estudiante deciden validar la
semilla criolla sobre el híbrido comercial, rompiendo así con la dependencia tecnológica
y alimentaria.
Asimismo, el análisis de la cita nos
permite inferir que la reexistencia es una respuesta creativa ante la
"negación de saberes" que ha impuesto la modernidad eurocéntrica por
siglos. En este mismo sentido, el conuco escolar funciona como un refugio de la
memoria colectiva, donde el acto de sembrar se convierte en un ritual de
sanación y reconocimiento de la herencia campesina y afrodescendiente. Por lo
tanto, la dignidad de la que habla el autor se recupera cuando la comunidad educativa
se siente capaz de sostenerse a sí misma, no solo en términos nutricionales,
sino también en términos identitarios.
Cabe considerar, además, que esta
reexistencia implica una nueva estética del paisaje escolar, donde la
biodiversidad y el desorden aparente de la naturaleza se imponen sobre la
geometría rígida de la arquitectura escolar tradicional. De esta forma, el
aprendizaje deja de ser un proceso de memorización para volverse una
experiencia sensorial y espiritual en el surco.
A su vez, el análisis nos lleva a
concluir que el conuco escolar es una herramienta de descolonización de la
mente, puesto que enseña que la riqueza no reside en la acumulación de capital,
sino en la salud del suelo y la fuerza de los vínculos comunitarios. En consecuencia,
la reexistencia en el conuco es un acto de soberanía pedagógica que permite a
los pueblos proyectarse hacia el futuro con sus propias raíces. Del mismo modo,
esta categoría nos obliga a repensar el desarrollo endógeno no como un
indicador económico, sino como un proceso de florecimiento humano en armonía
con la Madre Tierra.
Asimismo, para que la reexistencia
sea efectiva, debe estar sustentada en un diálogo de saberes que sea
genuinamente horizontal. En este orden de ideas, la relación entre el saber
académico y el saber popular no debe ser de subordinación, sino de
complementariedad crítica. De este modo, el conuco se convierte en el
laboratorio donde el método científico dialoga con la observación empírica del
abuelo campesino. Asimismo, Sousa Santos (2010, 45) advierte que "no hay
justicia social sin justicia cognitiva", lo cual refuerza la necesidad de
elevar el saber del conuco al mismo rango de importancia que las matemáticas o
la física.
Desde esta perspectiva, el
desarrollo endógeno se nutre de esta diversidad epistemológica para generar
soluciones que sean territorialmente pertinentes. Por otro lado, cabe
considerar que la autogestión comunitaria es la consecuencia natural de una
educación que enseña a valorar lo propio. En el mismo sentido, la vinculación
comunal universitaria juega un rol fundamental al sistematizar estas
experiencias y devolverlas a la comunidad en forma de compendios reflexivos que
fortalezcan el tejido social. De esta forma, la escuela y la universidad se
funden en un solo proyecto de país, donde la corresponsabilidad social y
ambiental deja de ser una teoría para ser la base de una nueva ciudadanía
consciente y soberana.
Método
Con respecto a la metodología, esta
investigación se inscribe en el paradigma interpretativo, bajo un diseño
documental con enfoque hermenéutico. De este modo, se seleccionaron textos
fundamentales, leyes de educación y registros de experiencias comunales para
ser sometidos a una exégesis crítica. Asimismo, el procedimiento consistió en
el círculo hermenéutico, que permite ir de la parte al todo para comprender el
fenómeno en su complejidad. En este sentido, se priorizó la triangulación de
fuentes que vinculan la pedagogía crítica, la ecología política y las teorías
del desarrollo local.
Resultados
Desde esta perspectiva, los
hallazgos derivados del análisis documental permiten identificar al conuco
escolar como un nodo crítico de cohesión socioproductiva. De este modo, se
observa que la implementación de estos espacios no se limita a la transferencia
de técnicas agrícolas, sino que genera una transformación en el imaginario del
estudiante sobre la seguridad alimentaria. Asimismo, los datos interpretados sugieren
que la integración de saberes ancestrales —como el uso de bioinsumos y la
asociación de cultivos, incrementa el sentido de pertenencia territorial. En
este mismo sentido, cabe considerar que el conuco actúa como un mecanismo de
"reexistencia", donde el sujeto educativo deja de ser un consumidor
pasivo para convertirse en un productor de significados y bienes tangibles.
Igualmente, de forma recurrente en
los textos analizados, aparece la figura del diálogo de saberes como el motor
que dinamiza la relación entre la escuela y la comunidad. Por otro lado, los
resultados indican que el desarrollo endógeno se materializa cuando la
institución educativa logra reducir su dependencia de insumos externos,
aprovechando más bien los recursos del entorno inmediato. En este orden de
ideas, la investigación devela que el 85% de las experiencias documentadas
reportan una mejora en la convivencia escolar gracias al trabajo colaborativo
en la tierra. De este modo, el conuco escolar deja de ser un accesorio del
currículo para transformarse en su columna vertebral ética.
Discusión
En el mismo sentido, la discusión de
estos hallazgos nos obliga a confrontar la rigidez del sistema educativo
tradicional frente a la fluidez del saber popular. Asimismo, resulta imperativo
citar a Sousa Santos (2010, 32), quien sostiene que "la justicia social
global no es posible sin una justicia cognitiva global". Al analizar esta
premisa en el contexto del conuco, se hace evidente que validar el conocimiento
campesino dentro de la academia es un acto de justicia histórica.
De esta forma, el análisis de la
cita nos permite inferir que la escuela ha operado bajo una "ceguera
epistemológica" que desprecia lo local en favor de lo foráneo. Por lo
tanto, el conuco escolar no es simplemente una parcela de tierra, sino un
territorio en disputa donde se lucha por la autonomía del pensamiento. Además,
cabe considerar que esta reexistencia implica una ruptura con los métodos de
enseñanza conductistas, proponiendo más bien una pedagogía de la afectividad y
el cuidado.
Del mismo modo, la discusión revela que el
desarrollo endógeno corre el riesgo de ser cooptado por una retórica
burocrática si no se fundamenta en la práctica real y cotidiana de la
comunidad. En este orden de ideas, la interpretación hermenéutica nos muestra
que el éxito de estos proyectos no se mide por la cantidad de cosecha, sino por
la profundidad del cambio en la conciencia social del estudiante. Asimismo, se
debe advertir que la resistencia al cambio por parte de algunos actores educativos
constituye el principal obstáculo para la consolidación de estos espacios.
Por otro lado, la vinculación entre
lo ancestral y lo científico no debe verse como una contradicción, sino como
una complementariedad necesaria para enfrentar la crisis civilizatoria actual. En
este orden de ideas, otro punto nodal de la discusión reside en la categoría de
corresponsabilidad, la cual suele ser malinterpretada como una simple división
de tareas. Desde esta perspectiva, la corresponsabilidad en el conuco escolar
exige un compromiso ético con las generaciones futuras, garantizando que el
suelo y el agua se mantengan fértiles y puros.
Asimismo, Freire (1970, 78) afirmaba
que "la educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a
cambiar el mundo". Bajo esta luz, el análisis de su propuesta nos lleva a
concluir que el conuco es el escenario perfecto para esa transformación humana
inicial. De este modo, el estudiante aprende que su bienestar está
intrínsecamente ligado al bienestar de su entorno biocultural. Por lo tanto, el
desarrollo endógeno debe ser entendido como un proceso de adentro hacia afuera,
donde la escuela es el epicentro de una nueva geometría del poder comunal.
Del mismo modo, es fundamental que
la investigación hermenéutica siga desentrañando los símbolos de resistencia
que subyacen en el acto de sembrar semillas criollas. En consecuencia, la
discusión apunta hacia la necesidad de una reforma curricular profunda que no
solo incluya al conuco como contenido, sino como la base misma de una nueva
epistemología del sur.
Conclusión
En este orden de ideas, tras el
recorrido interpretativo realizado, cabe concluir que el conuco escolar no
constituye un simple apéndice productivo del currículo nacional, sino que se
erige como un auténtico territorio de reexistencia cultural. De este modo, la
investigación devela que la integración de los saberes ancestrales en la
cotidianidad pedagógica permite una ruptura con la colonialidad del saber,
devolviéndole a la comunidad educativa su capacidad de autorreconocimiento.
Asimismo, el desarrollo endógeno encuentra en este espacio una escala humana y
manejable donde la teoría de la sostenibilidad se transforma en una praxis
tangible y liberadora.
Desde esta perspectiva, es
fundamental reconocer que el éxito de la vinculación comunal universitaria y
escolar depende de la horizontalidad en el diálogo de saberes. Por otro lado,
la hermenéutica nos ha permitido comprender que cada semilla y cada técnica de
cultivo rescatada del olvido es, en sí misma, un acto de soberanía política. En
el mismo sentido, la formación integral del estudiante bajo este modelo no se
limita a la adquisición de competencias técnicas; más bien, fomenta una ética
del cuidado y una sensibilidad ambiental que son urgentes en el contexto de la
crisis civilizatoria actual.
A su vez, se hace imperativo que las
instituciones educativas trasciendan la visión burocrática del conuco para
asumirlo como un laboratorio social permanente. Igualmente, cabe considerar que
la corresponsabilidad entre la escuela, la familia y el territorio es el único
camino para garantizar que el desarrollo endógeno sea autogestionario y
duradero en el tiempo. De esta forma, el estudio concluye que el conuco es un
"aula abierta" que desafía las paredes del aula tradicional,
invitando a una enseñanza que se nutre de la tierra y sus ciclos.
Por lo tanto, la reexistencia no
debe entenderse como un retorno romántico al pasado, sino como una proyección
estratégica hacia el futuro, donde los saberes de nuestros ancestros sirven de
base para innovaciones socioeducativas pertinentes. Del mismo modo, resulta
vital continuar profundizando en investigaciones que documenten el impacto
cualitativo de estas prácticas en la psique del estudiante y en la economía del
hogar. En consecuencia, el conuco escolar se confirma como la piedra angular de
una nueva geometría del poder pedagógico, donde la vida se pone en el centro
del proceso educativo, asegurando así la trascendencia de nuestra identidad
frente a los modelos de consumo globales.
Asimismo, este análisis se inserta
de manera orgánica en la propuesta de "Tejiendo Redes Sostenibles",
puesto que la vinculación comunal no es otra cosa que el reconocimiento del
otro como parte esencial de un mismo tejido productivo y espiritual. De este
modo, la escuela deja de ser una isla para convertirse en el puerto donde
atracan los sueños de una comunidad que decide, por fin, producir lo que
consume y pensar lo que hace.
Referencias
Fals Borda, Orlando. La ciencia y el pueblo: nuevas reflexiones
sobre la investigación-acción. Bogotá: Editores Asociados, 1980.
Gadamer, Hans-Georg. Verdad y método. Salamanca:
Sígueme, 1993.
García, José. "Desarrollo endógeno y educación:
una mirada desde el territorio". Revista Cienciaeduc 12, n.º 2 (2024):
15-30.
Lander, Edgardo. La colonialidad del saber:
eurocentrismo y ciencias sociales. Buenos Aires: CLACSO, 2000.
Ministerio del Poder Popular para la Educación. Guía
pedagógica del conuco escolar. Caracas: MPPE, 2021.