Agricultura urbana y aprendizaje significativo: experiencia pedagógica con huertos escolares en Venezuela

 

Autora: Esp. Itaelena Blanco

Complejo Educativo Celina Acosta de Viana

Correo: itaelena.blanco29@gmail.com

Codigo ORCID:0009-0001-1361-2589

 

Como citar este artículo: Itaelena Blanco Agricultura urbana y aprendizaje significativo: experiencia pedagógica con huertos escolares en Venezuela” (2026), (1,16)

Recibido: 13/03/2026       Revisado: 18/03/2026        Aceptado: 27/03/2026

 

 

RESUMEN

 

En las últimas décadas, la agricultura urbana ha adquirido creciente relevancia como estrategia socioeducativa orientada al fortalecimiento de la conciencia ambiental, la seguridad alimentaria y el aprendizaje contextualizado en espacios urbanos. En el ámbito educativo, los huertos escolares se han consolidado como escenarios pedagógicos que permiten integrar saberes científicos, ecológicos y comunitarios mediante experiencias prácticas. En este contexto, el presente estudio tiene como propósito analizar la relación entre la agricultura urbana y el aprendizaje significativo en experiencias pedagógicas desarrolladas mediante huertos escolares en Venezuela. La investigación se desarrolló bajo un enfoque documental hermenéutico inscrito en el paradigma interpretativo, a través del análisis reflexivo de textos académicos, investigaciones educativas y documentos especializados relacionados con agricultura urbana, educación ambiental y aprendizaje significativo. Los resultados evidencian que los huertos escolares constituyen espacios de mediación pedagógica donde convergen la experiencia directa, la participación comunitaria y la contextualización del conocimiento. Asimismo, el análisis revela que la agricultura urbana facilita procesos educativos integrales al promover la observación, la experimentación y la reflexión crítica sobre la relación sociedad-naturaleza. Se concluye que la incorporación de huertos escolares en contextos educativos urbanos favorece el desarrollo de aprendizajes significativos y contribuye al fortalecimiento de prácticas pedagógicas vinculadas con la sostenibilidad, la participación comunitaria y la educación ambiental.

Palabras clave: agricultura urbana, huertos escolares, aprendizaje significativo, educación ambiental, pedagogía comunitaria.

Reseña Biográfica: Licenciada en educación inicial. Esp. En educación inicial. Empecé a trabajar: En el 2005 en el Celina Acosta de Viana. En la actualidad sigo laborando como Docente de aula de preescolar.

 

 

Urban agriculture and meaningful learning: a pedagogical experience with school gardens in Venezuela

 

Author: Itaelena Blanco, Specialist

Celina Acosta de Viana Educational Complex

Email: itaelena.blanco29@gmail.com

ORCID: 0009-0001-1361-2589

 

How to cite this article: Itaelena Blanco, "Urban agriculture and meaningful learning: a pedagogical experience with school gardens in Venezuela" (2026), (1,16).

Received: 13/03/2026        Revised: 18/03/2026         Accepted: 27/03/2026

 

ABSTRACT

 

In recent decades, urban agriculture has gained increasing relevance as a socio-educational strategy aimed at strengthening environmental awareness, food security, and contextualized learning in urban spaces. In the educational field, school gardens have become established as pedagogical settings that allow for the integration of scientific, ecological, and community knowledge through practical experiences. In this context, this study aims to analyze the relationship between urban agriculture and meaningful learning in pedagogical experiences developed through school gardens in Venezuela. The research was conducted using a hermeneutic documentary approach within the interpretive paradigm, through the reflective analysis of academic texts, educational research, and specialized documents related to urban agriculture, environmental education, and meaningful learning. The results demonstrate that school gardens constitute spaces for pedagogical mediation where direct experience, community participation, and the contextualization of knowledge converge. Furthermore, the analysis reveals that urban agriculture facilitates comprehensive educational processes by promoting observation, experimentation, and critical reflection on the relationship between society and nature. It is concluded that the incorporation of school gardens in urban educational contexts fosters the development of meaningful learning and contributes to strengthening pedagogical practices linked to sustainability, community participation, and environmental education.

Keywords: urban agriculture, school gardens, meaningful learning, environmental education, community pedagogy.

Biographical Note: Bachelor's degree in Early Childhood Education. Specialist in Early Childhood Education. I began working in 2005 at the Celina Acosta de Viana School. I currently continue working as a preschool classroom teacher.

 

 

Introducción

 

En las últimas décadas, las transformaciones sociales, ambientales y educativas han impulsado la búsqueda de estrategias pedagógicas capaces de articular el aprendizaje escolar con las realidades cotidianas de los estudiantes. En este contexto, la educación contemporánea enfrenta el desafío de promover procesos formativos que no se limiten a la transmisión de contenidos teóricos, sino que faciliten experiencias significativas de aprendizaje vinculadas con el entorno social y natural. Dentro de este escenario, la agricultura urbana ha adquirido creciente relevancia como práctica social orientada a fortalecer la seguridad alimentaria, la sostenibilidad ambiental y la participación comunitaria en espacios urbanos. “Diversos estudios señalan que la agricultura urbana permite recuperar prácticas de cultivo en contextos citadinos, favoreciendo procesos de producción alimentaria a pequeña escala y generando espacios de interacción social en las comunidades” (FAO 2013, 45).

En el ámbito educativo, estas iniciativas han dado lugar al desarrollo de huertos escolares como estrategias pedagógicas que integran el aprendizaje científico con la experiencia práctica. Los huertos escolares constituyen espacios donde los estudiantes participan en actividades relacionadas con la siembra, el cuidado de las plantas y la observación de los procesos naturales, lo que permite vincular los contenidos académicos con experiencias concretas de aprendizaje.  Por su parte, Blair (2009, 32) sostiene que “los huertos escolares representan entornos educativos que promueven el aprendizaje activo, ya que permiten a los estudiantes comprender conceptos científicos mediante la experimentación y la interacción directa con la naturaleza”. En este sentido, la experiencia agrícola dentro de la escuela facilita la construcción de conocimientos contextualizados y fomenta el desarrollo de actitudes responsables hacia el medio ambiente.

Asimismo, el enfoque pedagógico basado en huertos escolares se relaciona estrechamente con la teoría del aprendizaje significativo desarrollada por Ausubel (1976). Este autor plantea que el aprendizaje se produce de manera significativa cuando los nuevos conocimientos logran establecer conexiones con los saberes previos del estudiante. Desde esta perspectiva, las experiencias prácticas relacionadas con la agricultura urbana pueden favorecer procesos de aprendizaje más profundos, al permitir que los estudiantes relacionen los contenidos científicos con situaciones concretas de su entorno.

En el caso venezolano, la implementación de huertos escolares adquiere especial importancia debido a las condiciones sociales y educativas que demandan estrategias pedagógicas orientadas a fortalecer la educación ambiental, la participación comunitaria y la valoración del entorno natural. La agricultura urbana dentro del contexto escolar permite promover procesos educativos que integran conocimientos científicos, prácticas culturales y experiencias comunitarias.

Desde esta perspectiva, los huertos escolares no deben entenderse únicamente como espacios destinados a la producción de alimentos. En realidad, constituyen escenarios pedagógicos donde se articulan múltiples dimensiones del aprendizaje, incluyendo la comprensión de los procesos ecológicos, la construcción de valores ambientales y el desarrollo de habilidades relacionadas con la observación, la experimentación y el trabajo colaborativo. A partir de estas consideraciones surge la siguiente pregunta de investigación: ¿De qué manera la agricultura urbana, desarrollada mediante huertos escolares, contribuye al fortalecimiento del aprendizaje significativo en contextos educativos urbanos?

En correspondencia con esta interrogante, el objetivo del estudio consiste en analizar, desde una perspectiva documental hermenéutica, la relación entre la agricultura urbana y el aprendizaje significativo en experiencias pedagógicas desarrolladas a través de huertos escolares en Venezuela.

 

Desarrollo

 

Agricultura urbana y huertos escolares como espacios pedagógicos

 

La agricultura urbana ha adquirido creciente relevancia en los estudios educativos y socioambientales, especialmente en contextos donde se busca fortalecer la relación entre aprendizaje, sostenibilidad y participación comunitaria. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, “la agricultura urbana se refiere al cultivo de alimentos dentro o en los alrededores de las ciudades mediante prácticas que integran producción, educación y participación social” (FAO 2013, 45).

Desde una perspectiva educativa, esta definición permite interpretar que la agricultura urbana no debe comprenderse únicamente como una actividad productiva. En realidad, constituye un proceso social y pedagógico que permite generar experiencias formativas vinculadas con el entorno natural y cultural de los estudiantes. En el contexto escolar, los huertos educativos representan una expresión concreta de esta práctica, al permitir que el aprendizaje se construya a partir de la interacción directa con los procesos naturales. En el mismo sentido, Blair (2009, 66) sostiene que los “huertos escolares constituyen entornos de aprendizaje donde los estudiantes desarrollan conocimientos científicos, habilidades sociales y actitudes ambientales mediante experiencias prácticas relacionadas con la producción de alimentos”. Desde una interpretación hermenéutica, este planteamiento permite comprender que el huerto escolar funciona como un espacio pedagógico interdisciplinario. En él se integran diversas áreas del conocimiento, incluyendo ciencias naturales, educación ambiental, nutrición y cultura comunitaria. Además, las actividades desarrolladas en el huerto permiten que los estudiantes comprendan fenómenos ecológicos a partir de la observación directa y la experimentación.

Asimismo, el huerto escolar transforma la relación tradicional entre teoría y práctica en el proceso educativo. En lugar de recibir información de manera pasiva, los estudiantes participan activamente en el cultivo de plantas, en la observación del crecimiento vegetal y en el cuidado del suelo. Estas experiencias generan un aprendizaje contextualizado que facilita la comprensión de conceptos científicos complejos.

De esta forma, la agricultura urbana dentro de la escuela se convierte en un escenario donde el conocimiento se construye a partir de la experiencia y la interacción con el entorno natural. El proceso educativo adquiere entonces una dimensión vivencial que favorece la participación, la reflexión y la construcción colectiva del conocimiento.

 

Aprendizaje significativo en contextos educativos ambientales

 

El concepto de aprendizaje significativo constituye uno de los pilares teóricos más relevantes para comprender la relación entre educación y experiencia. Ausubel (1976, 78) desarrolló “esta teoría al señalar que el aprendizaje ocurre de manera significativa cuando la nueva información se relaciona con los conocimientos previos del estudiante”. Desde esta perspectiva, el proceso educativo debe favorecer la construcción de conexiones entre los contenidos académicos y la experiencia cotidiana del estudiante. Cuando estas conexiones se establecen, el conocimiento adquiere mayor sentido y se integra de manera más profunda en la estructura cognitiva del aprendiz. Interpretado hermenéuticamente, el aprendizaje significativo implica comprender el conocimiento como un proceso de construcción activa y contextualizada. El estudiante no se limita a memorizar información, sino que interpreta y reorganiza los nuevos contenidos a partir de su experiencia personal y social.

En el caso de los huertos escolares, este proceso adquiere una dimensión particularmente relevante. Las actividades relacionadas con la siembra, el cuidado de las plantas y la observación de los ciclos naturales permiten que los estudiantes relacionen los contenidos científicos con experiencias concretas. En este sentido, el huerto escolar funciona como un mediador pedagógico que facilita la comprensión de conceptos relacionados con biología, ecología y sostenibilidad. Los estudiantes observan cómo germinan las semillas, comprenden las condiciones necesarias para el crecimiento de las plantas y reflexionan sobre la importancia del agua, la luz solar y el suelo en los procesos ecológicos. Además, la experiencia agrícola permite desarrollar habilidades cognitivas relacionadas con la observación, la experimentación y la resolución de problemas. Estas habilidades contribuyen a fortalecer procesos de pensamiento crítico y comprensión científica en los estudiantes.

De esta manera, el aprendizaje significativo se fortalece cuando los contenidos educativos se relacionan con experiencias prácticas y con el contexto sociocultural del estudiante. En el caso de la agricultura urbana, el huerto escolar permite integrar conocimiento científico, experiencia ambiental y participación comunitaria en un mismo proceso educativo.

 

Educación ambiental y formación para la sostenibilidad

 

La educación ambiental constituye otro elemento fundamental para comprender el valor pedagógico de los huertos escolares. En las últimas décadas, diversos autores han señalado la necesidad de promover procesos educativos orientados hacia la construcción de sociedades sostenibles. Morin (2001, 56) plantea que “la educación contemporánea debe contribuir a desarrollar una comprensión compleja de la relación entre humanidad y naturaleza”. Desde esta perspectiva, los procesos educativos deben fomentar una conciencia ecológica que permita enfrentar los desafíos ambientales del mundo actual. La interpretación hermenéutica de este planteamiento permite comprender que la educación ambiental no se limita a la transmisión de conocimientos sobre el medio ambiente. En realidad, implica promover procesos formativos que transformen la manera en que las personas se relacionan con la naturaleza.

En este sentido, los huertos escolares representan espacios educativos donde los estudiantes pueden experimentar directamente los procesos naturales. Al participar en actividades de cultivo, los niños desarrollan una comprensión más profunda sobre los ciclos ecológicos, el cuidado del suelo y la importancia de la biodiversidad. Además, estas experiencias favorecen la construcción de valores relacionados con la responsabilidad ambiental y la sostenibilidad. Los estudiantes aprenden a cuidar las plantas, a valorar los recursos naturales y a comprender la importancia de producir alimentos de manera responsable.

Desde esta perspectiva, la agricultura urbana en el ámbito escolar se configura como una estrategia educativa que contribuye a fortalecer la educación ambiental y la formación para la sostenibilidad.

Integración entre escuela, comunidad y cultura alimentaria

 

Otro aspecto relevante identificado en los estudios sobre huertos escolares es su capacidad para fortalecer la relación entre la escuela y la comunidad. Diversos proyectos educativos han demostrado que la agricultura urbana puede convertirse en un espacio de participación comunitaria donde estudiantes, docentes y familias colaboran en procesos de aprendizaje colectivo. Freire (1970, 23) plantea que “la educación debe construirse a partir del diálogo entre la escuela y la comunidad, reconociendo los saberes populares y las experiencias culturales de las personas”. Interpretado desde una perspectiva hermenéutica, este planteamiento sugiere que el conocimiento no se produce exclusivamente en los espacios académicos. Por el contrario, también emerge de las prácticas culturales y de las experiencias cotidianas de las comunidades.

En el caso de los huertos escolares, esta relación se manifiesta cuando las familias participan en actividades de siembra, aportan conocimientos sobre agricultura tradicional o colaboran en el mantenimiento del huerto. Estas dinámicas permiten integrar saberes comunitarios con conocimientos científicos, generando procesos educativos más inclusivos y participativos. Asimismo, los huertos escolares favorecen el aprendizaje sobre la cultura alimentaria y la importancia de una alimentación saludable. Los estudiantes comprenden el origen de los alimentos y reflexionan sobre las prácticas agrícolas que permiten producirlos. En consecuencia, la agricultura urbana dentro de la escuela no solo contribuye al aprendizaje académico, sino que también fortalece la participación comunitaria y la valoración de las prácticas culturales relacionadas con la producción de alimentos.

 

Metodología

 

La presente investigación se desarrolló bajo un enfoque documental hermenéutico, inscrito en el paradigma interpretativo de las ciencias sociales. Este enfoque se orienta hacia la comprensión e interpretación de los significados presentes en los textos académicos, permitiendo analizar cómo diferentes autores conceptualizan la relación entre agricultura urbana, educación ambiental y aprendizaje significativo. La investigación documental hermenéutica se fundamentó en el análisis crítico de fuentes teóricas, con el propósito de interpretar las ideas, conceptos y categorías presentes en los documentos estudiados. Desde esta perspectiva, el conocimiento se construyó mediante un proceso reflexivo de lectura, interpretación y diálogo entre textos.

Para el desarrollo del estudio se seleccionaron artículos científicos, libros académicos, informes institucionales y documentos especializados relacionados con agricultura urbana, huertos escolares y aprendizaje significativo. Los criterios de selección incluyeron pertinencia temática, relevancia académica y contribución conceptual al campo de la educación ambiental.

El procedimiento de análisis se realizó mediante tres fases principales:  Fase de exploración documental, en la cual se identificaron las fuentes académicas relevantes para el estudio. Fase de interpretación hermenéutica, orientada a analizar los conceptos y planteamientos teóricos presentes en los textos. Fase de integración conceptual, en la cual se establecieron relaciones entre las categorías analizadas y el problema de investigación. Este proceso permitió comprender cómo los diferentes enfoques teóricos interpretan el papel de los huertos escolares en la construcción de aprendizajes significativos y en el fortalecimiento de la educación ambiental.

 

Resultados

El análisis documental hermenéutico permitió identificar diversas categorías interpretativas que evidencian la relación entre agricultura urbana y aprendizaje significativo en contextos escolares. Para ello se analizaron principalmente los aportes de Ausubel (1976), Blair (2009), FAO (2013; 2018), Davis et al. (2009), Parmer et al. (2009) y estudios recientes sobre educación ambiental y huertos escolares. A partir de la interpretación de estas fuentes emergieron tres hallazgos centrales.

Huertos escolares como espacios de aprendizaje experiencial: Uno de los hallazgos más relevantes del análisis teórico se relaciona con el carácter experiencial del aprendizaje que se genera en los huertos escolares. La FAO (2013) sostiene que el aprendizaje en el huerto permite vincular acción y comprensión, ya que el estudiante aprende mediante la experiencia directa al relacionar la práctica agrícola con la reflexión conceptual.  Desde una lectura hermenéutica, esta idea permite interpretar que el huerto escolar transforma el modo en que se construye el conocimiento dentro del aula. En lugar de limitarse a la transmisión abstracta de contenidos, el aprendizaje se desarrolla mediante la interacción con el entorno natural. El estudiante observa, experimenta y reflexiona sobre los procesos biológicos y ecológicos que ocurren en el cultivo de plantas.

Este proceso se articula con la teoría del aprendizaje significativo propuesta por Ausubel, quien plantea que el conocimiento adquiere mayor sentido cuando los nuevos contenidos se relacionan con experiencias previas del estudiante. Bajo esta perspectiva, el huerto escolar actúa como un mediador pedagógico que conecta la experiencia cotidiana con el conocimiento científico. En consecuencia, el análisis hermenéutico sugiere que los huertos escolares no deben entenderse únicamente como espacios productivos, sino como ambientes pedagógicos donde el aprendizaje se construye mediante la experimentación, la observación y la participación activa de los estudiantes.

Integración de saberes científicos y comunitarios: Un segundo hallazgo surge del análisis de estudios sobre educación ambiental y agricultura urbana. Blair (2009, 45) sostiene que “los huertos escolares favorecen la comprensión de conceptos académicos a partir de experiencias prácticas con la naturaleza, al tiempo que promueven valores sociales y ambientales en los estudiantes”.  Desde una perspectiva hermenéutica, este planteamiento permite interpretar que el huerto escolar constituye un espacio donde convergen múltiples formas de conocimiento. En él se integran saberes científicos relacionados con la biología, la ecología y la nutrición, junto con conocimientos tradicionales vinculados con prácticas agrícolas comunitarias.

Este diálogo entre saberes produce un proceso educativo interdisciplinario que trasciende los límites del currículo tradicional. Los estudiantes aprenden conceptos científicos mientras comprenden prácticas culturales relacionadas con el cultivo de alimentos, la conservación del suelo y el cuidado del entorno. Asimismo, este proceso fomenta la participación de la comunidad educativa, incluyendo docentes, familias y representantes, quienes aportan conocimientos empíricos sobre la agricultura y la producción de alimentos. De esta manera, el huerto escolar se convierte en un espacio donde el conocimiento académico dialoga con la experiencia comunitaria.

Desarrollo de conciencia ambiental y responsabilidad ecológica: El tercer hallazgo se relaciona con la formación de valores ambientales en los estudiantes. Diversos estudios señalan que los huertos escolares fortalecen la conciencia ecológica y promueven actitudes responsables hacia el medio ambiente.  La interpretación hermenéutica de estos planteamientos permite comprender que la experiencia de cultivar plantas genera una relación directa entre el estudiante y la naturaleza. Al participar en procesos de siembra, cuidado y cosecha, los estudiantes comprenden de manera concreta los ciclos naturales y la importancia de preservar los recursos ambientales.

Este proceso favorece la construcción de una ética ambiental basada en la responsabilidad y el respeto hacia el entorno natural. Además, los estudiantes desarrollan una comprensión más profunda sobre el origen de los alimentos y sobre la importancia de prácticas agrícolas sostenibles. En este sentido, el huerto escolar se configura como un espacio formativo donde se articulan conocimientos científicos, valores ambientales y experiencias comunitarias.

Discusión

Los resultados obtenidos a partir del análisis documental permiten afirmar que la agricultura urbana, desarrollada mediante huertos escolares, constituye una estrategia pedagógica con un importante potencial para fortalecer los procesos de aprendizaje significativo en contextos educativos. En primer lugar, los hallazgos del estudio confirman los planteamientos teóricos de Ausubel (1976) sobre la importancia de relacionar el conocimiento académico con las experiencias previas de los estudiantes. El aprendizaje significativo ocurre cuando los nuevos contenidos logran integrarse en la estructura cognitiva del estudiante mediante conexiones con su experiencia cotidiana. En este sentido, las actividades desarrolladas en los huertos escolares permiten que los estudiantes comprendan conceptos científicos a partir de la observación directa de los procesos naturales.

Asimismo, los aportes de Blair (2009) coinciden con los resultados de este estudio al señalar que los huertos escolares favorecen el aprendizaje activo y la participación estudiantil en procesos educativos relacionados con la naturaleza. La práctica agrícola dentro del entorno escolar genera oportunidades para que los estudiantes experimenten, observen y reflexionen sobre fenómenos ecológicos que, de otra manera, podrían resultar abstractos en el aula.

Por otro lado, los planteamientos de la FAO (2013) destacan que los huertos escolares permiten integrar diversas dimensiones del aprendizaje, incluyendo conocimientos científicos, habilidades prácticas y valores ambientales. Desde esta perspectiva, el huerto escolar se configura como un espacio pedagógico interdisciplinario donde se articulan saberes provenientes de diferentes áreas del conocimiento.

Además, el análisis hermenéutico desarrollado en este estudio permite interpretar que los huertos escolares no solo contribuyen al aprendizaje conceptual, sino que también favorecen la construcción de valores relacionados con la sostenibilidad y la responsabilidad ambiental. Al participar en actividades de siembra y cultivo, los estudiantes desarrollan una relación más cercana con la naturaleza, lo cual fortalece su comprensión sobre la importancia del cuidado del entorno.

En el mismo sentido, los resultados sugieren que la agricultura urbana puede contribuir al fortalecimiento de la relación entre la escuela y la comunidad. La implementación de huertos escolares suele implicar la participación de docentes, estudiantes y familias, generando dinámicas de aprendizaje colaborativo que enriquecen el proceso educativo. Este aspecto coincide con los planteamientos de Freire (1970), quien sostiene que la educación debe construirse mediante procesos de diálogo entre la escuela y la comunidad. Sin embargo, el análisis también permite identificar algunos desafíos asociados con la implementación de proyectos de agricultura urbana en contextos escolares. Entre estos desafíos se encuentran la disponibilidad limitada de espacios físicos en algunas instituciones educativas, la necesidad de formación docente en educación agroecológica y la sostenibilidad a largo plazo de los proyectos de huertos escolares.

A pesar de estas limitaciones, la evidencia teórica analizada sugiere que los huertos escolares representan una estrategia pedagógica innovadora que puede contribuir a transformar las prácticas educativas tradicionales. Al integrar experiencia, conocimiento científico y participación comunitaria, la agricultura urbana ofrece oportunidades para construir procesos de aprendizaje más contextualizados, participativos y significativos para los estudiantes.

 

Conclusiones

El estudio permitió comprender que la agricultura urbana, desarrollada mediante huertos escolares, constituye una estrategia pedagógica con un alto potencial para promover procesos de aprendizaje significativo en contextos educativos urbanos. En primer lugar, el análisis hermenéutico de las fuentes teóricas evidenció que los huertos escolares funcionan como espacios educativos donde los estudiantes pueden interactuar directamente con la naturaleza. Esta interacción favorece la comprensión de los procesos ecológicos, biológicos y productivos relacionados con el cultivo de alimentos. Desde esta perspectiva, el aprendizaje se construye mediante la experiencia directa, lo cual facilita la apropiación significativa de los contenidos académicos.

En segundo lugar, se identificó que la agricultura urbana contribuye al fortalecimiento de la educación ambiental dentro del ámbito escolar. La participación en actividades de siembra y cultivo permite que los estudiantes desarrollen una comprensión más profunda sobre la relación entre sociedad y naturaleza. Asimismo, estas experiencias favorecen la construcción de valores relacionados con la sostenibilidad, el cuidado del entorno y la responsabilidad ecológica. Igualmente, el estudio evidenció que los huertos escolares promueven la integración de saberes científicos y comunitarios. En estos espacios se articulan conocimientos académicos con prácticas culturales relacionadas con la producción de alimentos, lo cual favorece procesos educativos interdisciplinarios y contextualizados.

Por otro lado, se observó que los proyectos de agricultura urbana fortalecen la participación comunitaria dentro del proceso educativo. La implementación de huertos escolares suele involucrar a estudiantes, docentes, familias y representantes, generando dinámicas de aprendizaje colaborativo que fortalecen los vínculos entre escuela y comunidad. Desde esta perspectiva, la agricultura urbana puede ser entendida como una estrategia pedagógica que contribuye a la formación integral de los estudiantes, al articular dimensiones cognitivas, sociales y ambientales del aprendizaje.

Finalmente, se considera fundamental que los sistemas educativos promuevan la incorporación de proyectos de huertos escolares dentro de sus programas pedagógicos. Estas iniciativas no solo favorecen el aprendizaje significativo, sino que también contribuyen a la construcción de una educación ambiental crítica orientada hacia la sostenibilidad y la participación comunitaria. En consecuencia, futuras investigaciones podrían profundizar en el análisis de experiencias pedagógicas concretas relacionadas con la agricultura urbana en contextos educativos venezolanos, con el propósito de comprender con mayor detalle su impacto en los procesos de aprendizaje, la formación ambiental y el desarrollo comunitario.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Referencias

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