
La Función Liderazgo en la Universidad
Transcompleja: Una Aproximación desde la Teoría de Sistemas Sociales de Niklas
Luhmann y la Gobernanza Adaptativa. El caso de las Universidades Públicas
Venezolanas.
Autor: MSc. José Lisandro Cordero
Universidad
Nacional Experimental Simón Rodríguez Núcleo Apure
Correo
electrónico: corderojoseseijas@gmail.com
Código
Orcid: 0009-0001-4159-842X
Como citar este artículo: José Lisandro Cordero “La Función
liderazgo en la universidad transcompleja: una
aproximación desde la teoría de sistemas sociales de niklas
luhmann y la gobernanza adaptativa. El caso de las
universidades públicas venezolanas” (2026), (1,20)
Recibido: 12/12/2025 Revisado: 17/12/2025 Aceptado: 20/12/2025
RESUMEN
Este artículo abordó el problema
teórico-práctico de cómo conceptualizar y estudiar el liderazgo en
universidades sometidas a una transcomplejidad extrema. El objetivo del estudio
fue analizar la función Liderazgo en la Universidad Transcompleja: Una
Aproximación desde la Teoría de Sistemas Sociales de Niklas Luhmann y la
Gobernanza Adaptativa. El caso de las Universidades Públicas Venezolanas. La
metodología adoptó un diseño teórico-empírico de tipo estudio de caso múltiple,
combinando un análisis teórico-crítico de los conceptos luhmannianos con un
análisis cualitativo de datos empíricos recolectados mediante entrevistas
semiestructuradas (n=18) a actores clave (autoridades universitarias,
académicos, estudiantes) y revisión documental en dos universidades públicas
venezolanas seleccionadas por su exposición a diferentes niveles de presión
externa. Los resultados identificaron tres mecanismos a través de los cuales se
produce la función liderazgo en este contexto: 1) la estructuración de redes de
comunicación; 2) la producción de decisiones bajo condiciones de alta
contingencia; y 3) la generación de acoplamientos estructurales temporales con
el entorno (Estado, comunidad) que permiten la supervivencia institucional. El
análisis evidenció que, en contextos de hiper-complejidad, la gerencia
universitaria efectiva no reside en el control jerárquico, sino en el diseño de
espacios de acoplamiento que faciliten la emergencia de liderazgos distribuidos
y la adaptación continua. Las conclusiones señalan que el marco luhmanniano,
complementado con la gobernanza adaptativa, ofrece una lente poderosa para
desmitificar el liderazgo heroico y redirigir la atención hacia las condiciones
sistémicas y comunicativas que posibilitan la acción colectiva en
organizaciones de conocimiento en estado crítico.
Palabras
clave:
Liderazgo emergente; Teoría de sistemas sociales; Luhmann; Gobernanza
adaptativa; Universidad transcompleja; Complejidad organizacional; Venezuela.
Reseña
Biográfica: San Fernando de Apure, 1984, es Licenciado en
Educación Mención: Docencia en Agropecuaria de la Universidad Nacional
Experimental Simón Rodríguez, Maestría en Gerencia y Planificación
Institucional de la UNELLEZ Vicerrectorado Apure, actualmente realizando el
Doctorado en Ciencias Administrativas de la Universidad Nacional Experimental
Simón Rodríguez, actualmente laborando como personal administrativo en la
Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez Núcleo Apure.
The Leadership Function in the Transcomplex
University: An Approach from Niklas Luhmann's Social Systems Theory and Adaptive Governance. The Case of Venezuelan Public Universities.
Author: MSc. José Lisandro Cordero
National Experimental University Simón
Rodríguez, Apure Campus
Email:
corderojoseseijas@gmail.com
ORCID ID:
0009-0001-4159-842X
How to cite this article: José Lisandro Cordero, " The Leadership Function in the Transcomplex
University: An Approach from Niklas Luhmann's Social Systems Theory and Adaptive Governance. The Case of Venezuelan Public Universities." (2026), (1,20).
Received: 12/12/2025 Revised: 17/12/2025 Accepted: 20/12/2025
ABSTRACT
This article addresses the
theoretical and practical problem of how to conceptualize and study leadership
in universities subjected to extreme transcomplexity.
The objective of the study was to analyze the Leadership Function in the Transcomplex University: An Approach from Niklas Luhmann's Social Systems
Theory and Adaptive Governance. The case of Venezuelan Public
Universities. The methodology adopted a theoretical-empirical design of
multiple case studies, combining a theoretical-critical analysis of Luhmannian concepts with a qualitative analysis of
empirical data collected through semi-structured interviews (n=18) with key
stakeholders (university authorities, academics, and students) and a review of
documents at two Venezuelan public universities selected for their exposure to
different levels of external pressure. The results identified three mechanisms
through which the leadership function is produced in this context: 1) the
structuring of communication networks; 2) the production of decisions under highly
contingency conditions; and 3) the generation of temporary structural couplings
with the environment (State, community) that allow for institutional survival.
The analysis showed that, in contexts of hyper-complexity, effective university
management does not reside in hierarchical control, but rather in the design of
coupling spaces that facilitate the emergence of distributed leadership and
continuous adaptation. The findings indicate that the Luhmannian
framework, complemented by adaptive governance, offers a powerful lens for
demystifying heroic leadership and redirecting attention toward the systemic
and communicative conditions that enable collective action in knowledge
organizations in critical condition.
Keywords: Emergent leadership; Social systems theory; Luhmann; Adaptive governance; Transcomplex
university; Organizational complexity; Venezuela.
Biographical
Sketch: Born in San
Fernando de Apure in 1984, he holds a Bachelor's degree in Education with a
specialization in Agricultural Teaching from the Simón
Rodríguez National Experimental University, a Master's degree in Management and
Institutional Planning from UNELLEZ Apure Campus, and is currently pursuing a
Doctorate in Administrative Sciences at the Simón Rodríguez
National Experimental University. He currently works as an administrative staff
member at the Simón Rodríguez National Experimental
University, Apure Campus.
Introducción
El panorama de las universidades
públicas en América Latina, y particularmente en Venezuela, se ha convertido en
un laboratorio involuntario para el estudio de la gestión organizacional bajo
condiciones de transcomplejidad extrema.
La
noción de transcomplejidad, que supera el clásico acrónimo VUCA (volatilidad,
incertidumbre, complejidad, ambigüedad), alude aquí a un estado en el que las
dimensiones de crisis (financiera, política, social, humanitaria) no se suman,
sino que se interpenetran y amplifican mutuamente, generando un entorno que desvía
los modelos de planificación y control racional-burocráticos (Morin, 2008, 12).
En este escenario, la pregunta
tradicional sobre qué deben hacer los líderes universitarios se revela
insuficiente, incluso contraproducente, pues presupone un nivel de
previsibilidad y capacidad de agencia individual que el contexto niega. Surge,
en cambio, una interrogante más fundamental y teóricamente densa: ¿cómo se
produce la función de liderazgo en un sistema social (la universidad) que debe
procesar una complejidad que supera su capacidad de absorción?
La importancia de este estudio
trasciende el caso venezolano. Las universidades en todo el mundo enfrentan
presiones crecientes de complejidad: “demandas de relevancia social,
digitalización acelerada, fragmentación de las disciplinas, financiación
volátil y conflictos de valores” (Barnett, 2011, 23). Por lo que, comprender
los mecanismos de emergencia del liderazgo en un contexto de estrés extremo
permite identificar principios de acción organizacional que pueden ser
resilientes en entornos menos críticos, pero igualmente complejos.
Desde una perspectiva teórica, el
debate sobre liderazgo en educación universitaria “ha estado dominado por
enfoques centrados en el agente (liderazgo transformacional, distributivo,
auténtico), heredados de la psicología organizacional y la gestión empresarial”
(Bolden, 2011, 54). Estos enfoques, útiles en contextos de estabilidad
relativa, tropiezan con dificultades explicativas cuando la agencia individual
se ve constreñida por fuerzas estructurales abrumadoras. Por ello, se requiere
un cambio de paradigma: desplazar el foco desde las cualidades o
comportamientos de los líderes hacia la función sistémica del liderazgo.
Los antecedentes teóricos
inmediatos de este trabajo se encuentran en dos vertientes. Por un lado, la
Teoría de los Sistemas Sociales de Niklas Luhmann (2005, 87), que ofrece un
aparato conceptual para analizar las organizaciones como sistemas autopoieticos
que mantienen su identidad a través de la producción comunicativa, reduciendo
la complejidad contingente del entorno. Por otro, la literatura sobre
gobernanza adaptativa (Armitage et al., 2009; Folke et al., 2005, 45),
originada en el estudio de sistemas socio-ecológicos, que enfatiza la capacidad
de los sistemas para aprender, experimentar y reconfigurarse en respuesta a
perturbaciones, en lugar de buscar un equilibrio estático. La articulación de
ambas perspectivas para el estudio de la universidad es un terreno aun
escasamente explorado. La pregunta de investigación que guía este trabajo es:
¿Cómo se produce y qué condiciones sistémicas y de gobernanza posibilitan la
emergencia de la función de liderazgo en una universidad pública caracterizada
por una transcomplejidad extrema, y qué revela su análisis sobre la naturaleza
de la acción directiva en organizaciones de conocimiento en contextos de
crisis?
El objetivo del artículo es, en
consecuencia, doble: 1) Desarrollar un marco conceptual integrador que permita
analizar el liderazgo como una función sistémica de reducción de complejidad,
utilizando las herramientas teóricas de Luhmann y los principios de la
gobernanza adaptativa. 2) Aplicar dicho marco al estudio empírico de dos
universidades públicas venezolanas, identificando los mecanismos comunicativos
y estructurales a través de los cuales dicha función se actualiza en la
práctica.
Desarrollo
La
Universidad como Sistema Social Autopoietico: La Perspectiva Luhmanniana
Luhmann propone una de las
teorías sociales más rigurosas y abstractas del siglo XX. Para Luhmann (1995,
23), “los sistemas sociales (como la ciencia, la economía, la política o la
educación) son sistemas autopoieticos que se reproducen a sí mismos a través de
la producción de sus propios elementos: las comunicaciones”. En tal
sentido, una comunicación no es un mero intercambio de información, sino un
evento que une tres selecciones: información, emisión y comprensión (o
no-comprensión). De este modo, el sistema universitario, en particular, es un
subsistema de la sociedad que se reproduce mediante comunicaciones que
tematizan la verdad (en la investigación) y la formación (en la docencia). Su
identidad (su autopoiesis) radica en esta circularidad operativa, no en un
propósito externo ni en la suma de sus miembros.
Este enfoque desplaza
radicalmente el objeto de estudio del liderazgo. Si el sistema es autopoietico,
no puede ser dirigido desde fuera en el sentido de un control cibernético
simple. La noción de instrucción u orden es, en sí misma, una comunicación que
debe ser procesada por el sistema. Por tanto, el liderazgo no puede ser una
variable independiente que influya en el sistema; más bien, “es una función que
emerge dentro del proceso comunicativo del sistema mismo cuando este enfrenta
perturbaciones” (Luhmann, 2005, 67). De este modo, el autor introduce el
concepto de acoplamiento estructural para describir cómo los sistemas
interactúan sin perder su autonomía. Un acoplamiento no es una relación de
causa-efecto, sino un contacto irritante que estimula la producción de sentido
en el sistema receptor. Desde esta perspectiva, el entorno (crisis económica,
cambios legales, presión social) no determina al sistema universitario, sino
que le ofrece una complejidad que él debe reducir mediante sus propias
operaciones comunicativas.
Aquí radica el primer núcleo
epistemológico de nuestro artículo: el liderazgo en la universidad debe
entenderse como la función sistémica de estructurar acoplamientos con la
complejidad del entorno, de modo que el sistema pueda seguir operando. Un
rector que emite un comunicado, un decano que reorganiza un instituto de investigación,
un estudiante que impulsa una movilización, son todos eventos comunicativos
que, en un momento de alta contingencia, pueden cumplir la función de reducción
de complejidad. No lo hacen por voluntad personal, sino porque su comunicación
logra acoplar de manera estable (aunque sea temporal) un subsistema (ej: la
investigación) con una irritación del entorno (ej: la falta de fondos),
generando una nueva estructura de expectativas que permite al sistema
continuar.
Esta reconceptualización es
radical. Desplaza el análisis desde la psicología del líder (sus rasgos,
estilos, motivaciones) hacia la topología de las redes de comunicación y la
lógica de la selección de sentido. “El líder no es la causa de la acción
organizacional, sino un punto nodal en una red de comunicaciones que, en un
momento dado, logra imponer una reducción de complejidad que es adoptada por el
sistema” (Luhmann, 2005, 78). Esta visión es incómoda para la literatura
tradicional, pero ofrece unas herramientas para analizar fenómenos de liderazgo
en contextos donde la agencia individual es mínima (como en la burocracia o en
la crisis total), y donde lo que importa es la estructura de las posibilidades
comunicativas.
Gobernanza
Adaptativa: Aprendizaje y Resiliencia en Sistemas Socio-Técnicos
La teoría de la gobernanza
adaptativa surge del estudio “de los sistemas socio-ecológicos (SSE) para
explicar cómo las comunidades humanas gestionan recursos comunes bajo
incertidumbre” (Ostrom, 1990; Folke et al., 2005, 67). Su tesis central es que
los sistemas sociales complejos no pueden ser gestionados mediante planes
rígidos basados en un conocimiento perfecto. En su lugar, requieren procesos
iterativos de aprendizaje, experimentación y reconfiguración institucional. La
gobernanza adaptativa se define por características como: “la participación
plural de actores, la flexibilidad de las reglas, la existencia de espacios
seguros para el error y la experimentación, y la capacidad de monitoreo y
retroalimentación constante” (Armitage et al., 2009, 87).
Aplicada al ámbito universitario,
esta perspectiva desplaza el foco desde la planificación estratégica formal
hacia los procesos informales de adaptación y resiliencia. Una universidad no
es un sistema que implementa una estrategia, sino un ensamblaje de actores,
normas y artefactos que constantemente negocia su supervivencia y propósito. La
gobernanza no es un organigrama, sino el conjunto de procesos mediante los
cuales se toman decisiones, se distribuyen recursos y se construye significado
en un entorno cambiante. La adaptación no es un ajuste pasivo, sino un proceso
activo de aprendizaje institucional y, a veces, de transformación (Pahl-Wostl,
2009, 54).
La conexión con Luhmann es fértil
pero no obvia. Por cuanto enfatiza la autopoiesis y la clausura operativa del
sistema (la universidad solo puede comunicar en su propio código, el de la
verdad/la formación), mientras que la gobernanza adaptativa enfatiza la
interacción y el aprendizaje con el entorno. Esta tensión es productiva, se
puede reinterpretar la adaptación, , no como un ajuste al entorno, sino como
una reestructuración de los acoplamientos estructurales internos del sistema en
respuesta a perturbaciones.
Es decir, el sistema no aprende
del entorno, sino que procesa las irritaciones del entorno mediante operaciones
comunicativas internas, y en ese procesamiento puede emerger una nueva
estructura (un nuevo acoplamiento) que, retrospectivamente, llamamos
adaptación. La gobernanza adaptativa, entonces, puede entenderse como el
conjunto de prácticas y disposiciones que facilitan la emergencia de
acoplamientos estructurales flexibles y temporales dentro del sistema
universitario.
El
Liderazgo como Función de Acoplamiento en la Transcomplejidad
La integración de ambos marcos
permite proponer una epistemología del liderazgo para la universidad
transcompleja:
Premisa Sistémica: La universidad
es un sistema autopoietico cuyo elemento básico es la comunicación. No tiene un
propósito externo (ej: servir a la sociedad), sino que se reproduce por su
propia lógica operativa (verdad/formación).
Premisa de Complejidad: El
entorno (la "sociedad") es radicalmente complejo y contingente. La
transcomplejidad es el estado en el que esta contingencia se manifiesta de
manera disruptiva y multiplicada, generando una hiper-irritación que el sistema
no puede procesar con sus estructuras de comunicación habituales.
Mecanismo de Emergencia: En estas
condiciones, la función liderazgo emerge cuando un evento comunicativo (una
decisión, un discurso, una práctica) logra estructurar un nuevo acoplamiento
estructural dentro del sistema. Este acoplamiento reduce temporalmente la
complejidad al conectar de manera estable (aunque sea provisional) un
subsistema universitario (ej: la extensión) con una irritación ambiental específica
(ej: la necesidad de ingreso de estudiantes de sectores populares). No es un
"control" del entorno, sino una reorganización interna del sistema
para procesar una irritación.
Condiciones de Gobernanza: La
gobernanza adaptativa proporciona el conjunto de disposiciones institucionales
y prácticas que facilitan o inhiben la emergencia de estos acoplamientos. Una
gobernanza rígida y jerárquica (ej: normativas estrictas, centralización
extrema) bloquea la emergencia de liderazgos distribuidos. Una gobernanza
adaptativa (espacios de diálogo plural, tolerancia al error, recursos
flexibles) abre el espacio para que las comunicaciones liderales puedan surgir
y ser adoptadas por el sistema.
Este marco supera las
limitaciones de los enfoques tradicionales. No busca medir el liderazgo, sino
rastrear su producción en el flujo comunicativo. No pregunta ¿quién es el
líder?, sino ¿bajo qué condiciones comunicativas y estructurales una
comunicación funciona como liderazgo?. Y, crucialmente, contextualiza el
liderazgo en la dinámica de supervivencia del sistema, no en la consecución de
metas predefinidas. En el caso venezolano, donde la meta de "excelencia
académica" puede ser inalcanzable, la función liderazgo puede consistir en
acoplar el subsistema de investigación con la lógica de la solidaridad y la
resistencia, manteniendo viva la capacidad de producir conocimiento, aunque sea
en condiciones precarias.
Metodología
La investigación se enmarcó en un
paradigma interpretativo-crítico. Se asumió que la realidad social (incluida la
función liderazgo) es construida a través de procesos comunicativos e
históricamente situados. El objetivo no fue verificar una ley general, sino
comprender los mecanismos de producción de sentido en un contexto específico de
crisis. El enfoque fue cualitativo, “privilegiando la profundidad sobre la
generalización estadística. Se adopta una variante de estudio de caso múltiple”
(Yin, 2018, 40), donde las universidades públicas venezolanas constituyen el
caso global, y dentro de él se analizan dos unidades de análisis (dos
instituciones) y, dentro de ellas, múltiples episodios o procesos de emergencia
de liderazgo.
Se trató de una investigación
teórico-empírica o exploratoria-descriptiva con un fuerte componente de
construcción teórica. Su finalidad es doble: a) Explorar un fenómeno (liderazgo
en transcomplejidad) poco estudiado bajo este marco conceptual en el contexto
de educación superior. b) Construir y someter a prueba empírica un marco
analítico integrador (Luhmann + gobernanza adaptativa), generando así teoría
fundamentada (Glaser y Strauss, 1967, 50) pero anclada en un marco teórico
preexistente.
Se seleccionaron dos
universidades públicas venezolanas (U1 y U2, nombres ocultos para anonimato) “bajo
el criterio de variación máxima” (Patton, 2002, 230) en el nivel de presión
externa y en el modelo de gestión histórica:
U1: Universidad tradicional, de
gran tamaño y con fuerte tradición de autonomía y cogobierno. Sufre una crisis
de financiación extrema y una migración masiva de profesores. Representa un
caso de desintegración de estructuras formales.
U2: Universidad más joven, creada
en el marco de la expansión universitaria de los años 2000, con una estructura
administrativa más centralizada y una vinculación histórica más directa con el
Estado. Sufre una presión política y regulatoria aguda. Representa un caso de
hiper-control formal que genera disfunciones adaptativas.
La comparación buscó capturar
diferentes modos de emergencia de la función liderazgo en contextos de
transcomplejidad.
Se tomaron como técnicas de
recolección de información: Revisión Documental Sistemática: Se analizaron: a)
Planes estratégicos (2010-2023), b) Actas de Consejos Universitarios y de
Vicerrectorados (muestreo de 5 años), c) Informes de gestión anual, d) Comunicados
oficiales y discursos de autoridades, e) Reportes de organismos internacionales
sobre educación superior en Venezuela (UNESCO, IESALC). El análisis se guio por
un protocolo que buscaba: menciones a la crisis, estrategias de adaptación,
cambios en estructuras de gobernanza, narrativas de sentido.
Entrevistas Semiestructuradas en
Profundidad: Se realizaron 18 entrevistas (9 por universidad) a actores
estratégicos seleccionados por muestreo teórico (Glaser y Strauss, 1967. 54),
hasta alcanzar la saturación conceptual. La muestra incluyó: 2
ex-rectores/rectores en ejercicio. 3 vicerrectores (académico, administrativo,
extensión). 4 decanos/directores de facultad o instituto. 3 académicos
investigadores (de diferentes rangos y disciplinas). 3 líderes estudiantiles
(de diferentes movimientos o asociaciones). 3 gestores administrativos de alto
nivel (dirección de presupuesto, tecnología).
El guion de entrevista se diseñó
para rastrear: a) Percepciones sobre la crisis y sus efectos en la vida
universitaria. b) Narrativas sobre momentos clave de toma de decisiones. c)
Descripción de prácticas de coordinación informales. d) Percepciones sobre el
rol de las autoridades y de otros actores en la resolución de problemas. e)
Visiones sobre el futuro de la institución.
Observación No Participante: Se
asistió (de manera remota, debido a restricciones logísticas y de seguridad) a
4 sesiones virtuales de Consejo Universitario (2 en U1, 2 en U2) y a 3
asambleas estudiantiles o académicas. Se tomó nota de campo detallada sobre:
patrones de interacción, quién habla y en qué momentos, cómo se toman las
decisiones, qué temas generan consenso/conflicto, uso del lenguaje (metáforas,
narrativas).
Procedimiento
de Análisis
El
análisis siguió una lógica de triangulación iterativa (Denzin, 2017, 60):
Codificación Teórica Inicial: Los
conceptos del marco teórico (comunicación, acoplamiento estructural,
perturbación, gobernanza adaptativa) operaron como códigos a priori para
organizar los datos.
Análisis de Contenido y Discurso:
Los documentos y transcripciones de entrevistas/observaciones fueron sometidos
a un análisis temático (Braun y Clarke, 2006, 10) y de discurso (Fairclough,
1992, 230), buscando: a) Eventos comunicativos que funcionaran como puntos de
bifurcación (decisiones, crisis, discursos fundacionales). b) Redes de actantes
(humanos y no-humanos: normas, plataformas digitales, recursos) que se
ensamblaban en torno a estos eventos. c) Narrativas de sentido (¿qué problema
se define? ¿qué solución se propone? ¿quién es el nosotros?).
Rastreo de Acoplamientos: Se
reconstruyeron, para cada caso y para episodios específicos (ej: la creación de
un programa de formación docente en línea durante la pandemia), la secuencia de
comunicaciones que llevaron a una reorganización de prácticas. Se identificó:
la perturbación (irritación del entorno), las comunicaciones de prueba
(propuestas, debates, resistencias), y el acoplamiento estructural resultante
(nueva regla, nueva red, nueva práctica institucionalizada).
Triangulación y Contrastación:
Los hallazgos de las dos universidades se compararon. Los patrones emergentes
se confrontaron con las predicciones y conceptos del marco teórico (Luhmann,
gobernanza adaptativa). Se buscaron explicaciones rivales (¿son estos fenómenos
explicables solo por teorías de poder o de recursos?) y se evaluó la capacidad
del marco integrador para dar cuenta de la complejidad observada.
Construcción de Tipologías y
Modelos Procesuales: A partir de los patrones recurrentes, se construyeron
tipologías de modos de emergencia de la función liderazgo y un modelo procesual
que describe las fases desde la perturbación hasta el acoplamiento estable (o
su disolución).
Consideraciones Éticas: Se
garantizó el anonimato de todos los participantes y de las instituciones. Se
obtuvo consentimiento informado. El estudio fue aprobado por el comité de ética
de la institución de adscripción del investigador. Dada la sensibilidad del
contexto venezolano, se minimizaron los riesgos para los participantes al no
revelar detalles que pudieran llevar a su identificación.
Resultados
El análisis de los datos
empíricos, guiado por el marco teórico, permite identificar tres mecanismos
fundamentales a través de los cuales se produce la función liderazgo en las
universidades públicas venezolanas estudiadas. Estos mecanismos no son
atributos de individuos, sino patrones en el flujo comunicativo que estructuran
la respuesta del sistema a la transcomplejidad.
Mecanismo 1: Estructuración de
Redes de Comunicación como Acoplamiento entre Subsistemas Fragmentados: En condiciones de
normalidad, la universidad se reproduce a través de la diferenciación funcional
de sus subsistemas (investigación, docencia, extensión, administración). En
transcomplejidad extrema, esta diferenciación se agudiza y los subsistemas
tienden a aislarse en una lógica de supervivencia inmediata (ej: la
investigación se repliega a proyectos con financiación internacional urgente;
la docencia se reduce a la mera transmisión de contenidos con recursos mínimos;
la administración se dedica a la gestión de la nómina en hiperinflación). La
comunicación entre subsistemas se rompe.
Los episodios de liderazgo
emergente se observaron cuando una comunicación logró acoplar estructuralmente
a estos subsistemas fragmentados alrededor de un problema común. Un ejemplo de
la U1 fue la creación de la Red de Solidaridad Académica. Tras la migración
masiva de profesores (perturbación), un grupo de académicos de diferentes
facultades, sin autoridad formal, comenzó a comunicarse a través de listas de correo
y encuentros informales. Su comunicación inicial era meramente informativa
(¿quién se queda?).
Sin embargo, cuando un decano en
ejercicio, en un Consejo Universitario, retomó y formalizó parcialmente esta
red, nombrándola y asignándole un espacio simbólico, ocurrió un acoplamiento
estructural. La comunicación Red de Solidaridad pasó a ser un elemento del
sistema universitario que acoplaba el subsistema docencia (que necesitaba
cubrir vacantes) con el subsistema investigación (que necesitaba mantener
líneas de trabajo) y con el subsistema extensión (que necesitaba vincularse con
comunidades). La función liderazgo aquí no fue crear la red, sino nombrarla y
dotarla de un lugar en la estructura de expectativas institucionales,
permitiendo que las comunicaciones de solidaridad se volvieran reproductivas.
Mecanismo 2: Producción de
Decisiones como Reducción de Complejidad Atribuyendo Sentido: Luhmann (2005, 76)
señala que “los sistemas sociales reducen la complejidad del entorno mediante
la atribución de sentido”. En una universidad en crisis, la complejidad es
abrumadora: no hay dinero, no hay profesores, no hay estudiantes, no hay
insumos, no hay claridad política. Cualquier decisión (ej: cerrar un programa,
aceptar un proyecto con una ONG, cambiar el sistema de evaluación) implica
ignorar una multitud de otras posibilidades y consecuencias. La parálisis por
análisis es la disfunción típica.
Los datos muestran que las
decisiones que funcionan como liderazgo son aquellas que, en un momento dado,
logran imponer un esquema de atribución de sentido que reduce drásticamente la
gama de alternativas percibidas. En la U2, durante la revisión de la
hiperinflación (2018-2019), la administración central emitió una circular:
Todos los pagos se realizarán en moneda extranjera (USD) a través de una
plataforma digital específica. Esta comunicación, emitida desde el máximo nivel
jerárquico, fue inicialmente resistida.
Sin embargo, cuando decanos y
profesores clave comenzaron a interpretarla no como una política cambiaria,
sino como la única forma de que los profesores puedan comer, la circular
adquirió una fuerza acoplante. El sentido sobrevivencia acopló el subsistema
económico (administración) con el subsistema de recursos humanos (facultades) y
con el subsistema de investigación (que necesitaba profesores trabajando). La
función liderazgo residió en la capacidad de esa comunicación para reencuadrar
un problema técnico (pagos) en un problema existencial (supervivencia),
colapsando así la complejidad y permitiendo la acción. No fue el contenido de
la circular lo que importó, sino su potencial para ser interpretada como un
acoplamiento vital.
Mecanismo 3: Generación de
Acoplamientos Estructurales Temporales con el Entorno: Según Luhmann (2005,
87), los sistemas sociales “se acoplan con su entorno a través de estructuras”.
En una universidad estable, estos acoplamientos son estables: convenios con el
Estado, líneas de investigación consolidadas, alianzas con empresas. En
transcomplejidad, los acoplamientos tradicionales se rompen (el Estado deja de
financiar, las empresas se van, los convenios se suspenden). La emergencia del
liderazgo se observa en la capacidad de generar acoplamientos estructurales
temporales, ligeros y altamente específicos que permitan respirar al sistema. Un
ejemplo de la U1 fue la creación de un programa de formación docente en línea
con una universidad europea" Este programa no surgió de un plan
estratégico, sino de la comunicación informal entre un profesor venezolano (en
el exilio) y un colega europeo.
La comunicación inicial (¿podemos
hacer algo?) se formalizó cuando un vicerrector, viendo su potencial, lo
inscribió en la estructura formal como un proyecto de cooperación
internacional. Este acto comunicativo (la formalización) creó un acoplamiento
estructural temporal entre el subsistema docencia venezolano (que necesitaba
formación) y el subsistema internacionalización (que necesitaba mostrar
actividad), con un entorno externo (la universidad europea, el financiamiento
europeo).
Este acoplamiento era frágil
(dependía de voluntades individuales y fondos específicos), pero cumplía su
función: inyectaba recursos (conocimiento, prestigio simbólico, quizás fondos)
y, sobre todo, generaba un sentido de propósito y conexión que contrarrestaba
el aislamiento. La función liderazgo aquí fue la de "institucionalizar lo
emergente", darle un lugar en la estructura formal, por breve que fuera,
para que su comunicación pudiera ser reproducible.
Síntesis
de Hallazgos: La Gobernanza como Condicionante de la Emergencia
El contraste entre U1 y U2 revela
que la gobernanza adaptativa no es un concepto abstracto, sino que se
manifiesta en disposiciones concretas que facilitan o inhiben los mecanismos
anteriores:
En U1 (gobernanza más
descentralizada y flexible): Los acoplamientos emergían más fácilmente desde
abajo (ej: la Red de Solidaridad). La gobernanza adaptativa se manifestaba en
la tolerancia a la experimentación informal y en la capacidad de las
autoridades para capturar y formalizar esas iniciativas sin asfixiarlas con
burocracia.
En U2 (gobernanza más
centralizada y rígida): Los acoplamientos emergentes chocaban con estructuras
formales. La gobernanza adaptativa se manifestaba de manera subrepticia y
contradictoria: por un lado, la jerarquía emitía comunicaciones acoplantes (ej:
la circular de pagos en USD), pero por otro, bloqueaba acoplamientos que no
controlaba directamente (ej: proyectos de cooperación que no pasaban por la
vicerrectoría). La función liderazgo tendía a concentrarse en la cúspide y era
más frágil, pues dependía de la capacidad de un pequeño grupo para procesar
toda la complejidad.
Discusión
Diálogo con la Teoría de Sistemas
Sociales de Luhmann: Los resultados validan empíricamente la premisa
luhmanniana de que el liderazgo no es un actor sino una función en el proceso
de reducción de complejidad. En las universidades estudiadas, no se encontró un
líder que tuviera un plan y lo ejecutara. Lo que se observó fueron
comunicaciones que, en contextos de alta contingencia, lograron acoplar subsistemas
y reducir la gama de posibilidades percibidas.
Esto coincide con la idea de
Luhmann (2005, 91) “de que la organización es un sistema de decisiones que se
reproduce a través de la comunicación, y que el poder no es un recurso, sino la
capacidad de imponer una reducción de complejidad”. El estudio fue más allá al
mostrar cómo se produce esa imposición en la práctica: a través de la
estructuración de redes, el reencuadre de sentido y la institucionalización de
acoplamientos temporales.
Sin embargo, el análisis también
reveló tensiones con el modelo luhmanniano. Luhmann tiende a disolver al actor
individual en el flujo de comunicaciones. Nuestros datos, en cambio, muestran
que ciertos actores (no todos) parecen tener una "capacidad de
acoplamiento" desproporcionada. ¿Es esto una contradicción? Interpretamos
que no, sino una mediación necesaria. En el modelo luhmanniano, la función
liderazgo puede ser desempeñada por cualquier comunicación que logre acoplar.
Pero en la práctica, ciertas posiciones en la red de comunicaciones (un rector,
un decano popular, un académico con conexiones internacionales) tienen una
mayor probabilidad de que sus comunicaciones sean escuchadas y procesadas como
acoplamientos estructurales.
Esto no se debe a sus cualidades
personales, sino a su ubicación en la estructura de comunicaciones preexistente
(su capital comunicativo, por usar un término bourdieuano compatible). Por
tanto, el líder no es la causa, sino el portavoz o punto de condensación de una
función sistémica. Esta es una matización importante para evitar un
determinismo estructural que no dé cuenta de la distribución desigual del poder
de acoplamiento.
Por su parte, la perspectiva de
la gobernanza adaptativa resulta extraordinariamente fértil para interpretar
los hallazgos. La capacidad de la U1 para generar acoplamientos emergentes
desde abajo, y para que la jerarquía los capturara, se alinea con los
principios de gobernanza polycéntrica y aprendizaje social (Armitage et al.,
2009, 409). En cambio, la U2 ejemplifica los riesgos de una gobernanza
jerárquica y rígida en contextos de incertidumbre extrema: la sobrecarga en la
cúspide y la supresión de la innovación desde la periferia (Ostrom, 1990).
De este modo, el análisis también
dialogó, y criticó, con la literatura sobre liderazgo distribuido (Spillane,
2006; Denis et al., 2012, 77). Esta literatura, de raíz práctica, describe cómo
el liderazgo emerge de múltiples actores en redes. El estudio provee un fundamento teórico-sistémico
más profundo para este fenómeno: el liderazgo distribuido no es solo una buena
práctica para involucrar a la gente, sino una condición necesaria para la
supervivencia del sistema cuando la complejidad supera la capacidad de
procesamiento de cualquier nodo central (por muy poderoso que sea).
En efecto, la transcomplejidad
venezolana muestra que, sin liderazgos distribuidos, el sistema se colapsa. Sin
embargo, nuestro marco advierte contra una idealización del liderazgo
distribuido. No todos los liderazgos distribuidos son funcionales para el sistema;
algunos pueden acoplarse de manera patológica (ej: un liderazgo estudiantil que
acopla la universidad con una lógica de confrontación política que la aísla aún
más). La gobernanza adaptativa es el filtro que determina si la emergencia de
liderazgos distribuidos conduce a la resiliencia o a la disolución.
Los resultados contrastan
fuertemente con los modelos de liderazgo transformacional (Bass y Riggio, 2006,
23), muy populares en estudios de gestión universitaria. Este modelo presupone
un líder carismático que inspira y motiva a los seguidores hacia una visión
elevada. En el contexto estudiado, no hay visión compartible en términos de
crecimiento o excelencia. La visión que emerge es, a menudo, de resistencia y
supervivencia. El líder no inspira, sino que reduce la ansiedad existencial al
proporcionar un esquema de sentido (esto es lo que podemos hacer ahora).
Tampoco hay seguidores en el sentido tradicional, sino actores que adoptan o
rechazan una comunicación acoplante. El liderazgo no es una relación de
influencia ascendente, sino un evento comunicativo en una red.
Tampoco encaja bien el liderazgo
auténtico (Avolio y Gardner, 2005, 67), basado en la autoconciencia y los
valores del líder. En la transcomplejidad, los valores entran en conflicto
radical (libertad académica vs. supervivencia inmediata, autonomía vs. alianza
con el Estado). La autenticidad individual es menos relevante que la capacidad
de la comunicación para acoplar valores en conflicto en una nueva síntesis
provisional. Un decano auténtico que se aferre a valores abstractos de
excelencia puede ser irrelevante o incluso disfuncional si no logra acoplar su
subsistema con la realidad de la precariedad.
Este
estudio confirma que el caso venezolano no es una anomalía latinoamericana,
sino un caso extremo que revela tendencias latentes en todas las universidades
contemporáneas. La hiper-complejidad venezolana (colapso económico + conflicto
político + crisis humanitaria + migración masiva) actúa como un amplificador
que hace visibles procesos que en contextos estables ocurren de manera más
lenta y difusa: la fragmentación de subsistemas, la importancia de las
comunicaciones informales, la necesidad de acoplamientos temporales con el
entorno.
Por
tanto, las epistemologías del liderazgo que se derivan de este estudio, la
función como reducción de complejidad, la gobernanza como facilitadora de
acoplamientos; tienen validez teórica
más allá del caso venezolano. Son herramientas para analizar cualquier
universidad que enfrente disrupciones sistémicas (pandemias, crisis financieras
globales, transformaciones digitales disruptivas).
Conclusiones
Este artículo ha propuesto y
aplicado un marco conceptual integrador para comprender el liderazgo en la
universidad inmersa en una transcomplejidad extrema. La síntesis de la Teoría
de los Sistemas Sociales de Luhmann y la gobernanza adaptativa permite superar
los límites de los enfoques centrados en el agente y ofrecer una epistemología
sistémica y procesual del fenómeno.
Respuesta al objetivo teórico: Se
ha demostrado que el liderazgo emergente en tales contextos debe
reconceptualizarse como una función sistémica de acoplamiento estructural. No
es un atributo de personas, sino una cualidad que emerge en ciertas
comunicaciones cuando estas logran reducir la complejidad contingente del
entorno, acoplando subsistemas universitarios fragmentados (investigación,
docencia, administración) o acoplando el sistema universitario con elementos de
su entorno (Estado, comunidad internacional, sector productivo) de manera
temporal y específica.
La función se actualiza mediante
tres mecanismos interrelacionados: 1) la estructuración de redes de
comunicación que integran subsistemas aislados; 2) la producción de decisiones
que imponen esquemas de atribución de sentido que colapsan la complejidad; y 3)
la generación de acoplamientos estructurales ligeros y temporales con el
entorno.
Respuesta
al objetivo empírico (contexto venezolano): El estudio de caso muestra que, en
las universidades públicas venezolanas, dicha función se produce en un
escenario de hiper-irritación constante. La gobernanza formal, ya sea
excesivamente jerárquica (U2) o excesivamente fragmentada (U1), tiende a
bloquear la emergencia de acoplamientos efectivos. La gobernanza adaptativa, entendida
como la disposición institucional para tolerar la experimentación, aprender del
error y formalizar lo emergente sin asfixiarlo— actúa como condición necesaria
para que la función liderazgo se active. En U1, esta gobernanza adaptativa
existía de manera más tácita y permitió una mayor resiliencia distribuida. En
U2, su ausencia generó una mayor dependencia de liderazgos centralizados y
frágiles.
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