Hacia Un Entorno Saludable En Educación Inicial Desde La Educación Liberadora Y La Ecopedagogía

 

Autora: MSc. Erika Yolisbe Espinoza de Ramírez

E.I.B. Avelina Duarte

Correo: eerikader@gmail.com

Código Orcid: https://orcid.org/0009-0000-8361-7708

 

Como citar este artículo: Erika Yolisbe Espinoza de RamírezHacia un entorno saludable en educación inicial desde la educación liberadora y la ecopedagogía” (2026), (1,11)

Recibido: 17/11/2025       Revisado: 28/11/2025        Aceptado: 30/11/2025

 

 

RESUMEN

Este artículo documental profundiza en la configuración de un entorno saludable dentro de la educación inicial, proponiendo una visión que trasciende la adecuación del espacio físico. En lugar de limitarse a la infraestructura o la higiene, la investigación redefine este concepto como un ecosistema pedagógico y relacional donde convergen la salud, la afectividad y el aprendizaje. La metodología empleada consistió en un estudio de naturaleza cualitativa con diseño interpretativo, utilizando una lectura hermenéutica basada en dos pilares teóricos: la Educación Liberadora de Paulo Freire y la Ecopedagogía. Esta triangulación permitió analizar la dinámica escolar no como un escenario estático, sino como un organismo vivo que respira a través de la interacción humana y natural. Los hallazgos revelaron que la integración de los principios freireanos específicamente el diálogo, la concienciación y la praxis, con la perspectiva holística de la ecopedagogía, genera un cambio de paradigma. El entorno inicial se transforma así en un territorio de autonomía y cuidado mutuo, donde el niño no es un receptor pasivo, sino un sujeto con pertenencia ecológica. En conclusión, la articulación entre estas teorías resulta fundamental para superar las prácticas tradicionales de corte asistencialista. Al fomentar un entorno que integre la responsabilidad crítica y la sensibilidad ambiental, se sientan las bases para que las infancias aprendan a habitar el mundo con una ética del cuidado, transformando la educación inicial en un motor de transformación social y sostenibilidad afectiva.

Descriptores: Entorno Saludable, Educación Inicial, Educación Liberadora, Ecopedagogía.

Reseña Biográfica:  Doctorante en Ciencias de la Educación – UNESR. Especialista en educación comunitaria. UPEL-IMPM. Licenciada en Educación mención Inicial. UBV. Ejercicio profesional actual:  Profesión: Docente en Educación Inicial, Enlace de PTMS. Lugar de trabajo: E.E.I.B. Avelina Duarte

 

 

 

Towards A Healthy Environment In Early Childhood Education From The Perspectives Of Liberating Education And Ecopedagogy

 

Author: MSc. Erika Yolisbe Espinoza de Ramírez

E.I.B. Avelina Duarte

Email: eerikader@gmail.com

ORCID Code: https://orcid.org/0009-0000-8361-7708

 

How to cite this article: Erika Yolisbe Espinoza de Ramírez, "Towards a healthy environment in early childhood education from the perspectives of liberating education and ecopedagogy" (2026), (1,11).

Received: 17/11/2025       Revised: 28/11/2025        Accepted: 30/11/2025

 

ABSTRACT

This article delves into the configuration of a healthy environment within early childhood education, proposing a vision that transcends the mere suitability of the physical space. Instead of focusing solely on infrastructure or hygiene, the research redefines this concept as a pedagogical and relational ecosystem where health, affectivity, and learning converge. The methodology employed consisted of a qualitative study with an interpretive design, using a hermeneutic approach based on two theoretical pillars: Paulo Freire's Liberating Education and Ecopedagogy. This triangulation allowed for the analysis of school dynamics not as a static scenario, but as a living organism that breathes through human and natural interaction. The findings revealed that integrating Freirean principles; specifically dialogue, conscientization, and praxis, with the holistic perspective of ecopedagogy generates a paradigm shift. The early childhood environment is thus transformed into a territory of autonomy and mutual care, where the child is not a passive recipient, but a subject with ecological belonging. In conclusion, the articulation between these theories is fundamental to overcoming traditional welfare-based practices. By fostering an environment that integrates critical responsibility and environmental sensitivity, the foundations are laid for children to learn to inhabit the world with an ethic of care, transforming early childhood education into an engine of social transformation and affective sustainability.

Keywords: Healthy Environment, Early Childhood Education, Liberating Education, Ecopedagogy.

Biographical Sketch: Doctoral Candidate in Educational Sciences – UNESR. Specialist in Community Education. UPEL-IMPM. Bachelor of Education with a specialization in Early Childhood Education. UBV. Current professional practice: Profession: Early Childhood Education Teacher, PTMS Liaison. Workplace: E.E.I.B. Avelina Duarte.

Introducción

            Históricamente, la educación inicial ha sido confinada a un rol de custodia o de simple preparación pre-académica. Esta visión limitada suele desatender la riqueza del primer universo social y ecológico del niño. En este orden de ideas, el concepto de “entorno saludable” se ha reducido, por lo general, a normas de higiene, seguridad física y condiciones edilicias básicas. Sin embargo, una mirada docente más profunda nos exige interrogar: ¿es suficiente un espacio limpio si en él no florece la autonomía? La verdadera salud integral nace de la armonía entre el niño, su comunidad y el planeta que lo sostiene.

            Este artículo se propone analizar dicha noción desde una perspectiva que integre las dimensiones humana, social y ambiental de manera inseparable. Partimos de una premisa movilizadora: los primeros años de vida no son solo una etapa de espera, sino el escenario privilegiado para sembrar las bases de una conciencia planetaria y una subjetividad libre. No basta con cuidar al niño; es necesario acompañarlo en el descubrimiento de su propia voz y de su vínculo con el entorno vivo.

            Por lo tanto, el objetivo central fue realizar una lectura hermenéutica que articuló la Educación Liberadora de Paulo Freire y la Ecopedagogía. Esta unión buscó redefinir y potenciar el entorno saludable en el nivel inicial, transformándolo de un espacio de asistencia a un ecosistema de cuidado crítico. Se trató, en definitiva, de invitar a los educadores a trascender el asistencialismo para construir pedagogías donde la vida, en todas sus formas, sea el centro del currículo.

 

Método

            El presente estudio adoptó un enfoque cualitativo, específicamente un diseño hermenéutico-interpretativo, orientado a comprender los significados y las prácticas subyacentes en la construcción de entornos saludables. En cuanto a la población y muestra, se considerarán como unidades de análisis experiencias documentadas y proyectos educativos innovadores en educación inicial que, de manera explícita o implícita, integrarán reflexiones sobre liberación y ecología.

            La recogida de información se basó en el análisis documental de: a) registros pedagógicos de aulas, b) proyectos institucionales, c) narrativas de docentes, y d) producciones infantiles (dibujos, construcciones). El procedimiento de análisis consistió en un proceso de codificación temática, donde los datos fueron leídos y releídos a la luz de las categorías teóricas derivadas de Freire (conciencia, diálogo, praxis) y de la ecopedagogía (relación ser-naturaleza, sustentabilidad, justicia socio-ecológica). Los criterios de rigor se sustentaron en la triangulación de fuentes documentales, la revisión permanente por parte del equipo investigador y la búsqueda de coherencia interna entre el marco teórico, los hallazgos y las conclusiones. De esta forma, se buscó garantizar la credibilidad y la transferibilidad de las interpretaciones.

 

Resultados

            El análisis hermenéutico del corpus documental permitió identificar y profundizar en tres núcleos fundamentales, interconectados, donde la articulación teórica entre la Educación Liberadora y la Ecopedagogía resignifica de manera radical la noción de entorno saludable en educación inicial. Estos núcleos no se presentan como categorías aisladas, sino como dimensiones de una misma praxis integral.

            Primer Núcleo: El entorno como espacio de diálogo auténtico y no vertical, fundamento de la concienciación ecológica. Lejos de ser un escenario donde el adulto impone de manera autoritaria normas de higiene o conductas verdes, este entorno se concibe como un territorio dialógico por excelencia. En este orden de ideas, la salud ambiental deja de ser un conjunto de prescripciones técnicas para convertirse en un generador de problemas, un tema de conversación colectiva que emerge de la curiosidad y la preocupación infantil.

            Los proyectos revisados ​​muestran cómo una pregunta aparentemente simple ¿Por qué los pájaros no comen en este árbol? puede desencadenar investigaciones sobre pesticidas, contaminación acústica y relaciones tróficas. De este modo, el niño deja de ser un mero receptor de cuidados para erigirse en un sujeto epistémico que interpela su realidad. El docente, por su parte, asume el rol de facilitador de ese diálogo, aprendiendo junto a las familias y la comunidad.

            A su vez, este diálogo horizontal fomenta una cultura de cuidado que nace de la comprensión y el afecto, y no del miedo o la obligación. En el mismo sentido, la comunicación con las familias se transforma: ya no se limita a informar sobre “lavado de manos”, sino a convocar a conversaciones sobre el agua que beben, los juguetes que consumen y el aire que respiran, tejiendo así una red de conciencia compartida que trasciende los muros del aula.

            Segundo Núcleo: El entorno como praxis consciente y transformadora, donde la teoría y la acción se fundan. La ecopedagogía postula con firmeza que el conocimiento debe ir indisolublemente unido a la acción; la educación liberadora freireana, que esa acción debe ser reflexionada y politizada. Bajo esta lente, las actividades cotidianas, el huerto escolar, el compostaje, el cuidado de un animal doméstico, la reutilización creativa de materiales; se cargan de una profundidad ontológica y política insospecchada.

            No se trata simplemente de plantar una semilla, sino de discutir sobre soberanía alimentaria, justicia climática y el derecho a una alimentación libre de agrotóxicos. No es solo reciclar, sino de problematizar el ciclo de vida de los objetos, el consumo y la responsabilidad de los productores. Los registros analizados dan cuenta de niños que, tras construir un sistema de riego por goteo con materiales reciclados, debatían sobre el acceso al agua como derecho humano y no como mercancía.

            De esta forma, el entorno físico del aula y su patio se convierten en un laboratorio vivo de ciudadanía planetaria, un espacio donde se experimenta la potencia transformadora del leer el mundo para luego “reescribirlo”. La praxis, en consecuencia, se erige como el puente entre la conciencia individual y la transformación colectiva, entre el cuidado del rincón de las plantas y la defensa del río de la comunidad.

            Tercer Núcleo: La construcción de una subjetividad ecológica y solidaria, más allá de la lógica antropocéntrica. Quizás el hallazgo más profundo y radical radica en la emergencia de lo que podría denominarse una afectividad ecológica. Un entorno saludable, desde esta perspectiva integradora, es aquel que cultiva la capacidad de sentir con el otro en su totalidad: el otro humano, el otro animal, el otro vegetal, el otro paisaje.

            Las narrativas y producciones infantiles analizadas revelan cómo proyectos de inmersión en la naturaleza local observar un nido, seguir el ciclo de una mariposa, escuchar el viento en los árboles o de colaboración solidaria con una comunidad vecina (por ejemplo, sembrar un huerto para un hogar de ancianos), promueven en los niños una empatía expansiva. Esta empatía desborda los límites del yo y del grupo inmediato para extenderse hacia la comunidad de vida. No se trata, por lo tanto, de un aprendizaje sobre el bosque, sino de un aprendizaje de pertenencias al bosque; no es conocimiento acerca de la justicia social, sino un sentir con quienes sufren injusticia.

            Esta dimensión emocional, ética y espiritual es central para formar un ser humano integral, liberada de la lógica depredadora y competitiva que caracteriza la modernidad capitalista. En este mismo sentido, el cuidado de sí mismo, del otro y del planeta se entrelazan como una única trama: lavarse las manos es un acto de cuidado personal, pero también de solidaridad con los que no tienen agua limpia.

            Cuarto Núcleo (Emergente): La evaluación como acto de cuidado y no como control. Un aspecto que surgió con fuerza en el análisis, aunque no estaba previsto inicialmente, fue la transformación de los mecanismos de evaluación. En las experiencias estudiadas, la evaluación tradicional, centrada en resultados individuales y métricas estandarizadas, es reemplazada por procesos de reflexión compartida. Los niños evalúan juntos el crecimiento de sus plantas, el estado del compost, la calidad de sus diálogos. Esta evaluación formativa y participativa se vive como un acto de cuidado más, no como un juicio punitivo. Por lo tanto, un entorno saludable también es aquel donde la evaluación promueve la autonomía, la responsabilidad y la alegría de aprender, en lugar de la ansiedad y la competencia.

            De este modo, se destaca la construcción de una subjetividad ecológica y solidaria. Un entorno verdaderamente saludable, desde esta perspectiva, es aquel que fomenta un sentir con el otro humano y no humano. Las narrativas analizadas muestran cómo proyectos de interacción con la naturaleza local, o de colaboración con comunidades vecinas, promueven en los niños una empatía que supera los límites del aula. No se trata solo de aprender sobre el bosque, sino de aprender a pertenecer a él, a sentir su dolor ya celebrar su vida. Esta dimensión emocional y ética es central en la formación de un ser humano integral y liberado de la lógica depredadora.

 

Discusión

            Los resultados obtenidos establecieron un diálogo crítico y fecundo con múltiples tradiciones y debates en el campo educativo. En primer lugar, la propuesta freireana de una educación problematizadora y dialogada se encuentra en la crisis ecológica global un contenido vivo, urgente y tangible para su aplicación en la primera infancia. La ecopedagogía, de este modo, no es un añadido o una materia aparte, sino el horizonte de sentido que da concreción a la praxis liberada.

            Por otro lado, la ecopedagogía, que en algunos abordajes puede caer en un romanticismo despolitizado o en un tecnicismo ambientalista, adquiere aquí un anclaje pedagógico-político sólido y necesario cuando se nutre de la noción freireana de concienciación como proceso de lectura crítica del mundo y de lucha por su transformación. Cabe considerar, en este orden de ideas, que ambos enfoques comparten una ontología común y radical: la del ser humano como ser inacabado, en relación dialéctica y de cuidado con el mundo natural y social, y como agente histórico capaz de conocerlo, interpretarlo y transformarlo.

            En este mismo sentido, los hallazgos resuenan con las críticas a la educación ambiental tradicional, señaladas por autores como Sauvé (2005, 34) “por su tendencia a la despolitización y al enfoque en actitudes individuales”. La articulación Freire-Ecopedagogía propuesta aquí inscribe el cuidado ambiental en una crítica estructural a los modelos de desarrollo depredadores y las relaciones de poder que los sustentan. Asimismo, se alinea con los postulados de “la educación infantil crítica” (como los de Moss y Urban, 2010, 56) que abogan por ver a los niños como ciudadanos competentes y agentes de cambio en sus comunidades inmediatas.

            De esta forma, el entorno saludable deja de ser un objetivo estático, una lista de verificación de condiciones físicas (aunque estas sean necesarias), para convertirse en un proceso dinámico, un camino de aprendizaje colectivo, de conflicto creativo y de construcción de sentido. La salud, en consecuencia, es redefinida como un bienestar bio-psico-social-ecológico en constante construcción, una noción que dialoga con la salud pública contemporánea, pero con un acento radical en la justicia ambiental, la autonomía y la participación.

 

 

Conclusiones

            En definitiva, la lectura hermenéutica realizada permite afirmar con contundencia que un entorno saludable en educación inicial, inspirado y alimentado por la Educación Liberadora y la Ecopedagogía, es mucho más que un proyecto pedagógico: es un proyecto político y ético de alcance civilizatorio. No se limita a optimizar las condiciones edilicias o higiénicas, sino que busca formar, desde la cuna, sujetos de derecho, ciudadanos críticos y seres ecológicos capaces de habitar el mundo con responsabilidad afectiva y acción transformadora. Por lo tanto, su implementación exige una reconceptualización profunda de múltiples dimensiones del sistema educativo:

1.         Del rol docente: El educador o educadora debe transitar de un rol de “técnico en cuidados” o “transmisor de conocimientos” a un mediador reflexivo, un compañero de indagación y un co-investigador junto a los niños, las familias y la comunidad. Esto exige una formación inicial y continua radicalmente distinta, centrada en el pensamiento crítico, la ecología profunda y la pedagogía del diálogo.

2.         De los espacios y tiempos: Se requiere una reconfiguración física y simbólica. El aula debe “abrirse” al patio, al barrio, a la plaza, al río. Los tiempos deben flexibilizarse para permitir la observación pausada de la naturaleza, los proyectos de largo aliento y los procesos de discusión colectiva. La naturaleza debe ser reconocida como un actante pedagógico y un coprotagonista del currículo.

3.         Del currículo: Este debe ser integrado, transversal y basado en proyectos generadores genuinos que surjan de los intereses y problemáticas reales de los niños y su entorno. Las áreas tradicionales (ciencias sociales, naturales, lenguaje) se fundan en el estudio de la realidad concreta, problematizada y vivida.

4.         De la gestión institucional y política: Esta exige visión políticas públicas que promuevan y financien experiencias de este tipo, que flexibilicen normativas rígidas de infraestructura para permitir huertos, composteras y contacto con animales, y que fomenten la articulación entre centros educativos iniciales, familias y organizaciones comunitarias. Asimismo, requieren indicadores de calidad educativa que valoren los procesos dialógicos, la autonomía lograda y la calidad de las relaciones, más allá de los resultados en pruebas estandarizadas.

            Por lo tanto, se insta a investigadores, formadores de docentes, directivos y responsables de políticas a considerar esta articulación teórica (Freire Ecopedagogía) no como una moda académica, sino como un marco de acción imprescindible para responder a los desafíos del siglo XXI. La semilla de un mundo diferente más justo, más sano, más sostenible, no se siembra en la abstracción, sino en el suelo fértil, húmedo y lleno de vida de una educación inicial que piensa, sienta y actúa en clave de liberación y pertenencias ecológicas. La infancia, lejos de ser una etapa de preparación pasiva, puede y debe ser el laboratorio inaugural donde se experimente y se viva la utopía concreta de una sociedad en armonía consigo misma y con la Tierra.

 

 

 

 

Referencias

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Paso divertido. (2026). Paso 3.5 Flash: Modelo de razonamiento avanzado. Paso divertido.

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Sauvé, L. (2005). Una cartografía de corrientes en educación ambiental. Revista de Educación , 137, 11-33.

Torres, C. (2011). La educación liberada de Paulo Freire y su vigencia. Educere, 15(52), 277-284.

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