
Práctica
de Saberes Populares como Fundamento Curricular en la Escuela Venezolana.
Autora: Lcda. Noris Pinto
Jubilada del Instituto Venezolano de los Seguros
Sociales
Correo
Electrónico: norism27pinto@gmail.com
Código
ORCID: https://orcid.org/0009- 0009- 8643- 5702
Línea
de Investigación Matriz: Cultura, Identidad e Independencia. Línea
Asociada: Independencia Intelectual en Contextos Interculturales. Eje
Temático: Cultura y Saberes.
Como citar este artículo: Noris Pinto “Práctica de Saberes
Populares como Fundamento Curricular en la Escuela Venezolana.” (2026), (1,16)
RESUMEN
La investigación abordó la necesidad de validar la Práctica de Saberes
Populares como Fundamento Curricular (PSPCFC) legítimo para la Educación
Primaria Venezolana, superando su rol marginal. Se propuso develar la
configuración ontoaxiológica de estos saberes, comprender la valoración de los
actores socioeducativos, interpretar las experiencias de aprendizaje que emanan
de esta práctica y, finalmente, generar un constructo teórico desde la
hermeneusis de las vivencias. Se empleó el paradigma interpretativo con enfoque
cualitativo y el método fenomenológico-hermenéutico. Las técnicas de recolección
se basaron en la observación sistémica y la entrevista semiestructurada a
actores clave. El análisis de la información incluyó la categorización y la estructuración,
asegurando el rigor mediante la triangulación múltiple. Los resultados
confirmaron la legitimidad del PSPCFC, validado como conocimiento transmitido
“de generación en generación”. Se demostró que su praxis se basa en el
“Aprender Haciendo” (Vygotski), siendo un imperativo axiológico que sustenta la
pedagogía del amor (Pérez, 2019). Sin embargo, se evidenció un fenómeno de
“control cultural” (Bonfil Batalla, 1989) por el déficit en su aplicación. Se
concluye que el PSPCFC es un fundamento epistemológico y axiológico urgente, y
se genera un modelo teórico viable para la refundación curricular. Esto exige
la transformación del rol docente hacia un mediador cultural, garantizando la
pertinencia cultural de la educación.
Palabras Clave: Saberes Populares, Currículo, Educación Primaria, Paradigma
Interpretativo, Fenomenología-Hermenéutica, Axiología.
Reseña Biográfica: Lcda. En Enfermería (UNERG), Magister en gerencia
en Salud Pública (UPEL). Jubilada del Instituto Venezolano de los Seguros
Sociales, Enfermera I del área de emergencia.
The Practice of Popular Knowledge as a
Curricular Foundation in Venezuelan Schools
Author: Lcda. Noris Pinto
Retired from the
Venezuelan Institute of Social Security,
Emergency Room
Nurse I
Email: norism27pinto@gmail.com
ORCID Code: https://orcid.org/0009-
0009- 8643- 5702
Main Research Line: Culture,
Identity, and Independence. Associated Line: Intellectual Independence in Intercultural Contexts. Thematic Axis: Culture
and Knowledge.
Como
citar este artículo: Noris Pinto
“Práctica
de Saberes Populares como Fundamento Curricular en la Escuela Venezolana.” (2026), (1,16)
ABSTRACT
This research addressed the need to
validate the Practice of Popular Knowledge as a legitimate Curricular
Foundation (PSPCFC) for Venezuelan Primary Education, moving beyond its
marginal role. It aimed to uncover the onto-axiological configuration of this
knowledge, understand the valuation of socio-educational actors, interpret the
learning experiences that emerge from this practice, and ultimately, generate a
theoretical construct based on the hermeneutics of lived experiences. The
interpretive paradigm with a qualitative approach and the
phenomenological-hermeneutic method were employed. Data collection techniques
were based on systematic observation and semi-structured interviews with key
stakeholders. Data analysis included categorization and structuring, ensuring
rigor through multiple triangulations. The results confirmed the legitimacy of
the PSPCFC, validating it as knowledge transmitted "from generation to
generation." It was demonstrated that its practice is based on
"Learning by Doing" (Vygotsky), an axiological imperative that
underpins the pedagogy of love (Pérez, 2019). However, a phenomenon of
"cultural control" (Bonfil Batalla, 1989) was evident due to
deficiencies in its application. It is concluded that the PSPCFC (Popular,
Community, and Culturally Focused Education) is an urgent epistemological and
axiological foundation, and a viable theoretical model for curriculum reform is
generated. This requires transforming the teacher's role into that of a
cultural mediator, guaranteeing the cultural relevance of education.
Keywords: Popular Knowledge, Curriculum,
Primary Education, Interpretive Paradigm, Phenomenology-Hermeneutics, Axiology.
Biographical Sketch: Bachelor of Science in Nursing
(UNERG), Master of Science in Public Health Management (UPEL). Retired from the
Venezuelan Institute of Social Security, Level I Nurse in the Emergency
Department.
Introducción
La educación en
Venezuela se concibe como un pilar fundamental y un proceso dinámico e integral
para el desarrollo de nuevas generaciones, cuyo propósito trasciende la mera
transmisión de información para fomentar una comprensión crítica del entorno y
del universo. La sociedad venezolana experimenta profundas transformaciones
educativas orientadas a la equidad, la igualdad de oportunidades y la
inclusión. Este enfoque promueve valores esenciales como la libertad, la
solidaridad, el respeto y la justicia, los cuales se integran inherentemente
con los saberes populares y la cultura propia de la nación.
Estos
principios sustentan la exploración de la educación primaria hacia una visión
ontoaxiológica que reconoce y valora el papel intrínseco de dichos saberes. Por
consiguiente, reconsiderar la cultura desde la cotidianidad educativa se
convierte en un desafío intelectual crucial. Este desafío conduce a la
comprensión de los saberes populares tradicionales como un vasto universo de
significados que debe permear diversos escenarios educativos y comunitarios.
Contextualización del Fenómeno: Saberes Populares y
Transformación Educativa.
La incorporación de los
saberes populares en la educación primaria venezolana es una estrategia clave
para enriquecer el proceso y construir aprendizajes significativos mediante la
integración de valores culturales. Esta práctica actúa como un motor de cambio
social y educativo, alineándose con la visión de Paulo Freire de la educación
como una práctica de la libertad y el conocimiento como una construcción
colectiva anclada en la realidad del educando. Esta integración es validada por
Hans-Georg Gadamer, quien señala que la tradición no es un obstáculo, sino una
condición para la posibilidad del conocimiento. Desde una perspectiva
ontológica, este proceso formativo configura al sujeto y su dimensión
axiológica, debiendo estar siempre conectado con la realidad contextual.
El Modelo de Educación
Primaria Bolivariana (2008, 12) “se fundamenta en la nueva relación
estado-sociedad, concibiendo la escuela como un espacio de promoción y
participación que vincula la educación con la familia y la sociedad,
trascendiendo las paredes del aula”. Esto genera escenarios propicios para
integrar la educación con actividades como la artesanía, la cual enriquece la
escuela con realidades configuradas en los saberes populares. Los saberes
populares, como producto de la conciencia social, reflejan las raíces
identitarias de Venezuela. Por lo tanto, el docente debe usarlos como elementos
inherentes a la acción cultural, integrándolos sistemáticamente al currículo.
Su incorporación promueve un aprendizaje dinámico, la producción de
conocimientos y el auto-reconocimiento individual.
A pesar de que los
saberes populares deberían ser un componente integral de la educación, la
observación empírica revela un marcado distanciamiento entre las áreas
académicas tradicionales y su incorporación en el campo educativo.
Específicamente, en la Escuela Básica “María Velásquez de Escalona” en San
Joaquín, Estado Carabobo, se observa una desvalorización y escasa práctica del
patrimonio cultural popular por parte de los educadores. Esta omisión sugiere
que la escuela está sustituyendo las tradiciones autóctonas por contenidos
descontextualizados, relegando así el desarrollo del “aprender haciendo” y el
afianzamiento de la identidad cultural.
Sin embargo, la
evidencia neurocientífica indica que la producción de artes populares estimula
el hemisferio derecho del cerebro, complementando la actividad del hemisferio
izquierdo en materias como matemática y ciencia, lo que, al estimular ambos
lados del cerebro, permite que el niño aprenda mejor y más rápido. Por lo
tanto, esta base neurocientífica y legal (Artículos 99 y 102 CRBV; Art. 36 LOE)
hace imperante reevaluar la forma en que los saberes populares se integran a la
praxis docente.
De lo expuesto, emerge
la necesidad de comprender la ontoaxiología formativa en la Educación Primaria
venezolana a través de la práctica de los saberes populares como fundamento
curricular. Esto conduce a preguntas de investigación sobre: ¿Cuál es el
significado y la valoración que otorgan los actores socioeducativos a la
práctica de los saberes populares en la Educación Primaria Venezolana?; ¿Qué
experiencias de aprendizaje emanan de la práctica de saberes populares y cómo
logran consolidarse como un fundamento curricular para los actores
socioeducativos en la Educación Primaria Venezolana? y ¿Cómo generar un
constructo teórico que fundamente la práctica de saberes populares como
fundamento curricular en la Educación Primaria Venezolana, a partir de la hermeneusis
de las vivencias de los actores socioeducativos?
Para dar respuesta a
estas interrogantes, se plantea que los propósitos de la investigación son:
develar la configuración ontoaxiológica de los saberes populares en el
Currículo del Sistema Educativo Bolivariano; comprender el significado y la
valoración de su práctica; interpretar las experiencias de aprendizaje que
emanan de esta práctica; y generar un constructo teórico que fundamente la
práctica de saberes populares como fundamento curricular.
El estudio es relevante
porque se alinea con la visión de la educación como derecho humano y deber
social (CRBV, Art. 102), buscando revalorizar el legado cultural venezolano y
proporcionar un modelo práctico para el Ministerio del Poder Popular para la Educación.
Implica la construcción de una perspectiva que reconozca que la práctica
docente debe integrar las “corrientes del pensamiento” (CRBV, Art. 102) que
emanan de la experiencia y la cultura popular para lograr una educación
integral y contextualizada.
La Trama del Conocer:
De la Colonialidad al Buen Saber en la Escuela
Venezolana.
El análisis de
antecedentes a nivel internacional, incluyendo el trabajo de Crespo y Vila
(2020) sobre saberes ancestrales en Ecuador, subraya que estos conocimientos
han sido históricamente marginados por las lógicas de la colonialidad del poder
y del saber. Su investigación aboga por un proceso de de-colonización del
pensamiento para alcanzar el “buen conocer”, el cual es indispensable para el
desarrollo social y se alinea con la necesidad de legitimar los saberes
populares. Complementariamente, Vanezca (2014, 14)
señala que “la eficacia curricular requiere un cambio de mentalidad en el
docente y la comprensión de que los valores socioculturales intrínsecos a los
saberes populares son el eje de la acción educativa”. Finalmente, Calvo (2015,
67) valida que “la cultura popular, con sus creencias y rituales, está
profundamente arraigada a la identidad y moldea los aprendizajes para la vida”.
En el contexto nacional,
la tesis doctoral de Cordero (2014, 89), destaca que “las personas construyen
valores e identidad nacional a través del juego tradicional (juego de palos
venezolano), enfatizando la educación como vehículo para preservar costumbres y
saberes, y proponiendo los juegos tradicionales como una herramienta práctica
para la formación integral y la orientación curricular”. Por su parte, Richani (2015, 51) defiende que “la manifestación de la
cultura oral es un proceso socio-histórico que conserva conocimientos
ancestrales, reforzando la necesidad de que el docente asuma la formación
cultural como parte de su rol”.
Esta visión refuerza la
necesidad de que el docente asuma la formación cultural como parte de su rol.
Finalmente, Fuentes de Arias, C. (2017, 8) argumenta “que la práctica de
saberes populares es una acción de resistencia cultural contra la
transculturización, necesaria para guiar los aprendizajes y fortalecer la
identidad”.
La propuesta de
establecer la práctica de saberes populares como fundamento curricular requiere
la convergencia de diversas teorías: Teoría Socio-Histórica (TSH) de Lev
Vygotski: “Provee un elemento conceptual sólido para comprender cómo los
saberes populares se transforman en conocimiento en la escuela”. La TSH postula
que el desarrollo de los procesos psicológicos superiores ocurre mediante la
internalización de prácticas sociales. El saber popular, inicialmente colectivo
(interpsicológico), se reconstruye en una estructura de pensamiento interna
(intrapsicológica), actuando como un mediador que reestructura la actividad
psicológica del estudiante.
Teoría Humanista de
Abraham Maslow (1943): Centrada en la jerarquía de necesidades y la
autorrealización. Al incorporar los saberes populares, la escuela crea un
ambiente de seguridad psicológica y pertenencia (necesidades básicas) que
valida la identidad del niño y su cultura. El estudiante, al practicar sus
raíces, satisface su necesidad de autoestima y se encamina hacia la
autorrealización.
Teoría del Control
Cultural de Guillermo Bonfil Batalla (1989): Ofrece una orientación sociológica
que entiende la dimensión política de la práctica de saberes. Se enfoca en la
capacidad de decisión sobre los elementos culturales propios. Al introducir los
saberes populares, la escuela otorga a la comunidad y al estudiante el control
autónomo sobre sus propios elementos culturales, contrarrestando la alienación
y transculturización.
Axiología y Teoría de
los Valores de Max Scheler (1928): La axiología postula que los valores son una
esfera propia e indispensable. Scheler estableció que los valores son esencias
que se descubren a través de una percepción afectiva o intuición emocional, no
por el pensamiento racional. El saber popular es el vehículo que porta valores
(respeto, solidaridad) que se aprenden sentimentalmente a través de la
práctica. Al privilegiar esta práctica, la escuela busca la satisfacción
profunda que emana de la identidad y la pertenencia (valores vitales y
espirituales).
En este sentido, la
revalorización de los saberes populares “no es solo una estrategia pedagógica,
sino un acto de profundo reconocimiento humano que permite la evolución de la
consciencia tanto del docente como del estudiante, al llevar al individuo a
confrontar e integrar su propia luz y sombra”, tal como lo plantea Morin (1994,
31). Sin embargo, para que la práctica de saberes funcione como fundamento
curricular, es imprescindible comprender su naturaleza.
Al respecto, Aretz y
Rivera (1980, 32) definen los saberes populares tradicionales como “la cultura
tradicional que el pueblo recibe de sus mayores y que recrea de acuerdo con la
dinámica social... y con la mentalidad individual”. Sus rasgos característicos
los convierten en una epistemología emergente de valor incalculable:
Tradicional y Anónimo: Su esencia perdura, legando un patrimonio social sin
autoría individual, subrayando su carácter comunitario. Popular y Colectivo:
Son un repertorio común, compartido y vigente, consolidando el sentido de
pertenencia en la comunidad. Empírico y Oral: Son el resultado de la
experiencia espontánea, transmitiéndose mediante la escucha, la práctica
directa y la demostración física, lo que facilita el “aprender haciendo”.
Funcional y Regional: Cumplen una finalidad vital (social, biológica,
espiritual) y están geográficamente localizados, influyendo en la fisonomía
cultural de la comunidad. Parte de la Identidad Nacional: Se entrelazan con la
idiosincrasia de un pueblo, afirmando la memoria histórica y el acervo
nacional.
Camino Metodológico
El camino metodológico de esta investigación
se inscribe en el Paradigma Interpretativo, asumiendo que la realidad educativa
es una construcción social mediada por la cultura y la subjetividad de sus
actores. La meta central es generar un constructo teórico sobre la práctica de
los saberes populares como fundamento curricular. Esto requiere una
aproximación que privilegie el significado y la comprensión profunda sobre la
explicación causal. Dicho propósito se materializa a través del método
Fenomenológico-Hermenéutico, un diseño ideal para capturar la riqueza de las
vivencias y la estructura esencial del fenómeno. Este método permite al
investigador la interpretación del sentido (Hermenéusis) de las experiencias.
Para la recolección de la información, se
emplearon dos técnicas cualitativas principales: la observación sistémica, para
registrar visual y descriptivamente las prácticas culturales en su contexto
histórico-cultural; y la entrevista semiestructurada. Esta última fue diseñada
para obtener narrativas ricas de informantes clave mediante un guion flexible,
lo que facilita la emergencia de categorías conceptuales directamente de sus vivencias.
Una vez recolectados los datos, el análisis cualitativo siguió un proceso
sistemático: primero, la categorización clasificó y codificó el material
primario mediante la inmersión mental del investigador en el corpus (Martínez.,
1986, 75); luego, la estructuración de la información fungió como el “corazón
de la actividad investigativa” (Martínez, 1986, 76), integrando categorías para
construir la síntesis teórica a través de una “fusión de horizontes”
dialéctica; seguidamente, la contrastación comparó las categorías emergentes
con el referente teórico para asegurar la validez interna.
Para validar los hallazgos, se aplicó la
triangulación múltiple (Denzin, 1970, 17; Kemmis, 1983, 12) de datos, métodos y
teorías como control cruzado, garantizando la credibilidad y la dependencia
(rigor científico). Finalmente, la teorización fue el acto creativo que
sintetizó e integró todos los significados, proponiendo un modelo ideal o
estructura conceptual “que ordena la práctica de los saberes populares como una
epistemología curricular coherente” (Popper, 1963, 45), confirmando que la
teoría generada es una representación fiel de la realidad construida por los
actores socioeducativos.
Resultados
La hermeneusis
valida la Práctica de Saberes Populares como Fundamento Curricular (PSPCFC),
trascendiendo su rol de contenido complementario para convertirse en un
sustento ontológico, epistemológico y axiológico del proceso educativo. Esta
dimensión ontológica se confirma al entender el saber popular como conocimiento
ancestral y empírico que no proviene de la academia. Esencialmente, es “transmitido
de generación en generación” en el seno familiar, constituyendo la “representación
política, económica y cultural” del colectivo. Al ser una “educación que se
origina en los contextos sociales”, provee la base de pertinencia cultural que
el currículo formal necesita. De este modo, se convierte en un pilar esencial
que debe orientar toda la praxis pedagógica.
En el plano epistemológico, la PSPCFC se
sustentó firmemente en la praxis, articulándose bajo el principio del “Aprender
Haciendo”. Los actores reconocen que el estudiantado puede utilizar estos
saberes en formas prácticas para afianzar sus conocimientos, validando una
epistemología que se alinea con Vygotski. Esta praxis reconfigura el
pensamiento a través de la acción y genera aprendizaje significativo; no
obstante, su escasa práctica en el aula exige una urgente De-colonización
epistémica. Ante este déficit, el docente debe asumir un rol crucial como
mediador cultural para “rescatar rituales, tradiciones” y la “sabiduría de la
vida” local. Su misión es guiar a los niños por su “medio geográfico”,
convirtiendo el saber popular en una herramienta de conocimiento válida.
La dimensión axiológica emergió como el pilar
ético, pues los saberes populares son la “base fundamental” para el “desarrollo
psicosocial” y la adquisición de aprendizajes significativos para la vida. Esta
práctica es un vehículo de valores culturales que valida la tesis de Scheler al
demostrar que los valores se aprehenden a través de la vivencia, siendo crucial
el factor afectivo. El resultado subraya que el aprendizaje ocurre cuando se
enseña “con amor, cuando lo enseñas creyendo” en la acción, conectando el
PSPCFC con la “pedagogía del amor” al validar la existencia del otro.
Finalmente, el fin último (Teleológico) de la PSPCFC es transformar la escuela
en un agente de resistencia y formación cívica, siendo un acto de control
cultural que refuerza la identidad nacional.

Figura 1: Abordaje
Epistémico
Fuente: Pinto, N. (2025)
El conjunto de estos hallazgos fundamenta y valida
de manera categórica el título de la investigación: la práctica de saberes
populares es intrínsecamente un fundamento curricular en la escuela venezolana,
proporcionando la base onto-epistemológica y axiológica para una educación
contextualizada y humanista.
Discusión
El análisis
hermenéutico de las vivencias ratifica que la Práctica de Saberes Populares
como Fundamento Curricular en la Escuela Venezolana (PSPCFC) es un imperativo
curricular que exige la refundación educativa. Su legitimidad se demuestra al
reconocer los saberes populares, definidos como “conocimiento que tienen las
personas sin haber ido a una escuela o a una Universidad” (Vasija de Barro,
2025, 37), como un conocimiento válido que emana de la experiencia de vida,
poseyendo una estructura gnoseológica propia que extiende el alcance de la
epistemología.
Esta validación se
profundiza en la praxis por el principio de “Aprender Haciendo” que supera el
dualismo cartesiano, funcionando como un mecanismo vygotskiano para el
desarrollo cognitivo-social al enseñar “creyendo en lo que está haciendo”
(Informante clave, 2025). A nivel axiológico, la PSPCFC se revela como un
vehículo ético-pedagógico crucial, ya que los saberes son la “base fundamental
para el desarrollo psicosocial y.… aprendizajes significativos para la vida”
(Informante clave, 2025), estableciendo un diálogo con la Axiología de Scheler
al demostrar que los valores se aprehenden de forma vivenciada y afectiva.
Finalmente, el
constructo brinda sustento a la pedagogía del amor al humanizar el proceso y
validar la cultura del niño, lo que constituye un reconocimiento ontológico. No
obstante, la persistencia del déficit curricular subraya la necesidad de
combatir el “control cultural” (Bonfil Batalla, 1989, 92), haciendo de la
PSPCFC una herramienta de resistencia cultural y revalorización identitaria con
un fin último teleológico como fundamento curricular legítimo, viable y ético.
Conclusiones
Las conclusiones sintetizan el modelo teórico
generado. La investigación concluye que el Saber
Popular es un fundamento epistemológico legítimo, superando su consideración
como conocimiento periférico, pues el conocimiento transmitido “de generación
en generación” posee validez intrínseca. Esta legitimación exige que la
Práctica de Saberes Populares como Fundamento Curricular (PSPCFC) sustituya el
control cultural por un reconocimiento ontológico de la cultura local,
asegurando una educación verdaderamente contextualizada. La PSPCFC es también
un imperativo axiológico para la formación integral, al confirmar que los
valores esenciales están intrínsecamente ligados a la vivencia de las
tradiciones.
Este mecanismo afectivo sustenta la pedagogía del
amor, lo que implica que el currículo que ignora los saberes populares
sacrifica la dimensión ética y humanista de la formación. La evidencia subraya
la urgencia teleológica de la PSPCFC, demandando una transformación de la
praxis docente en la que el maestro actúe como mediador cultural, articulando
el conocimiento ancestral con los objetivos formales, y convirtiéndose en el
principal agente de resistencia cultural y garante de la identidad nacional
venezolana.
En consecuencia, el constructo teórico generado es
un modelo ideal y viable, con un marco onto-epistemológico y axiológico, que
invita a la política educativa a trascender los modelos importados y construir
una educación que se nutra de la riqueza cultural, histórica y experiencial de
los pueblos venezolanos
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