
Identidad Profesional Docente y
Criterios de Selección en la Educación Universitaria, desde un Enfoque de
Competencias Situadas y el Contexto Sociocultural del Llano Venezolano
Autora: MSc. Adriana
Josefina Monagas Ostos
UNEFA
Correo: Adrianamonagas2013@gmail.com
Código ORCID ID:
0009-0001-6076-5860
Como citar este artículo:
Adriana Josefina Monagas Ostos “Identidad profesional docente y
criterios de selección en la educación universitaria, desde un enfoque de
competencias situadas y el contexto sociocultural del llano venezolano” (2026), (1,17)
Recibido: 15/11/2025 Revisado: 17/11/2025 Aceptado: 24/11/2025
RESUMEN
El
presente artículo analizó la relación entre la identidad profesional docente y
los criterios de selección vigentes en las instituciones de educación
universitaria venezolanas, con énfasis en el contexto sociocultural de la
región llanera. Desde el enfoque epistemológico de las competencias situadas,
se cuestiona la pertinencia de los modelos clásicos de evaluación docente, que
tienden a ignorar el territorio como variable constitutiva del perfil
profesional. La investigación adoptó un paradigma cualitativo de tipo
hermenéutico-interpretativo, utilizando como técnicas la entrevista en
profundidad y el análisis documental. Los resultados revelaron que existe una
profunda brecha entre la identidad profesional construida por los docentes en
ejercicio y los criterios formales de selección institucional, los cuales
responden a lógicas estandarizadas ajenas a la realidad socioeducativa del
llano venezolano. Se concluyó que es necesario reformular los procesos de
selección docente integrando dimensiones territoriales, interculturales y
axiológicas, como condición para mejorar la calidad educativa en contextos
rurales y periurbanos.
Palabras
clave:
identidad profesional, competencias situadas, selección docente, educación
superior, llano venezolano.
Reseña
Biográfica:
Docente Asistente dedicación exclusiva de la UNEFA. Magister en Recursos
Humanos
Professional Identity of
Teachers and Selection Criteria in University Education: a Situated Competency
Approach and the Sociocultural Context of the Venezuelan Plains
Author: Adriana Josefina Monagas
Ostos
UNEFA
Email:
Adrianamonagas2013@gmail.com
ORCID
ID: 0009-0001-6076-5860
How to cite this article: Monagas Ostos, Adriana Josefina. “Professional identity of teachers and selection criteria in
university education: a situated competency approach and the sociocultural
context of the venezuelan plains" (2026), (1,17).
Received: 15/11/2025 Revised: 17/11/2025 Accepted: 24/11/2025
ABSTRACT
This
article analyzes the relationship between teacher professional identity and the
selection criteria in Venezuelan higher education institutions, with emphasis
on the sociocultural context of the plains region (llano). From the
epistemological framework of situated competencies, the relevance of classical
models of teacher evaluation is questioned, as they tend to ignore territory as
a constitutive variable of the professional profile. The research adopts a
qualitative hermeneutic-interpretive paradigm, using in-depth interviews and
documentary analysis. Results reveal a deep gap between the professional
identity built by practicing teachers and the formal institutional selection
criteria, which respond to standardized logics alien to the socio-educational
reality of the Venezuelan plains. It is concluded that it is necessary to
reformulate teacher selection processes by integrating territorial,
intercultural, and axiological dimensions, as a condition for improving
educational quality in rural and peri-urban contexts.
Keywords: professional identity, situated competencies, teacher
selection, higher education, Venezuelan plains.
Biographical
Sketch: Assistant
Professor, full-time, at UNEFA
INTRODUCCIÓN
Los
sistemas de selección docente en la educación universitaria han sido objeto de
análisis críticos a nivel latinoamericano, especialmente en contextos donde la
diversidad territorial y cultural interpela con fuerza los modelos
estandarizados de evaluación. En Venezuela, esta problemática adquiere una
dimensión particular en las regiones llaneras, donde la identidad cultural, los
saberes locales y las dinámicas comunitarias forman parte constitutiva de la
realidad educativa, pero raramente son considerados como criterios válidos para
el ingreso o la permanencia del personal docente universitario.
De
este modo, la noción de identidad profesional docente, entendida como “el
conjunto de representaciones, valores, creencias y significados que un educador
construye en torno a su rol” (Dubar 2002, 109), ha cobrado creciente relevancia
en la investigación educativa contemporánea. Sin embargo, a pesar de que esta
categoría aparece con frecuencia en los discursos institucionales, los procesos
formales de selección continúan priorizando credenciales académicas y
productividad investigativa, desestimando la capacidad del docente para
interactuar con entornos socioculturales específicos.
De
tal modo que, el autor señala que la identidad no es una esencia fija, sino un
proceso relacional en permanente construcción, lo que implica que cualquier
modelo de selección que pretenda ser pertinente debe contemplar las condiciones
concretas en que dicha identidad se desarrolla. Esta advertencia resulta
especialmente significativa para el caso venezolano, donde la heterogeneidad
regional demanda perfiles docentes diferenciados.
Por
su parte, el enfoque de las competencias situadas, derivado de la psicología
cultural y los aportes de Lave y Wenger (1991, 31) sobre el aprendizaje como
práctica social, propone “que las capacidades humanas no pueden comprenderse al
margen de los contextos en que se ejercen” (p.50). Esta perspectiva impugna la
abstracción de los perfiles de competencia genéricos y propone, en cambio, que
las competencias docentes se evalúen en relación con las exigencias reales del
entorno. Por lo que estos autores desarrollaron el concepto de comunidades de
práctica para explicar cómo el conocimiento es fundamentalmente situado, es
decir, inseparable del lugar, la cultura y las relaciones sociales donde se
produce.
En
tal sentido, trasladar esta lógica al campo de la selección docente
universitaria supone un cambio paradigmático de gran alcance: implica reconocer
que un docente competente en Caracas no lo es necesariamente en Apure, y que
los criterios de ingreso deben reflejar esa diferencia. En este marco, el
presente artículo se propuso como objetivo central analizar la identidad
profesional docente y criterios de selección en la educación universitaria,
desde un enfoque de competencias situadas y el contexto sociocultural del llano
venezolano. La investigación buscó responder a la siguiente pregunta central:
¿En qué medida los criterios actuales de selección docente en las universidades
de la región llanera venezolana reconocen y valoran la identidad profesional
construida en función del contexto sociocultural territorial?
En
este orden de ideas, la relevancia del estudio radica en que contribuye al
debate sobre la pertinencia educativa en regiones históricamente subordinadas a
modelos curriculares y normativos construidos desde los centros urbanos. De
este modo, la región llanera venezolana, con su complejidad ecológica, cultural
e histórica, representa un laboratorio privilegiado para examinar las tensiones
entre universalismo normativo y especificidad territorial en los procesos de
configuración del talento humano docente. Abordar este problema no solo tiene
valor académico, sino que responde a una urgencia política: la de construir una
educación superior que, sin renunciar a la rigurosidad científica, sea capaz de
dialogar con los saberes y las identidades de los territorios que habita.
Desarrollo
Identidad Profesional Docente:
Entre la Subjetividad y la Institución
El
concepto de identidad profesional docente constituye uno de los núcleos más
fértiles y debatidos de la investigación educativa contemporánea. Para Marcelo
García y Vaillant (2009, 87), la identidad profesional del docente es “el
resultado de una compleja interacción entre la historia personal del educador,
su formación inicial, las condiciones laborales y el contexto institucional en
que ejerce su práctica”. Esta definición permite comprender la identidad no
como un atributo estático del individuo, sino como una construcción dinámica
que se renegocia permanentemente en el encuentro con el otro y con las
exigencias del entorno.
La
implicación directa de este planteamiento para los procesos de selección es que
no basta con medir lo que el docente sabe o puede hacer en abstracto; es
necesario indagar también quién es, desde dónde construye su práctica y con qué
comunidades se identifica. Desde una perspectiva sociológica, Dubar (2002, 112)
distingue entre “la identidad para sí, aquella que el sujeto construye en su
relato biográfico, y la identidad para el otro; aquella que las instituciones y
los pares reconocen y legitiman” (p.70). Esta distinción es especialmente
productiva para el análisis de los procesos de selección docente, pues
evidencia una tensión estructural: mientras los docentes construyen su
identidad a partir de experiencias situadas en comunidades específicas, las instituciones
los evalúan según categorías formalizadas que frecuentemente ignoran esa
dimensión biográfica y territorial. En tal sentido, el autor advierte que
cuando esta tensión no es gestionada, se producen crisis de identidad que
afectan la motivación, el compromiso y la eficacia del educador, lo cual tiene
consecuencias directas sobre la calidad de los procesos de enseñanza y
aprendizaje.
En
el contexto latinoamericano, Bolívar, Domingo y Fernández (2001, 44) señalan
que la identidad docente se construye
En la intersección de múltiples narrativas: la de la
vocación, la de la formación académica y la de la experiencia en terreno. Estos
autores destacan que la narrativa de la vocación, lejos de ser una noción
romántica, expresa un vínculo profundo entre el docente y el contexto
comunitario en que trabaja.
Por
consiguiente, en regiones como los llanos venezolanos, este vínculo tiene un
valor estratégico particular: el docente que comparte el universo simbólico de
sus estudiantes, que conoce las particularidades del ciclo de lluvias, los
ritmos de la vida campesina, el folklore, la gastronomía y las relaciones
sociales del llano; posee una competencia cultural que ningún examen de
credenciales puede sustituir. En este orden de ideas, los autores proponen el método biográfico-narrativo
precisamente para capturar esta dimensión de la identidad que los instrumentos
formales de evaluación omiten, y su apuesta metodológica constituye una
referencia fundamental para repensar los procesos de selección en territorios
con alta especificidad cultural.
Competencias Situadas: Epistemología del
Conocimiento en Contexto
El
enfoque de las competencias situadas surge como respuesta crítica a los modelos
cognitivos clásicos que conciben el conocimiento como una entidad abstracta,
transferible de manera directa de un contexto a otro. Al respecto, Lave y Wenger (1991, 53) argumentan que “el
aprendizaje es inseparable de la actividad, el contexto y la cultura en que
ocurre, y que las competencias solo pueden evaluarse en las condiciones reales
de su ejercicio”. Esta afirmación tiene implicaciones radicales para los
sistemas de selección docente: si las competencias son situadas, entonces los
criterios de evaluación deben ser igualmente situados, lo que obliga a diseñar
instrumentos capaces de capturar las especificidades del entorno donde el
docente ejercerá su práctica.
Del
mismo modo, Perrenoud (2004, 16) amplía esta perspectiva al proponer que “la
competencia no es la simple suma de conocimientos, sino la capacidad de movilizar
recursos cognitivos, afectivos y relacionales para resolver situaciones
complejas e inéditas”. Esta definición es especialmente relevante para el
contexto llanero venezolano, donde los docentes enfrentan cotidianamente
situaciones de alta complejidad: comunidades aisladas, pobreza, diversidad
étnica, escasez de recursos, y una relación particular con el tiempo y el
espacio que difiere profundamente de los patrones urbanos. En este sentido, el
autor advierte que la formación orientada exclusivamente a contenidos
disciplinares produce docentes que saben mucho, pero que son incapaces de
actuar con eficacia en situaciones reales de alta incertidumbre. La selección
docente que se limite a verificar títulos y publicaciones reproduce exactamente
esta limitación, pues no permite anticipar la capacidad de un educador para
movilizar sus saberes en contextos adversos y cambiantes.
En
sintonía con estas reflexiones, Tardif (2004, 31) propone “la categoría de
saberes experienciales para referirse al conocimiento que los docentes producen
en el ejercicio cotidiano de su práctica y que difícilmente puede formalizarse
en un currículo o evaluarse mediante pruebas estandarizadas”. Estos saberes,
acumulados a lo largo de años de interacción con estudiantes, familias y comunidades,
constituyen en opinión del autor el núcleo duro de la competencia profesional
docente.
De
esta forma, la advertencia del autor es que los sistemas institucionales
tienden a devaluar estos saberes en favor de los conocimientos académicos
formales, generando una paradoja: los docentes más valorados por la institución
no son necesariamente los más competentes en el aula. Esta paradoja se
intensifica en contextos rurales o periurbanos, donde los saberes
experienciales sobre el territorio son especialmente determinantes para el
éxito pedagógico.
Contexto Sociocultural del Llano
Venezolano y su Incidencia en la Práctica Docente
La
región llanera venezolana constituye un espacio sociocultural de singular
complejidad, caracterizado por una profunda identidad territorial que se
expresa en el joropo, la ganadería extensiva, la cosmovisión animista, los
ciclos estacionales y una forma particular de relacionarse con la naturaleza y
la comunidad. En este sentido, Morales Manzur (2006, 78) señala que
Los llanos venezolanos han sido históricamente
invisibilizados en los grandes relatos de la nación, y que esta invisibilización se reproduce en los sistemas educativos
que aplican currículos diseñadas para poblaciones urbanas sin adaptar sus
contenidos, ni sus métodos, ni sus criterios de selección docente, a la
especificidad del territorio.
Esta
observación tiene un valor diagnóstico fundamental: los problemas de calidad y
pertinencia educativa en la región no son solo consecuencia de la pobreza
material, sino también de un desencuentro epistemológico entre lo que la
institución ofrece y lo que el territorio demanda. Desde la educación
intercultural, Walsh (2009, 22) plantea que “los procesos de
enseñanza-aprendizaje en contextos de alta diversidad cultural deben partir del
reconocimiento y la valoración de los saberes locales como punto de partida
epistemológico”. Esta propuesta, que el autor denomina interculturalidad
crítica, exige docentes capaces de mediar entre distintos sistemas de
conocimiento, lo que implica un perfil profesional radicalmente distinto al que
los modelos clásicos de selección buscan.
Por
lo que, un docente interculturalmente competente en el llano venezolano no es
simplemente aquel que domina los contenidos de su disciplina, sino aquel que
puede ponerlos en diálogo con la cosmovisión local, los ritmos vitales de la
comunidad y las expectativas culturales de los estudiantes y sus familias. En
este sentido, insiste en que esta capacidad de mediación intercultural no puede
reducirse a un curso de sensibilización, sino que requiere una formación
integral y, sobre todo, una experiencia vivida de inmersión en el territorio,
algo que los procesos actuales de selección docente rara vez contemplan como
criterio de valoración.
Metodología
La
presente investigación se inscribió en el paradigma cualitativo, asumiendo un
enfoque hermenéutico-interpretativo que buscó comprender el fenómeno estudiado
desde la perspectiva de los propios actores. Como señala Gadamer (1977, 331),
la hermenéutica “no persigue la explicación causal de los fenómenos, sino su
comprensión en el horizonte de los significados que los sujetos les atribuyen”.
Esta orientación epistemológica resultó coherente con el objeto de estudio,
dado que la identidad profesional docente es, por definición, un fenómeno
intersubjetivo que solo puede ser aprehendido desde dentro, es decir, desde la
propia experiencia de los docentes y de quienes participan en los procesos
institucionales de selección.
Por
consiguiente, el autor advierte que toda comprensión implica una fusión de
horizontes, lo que en términos metodológicos significó que el investigador debe
estar dispuesto a dejarse interpelar por la experiencia del otro, sin imponer
categorías previas que clausuren la escucha. El diseño metodológico combinó dos
estrategias complementarias: la entrevista en profundidad y el análisis
documental. La entrevista en profundidad, siguiendo los lineamientos de Bertaux (1997, 63), se orientó a la “reconstrucción de las
trayectorias biográfico-profesionales de los docentes participantes, buscando
identificar los momentos y los contextos que resultaron determinantes en la
construcción de su identidad profesional y en su relación con el entorno
sociocultural llanero”. Por lo tanto, se realizaron quince entrevistas a
docentes universitarios de instituciones de la región, seleccionados mediante
un muestreo intencional por criterio, privilegiando la diversidad de
trayectorias, disciplinas y antigüedades en el servicio. De este modo, el autor
destaca que la entrevista biográfica no busca representatividad estadística,
sino saturación teórica, es decir, el punto en que los relatos comienzan a
repetir patrones interpretativos que permiten construir categorías analíticas
robustas.
Por
su parte, el análisis documental se centró en los reglamentos de selección
docente vigentes en las universidades de la región, así como en los baremos y
concursos de oposición documentados entre los años 2015 y 2024. Estos
documentos fueron analizados mediante la técnica del análisis crítico del
discurso, según los principios establecidos por Van Dijk (2003, 144), quien
propone “examinar cómo los textos institucionales reproducen o cuestionan
estructuras de poder y sistemas de valoración”. En este orden de ideas, el
autor sostiene que los discursos institucionales no son neutros, sino que
encarnan visiones del mundo y jerarquías de saberes que favorecen a
determinados grupos y excluyen a otros; en este caso, el análisis permitió
identificar si los documentos de selección incorporan o marginan las
dimensiones territoriales y socioculturales en sus criterios de valoración.
En
efecto, los datos producidos por las entrevistas fueron sometidos a un proceso
de codificación axial mediante el método de la teoría fundamentada propuesta
por Strauss y Corbin (2002, 110). Esta estrategia permitió construir categorías
emergentes a partir de los propios relatos de los participantes, evitando la
imposición de marcos interpretativos externos. Las categorías resultantes
fueron contrastadas con los hallazgos del análisis documental, generando un
sistema de triangulación que fortaleció la validez interna de los resultados.
Se aplicaron también procedimientos de validación comunicativa con algunos de
los docentes entrevistados, a quienes se les devolvieron las interpretaciones
preliminares para su revisión y contraste, siguiendo la recomendación de
Lincoln y Guba (1985, 301) sobre la credibilidad en la investigación
cualitativa.
Resultados
El
análisis de las entrevistas evidenció que los docentes que han construido su
trayectoria profesional en el contexto llanero poseen un conjunto de
competencias vinculadas al conocimiento del territorio que ellos mismos
denominan, en sus propios términos, saber vivir el llano. Este saber incluye el
dominio de los códigos culturales locales; la importancia del joropo, de las
festividades religiosas, del trabajo ganadero, de la relación con el agua, así
como la capacidad de adaptar los ritmos pedagógicos a las exigencias del ciclo
climático, que en la región determina períodos de accesibilidad e
inaccesibilidad a las comunidades.
Sin
embargo, cuando estos mismos docentes relatan sus experiencias en los concursos
de oposición o en los procesos de evaluación institucional, coinciden en
señalar que ninguno de estos conocimientos fue valorado ni siquiera mencionado
como criterio de selección. Este hallazgo es consistente con los planteamientos
de Perrenoud (2004, 19), quien afirma que “los sistemas institucionales de
evaluación tienden a privilegiar las competencias que son fácilmente medibles, títulos,
publicaciones, años de servicio; en detrimento de aquellas más complejas que
requieren observación prolongada en contexto para ser apreciadas”.
En
el caso del llano venezolano, la distancia entre las competencias valoradas
institucionalmente y las competencias efectivamente relevantes para la práctica
resulta especialmente pronunciada, dado que el entorno plantea desafíos
pedagógicos que los modelos estándar de formación docente no contemplan. En el
mismo sentido, los docentes entrevistados expresaron con frecuencia una
sensación de invisibilidad respecto a sus saberes contextuales, lo cual afecta
negativamente su autopercepción profesional y su sentido de pertenencia a la
institución universitaria.
Un
segundo hallazgo relevante refiere a las tensiones que los docentes
experimentan entre la identidad que han construido en su relación con el
territorio y la identidad que la institución universitaria les demanda adoptar.
Varios entrevistados relataron haber tenido que esconder o minimizar sus
prácticas pedagógicas situadas, el uso de saberes locales, la incorporación de
elementos del folklore en las clases, la realización de actividades en
comunidades rurales; para ajustarse a las expectativas institucionales de
formalidad y estandarización. Este proceso de supresión identitaria es descrito
por los participantes con expresiones que denotan malestar, alienación y
pérdida de sentido en el ejercicio profesional.
A
su vez, la teoría de Dubar (2002, 115) ilumina con precisión este fenómeno. El
sociólogo francés señala que:
Cuando existe una discontinuidad radical entre la
identidad para sí y la identidad para el otro, se produce lo que él denomina
identidad de supervivencia, en la que el sujeto adopta externamente los roles
que la institución le prescribe, pero mantiene internamente una distancia
crítica que erosiona su compromiso y su creatividad.
En
el contexto universitario llanero, este proceso tiene consecuencias pedagógicas
concretas: los docentes que operan en modo de identidad de supervivencia
tienden a reproducir de manera mecánica los contenidos oficiales, sin integrar
los saberes locales ni adaptar sus estrategias a las necesidades reales de sus
estudiantes, precisamente porque el sistema de incentivos institucional premia
la conformidad y no la pertinencia contextual.
Cabe
resaltar que, el análisis de los documentos institucionales reveló que los
baremos de selección docente vigentes en las universidades de la región asignan
el mayor peso porcentual a los títulos académicos de posgrado, a las
publicaciones en revistas indexadas y a la experiencia docente formal medida en
años de servicio. Ninguno de los instrumentos analizados incluye criterios
explícitos relacionados con el conocimiento del contexto territorial, la
participación en proyectos comunitarios, el dominio de prácticas culturales
locales o la capacidad de trabajo en contextos de alta vulnerabilidad.
Esta
estructura de valoración reproduce, en el nivel institucional, lo que Walsh
(2009, 26) denomina “colonialidad del saber: la
imposición de un sistema epistémico hegemónico que invisibiliza y devalúa los
conocimientos producidos fuera de los circuitos académicos formales”. Desde la
óptica del análisis crítico del discurso, los baremos examinados construyen
implícitamente un perfil docente idealizado que corresponde al académico
urbano, investigador y productor de conocimiento científico, sin considerar que
en el contexto llanero el rol docente requiere además; y a veces principalmente;
capacidades de mediación cultural, liderazgo comunitario y adaptación pedagógica
a condiciones de precariedad.
De
este modo, Van Dijk (2003, 148) sostiene que “los textos institucionales operan
como dispositivos de inclusión y exclusión que reproducen las jerarquías
sociales existentes”; en este caso, los baremos favorecen a quienes han tenido
acceso a centros de formación avanzada, generalmente ubicados fuera de la
región; y penalizan implícitamente a quienes han construido su trayectoria
principalmente en el territorio, acumulando un capital cultural y pedagógico
que el instrumento es incapaz de reconocer.
Discusión
Los
hallazgos del estudio plantean una reflexión de fondo sobre la pertinencia de
los modelos actuales de selección docente en la educación universitaria venezolana,
particularmente en regiones con alta especificidad cultural y territorial como
los llanos. La convergencia entre los datos de las entrevistas y los hallazgos
del análisis documental sugiere que existe un desacoplamiento estructural entre
lo que las instituciones valoran en sus procesos de selección y lo que el
contexto socioeducativo demanda de sus docentes.
Este
desacoplamiento no es casual: responde a una lógica histórica de centralización
normativa que ha producido sistemas de evaluación genéricos, diseñados desde el
centro para una realidad educativa uniformizada que en la práctica no existe. Al mismo tiempo, la noción de competencias
situadas propuesta por Lave y Wenger (1991, 98) ofrece, en este escenario,
Un horizonte conceptual desde el cual es posible
repensar los criterios de selección sin renunciar a la rigurosidad. Si las
competencias son inseparables del contexto en que se ejercen, entonces los
procesos de selección docente deben incorporar dispositivos de evaluación en
situación, observaciones de práctica, proyectos de intervención comunitaria,
entrevistas biográficas, entre otros, que permitan capturar dimensiones del
desempeño que los exámenes escritos y los títulos no pueden revelar.
Esta
propuesta no implica relativizar los criterios de calidad académica, sino
ampliarlos para incluir formas de saber que los modelos actuales
sistemáticamente ignoran. De tal modo que, la tensión entre identidad
biográfica e identidad institucional descrita por los docentes entrevistados
remite, en última instancia, a un problema de reconocimiento en el sentido que Honneth (1997, 148) le otorga al término. Para este autor,
el reconocimiento, “entendido como la afirmación pública del valor de los
aportes de un sujeto; es una condición básica para el desarrollo de una
identidad profesional saludable y comprometida”.
De
tal modo que, cuando las instituciones universitarias aplican criterios de
selección que ignoran sistemáticamente los saberes territoriales de sus
docentes, están produciendo una forma de irrespeto que tiene consecuencias no
solo individuales, sino también colectivas: debilitan la cohesión
institucional, erosionan la motivación del cuerpo docente y desarticulan la
posibilidad de construir proyectos educativos enraizados en el territorio. Del
mismo modo, señala que las luchas por el reconocimiento son motores de
transformación social, y en este sentido, la reivindicación de los saberes
contextuales por parte de los docentes llaneros puede interpretarse como una
demanda de reconocimiento que el sistema educativo está en deuda de atender.
Por
otra parte, la propuesta de interculturalidad crítica de Walsh (2009, 34)
invita “a ir más allá de la inclusión superficial de contenidos locales en el
currículo y a transformar estructuralmente las lógicas de poder que organizan
el conocimiento en las instituciones”. Aplicada al campo de la selección
docente, esta perspectiva sugiere que no basta con añadir un criterio sobre
conocimiento del contexto regional a los baremos existentes; es necesario
reformular desde sus bases la epistemología que sustenta esos instrumentos,
reconociendo que el saber llanero en sus expresiones culturales, ecológicas,
históricas y relacionales; es un saber legítimo y pedagógicamente valioso, no
un complemento pintoresco de la formación académica formal.
Esta
reformulación epistemológica exige, a su vez, procesos de participación activa
de las propias comunidades en la definición de los perfiles docentes, lo cual
representa un desafío institucional y político de considerables proporciones.
Conclusiones
La
investigación realizada permite arribar a las siguientes conclusiones. En
primer lugar, los procesos de selección docente en las universidades de la
región llanera venezolana responden a una racionalidad estandarizada que no contempla
las dimensiones territoriales, socioculturales e identitarias que caracterizan
el contexto educativo de la región. Esta omisión no es técnica, sino
epistémica: refleja la vigencia de un sistema de valoración del conocimiento
que privilegia los saberes académicos formales sobre los saberes situados y
experienciales.
En
segundo lugar, la identidad profesional docente construida en el llano
venezolano incorpora dimensiones de competencia cultural, territorial y
relacional que resultan fundamentales para la pertinencia pedagógica, pero que
los actuales instrumentos de selección son incapaces de capturar. Esta
invisibilidad institucional de la identidad llanera produce tensiones
biográficas en los docentes, que se expresan como malestar, pérdida de sentido
y desalineamiento entre la práctica real y las expectativas formales.
En
tercer lugar, el enfoque de las competencias situadas ofrece un marco
epistemológico pertinente para la reformulación de los criterios de selección
docente, en la medida en que propone evaluar las capacidades profesionales en
relación con los contextos reales de ejercicio. La operacionalización de este
enfoque en el diseño de nuevos instrumentos y protocolos de selección
representa una línea de investigación y de política educativa de alta prioridad
para la región.
Finalmente,
se plantea que las instituciones universitarias del llano venezolano inicien
procesos participativos de revisión de sus sistemas de selección docente,
incorporando la voz de las comunidades, los docentes en ejercicio y los
investigadores del área, con el fin de construir perfiles profesionales que
sean a la vez rigurosos en su dimensión académica y pertinentes en su dimensión
territorial. Solo desde esta doble exigencia es posible avanzar hacia una
educación superior que sea verdaderamente transformadora para los contextos
donde se despliega.
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