
Maternidad Penalizada: la Discriminación Velada hacia Mujeres Embarazadas y
Madres como Violencia Simbólica Institucionalizada
Autora: Abg. Joshanny Elizabeth López Díaz
Correo:lopezjoshanny@gmail.com
ORCID iD: https://orcid.org/0009-0009-9862-4228
Como
citar este artículo: Joshanny Elizabeth López Díaz
“Maternidad Penalizada: la Discriminación Velada hacia Mujeres Embarazadas y
Madres como Violencia Simbólica Institucionalizada” (2026), (1,16)
Recibido: 12/01/2026 Revisado: 15/01/2026 Aceptado: 20/01/2026
RESUMEN
El presente artículo examinó la discriminación
laboral que enfrentan las mujeres embarazadas y las madres trabajadoras desde
la perspectiva teórica de la violencia simbólica propuesta por Pierre Bourdieu.
A través de una metodología documental, se analizaron las manifestaciones
sutiles de exclusión que operan en los entornos laborales contemporáneos, las
cuales perpetúan desigualdades estructurales bajo una apariencia de normalidad
institucional. Los hallazgos revelaron que la penalización de la maternidad constituye
un mecanismo de dominación naturalizado que afecta tanto las trayectorias
profesionales como el bienestar psicosocial de las trabajadoras. Asimismo, se
evidenció una brecha salarial significativa entre madres y no madres que
alcanza hasta el 28% en algunos contextos. Las conclusiones apuntaron hacia la
necesidad de políticas organizacionales que desarticulen estas formas de
violencia encubierta, promoviendo entornos laborales verdaderamente
equitativos.
Palabras clave: Violencia simbólica, maternidad penalizada, discriminación laboral, brecha
salarial, género.
Reseña
Biográfica:
Universidad Nacional Experimental de los Llanos Centrales “Romulo
Gallegos” (UNERG) (2011-2016) Titulo Obtenido: Abogada. Universidad Nacional
Experimental de los Llanos Occidentales “Ezequiel Zamora” (UNELLEZ).
(2019-2021) Titulo Obtenido: Magíster Scientiarium En
Gerencia Pública. Actualmente estudiando Doctorado en Ciencias Jurídicas
UNELLEZ Apure.
Penalized
Motherhood: Veiled Discrimination Against Pregnant
Women and Mothers as Institutionalized Symbolic Violence
Author: Joshannys Elizabeth López Díaz
Email:
lopezjoshanny@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0009-0009-9862-4228
How to cite this article: Joshanny
Elizabeth López Díaz
“Penalized Motherhood: Veiled Discrimination Against
Pregnant Women and Mothers as Institutionalized Symbolic
Violence” (2026), (1, 16)
Received: 12/01/2026 Revised: 15/01/2026 Accepted: 20/01/2026
ABSTRACT
This article examines the
workplace discrimination faced by pregnant women and working mothers from the
theoretical perspective of symbolic violence proposed by Pierre Bourdieu. Using
a documentary methodology, the subtle manifestations of exclusion operating in
contemporary work environments were analyzed, perpetuating structural
inequalities under the guise of institutional normality. The findings revealed
that the penalization of motherhood constitutes a naturalized mechanism of
domination that affects both the professional trajectories and the psychosocial
well-being of working women. Furthermore, a significant wage gap between mothers
and non-mothers was evident, reaching up to 28% in some contexts. The findings
pointed to the need for organizational policies that dismantle these forms of
covert violence, promoting truly equitable work environments.
Keywords: Symbolic violence, penalized motherhood, workplace discrimination, wage
gap, gender.
Biographical Sketch: National Experimental University of the Central
Plains “Romulo Gallegos” (UNERG) (2011-2016) Degree Obtained: Lawyer. National Experimental University of the Western Plains “Ezequiel Zamora” (UNELLEZ). (2019-2021) Degree
Obtained: Master of Science in Public Management. Currently
pursuing a Doctorate in Legal Sciences at UNELLEZ Apure.
Introducción
La
incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral constituye uno de los
fenómenos sociales más significativos del siglo XX. Sin embargo, esta
transformación no ha venido acompañada de una redistribución equitativa de las
responsabilidades reproductivas y de cuidado. En este orden de ideas, la
maternidad continúa representando un punto de inflexión en las trayectorias
profesionales femeninas, configurándose como un factor de vulnerabilidad
laboral que trasciende las barreras geográficas y culturales. Cabe considerar
que, mientras la paternidad suele asociarse con percepciones de mayor
responsabilidad y compromiso profesional, la maternidad desencadena
frecuentemente respuestas discriminatorias que operan de manera velada en las
dinámicas organizacionales.
Desde
esta perspectiva, el sociólogo francés Bourdieu desarrolló el concepto de
violencia simbólica para explicar aquellas formas de dominación que, a
diferencia de la coacción física explícita, operan mediante mecanismos
culturales y simbólicos que los propios dominados internalizan como naturales y
legítimos. Así, la discriminación hacia las mujeres embarazadas y las madres
trabajadoras encuentra en este marco teórico una herramienta analítica
privilegiada para comprender su funcionamiento. A su vez, estas prácticas
discriminatorias no se manifiestan únicamente en despidos o negativas de
contratación, pues abarcan un espectro amplio de microagresiones
cotidianas que erosionan sistemáticamente las oportunidades de desarrollo
profesional femenino.
De
esta forma, el presente estudio se propone examinar las intersecciones entre la
violencia simbólica bourdiana y la discriminación
laboral por maternidad. La relevancia de esta investigación radica en la
necesidad de visibilizar aquellas formas de exclusión que, precisamente por su
carácter sutil e institucionalizado, escapan frecuentemente al escrutinio
público y a los mecanismos formales de protección. Igualmente, resulta
imperativo comprender cómo estas dinámicas contribuyen a perpetuar brechas
salariales y de oportunidades que afectan no solo a las trabajadoras individuales,
más bien impactan en el tejido social en su conjunto, limitando el potencial de
desarrollo económico y la construcción de sociedades más equitativas.
El
objetivo general de esta investigación consiste en analizar las manifestaciones
de violencia simbólica institucionalizada que experimentan las mujeres
embarazadas y las madres en los entornos laborales contemporáneos. En el mismo
sentido, se busca identificar los mecanismos mediante los cuales estas formas
de discriminación velada se naturalizan en las culturas organizacionales,
perpetuando desigualdades estructurales de género. De este modo, la
investigación pretende contribuir al corpus teórico existente sobre
discriminación laboral y violencia de género, aportando una perspectiva que
articule las dimensiones simbólicas del poder con las experiencias concretas de
las trabajadoras.
Por
otro lado, los objetivos específicos comprenden: primero, caracterizar las
principales formas de discriminación velada que enfrentan las mujeres
embarazadas y madres en el ámbito laboral; segundo, examinar la relación entre
estas prácticas discriminatorias y el concepto de violencia simbólica
desarrollado por Pierre Bourdieu; tercero, analizar el impacto de la
penalización de la maternidad en las trayectorias profesionales y las
condiciones salariales de las trabajadoras; y finalmente, proponer lineamientos
para la deconstrucción de estas formas naturalizadas de exclusión en las
organizaciones.
Desarrollo
La violencia simbólica como categoría analítica
Bourdieu,
en su prolífica obra sociológica, introdujo el concepto de violencia simbólica
para designar aquellas formas de dominación que se ejercen mediante
instrumentos de comunicación y conocimiento, operando de manera imperceptible
tanto para quienes la ejercen como para quienes la padecen. Según Bourdieu
(2000, 89), esta modalidad de violencia “resulta particularmente eficaz
precisamente porque logra obtener la complicidad de los dominados, quienes
incorporan las categorías de percepción del dominador como si fueran naturales
e incuestionables”. En este orden de ideas, la violencia simbólica no
constituye una forma menor o atenuada de dominación; por el contrario,
representa el fundamento sobre el cual se sostienen las estructuras de poder
más arraigadas en las sociedades contemporáneas.
Asimismo,
Calderone (2004, 78), en su análisis sobre la
violencia simbólica en la obra de Bourdieu, señala que “la dominación tiene
siempre una dimensión simbólica en la medida en que los actos de obediencia y
sumisión, en absoluto actos de plena conciencia, son actos de conocimiento de una estructura y
de reconocimiento de una legitimidad”. Esta afirmación resulta medular para
comprender cómo opera la discriminación por maternidad en los espacios
laborales. En efecto, cuando una mujer embarazada es relegada a funciones de
menor responsabilidad o excluida de proyectos estratégicos, frecuentemente
tanto ella como sus colegas y superiores perciben esta situación como una
consecuencia lógica de su condición, antes que como un acto discriminatorio. La
naturalización de estas prácticas constituye el mecanismo central mediante el
cual la violencia simbólica reproduce las relaciones de dominación de género en
el ámbito profesional.
Asimismo,
esta internalización de las categorías del dominador explica por qué muchas
trabajadoras no identifican como discriminación aquellas situaciones que
objetivamente limitan sus oportunidades de desarrollo, atribuyéndolas en cambio
a circunstancias personales o a decisiones propias supuestamente libres.
Desde esta perspectiva, resulta
fundamental comprender el papel del habitus en la
perpetuación de estas dinámicas. El autor lo conceptualiza como un sistema de
disposiciones duraderas que estructura las percepciones, pensamientos y
acciones de los agentes sociales. De esta forma, configura expectativas
diferenciadas respecto a los roles de hombres y mujeres en la esfera productiva
y reproductiva. Por otro lado, este conjunto de disposiciones no opera
únicamente a nivel individual, pues se encuentra inscrito en las estructuras
organizacionales, los procedimientos de recursos humanos y las culturas
corporativas, configurando lo que podría denominarse un habitus
institucional androcéntrico que naturaliza la subordinación femenina.
Manifestaciones de la discriminación velada por maternidad
Las formas de discriminación que
enfrentan las mujeres embarazadas y las madres trabajadoras abarcan un espectro
considerablemente más amplio que el despido o la negativa de contratación. A su
vez, estas manifestaciones se caracterizan por su carácter frecuentemente
sutil, lo que dificulta su identificación y denuncia. El Early
Institute (2023, 66), en su estudio sobre
discriminación laboral por embarazo, documenta que esta problemática “es la
violencia que se manifiesta de diversas formas y que se incentiva por un
conjunto de prejuicios y estereotipos sobre la maternidad en el espacio laboral
y público”. Esta caracterización permite comprender la naturaleza
multidimensional del fenómeno, que trasciende las conductas explícitamente
prohibidas por la legislación laboral.
En
el mismo sentido, la investigación revela que las prácticas discriminatorias
incluyen desde preguntas inapropiadas en entrevistas de trabajo sobre planes
reproductivos, hasta la modificación unilateral de funciones, la exclusión de
capacitaciones y promociones, y el hostigamiento sistemático orientado a
provocar la renuncia voluntaria de la trabajadora. Estas conductas configuran
lo que algunos autores han denominado acoso psicológico maternal, una forma
específica de acoso laboral vinculada a la condición de embarazo o maternidad.
Cabe considerar que la discriminación no se limita al período de gestación,
pues sus efectos se prolongan significativamente en el tiempo. Un informe de
Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México
(COPRED, 2022) evidencia que:
El 75% de las mujeres ha experimentado afectaciones en su vida laboral tras
convertirse en madres. Igualmente, el estudio revela que una de cada tres
trabajadoras afirma haber sufrido algún tipo de discriminación derivada de su
maternidad, con repercusiones que abarcan desde la reducción forzada de jornada
hasta el estancamiento profesional.
Es
así como la maternidad opera como un mecanismo detrás de la estratificación laboral,
que en virtud de una lógica oscilante relega a las mujeres madres a puestos de
trabajo de jerarquía inferior, retribución más pobre, o un menor monto de
reconocimiento social. Así, la división sexual del trabajo interviene para que
los efectos de la discriminación laboral explícita se potencien. Al respecto, FARO (2022, 45) señala que:
El embarazo, además de ser un proceso biológico, se ha construido
socialmente como una imposibilidad para el desarrollo de las mujeres o como un
momento transitorio que pone a las mujeres en especial vulnerabilidad. La
división sexual del trabajo ha impuesto a las mujeres la carga de los trabajos
de cuidado no remunerados y a los hombres el papel de proveedor en la familia,
con ello se refuerzan roles que impactan en la inserción de las mujeres en el
mercado laboral.
Esta
reflexión parece particularmente reveladora, porque demuestra que las
estructuras de dominación no circunscriben únicamente su acción a lo
estrictamente laboral: inscribiéndose en múltiples ámbitos de la vida familiar
y cultural, ellas se articulan en una lógica que, como dije anteriormente, se
retroalimenta, naturalizando la subordinación femenina. Asimismo, desde una
perspectiva teórica el texto permite comprender que, la discriminación por maternidad
no es un fenómeno aislado ni extraño: es parte de un sistema de violencia
simbólica que opera en múltiples niveles de la vida social, naturalizando otras
desigualdades.
La penalización económica de la maternidad
La
literatura especializada ha documentado extensamente el fenómeno conocido como
o penalización por maternidad, que refiere a la pérdida de ingresos y
oportunidades laborales que experimentan las mujeres tras convertirse en
madres. De esta forma, mientras la paternidad suele asociarse con incrementos
salariales, lo que se denomina prima por paternidad, la maternidad opera en
sentido inverso, generando brechas económicas significativas. El Servicio de
Estudios del Banco de España (2020, 898) ha documentado que “los ingresos de
las mujeres descienden aproximadamente un 19.5% a los dos años de ser madre,
ampliándose esta brecha hasta alcanzar el 28% una década después del nacimiento
del primer hijo”.
En
el caso del contexto latinoamericano, las investigaciones demuestran patrones
similares con variaciones específicas dependiendo de las características
socioeconómicas y los marcos regulatorios de cada país. Un artículo publicado
en Semestre Económico, realizado por Botello et.al.
(2014), afirma que:
Una de las explicaciones a la llamada desigualdad de género en el mercado
laboral es la penalización salarial por maternidad, es decir, por ser madre la
mujer ‘pierde’ parte de su remuneración laboral. A su vez, los resultados de
esta investigación resultan particularmente esclarecedores ya que: Las madres
perciben en promedio un 13% menos de salario que las mujeres sin hijos,
diferencia que se amplía hasta el 21% cuando los hijos son menores de cinco
años. Asimismo, el estudio identifica que, por cada hijo adicional, el costo de
oportunidad para la madre aumenta aproximadamente un 1.2% de su salario.
Estas
cifras evidencian cómo la función reproductiva se traduce en una penalización
económica sistemática que acumula sus efectos a lo largo de la vida laboral,
contribuyendo significativamente a la feminización de la pobreza, especialmente
en la vejez. En el caso colombiano, un
informe reciente del Asociación Nacional de
Instituciones Financieras (ANIF, 2024, 90) documenta que “las madres con hijos menores de cinco años perciben en
promedio un 40.7% menos que las mujeres sin hijos”. A su vez, el estudio destaca
que esta penalización tiene un efecto acumulativo a lo largo de la trayectoria
laboral, manteniéndose, aunque de forma menos pronunciada a medida que los
hijos crecen.
Desde
esta perspectiva, la maternidad opera como un factor de estratificación económica
que reproduce y profundiza las desigualdades de género existentes en el mercado
laboral. Igualmente, estos datos evidencian que la discriminación por
maternidad no constituye un fenómeno residual o en vías de extinción, más bien
persiste como una característica estructural de los mercados laborales
contemporáneos.
Marco normativo y brechas de implementación
La
protección de la maternidad en el ámbito laboral ha sido una preocupación
constante del derecho internacional del trabajo desde los orígenes mismos de la
Organización Internacional del Trabajo. De hecho, el primer Convenio sobre
Protección de la Maternidad fue adoptado en 1919, durante la primera
Conferencia Internacional del Trabajo. A su vez, la Convención sobre la
Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, 1979,
78), adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, “establece
obligaciones específicas para los Estados en materia de protección de los
derechos laborales de las mujeres embarazadas y madres”. Sin embargo, a pesar
de este robusto marco normativo internacional, persisten brechas significativas
en su implementación efectiva. En el mismo sentido, la Organización
Internacional del Trabajo (OIT, 2007, 78), ha señalado que:
La preservación de la salud de las trabajadoras embarazadas y de las madres
en período de lactancia, así como la protección contra la discriminación
laboral son condiciones esenciales para la consecución de una genuina igualdad
de oportunidades y de trato para hombres y mujeres en el trabajo y para
permitir que los trabajadores constituyan familias en condiciones de seguridad
económica.
Esta
declaración reconoce explícitamente el vínculo entre la protección de la
maternidad y la igualdad sustantiva de género en el empleo. Cabe considerar
que, según cifras de la propia OIT, aproximadamente “830 millones de mujeres
trabajadoras en el mundo carecen de sistemas adecuados de protección a la
maternidad”, lo que evidencia la magnitud de las brechas existentes entre el
reconocimiento formal de derechos y su ejercicio efectivo. A su vez, esta
situación resulta particularmente preocupante en economías caracterizadas por
altos niveles de informalidad laboral, donde las trabajadoras quedan excluidas
de las protecciones legales existentes.
De este modo, la violencia simbólica
hacia las mujeres embarazadas y madres en el ámbito laboral opera
frecuentemente en los intersticios de la legalidad, mediante prácticas que, sin
constituir infracciones explícitas a la normativa vigente, reproducen y naturalizan
la discriminación. Igualmente, los mecanismos de denuncia y sanción existentes
resultan insuficientes para abordar formas de discriminación que, precisamente
por su carácter sutil y normalizado, dificultan la construcción de pruebas y la
identificación de responsables.
En el mismo sentido, la efectividad
de las políticas de protección se ve comprometida cuando las propias
trabajadoras han internalizado las categorías del dominador, percibiendo como
naturales o inevitables situaciones que constituyen vulneraciones de sus
derechos.
Método
La
presente investigación se enmarcó en el paradigma interpretativo y adoptó un
enfoque cualitativo de tipo documental. De esta forma, el diseño metodológico
se fundamentó en la revisión sistemática y el análisis crítico de fuentes
secundarias, incluyendo artículos científicos, informes institucionales,
documentos normativos y estudios empíricos previos sobre discriminación laboral
por maternidad y violencia simbólica de género. A su vez, la selección de fuentes
priorizó publicaciones arbitradas en revistas especializadas, reportes de
organismos internacionales como la Organización Internacional del Trabajo, e
investigaciones de centros de estudios reconocidos en materia de género y
trabajo.
En
el mismo sentido, el proceso de investigación documental contempló tres fases
diferenciadas pero interrelacionadas. La primera fase consistió en la búsqueda
y recopilación sistemática de literatura relevante, utilizando bases de datos
especializadas y repositorios académicos. Cabe considerar que los criterios de
inclusión privilegiaron estudios publicados en la última década, aunque se
incorporaron referencias clásicas fundamentales para el marco teórico,
particularmente las obras de Pierre Bourdieu sobre violencia simbólica y
dominación masculina. Por otro lado, se incluyeron investigaciones tanto del
ámbito iberoamericano como de contextos anglosajones, buscando una perspectiva
comparada que enriqueciera el análisis.
La
segunda fase comprendió el análisis de contenido de los documentos
seleccionados, identificando categorías emergentes y estableciendo relaciones
conceptuales entre los hallazgos de diferentes estudios. Desde esta
perspectiva, se privilegió un enfoque hermenéutico que permitiera interpretar
los fenómenos estudiados a la luz del marco teórico bourdiano,
estableciendo puentes analíticos entre la teoría de la violencia simbólica y
las manifestaciones concretas de discriminación por maternidad documentadas en
la literatura. Igualmente, se prestó especial atención a los datos
cuantitativos sobre brechas salariales y penalización económica de la
maternidad, contextualizándolos dentro de la perspectiva teórica adoptada.
Finalmente,
la tercera fase consistió en la síntesis e integración de los hallazgos, elaborando
interpretaciones que articularan las dimensiones teóricas y empíricas del
fenómeno estudiado. De este modo, el proceso analítico buscó trascender la mera
descripción de prácticas discriminatorias para ofrecer una comprensión profunda
de los mecanismos simbólicos que las sustentan y naturalizan. Además, se
incorporaron reflexiones propositivas orientadas a la transformación de las
condiciones identificadas, reconociendo el compromiso ético de la investigación
social con la construcción de realidades más justas y equitativas.
Resultados
El
análisis documental realizado permitió identificar varios hallazgos
significativos respecto a la relación entre violencia simbólica y
discriminación laboral por maternidad. En primer término, se evidencia que las
prácticas discriminatorias hacia mujeres embarazadas y madres operan
predominantemente de manera encubierta, naturalizándose en las culturas
organizacionales hasta volverse imperceptibles para los propios actores
involucrados.
A
su vez, esta invisibilización constituye precisamente
el mecanismo central de la violencia simbólica, que logra reproducir relaciones
de dominación obteniendo la aquiescencia de los dominados. Desde esta
perspectiva, los datos revelan que el 17.3% de las mujeres que reportaron haber
tenido un empleo en los últimos cinco años experimentó alguna forma de
discriminación laboral por embarazo, aunque esta cifra probablemente subestima
la magnitud real del fenómeno debido a la dificultad para reconocer como
discriminatorias prácticas que han sido naturalizadas.
En
segundo término, los resultados confirman la existencia de una penalización
económica significativa asociada a la maternidad. Los estudios analizados
documentan brechas salariales que oscilan entre el 13% y el 40.7% según el
contexto geográfico, la edad de los hijos y las características socioeconómicas
de las trabajadoras. Cabe considerar que estas diferencias se mantienen incluso
al controlar variables como el nivel educativo, la experiencia laboral y el
sector de actividad, lo que sugiere la presencia de componentes
discriminatorios que trascienden las diferencias en capital humano.
Por
otro lado, los datos evidencian una asimetría notable entre los efectos de la parentalidad según el género: mientras las madres enfrentan
penalizaciones salariales, los padres suelen experimentar incrementos en sus
ingresos, reproduciendo el modelo tradicional de hombre-proveedor y
mujer-cuidadora. En tercer término, el análisis revela que la discriminación
por maternidad se manifiesta a través de un continuum de prácticas que van
desde las más explícitas hasta las más sutiles.
Por
lo que, las conductas documentadas incluyen: solicitud de pruebas de embarazo
como requisito de contratación o permanencia; preguntas sobre planes
reproductivos en entrevistas laborales; modificación unilateral de funciones
tras el anuncio del embarazo; exclusión de proyectos estratégicos,
capacitaciones y oportunidades de promoción; presiones para firmar renuncias
voluntarias; hostigamiento sistemático orientado a provocar el abandono del
puesto; y trato diferenciado tras el reintegro de la licencia de maternidad.
Asimismo, estas prácticas frecuentemente se articulan con justificaciones
aparentemente neutras que invocan criterios de productividad, disponibilidad
horaria o compromiso profesional.
En
cuarto término, los resultados evidencian que las mujeres en situaciones de
mayor vulnerabilidad laboral enfrentan riesgos amplificados de discriminación.
De esta forma, las trabajadoras con bajos salarios, contratos temporales o vinculadas al sector informal presentan mayor exposición a
prácticas discriminatorias y menores posibilidades de denuncia y protección
efectiva. El riesgo de discriminación laboral por embarazo resulta 166% mayor
en empleadas de fábricas y 32% mayor en trabajadoras del sector privado formal,
según los estudios analizados.
Asimismo,
estas diferencias reflejan cómo la violencia simbólica de género se articula
con otras formas de desigualdad social, configurando experiencias de
discriminación interseccional que afectan de manera
desproporcionada a las mujeres de sectores populares. Por lo que, los hallazgos indican que, pese a
la existencia de marcos normativos robustos en materia de protección de la
maternidad, persisten brechas significativas entre el reconocimiento formal de
derechos y su ejercicio efectivo. En el mismo sentido, los mecanismos
institucionales de denuncia y sanción resultan insuficientes para abordar
formas de discriminación que operan en los intersticios de la legalidad.
Además,
la internalización de las categorías del dominador por parte de las propias
trabajadoras dificulta la identificación de situaciones discriminatorias y
limita las posibilidades de resistencia colectiva. De este modo, la violencia
simbólica hacia las mujeres embarazadas y madres se reproduce mediante la
combinación de factores estructurales, institucionales y subjetivos que
refuerzan mutuamente la naturalización de la desigualdad.
Conclusiones
La
investigación realizada permite concluir que la discriminación laboral hacia
mujeres embarazadas y madres constituye una manifestación paradigmática de
violencia simbólica en los términos conceptualizados por Pierre Bourdieu. A su
vez, el análisis documental evidencia que estas prácticas discriminatorias
operan mediante mecanismos de naturalización que las vuelven imperceptibles
tanto para quienes las ejercen como para quienes las padecen, obteniendo la
complicidad involuntaria de los propios dominados. De esta forma, la
penalización de la maternidad se inscribe en un sistema más amplio de
dominación masculina que reproduce desigualdades estructurales de género a
través de instrumentos simbólicos y culturales.
Desde
esta perspectiva, las brechas salariales documentadas; que alcanzan hasta el
28% en algunos contextos, no constituyen
meras diferencias atribuibles a elecciones individuales o diferencias en
productividad, más bien representan la cristalización económica de relaciones
de poder que desvalorizan sistemáticamente el trabajo femenino y penalizan la
función reproductiva. Cabe considerar que estas penalizaciones se acumulan a lo
largo de la trayectoria laboral, contribuyendo significativamente a la
feminización de la pobreza y a la reproducción intergeneracional de las
desigualdades de género. Por otro lado, la asimetría entre los efectos de la parentalidad para hombres y mujeres evidencia la
persistencia del modelo tradicional de división sexual del trabajo, que la
violencia simbólica contribuye a naturalizar y reproducir.
En
el mismo sentido, los hallazgos permiten concluir que la efectividad de los
marcos normativos de protección a la maternidad se ve comprometida por la
naturaleza sutil e institucionalizada de las prácticas discriminatorias. De
hecho, la violencia simbólica opera precisamente en aquellos espacios donde la
ley formal resulta insuficiente, perpetuando relaciones de dominación mediante
mecanismos culturales y organizacionales que escapan al escrutinio jurídico.
Igualmente,
la internalización de las categorías del dominador por parte de las trabajadoras
limita las posibilidades de resistencia individual y colectiva, configurando un
círculo vicioso que refuerza la reproducción de las desigualdades. Además, las
mujeres en situaciones de mayor vulnerabilidad laboral enfrentan riesgos
amplificados, evidenciando cómo la discriminación por maternidad se articula
con otras formas de desigualdad social.
Finalmente, las
conclusiones de esta investigación apuntan hacia la necesidad de desarrollar
estrategias integrales que trasciendan el enfoque exclusivamente jurídico para
abordar las dimensiones simbólicas y culturales de la discriminación por
maternidad. De este modo, resulta imperativo promover procesos de
concientización que permitan a las trabajadoras y a las organizaciones
identificar y cuestionar aquellas prácticas naturalizadas que reproducen la
desigualdad. A su vez, las políticas públicas y organizacionales deberían
orientarse a transformar los habitus institucionales
que sustentan la violencia simbólica de género, promoviendo modelos de
corresponsabilidad en las tareas de cuidado y deconstruyendo
los estereotipos que asocian la maternidad con una disminución del compromiso y
la productividad profesional. Solo mediante la articulación de acciones en
múltiples niveles será posible desarticularlas formas de dominación que,
precisamente por su carácter simbólico e invisible, resultan particularmente
eficaces en la perpetuación de las desigualdades.
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