Hermenéutica De La Resiliencia Organizacional
Pública: Clima, Desempeño Y La Gestión De La Incertidumbre En Contextos De
Crisis Crónica
Autor:
MSc. Williams Waldino Bello Bejas
UNELLEZ-VPDR
Correo:
bellowilliams1011@gmail.com
Código
ORCID: 0009 - 0003-1646-6745
Como citar este artículo: Williams Waldino Bello Bejas “Hermenéutica
de la resiliencia organizacional pública: clima, desempeño y la gestión de la
incertidumbre en contextos de crisis crónica” (2026), (1,16)
Recibido: 22/02/2026 Revisado:
23/02/2026 Aceptado: 25/02/2026
RESUMEN
Este
artículo aborda la relación entre clima organizacional y desempeño laboral en
la administración pública desde una perspectiva crítica y contextualizada. El
problema central radica en la aplicación acrítica de modelos gerenciales
privados a entornos públicos caracterizados por la crisis crónica, la
incertidumbre estructural y valores fundacionales distintos a la eficiencia
mercantil. El propósito fue interpretar, mediante un enfoque
hermenéutico-bibliográfico, analizar el sentido de la resiliencia organizacional
pública en este escenario, planteando categorías que superen la dicotomía
simplista entre clima positivo y alto desempeño. La metodología se sustentó en
el paradigma interpretativo, realizando un análisis documental profundo de
literatura académica, normativa y crítica sobre gestión pública, psicología
organizacional y filosofía social. Los resultados evidenciaron que, en
contextos de crisis crónica, la relación clima-desempeño se reconfigura de
manera paradojal: condiciones de clima percibidas como adversas (precariedad,
temor) pueden cohabitar con formas de desempeño resiliente y adaptativo,
mientras que climas formalmente "óptimos" pueden encubrir inercias
burocráticas. Se concluyó que la resiliencia pública no es un atributo
técnico-gerencial, sino un fenómeno socio-político cargado de valores, donde el
desempeño debe evaluarse bajo criterios de legitimidad democrática y justicia
social, no solo de productividad. Esto implica repensar la formación gerencial
y los sistemas de evaluación en el sector estatal.
Palabras
clave:
Hermenéutica; Resiliencia Organizacional; Clima Laboral; Desempeño Público;
Crisis Crónica; Administración Pública.
Reseña
Biográfica:
Abogado. Docente Ordinario medio tiempo de la UNELLEZ-VPDR. Desde Julio 2016,
funcionario activo del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y
Criminalísticas CICPC desde el 2005 actualmente Coordinador de la división de
Apoyo jurídico del estado Apure, Magister en ciencias jurídicas UNEFA Caracas
2017 Magister en gerencia pública UNELLEZ 2018. Magister en Criminalística.
Unes. En curso. Doctorado en ciencias de
la criminalística y la criminología UNES en curso. Doctorado
en Gerencia avanzada
UNELLEZ por culminar.
Hermeneutics Of Public Organizational Resilience: Climate, Performance,
And Uncertainty Management In Contexts Of Chronic Crisis
Author: MSc. Williams Waldino Bello Bejas
UNELLEZ-VPDR
Email: bellowilliams1011@gmail.com
ORCID: 0009-0003-1646-6745
How to cite this article: Williams Waldino Bello Bejas, "Hermeneutics of public organizational resilience: climate, performance,
and uncertainty management in contexts of chronic crisis" (2026), (1,16).
Received: 22/02/2026 Revised: 23/02/2026 Accepted: 25/02/2026
ABSTRACT
This article addresses the relationship between organizational
climate and job performance in public administration from a critical and
contextualized perspective. The central problem lies in the uncritical
application of private management models to public environments characterized
by chronic crisis, structural uncertainty, and foundational values
distinct from market efficiency. The purpose was to interpret,
through a hermeneutic-bibliographical approach, the meaning of public
organizational resilience in this scenario, proposing categories that transcend
the simplistic dichotomy between positive climate and high performance. The
methodology was based on the interpretive paradigm, employing an in-depth
documentary analysis of academic, regulatory, and critical literature on public
management, organizational psychology, and social philosophy. The results
showed that, in contexts of chronic crisis, the climate-performance
relationship is paradoxically reconfigured: climate conditions perceived as
adverse (precariousness, fear) can coexist with resilient and adaptive
performance, while formally "optimal" climates can mask bureaucratic
inertia. It was concluded that public resilience is not a technical-managerial
attribute, but rather a socio-political phenomenon imbued with values, where
performance must be evaluated according to criteria of democratic legitimacy
and social justice, not just productivity. This implies rethinking managerial
training and evaluation systems in the public sector.
Keywords: Hermeneutics;
Organizational Resilience; Work Climate; Public Performance; Chronic Crisis;
Public Administration.
Biographical Sketch: Lawyer. Part-time Full-Time Professor at UNELLEZ-VPDR. Since July 2016, active member of the Scientific, Criminal and
Forensic Investigations Corps (CICPC). Since 2005,
currently Coordinator of the Legal Support Division for the state of Apure.
Master of Laws, UNEFA Caracas (2017). Master of Public Management, UNELLEZ (2018). Master of Criminalistics, UNES (in progress). Doctorate in Criminalistics and Criminology, UNES (in progress).
Doctorate
in Advanced Management, UNELLEZ (near completion).
Introducción
La administración pública
contemporánea se encuentra atrapada en una tensión fundamental. Por un lado,
los discursos hegemónicos de la gestión moderna, herederos de la nueva gestión
pública, insisten en importar lógicas corporativas de medición del desempeño y
de gestión del capital humano, donde el clima organizacional se presenta como
una variable clave para optimizar resultados.
Por otro lado, de acuerdo a Ibarra
(2018, 34), “la realidad de los Estados latinoamericanos (y de muchos otros) se
caracteriza por una crisis crónica: escasez crónica de recursos, inestabilidad
política, demandas sociales complejas y una burocracia que opera en condiciones
de normalidad anómala”. En este escenario, la pregunta sobre qué constituye un
buen desempeño y qué tipo de clima lo favorece dista de ser técnica; es, ante
todo, un problema hermenéutico y político.
En efecto, la importancia de este
tema en el campo educativo y social es capital. Forma a los futuros cuadros
directivos del sector público, define los criterios con los que se juzga la
labor de miles de servidores y, en última instancia, determina la capacidad del
Estado para responder a las necesidades ciudadanas en contextos adversos. Como
señala Ospina (2019, 433), la forma en que conceptualizamos el desempeño
público "no es un ejercicio académico neutral; es un acto de poder que
define qué se valora, quién es reconocido y qué tipo de Estado se
construye". En este sentido, el presente estudio se fundamenta en la
necesidad de desnaturalizar conceptos aparentemente neutros como
"clima" y "desempeño", rastreando su genealogía y revelando
los supuestos valorativos que traen consigo.
La
pregunta de investigación que guía este trabajo es: ¿Cómo se interpreta y
reconstructura la relación entre clima organizacional y desempeño laboral en la
administración pública cuando se la analiza desde la experiencia de la crisis
crónica y la incertidumbre estructural, utilizando un enfoque hermenéutico-bibliográfico?
El objetivo es, por tanto, construir una interpretación de la Resiliencia
Organizacional Pública: Clima, Desempeño y la Gestión de la Incertidumbre en
Contextos de Crisis Crónica.
Desarrollo
Para adentrarse en el fenómeno,
es indispensable definir y problematizar las variables centrales desde su
dimensión hermenéutica, es decir, no como realidades objetivas, sino como
construcciones discursivas cargadas de historia e intereses.
La
Variable Clima Organizacional: De la Psicología Industrial a la Tecnología de
Gobierno
Tradicionalmente, el clima
organizacional ha sido definido en la literatura psicosocial como "las
percepciones compartidas por los miembros de una organización acerca de las
prácticas y procedimientos formales e informales que se recompensan, apoyan y
esperan" (Schneider, Ehrhart y Macey, 2013, 362). Esta definición,
aparentemente neutra, encierra una serie de presupuestos que merecen ser
interpretados. En primer lugar, presupone que las percepciones compartidas
pueden aislarse de las relaciones de poder que las producen. En segundo, asume
que el clima es un estado medible y modificable, una suerte de atmósfera
interna que puede ser optimizada mediante intervenciones gerenciales.
De este modo, una interpretación
hermenéutica más profunda, “en diálogo con la tradición foucaultiana, invita a
leer el clima no como un mero reflejo de la cultura, sino como un dispositivo
de gobierno” (Dean, 2010, 32). Desde esta perspectiva, la medición y gestión
del clima se convierte en una técnica de poder que busca alinear las
subjetividades de los empleados con los objetivos organizacionales. Como
argumenta Dean (2010), "las tecnologías de gobierno actúan sobre la
conducta de los individuos no solo a través de la coerción, sino mediante la
configuración de un campo de posibilidades, de valores y de
auto-entendimientos". La pregunta hermenéutica aquí es: ¿Qué tipo de
"auto-entendimiento" como servidor público se promueve cuando se
insiste en que su compromiso y su "clima positivo" son la clave del
desempeño?
La respuesta remite a una
subjetivación gerencial, donde el empleado público es interpelado como un
cliente interno o un gestor de recursos, desdibujando su rol como garante de
derechos y su posición en una relación de poder asimétrica con la ciudadanía.
La Variable Desempeño Laboral
Público: La Tensión Entre Eficiencia y Legitimidad
El concepto de desempeño en el
sector público es un campo minado de tensiones semánticas. Mientras en la
empresa privada suele reducirse a indicadores de productividad, rentabilidad o
cuota de mercado, en lo público su definición es ontológicamente conflictiva.
¿Es el desempeño cumplir eficientemente con los procedimientos? ¿Es lograr
resultados sociales tangibles? ¿Es actuar con probidad y transparencia? ¿Es ser
innovador en un entorno de escasez? Como plantea Radin (2006, 32), el intento
de trasladar modelos de "gestión del desempeño del sector privado al
público ignora que la lógica de la acción pública está basada en la legitimidad,
no en el intercambio; en la responsabilidad democrática, no en la rendición de
cuentas a accionistas".
Esta cita es fundamental y
requiere una interpretación detallada. La autora establece una dicotomía
fundacional entre dos lógicas de valoración. La lógica del intercambio
(privada) se mide en términos de resultados y eficiencias, mientras que la
lógica de la legitimidad (pública) se mide en términos de procesos justos,
alineación con valores democráticos y construcción de confianza. Por lo que, un
servidor público puede tener un bajo desempeño en términos de velocidad de
trámite (métrica privada), pero un alto desempeño en términos de garantizar el
derecho a la defensa de un ciudadano (métrica pública).
De tal modo que, la hermenéutica
obliga a preguntar: ¿Qué narrativa sobre el "buen servidor" se impone
cuando los sistemas de evaluación priorizan una de estas lógicas sobre la otra?
La experiencia de crisis crónica agudiza esta tensión. En un entorno de
escasez, ¿el "buen desempeño" es el que optimiza recursos escasos
(lógica gerencial) o el que resiste presiones políticas para favorecer a grupos
específicos (lógica ético-política)? La crisis, lejos de resolver la tensión,
la vuelve más aguda y visible.
La
Crisis Crónica como Condición de Posibilidad: Hacia una Epistemología de lo
Público en Emergencia
El concepto de crisis crónica o
normalidad anómala (Ibarra, 2018) es crucial para escapar de una visión de la
administración pública como un sistema que puede alcanzar un estado óptimo de
equilibrio. Ibarra (2018, 67) describe esta condición como aquella en la que
"los problemas estructurales (corrupción, desigualdad, debilidad
institucional) se combinan con shocks recurrentes (cambios de gobierno, crisis
económicas, desastres), generando un entorno de alta volatilidad donde la
planificación a largo plazo es una ficción y la adaptación reactiva es la
norma".
En tal sentido, interpretar esta cita
significa abandonar la metáfora del clima como un termostato regulable. En un
entorno de crisis crónica, el clima no es una variable independiente, sino que
está constitutivamente moldeado por la precariedad y la incertidumbre. En este
sentido, las percepciones de los empleados sobre su trabajo, sus colegas y sus
líderes no se forman en un vacío, sino en un campo cargado de experiencias de
recortes salariales, sobrecarga laboral, inestabilidad normativa y, a menudo,
desconfianza hacia la dirigencia política.
Por lo tanto, un clima de temor o
desmotivación puede ser, en parte, una respuesta racional y comprensible a condiciones
objetivas de abandono institucional, no solo un problema de actitud a resolver
con talleres de motivación. Esta inversión interpretativa es el corazón del
enfoque hermenéutico: no patologizar las respuestas de los actores, sino buscar
su sentido en su contexto histórico-social.
Metodología
Este estudio se inscribió en el
paradigma interpretativo de Geertz (1987, 99), que asume que “la realidad
social es construida a través de significados compartidos y que la tarea del
investigador es interpretar esos significados”. El tipo de investigación fue bibliográfica
hermenéutica, lo que implicó un proceso de comprensión del material documental
existente, no para sintetizarlo cuantitativamente, sino para dialogar
críticamente con él y generar nuevas comprensiones.
La justificación de esta
metodología radicó en la naturaleza misma del objeto de estudio. La relación
clima-desempeño en lo público no es un fenómeno natural que pueda aislarse y
medirse experimentalmente; es un texto social escrito por múltiples autores
(teóricos, periodistas, servidores) en diferentes registros (artículos
científicos, leyes, informes, narrativas). Para acceder a su sentido, se
necesitó una metodología que tratara a esos documentos como portadores de
mundos posibles, no como meros datos.
De la misma forma, la utilidad
del enfoque hermenéutico, siguiendo a Gadamer (1988, 44), reside en “su
capacidad para realizar un círculo hermenéutico productivo”. No se trata de
aplicar una hermenéutica de la sospecha (como la de Ricoeur) que solo busque la
ideología detrás del texto, sino de una fusión de horizontes entre el horizonte
del investigador (preguntas sobre crisis y gerencia pública) y el horizonte del
texto (las teorías sobre clima y desempeño). Este diálogo permite que el texto
nos interpele y obligue a modificar las preconcepciones, generando así un
entendimiento más rico y contextualizado.
Los criterios de selección de
documentos respondieron a un muestreo teórico intencional (Charmaz, 2014),
orientado a la saturación conceptual, no estadística. Se seleccionaron: Textos
fundacionales y críticos sobre la nueva gestión pública y su impacto en la
cultura burocrática (Hood, 1991; Osborne y Gaebler, 1992; sus críticos como
Ospina, 2019). Literatura clásica y contemporánea sobre clima y cultura
organizacional desde la psicología social y la antropología (ej. Schein, 2010;
Smircich, 1983; Schneider et al., 2013). Contribuciones desde la gestión
pública que discuten el concepto de desempeño y resiliencia en contextos
adversos (ej. Boin et al., 2020; Ibarra, 2018; Howitt, 2018).
Del mismo modo, Textos
filosóficos y sociológicos que provean herramientas conceptuales para el
análisis del poder, la subjetivación y la interpretación (Gadamer, 1988;
Foucault, 1991; Dean, 2010). Documentos normativos y de política pública de
organismos internacionales (BID, OCDE) y gobiernos latinoamericanos, para
analizar la materialidad discursiva de estas ideas. El procedimiento de
análisis siguió los pasos propuestos por la hermenéutica gadameriana:
Comprensión inicial: Partimos de
un prejuicio (en el sentido gadameriano, no como prejuicio negativo) informado
por nuestra experiencia y lecturas previas: que los modelos gerenciales
privatizados son inadecuados para lo público en crisis.
Exposición al texto: Lectura
atenta y repetida de los documentos seleccionados, tomando nota de
definiciones, metáforas (clima, termostato, motor, ecosistema), contradicciones
y silencios.
Fusión de horizontes: Diálogo
activo entre nuestras preconcepciones y lo que los textos decían. Por ejemplo,
al leer a Schneider et al. (2013) sobre clima, lo confrontamos con las
narrativas de Ibarra (2018) sobre crisis crónica. Este choque generó una nueva
comprensión: el clima no es causa del desempeño, sino un síntoma interpretativo
de la relación entre la organización y su entorno.
Síntesis interpretativa: El
producto no es un resumen, sino una nueva configuración de sentido. Aquí, la
síntesis fue la noción de "resiliencia organizacional pública
paradojal", que se presenta en los resultados.
Resultados
El proceso hermenéutico realizado
sobre el corpus documental arrojó un hallazgo central: la relación
clima-desempeño en la administración pública en contextos de crisis crónica no
es lineal, sino paradojal y situada. Este hallazgo se organizó en tres
subapartados que constituyen categorías interpretativas emergentes.
1. El Clima como Síntoma de la
Relación con el Entorno, no como Causa del Desempeño: El análisis hermenéutico
reveló que la literatura tradicional invierte la relación causal. En lugar de
ver el clima como variable independiente que produce desempeño, los documentos
críticos y las narrativas sobre crisis sugieren que el clima es la expresión
subjetiva de la relación objetiva de la organización con su entorno volátil. Un
clima de desconfianza y temor no es la causa de un mal desempeño, sino la
percepción interna de una relación fallida con un entorno que exige más de lo
que la organización puede dar, y que la castiga sistemáticamente por no dar lo
suficiente.
Como interpreta Ibarra (2018, 78)
de la experiencia latinoamericana, "el servidor público no es un agente de
cambio en un sistema funcional, sino un actor que navega en un campo de incertidumbres
estructurales". Desde esta óptica, intervenir sobre el clima para mejorar
el desempeño es como intentar calmar la fiebre sin tratar la infección. La
intervención debería dirigirse, primero, a modificar las condiciones
estructurales de precariedad e incertidumbre que generan ese clima.
2. La Resiliencia como
Performance Colectiva en la Precariedad, no como Atributo Psicológico
Individual: La noción dominante de resiliencia organizacional, importada de la
psicología y la gestión de riesgos, suele enfatizar atributos internos como la
flexibilidad, el aprendizaje y la innovación (Boin et al., 2020). El análisis
hermenéutico, en diálogo con narrativas sobre crisis crónica, sugiere una
reconceptualización.
En el sector público
latinoamericano, la resiliencia se manifiesta frecuentemente como una actuación
colectiva en la precariedad. Son prácticas informales, a veces invisibles en
los indicadores formales, que permiten al sistema seguir funcionando a pesar de
todo: la creatividad para reutilizar recursos, la solidaridad entre colegas
para cubrir vacantes, la resistencia pasiva a órdenes ilegales.
Como señala Howitt (2018) en su
estudio sobre servicios públicos en contextos de austeridad, "la
resiliencia no siempre se parece a un plan de continuidad de negocio; a veces,
se parece a una red de favores y a un profundo conocimiento tácito de cómo
'hacerlo funcionar' cuando todo está en contra". Esta forma de desempeño
resiliente es, paradójicamente, invisible y a veces sancionada por los sistemas
de evaluación basados en el cumplimiento de procedimientos estándar. El clima
que la rodea no es de alegría o compromiso ideal, sino de compañerismo forjado
en la adversidad y de una cierta ironía distante hacia los discursos
gerenciales.
3. La Paradoja del Desempeño
"Exitoso" en el Marco de la Crisis: Entre la Adaptación y la
Corrupción de los Fines: El hallazgo más complejo y crítico surge al confrontar
la definición de desempeño exitoso con la experiencia de crisis. En un entorno
donde los recursos son escasos y las metas son difusas o contradictorias, el
éxito adaptativo puede corromper los fines últimos de la administración
pública. Un equipo que, para cumplir con una meta de ejecución presupuestaria
en un contexto de recortes, “acelera trámites sacrificando el control de
calidad o la participación ciudadana, puede ser calificado como de alto
desempeño por su jefe inmediato, pero estaría cometiendo una falla fundacional
desde la lógica de la legitimidad pública” (Radin, 2006,87).
En este orden de ideas, hermenéuticamente,
esto revela que el concepto de desempeño en crisis no es solo ambiguo, sino
moralmente peligrosa. La paradoja es que, para sobrevivir y mostrar resultados
en el corto plazo (lo que el sistema de incentivos premia), los servidores
pueden adoptar comportamientos que socavan los valores públicos de equidad,
transparencia y justicia que dicen defender. El clima que se genera en estos
casos no es de bajo desempeño, sino de desempeño perverso (en el sentido de consecuencias
no deseadas), donde la adaptación al entorno tóxico corrompe la misión
institucional. Este hallazgo conecta directamente con la advertencia de Ospina
(2019) sobre cómo las métricas de performance pueden "colonizar" el
espacio público, haciendo que los medios (los números) se confundan con los
fines (el bien común).
Discusión
Los resultados interpretados
dialogan, convergen y se distancian críticamente de la bibliografía revisada.
Frente a los modelos positivistas de clima (Schneider et al., 2013), la propuesta
desplaza el foco del clima como variable causal al clima como indicador
fenomenológico de una relación disfuncional con el entorno. Esto no invalida la
utilidad de las mediciones de clima para detectar malestares, pero les otorga
un significado más profundo: no son un termómetro de la satisfacción laboral,
sino un sismógrafo de las tensiones entre la organización y su contexto
político-social.
En diálogo con los críticos de la
nueva gerencia pública como Radin (2006) y Ospina (2019), la interpretación
materializa y complejiza su crítica. No nos quedamos en la denuncia abstracta
de la colonización gerencial, sino que muestra, a través del concepto de
paradoja del desempeño, cómo esa colonización se encarna en la experiencia
cotidiana del servidor público, forzándolo a elegir entre ser
"eficiente" (según métricas importadas) y ser legítimo (según su
compromiso público). Esta es una tensión viva, no una discusión teórica.
Con los estudios sobre
resiliencia (Boin et al., 2020; Howitt, 2018), establecemos un puente, pero
también una advertencia. Reconocer la actuación en la precariedad como forma de
resiliencia es un acto de justicia epistémica hacia el trabajo real en el
sector público. Sin embargo, también es un riesgo de romantización. No toda
adaptación en la precariedad es virtuosa; como mostramos, puede ser la puerta a
la corrupción de fines. La hermenéutica nos previene contra las narrativas
simplificadoras de heroísmo burocrático. La verdadera resiliencia pública,
desde nuestra interpretación, debería medirse no solo por la capacidad de
sobrevivir a la crisis, sino por la capacidad de preservar o reconstruir los
valores democráticos y de justicia social en medio de ella.
Finalmente, la discusión con la
noción de crisis crónica de Ibarra (2018) es el eje vertebrador. La principal contribución es operacionalizar
hermenéuticamente ese concepto macro para el análisis micro-organizacional.
Ibarra describe el escenario; nosotros interpretamos lo que ese escenario hace
con los significados de clima, desempeño y resiliencia en la mente y la
práctica de los actores. La crisis crónica no es un telón de fondo, es un actor
hermenéutico que reconfigura activamente el sentido de los conceptos
gerenciales.
Conclusiones
Este ejercicio de hermenéutica
bibliográfica ha permitido construir una comprensión alternativa y crítica de
la relación clima-desempeño en la administración pública. Se concluye que: Los
conceptos de clima organizacional y desempeño laboral" no son neutros,
sino tecnologías discursivas con una genealogía vinculada a la gestión privada.
Su aplicación acrítica a lo público en contextos de crisis crónica produce
distorsiones interpretativas y prácticas perversas.
Por su parte, la crisis crónica
debe ser considerada no como un evento anormal, sino como la condición normal
de posibilidad para entender la dinámica organizacional pública en muchas
latitudes. Bajo esta condición, la relación clima-desempeño se vuelve
paradojal: climas adversos pueden albergar desempeños resilientes adaptativos,
mientras que climas formalmente óptimos pueden encubrir desempeños que
corrompen los fines públicos.
La resiliencia organizacional
pública debe ser reconceptualizada. No es un atributo técnico-gerencial para
maximizar outputs, sino una cualidad ético-política que se manifiesta en la
capacidad colectiva para preservar los valores fundacionales del servicio
público (legalidad, equidad, transparencia) frente a las presiones adaptativas
de la crisis. Una organización resiliente en el sentido perverso (que se adapta
a la corrupción o a la ineficiencia) no es deseable.
Desde una perspectiva pedagógica
y de formación gerencial, estos hallazgos implican un cambio radical. No se
trata de enseñar a los futuros gerentes públicos a "medir y mejorar el
clima" con herramientas importadas. Se trata de formar intérpretes
críticos de su propio contexto, capaces de: Distinguir entre los valores
públicos fundacionales y las métricas de performance gerencial. Leer el clima
como un síntoma de problemas estructurales, no como un problema de actitud. Evaluar
el desempeño con una ética de la responsabilidad democrática, no solo con una
lógica de eficiencia y promover formas de resiliencia que fortalezcan la misión
pública, no que la socaven en nombre de la adaptación.
En consecuencia, el ejercicio
interpretativo desarrollado a lo largo de este artículo permite sostener, con
mayor profundidad y matices, que el enfoque hermenéutico-bibliográfico
constituye un recurso metodológico de primer orden para la comprensión de los
fenómenos organizacionales en el sector público. Su valor no reside únicamente
en su capacidad deconstructiva, para desenmascarar los supuestos y las
genealogías de los conceptos gerenciales hegemónicos, sino, de manera
fundamental, en su potencial constructivo y formativo. Lejos de ser un mero
lujo filosófico o un ejercicio de crítica abstracta, esta perspectiva se revela
como una herramienta epistémica indispensable para pensar con rigor y
sensibilidad ética la gestión pública en contextos de incertidumbre crónica.
El proceso de fusión de
horizontes (Gadamer, 1988) entre las teorías de la gestión privada y las
realidades de la administración estatal ha permitido vislumbrar que los
conceptos de clima y desempeño no son entidades observables y neutrales, sino
narrativas cargadas de valores que configuran modos específicos de ver, valorar
y actuar en el mundo público. Al interpretar críticamente estas narrativas, no
se trata simplemente de reemplazar un modelo por otro, sino de abrir un espacio
reflexivo donde los actores académicos, formuladores de políticas, gerentes y
servidores puedan tomar conciencia de los marcos interpretativos que habitan y,
desde ahí, negociar sentidos más adecuados a la complejidad de su quehacer. En
este sentido, la hermenéutica se erige como una práctica de libertad conceptual
(Foucault, 1991), esencial para una gestión pública que no sea un mero
instrumento de ejecución técnica, sino un espacio de deliberación democrática.
El verdadero legado de esta
reflexión, por tanto, no es una conclusión definitiva, sino una pregunta
seminal para la investigación y la formación. La reconfiguración del
interrogante de “¿cómo medimos el clima para subir el desempeño?” a “¿qué tipo
de Estado y de servidor público estamos construyendo cuando definimos el clima
y el desempeño de cierta manera?” representa un cambio de paradigma en sí
mismo. Esta nueva interrogante desplaza el foco desde la optimización de medios
(métricas, indicadores, técnicas de motivación) hacia la clarificación de fines
(valores, principios, proyecto de sociedad). Ya no se trata de un problema de gerencia,
sino de política y, de manera crucial, de educación.
Desde una perspectiva pedagógica,
este hallazgo implica que la formación de los cuadros directivos y funcionarios
públicos debe trascender la transmisión de herramientas gerenciales
estandarizadas. Requiere, en cambio, cultivar una competencia hermenéutica
crítica: la capacidad de leer las políticas, los indicadores y las narrativas
organizacionales como textos políticos que promueven, consciente o
inconscientemente, una visión particular de lo público.
Al mismo tiempo, formar un
servidor público, en este marco, es ayudarlo a desarrollar una conciencia
histórica y ética sobre su rol, para que pueda navegar las paradojas de la
crisis crónica sin perder de vista los valores fundacionales de la función
pública: la primacía del interés general, la garantía de derechos, la
transparencia y la justicia social (Ospina, 2019). El clima deseable, desde
esta óptica, no sería aquel que maximice la productividad en abstracto, sino el
que sostenga y reproduzca un espacio de trabajo donde estos valores puedan ser
discutidos, defendidos y vividos, incluso en medio de la precariedad.
En última instancia, este
artículo ha procurado mostrar que la hermenéutica ofrece un lenguaje y una
metodología para la responsabilidad intelectual en ciencias sociales. Nos
recuerda que, detrás de cada indicador de desempeño y de cada encuesta de
clima, hay una apuesta sobre qué significa servir al bien común en condiciones
adversas. La respuesta a la pregunta final, sobre el tipo de Estado y servidor
público que se construye, no es, ni puede ser, solo académica. Es, en sí misma,
un acto político y educativo de la mayor trascendencia.
Asumir esta dimensión es el primer paso para
una gestión y una investigación públicas que no se limiten a describir o a
optimizar el mundo tal como es, sino que, al comprenderlo profundamente, puedan
contribuir a imaginar y a construir uno más justo y democrático. El legado,
pues, no está en las respuestas cerradas, sino en la capacidad renovada para
formular preguntas éticas y políticamente relevantes sobre el corazón mismo de
lo público.
Referencias
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